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Historia 52554 — capítulo 7
Capitulo 7._Tu hielo sobre mí.
Llego a mi casa con una nueva esperanza. Si le pregunto, quien quite y se desahogue, acabe diciéndome que tiene… ¡y me ame más de lo que se supone que lo hace!
Me paso la tarde entera inventando charlas con el en mi mente. Lo que voy a decirle, como voy a contestarle…
Al día siguiente, me levanto y esta lloviendo. Llego a la escuela bajo la lluvia, pisando los charcos, con el gorro de mí chamarra bien colocado sobre mi cabeza. Corro hasta mi salón y me encuentro a Lore, titiritando de frío. Al momento, nos paramos fuera del salón, bajo el techado a ver la lluvia caer.
Allá esta. me dice señalando a unos salones que están un tanto alejados de nosotros, justo en frente._ Y no es por nada, pero esta volteando para acá._
Me vuelvo y lo veo. Aun así, no logro visualizar sus ojos.
_Voy a hablar con el…
_Espero te vaya bien.
_ Si, claro que me ira bien._
Pasan los momentos y el se marcha con Eric, otro de nuestros amigos. Siempre he dicho que ese chaval no le cae la idea de vernos a Mauro y a mi, juntos. No se porque, me da esa sensación. Mientras los demás me aman y me adoran y darían lo que fuera para que mauro dejara a la novia, a el no le cae la idea. Veo como me mira con prejuicio y voltea a mirar a Mauro. Este sin embargo, esta impávido, mirando hacia el cielo gris.
La maestra llega y comunica que va a pasar primero al grupo de Mauro y luego a nosotros. Yo me coloco en la puerta del laboratorio a esperarlo llegar. La lluvia va mermando, y bajo ella, Mauro se dirige al aula. Al pasar por mi lado, le doy una palmadita en la espalda ansiosa y lo saludo.
Hola. le digo. Él sin embargo, camina cerca de un metro y me contesta con una voz desanimada.
Hola.
Esta zombi este cuate. Me quedo fría. Ya, si fue mas a fuerzas su contestación…
Vamos, vamos a escribir cosas en una maquina, por favor… pide Lore empujándome al laboratorio.
esta bien… vamos
Nos quedamos en una computadora utilizando un programa de dibujo para escribir versos de amor dirigidos a Mauro y a Jorge. Sin embargo, Eric ha entrado al aula, y su presencia no me trae buena vibra.
_Vamos, vamos a fuera… vamos Lore, por favor…
Ay, que prisa la tuya…
En cuanto llegamos a la puerta, nos encontramos con Ernesto quien acaba de salir del salón vecino. Yo lo ignoro lo mas que puedo mientras el camina a su salón. Atravieso los charcos y entro al mío. Cuando me vuelvo, veo a lore a un en la puerta con la boca abierta. Me hace señas y salgo extrañada.
¡¡Te vio!! ¡Ernesto se te quedo viendo sin disimular nada! ¡Se te quedo viendo Ernest…! ambas nos quedamos de piedra al ver que Joseph, un amigo de ellos, sumamente estupido y creído, con el cual había estado Ernesto, pasaba frente a nosotros y nos miraba pendiente.
Lore y yo nos metimos al salón corriendo ¡Vaya buena suerte la mía! ¡De seguro que el guey ese les diría lo que Lore dijo!
_ ¡Gracias amiga…!
_ ¡No era mi intención, lo siento, es que no lo vi!_ chilló Lore y me dejo caer en la butaca. Aunque la situación es realmente traumática… es muy divertida. La miro y nos soltamos a reír.
_ ¡Pero quien les manda ser tan indiscretos…!
_ ¡Y quien te manda a ti gritar que Ernesto se me ha quedado mirando!_le digo aun entre risas. Salimos de nuevo del salón y nos dirigimos a la papelería. Sinceramente, mi vida sin esos momentos cómicos y traumáticos no se que seria. Creo que es lo único que me distrae de mi pena. Y vaya que lo agradezco. Cada día me siento mas observada mas vigilada… pero me gusta.
Al llegar a la papelería, se me va la sangre al suelo. Siento como si me hubieran dejado caer toda el agua de lluvia estancada en la cabeza. Arturo, Ernesto y Jorge están ahí dentro, y se disponen a salir. Al pasar por mi lado, yo pongo cara de disimulo, mientras Arturo y jorge salen de la papelería, sin cruzarme palabra, como gente normal que te topas en las papelerías. Sin embargo, Ernesto se queda al ultimo, camina mas lento y me mira intensamente…
Pasa por mi lado y su alta y bien formada figura se rosa contra la mía. Sus ojos se clavan en mi cabeza, buscando mi mirada. Yo camino respirando entre cortadamente, mientras al fin el llega a la puerta. Cuando siento que ya no están, suelto el suspiro de alivio mas grande de mi vida. ¡Su forma de mirarme me trauma!
