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Historia 52554 — capítulo 6

Capitulo 6._ Algo nos pasa.

Cuando abrí los ojos esta mañana, mi corazón se apachurro contra mi pecho dolorosamente. El solo hecho de recordar que Mauro estaba enojado, me dejo sin aliento.

Me levanto sin ganas y voy ante el espejo. Me miro y me preparo para ir hasta sus brazos. Es miércoles… no lo veré en un rato.

Llego a la escuela, y no lo veo en ningún lado. Es obvio, el hoy entra tarde. Llego al salón y me quedo con jorge, Arturo y Lore a platicar. Ya, cuando dan la campana del receso, Lore y yo corremos a nuestroárbol. Nos sentamos y miramos alrededor en busca de Richio de Ernesto. Con cualquiera de ellos debe estar Mauro…

_¿Crees que este enojado?

_ Quien sabe. Es tan raro…

_ ¿Y si lo esta que hago?

_ Pues mira, si llega, tu solo háblale. Ya, depende de cómo te conteste, continuas hablándole el resto del día. No tiene caso que te estés preocupando tanto…

Lore, por dios… es la luz de mis ojos. No puedo dejar que se escape… así como así… y se hunda en la tristeza, sin saber que tiene…

Lore parece no entenderme. Nadie comprende que yo a ese bólido lo quiero mucho, nadie. Nadie ve su interior, nadie ha mirado sus ojos, nadie se ha perdido en ellos, nadie ha sentido sus caricias furtivas, nadie ha sentido el calor de sus manos, lo tímido de sus susurros, como yo.

Desvarío mirando el cielo azul. El sol resplandece pero mi alma esta en penumbras. Se que no esta bien, se que no lo esta…

Entramos al salón, a otra hora de ingles. Ya es hora de desatar mis frustraciones, que como dijo Mauro, "¡Ah, como no tengo!" me la paso de lo lindo escuchando cantar a Arturo. Lo hace de una forma tan graciosa que no puedo evitar un ataque de risa. Cuando a mi me da un ataque de risa, el mundo se me viene encima, pues no logro callarme, al menos, en quince minutos. Jorge ríe al verme reír, al igual que lo hacen Lore y Arturo, así que, en segundos, somos una epidemia que el salón esta detestando.

Yo al momento, comienzo a pelear con mis compañeros (suelo ser demasiado pendenciera cuando se meten en mi vida de clases. ¡Que mas les da si me estoy riendo o no! ¡Por mi que se vayan al pepino!) El maestro no logra callarnos tan fácil y al instante, nos deja salir desu clase. Todos salimos a tropel contra la puerta, agradeciéndome mi poca falta de atención hacia el maestro.

_ ¿Ven, bola de insensatos? ¡Lo único que yo quería era darles la libertad!_ grito a la muchedumbre de gente que ríe al escucharme.

Cuando el camino se despeja, veo a Mauro sentado solo, en un prado frente al salón. Levanta la mirada y me observa. Luego se agacha y continua con la labor de sacar sus galletas (si, esas que lo ponen como niño de cinco años) de la envoltura.

Yo me quedo petrificada, recordando como, veinticuatro horas antes, nos encontramos en una situación muy similar. Fue después de que el salio del salón. Yo estaba demasiado agobiada ahí adentro e intentaba escapar.

No puedes salirte, aun no terminamos… me decía Lore tirando de mi chamarra.

Lo se, amiga, pero necesito respirar… le dije sacándome de sus manos.

Al llegar afuera, descubrí a Mauro acostado en el prado, pensativo. Se enderezo y me miro. Yo me quede ahí mirándolo sin saber que hacer… era el momento justo para hablarle, algo cualquier cosa…

Oh, Ale, ven, acompáñame al baño… me dijo Concepción una compañera jalándome rumbo al baño.

Pero yo… le dije mirando como Mauro se dejaba caer nuevamente en el prado.

Vamos, por favor, acompáñame…

Y me fui, me fui con ella, sintiendo que había perdido mi ultima oportunidad. Y ahora, que lo tenía en frente, ¿Qué haría?

Decidida, fui hasta el y le di una palmada en la espalda.

Hola le dije mirándolo.

_ Hola._ me respondió, tranquilo.

Creí que no vendrías… le dije como escapatoria, sin saber que decir._No te había visto...

