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Historia 52654 — capítulo 1

Con la imagen de un viejo roble fija en su mente sintió desaparecer el suave aroma de rosales de jardín y la típica opresión en el pecho le hizo imposible poder respirary justo cuando parecía que se ahogaría sin remedio, sintió el frío aire de montaña llenar sus pulmones.

Lo primero que vio al aparecerse en aquel despoblado lugar, fue el viejo roble y sin perder tiempo empezó a caminar con paso decidido por un estrecho sendero cubierto de maleza y espinos.

Solo un inquietante pensamiento ocupaba su mente en ese momento. Ese extraño sexto sentido que tienen la mayoría de las mujeres y que les advierte del peligro que corre el ser amado era lo que la impulsaba a hacer semejante recorrido. Tenia que ayudarlo, presentía el peligro cerca, tenia que advertirle, no podía dejarlo solo.

De pronto se detuvo bruscamente y con una velocidad impresionante empuño su varita, se quedo inmóvil sin hacer ruido, aguzando el oído y lista para atacar ante cualquier signo de vida. Estaba segura de haber escuchado el apenas perceptible sonido que hace una capa de viaje al rozar la grama. Después de largos minutos de espera en los que no sucedió nada volvió a guardar la varita bajo la manga segura de no necesitarla por ahora, después de todo solo dos personas en el mundo conocían la ubicación del viejo roble y del sendero, una de ellas era su maestro el mago mas terrible y poderoso de los últimos tiempos y la otra era ella su mas leal y fiel servidora.

Luego de caminar una distancia considerable llego a lo que parecía un enorme muro de piedra que no era otra cosa que la ladera de una empinada montaña. Continuo bordeando por la izquierda contando exactamente noventa y cinco pasos y se detuvo. Se puso de frente a la pared de piedra, saco su puñal de la tunica y en un destello de luz plateado el puñal hizo su trabajo dejando una profunda y sangrante heridaen su mano derecha.

Apesar de ser una persona de considerable estatura se vio obligada a ponerse de puntillas para poder alcanzar y apoyar la palma de la mano derecha sobre un punto en lo alto de la roca donde había grabada una pequeña serpiente, que al entrar en contacto con la sangre empezó a desaparecer junto con una gran parte de la piedra, dejando al descubierto la entrada a una gran caverna subterránea que emitía un débil resplandor verde desde algún lugar en su interior.

La herida de su mano se cerró como por arte de magia y al ver algunas gotas de su sangre en el piso recordó las palabras de su maestro cuando le dijo que solo una persona de sangre limpia proveniente de una antigua familia de magos seria capaz de atravesar aquel lugar.

Con aires de suficiencia debido a las palabras de su maestro ingreso en la caverna que era mas bien como un túnel decorado en el piso y las paredes con una extraña forma de escritura que daba la impresión de ser muy antigua, y en el techo circular se hallaban incrustadas algunas piedras preciosas y cristales que reflejaban aquel extraño destello verde proveyendo así la única iluminación del lugar.

El recorrido en el interior estaba lleno de cerradas curvas que daban la impresión de estar caminando dentro de una gigantesca serpiente enroscada, haciendo de aquel lugar un escondite perfecto para realizar una emboscada y por consiguiente para ser emboscado ya que no se podía ver mas allá de unos metros de distancia y la poca visibilidad con el débil resplandor verde no permitía ver que peligros acechaban adelante.

Sin embargo ella parecía no tener miedo de aquel lugar porque caminaba rápidamente como si hubiera hecho ese recorrido muchas veces. Solo le preocupaba un par de cosas: ¿como decirle al mago tenebroso mas cruel y poderoso que estaba en peligro?, ¿Cómo ofrecerle su ayuda sin demostrar falta de confianza? Si le pedía a su maestro que no haga lo que planeaba hacer solo porque "presentía" que algo podía salir mal, talvez le daría a pensar que lo consideraba un incompetente y eso podía costarle muy caro, pero estaba dispuesta a correr el riesgo después de todo ella era la favorita de su maestro y había realizado los mas grandes sacrificios en servicio de su amo.

Sumergida en estos pensamientos mientras caminaba no se dio cuenta que había llegado hasta la mitad de un puente dorado que se encontraba sobre una profunda fosa llena de lo que parecían ser restos humanos. Se detuvo solo un instante para observar los despojos de lo que en otro tiempo fue un invencible ejercito de inferis al servicio de un terrible mago, que al ser derrotado perdió la magia con la que había reanimado los cadáveres y por lo tanto estos siguieron su descomposición hasta convertirse en montañas de huesos amontonados.

-Aqui ya no hay nada que hacer. Pensó y prosiguió su camino.

Finalmente llego al origen de aquel extraño resplandor verde. Un río subterráneo formado por una resplandeciente poción verde atravesaba la caverna de lado a lado cortando el paso.

Al acercarse a las aguas se vio reflejada en la extraña poción y vio a una hermosa mujer de finas facciones y de abundante y bien cuidada cabellera negra devolverle la mirada.