¡¡¿VISTE?!! me grita Lore zarandeándome. Yo niego con la cabeza aun desconcertada._ ¡¡¡SE HA QUEDADO EN LA PUERTA MIRANDOTE!!!
_ Eso ya es mucho…_ susurro asombrada.
Y no ha despistado nada. nos susurra la dependienta y nos reímos.
Créame, eso es lo que menos hace. le digo y me dejo caer en una silla abatida.
¡Que demonios le pasa a ese! Y esperen a que le diga Joseph lo que dijo Lore… ahora si tendrá más motivos para mirarme… salimos de la papelería y el sol nos da en la cara. La lluvia se ha ido y mi momento llegó.
Cuando entro al salón, me apresuro a escribir en un pedazo de papel la pregunta del millón. Veo entrar a Mauro y quedarse junto al escritorio. Yo comienzo a sentir calor por el reciente cambio de clima y comienzo a abanicarme con la mano.
De pronto, Mauro me grita un tanto enojado.
_ ¿QUE?_
Me quedo mirándole indignada. ¿Por qué me grita? Al instante le respondo de la misma manera.
_ ¿Que?_ el se exaspera mas y vuelve a decir.
_ ¿Pues que?_
No lo comprendo, me esta fastidiando.
_ ¿Que de que?_ le grito ya molesta.
_ ¿Me hablaste? ¿Me dijiste algo?_ concluye. Yo me ofendo.
_ ¡No! ¡Yo no te dije nada! Ash, oyes voces…_ le digo y me volteo.
Él, furioso, se sienta en la silla. Respiro profundo. De nuevo nos hemos gritado, vaya novedad… ¿Por qué, eh? Esta situación me trauma… ahí esta el, triste, aun, en el escritorio, pero al mismo tiempo, muy lejos de ahí…
Pásaselo a Mauro. le susurro a Alma, una compañera que esta cerca de él, dándole el papel. Alma se lo deja en el escritorio y le hace señas, tímidamente para que lo tome.
Mauro lo mira con suspicacia, y para mi buen gusto, pregunta a voz de cuello.
_ ¿Esto que?_
Yo, que quería ser de lo mas discreta, comienzo a esconderme en la butaca. La maestra va hasta mauro y le pide que guarde silencio. Alma me mira y le dice a Mauro.
Ella te lo manda…
Yo, eufórica, niego con las manos, mientras mauro me mira.
Olvídalo, léelo… mas tarde, si quieres, no se. le respondo entrecortada.
Él lo ignora por minutos. Luego lo toma y lo lee. Mis nervios estallan. Tengo la cara roja y el corazón acelerado, y algo pesado en mi estomago me dice que las cosas no pueden estar bien…
La clase sigue, no llega ni una respuesta, ni nada… la maestra nos da una actividad para hacer al aire libre y salimos. Nada. Mauro se va con Jorge y con Arturo a realizar el trabajo, mientras me ignora brutalmente. Estoy devastada. ¡Maldito insensato! ¡Y yo me preocupo por ti!.. Aun así, tengo una sospecha, que nace de la forma en que me miran Arturo y Jorge… ¿les mostró mi recado? Pasan las horas. Mauro, con Lizbeth, juega y se divierte mientras yo, sufro. ¿Qué te ocurre, Mauro, que te ocurre? No hay respuestas que ayuden a mi alma dolorida. Se va, y yo me quedo, esperando a la maestra. Ya cuando llega, Lore y yo bajamos, rumbo al sol.
_No me respondió…
_Tal vez te mande un mensaje…_sugiere Lore y con esas palabras, me la paso la tarde entera, en mi casa, esperando su mensaje. Estoy desesperada. ¡Tiene que contestar! ¿O esta realmente enojado? No… no puede hacerlo… y para mi colmo yo que me estoy enfermando por su culpa…
Cuando despierto, a la mañana siguiente aferrada a mi celular, me desconcierto. Nada, ni una sola palabra… y mi cabeza, nariz y garganta que me están matando… sin mas ánimos que agotar, llego a la escuela, cansada, dolida, esperando una sonrisa, misma que nunca llega.
