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Historia 52471 — capítulo 5
La luz volvió a cegarles a todos, estaban al lado del Cisne y de pronto se hizo de noche. No llegaban a comprender qué ocurría y eso a Sawyer le estaba poniendo muy nervioso. Intentó por todos los medios que quién quiera que estuviese en la estación le abriera, necesitaba ropa, aunque también se aventuró y pidió comida y cerveza. Esos intentos fueron infructuosos, nadie abrió la puerta.
Kate trató de calmarle y él, al escuchar las palabras de la chica, parece que tuvo un momento de lucidez y se dio cuenta que de aquella manera no iba a solucionar nada. Para tratar de entender lo que estaba ocurriendo, tenían que guardar todos la calma. Sawyer agarró a Kate por la cintura, haciéndola ver que la estaba haciendo caso y la besó suavemente en la frente.
Todos decidieron volver a la playa, desde allí podían moverse mejor, era el lugar en el que habían vivido durante cien días y todos lo conocían. Había un muchacho en el grupo llamado Frogurt, el cual mantenía una visión bastante pesimista de todo aquello. No dejaba de decir que estaban perdidos, a lo que Sawyer contestaba con hirientes puyas constantemente. La verdad, es que nadie pensaba decirle que dejara en paz al chico porque todos estaban hartos de escuchar sus lamentaciones, éstas no les ayudaban en absoluto a calmarse.
De pronto, una flecha en llamas atravesó a Frogurt de lado a lado. Todos se quedaron estáticos por un momento, pero al ver que otras cuantas flechas ardientes se clavaban en la arena comenzaron a correr a toda velocidad hacia el otro extremo de la playa. Desde allí podrían huir por la selva.
Juliet se quedó parada al lado de un hombre herido, había sido alcanzado levemente por una flecha, pero ésta se hallaba en un lugar bastante comprometido. Sawyer vio que ella había quedado atrás y cuando se aseguró de que Kate estaba en un lugar seguro, volvió a por ella. Juliet se puso a correr en cuanto vio que él volvía para arrastrarla a la selva, no quería ser la responsable de que muriera nadie. Siguieron corriendo los tres juntos rápidamente, aunque habían perdido de vista a todos sus compañeros. ¿Dónde se habrían metido?
La cegadora luz volvió a hacer acto de presencia. Al cesar volvía a ser de día. Se encontraban al lado de un claro, pero unas pisadas les alertaron. Los tres se escondieron como pudieron tras unos árboles y guardaron silencio, pero uno de aquellos hombres les descubrió y les hizo salir de su escondite apuntándoles con una pistola.
Los tres estaban acobardados: no habían visto a aquella gente en todo el tiempo que llevaban encerrados en la macabra isla, ni siquiera Juliet, que se lo demostró a los otros dos con su expresión muda y confusa.
-¿Quiénes sois y qué hacéis aquí? Preguntó el que parecía ser el cabecilla del grupo.
Sawyer les explicó todo con pelos y señales, pero parecía que ellos no querían creerle, cosa que tampoco era muy extraña a decir verdad.
Al instante siguiente se escuchó el ruido seco de una escopeta al ser disparada y uno de los hombres cayó muerto al suelo. Los otros dos se dieron la vuelta instintivamente y escudriñaron entre los árboles, pero lo único que recibieron a cambio fue un balazo en el pecho en otro de los hombres que quedaban en pie. El único superviviente, que era quien había interrogado a Sawyer, Kate y Juliet, arrojó su arma al suelo y se puso de rodillas, en gesto inequívoco de rendición. John Locke salió de entre laos árboles escopeta en mano, con la que propinó un fuerte golpe en la cabeza del hombre arrodillado, que quedó inconsciente en el acto. Locke miró a sus tres compañeros con una sonrisa y sólo dijo:
-Seguidme.