Ella sabia por su maestro que aquel liquido no podía ser atravesado, transformado, desaparecido o trasvasado y si tan solo unas gotas tocaban sus labios experimentaría un terrible sentimiento de culpa que la haría perder la razón en pocos segundos, ya que despertaría en ella una terrible sed que la obligaría a continuar bebiendo la poción, envenenando su alma y sumergiéndola mas y mas en el tormento por sus malas acciones.

Solo había una manera de atravesar; y era utilizando otra poción lo suficientemente poderosa para neutralizar las propiedades maléficas del veneno de la culpa.

Del interior de la tunica saco una botellita de cristal que contenía un líquido totalmente transparente y vertió unas gotas sobre las aguas de la poción verde que al instante se volvieron tan claras como las del contenido de su botellita de Veritaserum.

-Ironico -Pensó mientras atravesaba velozmente las aguas- que la cura para algo tan complejo como los sentimientos de culpa sea una simple confesión.

Siguió caminando rápidamente sin detenerse a ver como la poción volvía a emitir el extraño resplandor verde al volver a su anterior estado.

Después de unos minutos de caminar notó como la caverna serpenteaba y se volvía mas estrecha a medida que avanzaba como si estuviera llegando al final.

Era hora de sacar la varita por si las cosas salían terriblemente mal con el último peligro que la esperaba a la vuelta del siguiente recodo.

Se detuvo un momento y por primera ves durante todo su recorrido sintió una gota de frío sudor recorrer su impecable rostro. Lo que la esperaba eran dos enormes estatuas de piedra en forma de basiliscos que cobrarían vida abriendo sus mortales ojos amarillos al sentir su presencia y la destrozarían con sus enormes colmillos.

Los basiliscos de piedra no representarían problema alguno para un hablante de parsel, pero como ella no lo hablaba su maestro le había enseñado a pronunciar una sola palabra que salvaría su vida en aquella ocasión.

Solo tendría una oportunidad así que cerro los ojos y se concentro en recordar la manera exacta de poder decir en perfecto parsel:

-¡Apártense!.

Sintió el odio y la indignación recorrer cada centímetro de su cuerpo mientras escuchaba aquella voz pronunciar entre silbidos y escupitajos lo que ella estaba pensando.

Todo el tiempo había creído que su maestro solo le había revelado a ella la existencia de aquella cámara secreta que alguna vez fue la guarida de uno de los cuatro fundadores de Hogwarts que se habia retirado a ese lugar al separarse de sus compañeros debido a su preferencia por los magos de sangre limpia. Sin embargo alguien había llegado primero que ella, y eso solo significaba una cosa: que alguien más se había ganado la confianza de su maestro.

Temblando de pies a cabeza y aferrando fuertemente su varita sentía el odio recorriendo sus venas. No podía aceptar que su maestro confiara en alguien más aparte de ella al grado de revelarle tan importante secreto.

A pesar de que sentía deseos de matar a quien sea que fuere el que le había ganado a pronunciar aquella palabra en lengua parsel, no podía dejar que el odio nublara su juicio, era el momento de actuar fría y calculadoramente como siempre lo había hecho. Así que con la varita toco la punta de su cabeza y sintió como si un liquido helado recorriera su cuerpo de arriba hacia abajo.

El hechizo desilusionador había salido bien porque no podía distinguir su propio cuerpo entre las sombras del lugar, sigilosamente continuo caminando hasta llegar a una antigua puerta de madera flanqueada por dos enormes estatuas de basiliscos aparentemente dormidos.

Avanzo hasta llegar a la pesada puerta que estaba en un estado lamentable: astillada y llena de agujeros por todas partes, dabala impresión de que poderosos hechizos habían sido lanzados contra ella.

Por uno de los tantos agujeros pudo ver al otro lado una imponente sala en ruinas llena de antiguos muebles y extraños objetos totalmente destrozados como si se hubiera llevado acabo allí una batalla o un duelo a muerte entre dos poderosos magos que no estaban dispuestos a perder.

Curiosamente también pudo ver a través de la puerta la silueta de dos magos que se encontraban en el interior y sostenían una conversación.

Reconoció a uno de ellos inmediatamente. Pálido como la luna, con largos dedos que hacían que sus manos parezcan dos grandes arañas, la nariz reducida a dos simples orificios y los ojos rojos como la sangre estaba Lord Voldemort su maestro. El otro personaje de pelo grasiento y nariz ganchuda no era otro que:

  • ¡Snape!…creí haberte dado instrucciones exactas de que nunca vengas a este lugar a menos que sea de vital importancia para mis planes.-Dijo en un tono frío Lord Voldemort- ¿Y bien? ¿Acaso descubriste la manera de hacer caer al ministerio de magia?.

  • Mi señor vengo a informarle que Albus Dumbledore realizo el encantamiento Fidelio para esconder al chico y a sus padres. -dijo Snape sin perder la calma- Y a pesar de que..