Lo veo, erguido de blanco en la puerta. Al verme, se mete como quien huye de la brisa. Mi corazón se quiebra, pero intento resistir. No son mis días, de verdad que no lo son. En medio de una frialdad y una pulcritud desesperante, me hundo como el hielo bajo la primavera. Se sienta frente a mí, mas no me cobijan sus ojos. Su espalda es lo único que me ha brindado, me ha quitado su calor y yo que padezco de tanto frío… cruza palabras con el mundo entero, mientras yo pruebo su desprecio. Es amargo, es hiel. Mis labios jamás pensaron sentir su amargura. Y yo que estaba acostumbrada a la miel de sus palabras…
Jorge me mira, de vez en vez, alerta. No se porque ahora también me mira en demasía, en clase, en el patio, donde me vea. Tal vez es propósito de Mauro ignorarme y en ausencia de sus miradas, pone a las de Jorge, no lo se. Hoy me mira diferente, como presintiendo lo que siento. Percibo su preocupación, que yo estalle en llanto. Y lamentablemente, no creo poder defraudarlo, no esta vez, no creo tener el valor para soportar tanto, sin desahogar en llanto. Tardo más en recoger un poco de ánimo, que en tirarlo por la borda.
Su falta de miradas, su falta de calor, su falta de presencia, de bondad, me rompen el alma, él y mi estado anímico. Siento las lagrimas fluir mientras lo observo. No salen, no quieren salir… y yo que daría lo que fuera para armarme de valor, para tener uno ovarios que sostuvieran mi dolor… y no los tengo. Después de sentirme mal por muchas cosas, entre ellas su ausencia en mi alma, su frialdad y su arrogancia, me encierro en mis brazos a llorar, ahí, en el salón, en medio de todos, lloro y lloro acongojada, tendiendo como fondo su voz, que no me llama, que no me consuela. Lore me esta llamando a gritos y yo que no puedo responder. ¡Ay amiga perdóname solo esta vez! ¡No puedo enderezarme y mostrarme derrotada, no puedo!
En la primera oportunidad, la miro. Ella me observa y desiste.
Entonces no. me susurra y me limpio las lágrimas. Mauro sigue ahí, a centímetros de mí. Termino el trabajo en silencio, tratando de acostumbrarme a su ausencia.
Una vez que corre mi día yo me voy calmando, mas sin embargo, no es tan fácil acostumbrarme a esta soledad. En un momento furtivo en el que me he asentado tras el, me aferro a su espalda con las yemas de mis dedos, tocando su calida chamarra blanca que, desde que la porta, simboliza para mi dolor, tristeza, significa, mi perdida. Él, sin embargo, raudo y frío, se suelta de mi apego con desgana, con desprecio.
Mi ánimo se cae mil metros bajo tierra. Yo que como pequeño sin refugio quería sentir en su calor un poco de ternura… ¿Por qué me niegas todo esto a lo que me tenias tan acostumbrada? ¿Todo esto que me diste y me quitas sin decirme nada? Callada, oigo su voz, que manda a Arturo. Vaya complejo de jefe tienes… no te sirve para nada, aun así eres un cobarde, yo lo se. Lo se cuando me miras ahora de reojo, sin atreverte a mirarme a la cara, sin atreverte a levantarme la mirada…
_Cierra la puerta.
_No puedo, la maestra me va a regañar si me paro…
_ ¡Que la cierres con un carajo! ¡Ciérrala! ¡Ciérrala!
Ale, te habla tu amiga… me susurra Lore. Yo enderezo la cabeza al instante y sonrió.
_ ¡Hola!_ grito desde mi lugar mirando a Berenice, una de mis amigas de un salón lejano.
No se porque Mauro se queja de mi respuesta. Este loco, completamente loco. Lo ignoro y me hago señas con mi amiga. Se despide y se va. Al instante, llega Anie, mi inseparable mosquetero que va en la otra escuela.
A ella le he mandado un mensaje diciéndole mi situación, y al momento, desde fuera, me pregunta como va las cosas. Le digo que me espere un segundo, ya vamos a salir… Mauro sale delante de mí. Al mirar yo a Anie, miro como lo sigue con los ojos. Ella siempre le ha jugado a las miradas y el se las acepta. Pero esta vez no.
Esta frío, esta mulo, como ella me dice al yo llegar a sus brazos alicaída.
_Amiga…
Estoy triste. le grito desgarrada, mientras Mauro se aleja.
Cierro los ojos, estoy cansada, muy cansada. Lo único que quiero… es salir de ahí, largarme… y olvidar.
N/A:
Holaaaaa!!! Yo de nuevo con esta actualizacion!! Que tal Mauro?? ahora que mosca le pico?? NO, no, no, si tan sólo Alejandra no lo quisiera tanto... Gracias por pasarse a leer y dejar sus comenatrios!! espero de verdad que les guste esta historia. Los vere en las actualizaciones, cuidense y nos leemos!! hasta pronto!!
Cariños, Luna_Hermy