_No… estaba con el maestro López…

Oh…

Hubo un silencio. Mire sus galletas y sonreí.

_Te hacen daño, no deberías comerlas…

_No, no tienen tanto carbohidratos…

Si pero tienen azúcar…

Más silencio. Mire desesperada al taller.

_ Creo que hoy tendremos practica…

_ ¿Te dijo la maestra?_ me dijo mirándome a los ojos.

_No… bueno… si, pero creo que yo entro primero…

Oh, genial, necesito desayunar. me dijo señalando sus galletas y su jugo y se puso de pie. Entro al salón, conmigo detrás, sujetándolo de los hombros. Que daría yo por permanecer pegada a el…

Me sentí fuera de lugar al ver que se iba a sentar lejos de mi. Sin poder resistirlo, Salí del salón y corrí a mi árbol.

Temblaba. Mis piernas temblaban. ¡Oh, adorado Mauro! ¿Qué tienes?

Llego la maestra y me hizo pasar. Al llegar, Arturo le hizo señas a Mauro.

_Vamos, jala la butaca y vente para acá…

Si…

Pero el si jamás llego. Mauro se quedo en mitad de todo el salón, perdido, sin su lugar a mi lado, cosa que me dejó a medias. En el transcurso de la clase, medecidí a cuidar de Mauro, desde mi lugar, pero cuidar de el. Lo observo y veo en sus ojos que se pierden en la distancia, tristeza. Una tristeza y un vacío enorme que me llena de angustia. ¿Qué le esta pasando? ¡Si el no esta bien yo no estoy bien, el lo sabe!...

Transcurren los minutos y veo que se pierde en el hiper espacio, alejándose de ahí, dejándose llevar por la corriente. Sin duda, su cuerpo esta ahí, pero ni su corazón, ni su mente ni su alma, lo acompañan. Esta sumergido en sus problemas en sus angustias… y yo me sumerjo con ellas. Cuando ya casi finaliza la clase, se pone de pie y anda rumbo a la puerta. La maestra lo regresa a su lugar pero el prefiere el escritorio. Mientras la maestra habla, noto que me mira, mira en demasía pero desiste y habla y calla y se pierde y se va, se va…

Me quedo mirándolo. Observaal a maestra, se observa las manos, mira a su alrededor, y cae en mis ojos. Lo miro y no desvío el contacto. Esta tan cansado, tan dolido… y yo que le amo tanto… vamos amor, se fuerte, se que puedes serlo, se que puedes hacerlo… su tristeza, su furia y desazón me caen en el alma, pero, aunque tuviera todas las fuerzas para soportarlas, su simples movimientos me golpean los tobillos y me hacen flaquear, caer. Simplemente, Mauro, me ha agachado la mirada. Me la ha agachado, se agacho ante mi, derrotado, con pena, no lo se. Me da pánico ver que rinde ante mí, que me demuestra lo débil que esta. Siento como el mundo se moviliza a mí alrededor pero yo no me muevo.

Me quedo estática, hasta que su figura desaparece de mis pupilas. Reacciono ante la voz de Lore. Me levanto. Mauro ya no esta. Se ha ido. ¿Qué es lo que pasa? ¿Qué tiene? ¿Qué nos ocurre? Vamos por el empedrado Lore y yo charlando, yo sin poder quitar de mi mente esas imágenes de sus ojos, de su dolor.

_ Esta triste, muy triste._ concluye Lore ante mi alicaída persona._ Hasta yo lo note. Esta serio, no enojado, perdido… como en otro planeta, desconectado de nosotros, del mundo, de ti…

De mí jamás. le respondo con os ojos perdidos. Lore suspira.

_ Pero si, tienes razón, no esta bien, nada bien. Algo tiene Alejandra, algo tiene...

_Si, y ahora gracias a eso, tengo más cosas en las cuales pensar. ¿Qué le ocurre?... ¿Y si le preguntara? No creo que se niegue a contestarme… ¿O si?


N/A: Hola mi querido publico lector. Les  esta gustando esta historia?? Vaya si la pobre de Alejandra no gana una con su chulo mulo Mauro... Pero que tipo tan raro no creen?? O ustedes que opinan?? Gracias por pasarse a leer y por favor, no sean malos y externenme sus comentarios, se los agradeceria infinitamente!! Bueno, cuidense, nos leemos. Los espero en la actualizacion!!

Cariños, Luna_Hermy