  • Piensa muy bien en lo que vas a decir Snape -Lo interrumpió Voldemort- Porque bien podría costarte la vida si continuas con esta noticia que no hace sino retrasar mis planes.

  • …y a pesar de que el se ofreció para ser el guardián secreto -Continuó Snape como si no pendiera sobre el ninguna amenaza de muerte- Ellos escogieron a otra persona.

  • Ah! Muy bien eso facilita mucho las cosas -Dijo Voldemort esbozando una macabra sonrisa- y creo que los dos sabemos quien es el escogido para realizar tan noble trabajo ¿no es así Snape?...tu antiguo compañero de Hogwarts…

  • Es lo más probable, sin embargo hay otras opciones.

  • Bueno creo que no te será tan difícil averiguarlo…ya una ves descubriste su jueguitocuando estaban en Hogwarts.... será como un juego de niños ahora que eres un mago adulto y calificado....bien ¡puedes retirarte!

Pero Snape no se movió y se quedo de pie tan calmado e inexpresivo como si no hubiera escuchado la orden de su amo.

  • Debo suponer que hay algo mas que quieres decir si continuas ahí parado.dijo Lord Voldemort dándole la espalda.

Snape se llevo una mano al interior de la tunica como si fuera a sacar la varita, vaciló una fracción de segundo y saco un desgastado pergamino que sostuvo firmemente con la mano derecha. La mujer al otro lado de la puerta había estado a punto de irrumpir en la sala lanzando maleficios.

-¡Accio pergamino! -Dijo en tono aburrido lord Voldemort y tomo el pergamino que salio volando hacia el-.

Después de examinarlo unos segundos y sin apartar la vista de la rara escritura del pergamino dijo en tono desdeñoso:

  • Al parecer el viejo loco si logro encontrar la tumba con los restos y los escritos de Bedle el Bardo…algo que no creí posible después de haberla buscado yo mismo por tanto tiempo.

  • Así es mi señor yo estaba con el al momento de encontrarla y lo primero que hizo ante tantas valiosas reliquias fue fijar su atención en un insignificante libro de cuentos para niños.

  • ¡Ja Ja Ja! -la fría y chillona risa de Lord Voldemort llenó por completo la sala- Entonces si esta loco después de todo.

  • Fue en ese preciso momento cuando Dumbledore dedicaba toda su atención al insignificante libro cuando aproveche para sustraer esta valiosa pieza de información.

Se produjo un incomodo silencio mientras Voldemort examinaba el pergamino como evaluando si realmente valía la pena llamar al amarillento y desgastado trozo de papel una valiosa pieza de información. Snape se dio cuenta de eso y dijo tranquilamente:

  • Mi señor, el pergamino esta escrito en runas antiguas y necesita de tiempo para ser traducido pero no se preocupe que yo….

  • ¿Sabias que… -Lo interrumpió Voldemort-… de Bedle el Bardo se decía que tenia la habilidad de desplazarse por el aire al hacer su cuerpo mas ligero que el humo?.... ¿y que por consiguiente podía deslizarse a través de cualquier rendija por mas pequeña que fuera, haciendo imposible el hecho de ser capturado o encerrado?.

Cuando Snape con una sonrisa de satisfacción estaba a punto de responder, Voldemort se respondió a si mismo.

  • Por supuesto que lo sabias... es por eso que me has traído este pergamino, que por lo que veo contiene las instrucciones para llevar acabo tan grande hazaña.

Sin apartar la vista del pergamino Voldemort continuó diciendo:

  • Muy bien…muy bien Severus una vez mas has demostrado ser un valioso recurso y serás muy bien recompensado por tus servicios a Lord Voldemort.

Como si el que Voldemort lo llamara por su nombre y dijera aquellas palabras hubiera sido lo que Snape esperaba escuchar un brillo inusual apareció en sus ojos y por primera vez perdió la calma que hasta ahora lo había caracterizado.

  • Mm…mi señor -Dijo con la voz entrecortada- De hecho hay algo que quisiera pedirle...

Inmediatamente se dio cuenta de que aquello fue un error. Porque Voldemort aparto la vista del pergamino y lo miro fijamente a los ojos con la mas peligrosa y penetrante mirada de que era capaz.

Sin embargo Snape no retrocedió y nuevamente adopto la tranquila y relajada postura que había tenido todo el tiempo. La mujer al otro lado de la puerta no tuvo otra opción que reconocer la valentía o locura de Snape al no inmutarse ante tal mirada que habría hecho retroceder al más valiente de los hombres.

  • Dime Severus ¿que puede hacer por ti Lord Voldemort? .Cada palabra era como una filosa y envenenada daga que cortaba el aire en su camino hacia la persona de Snape.

  • Mi señor quería pedirle por la vida de la mujer. Dijo Snape como si pidiera patas de rana en una tienda de artículos para pociones.

Voldemort examino atentamente a su interlocutor y sin decir una palabra dirigió su mirada dentro de esos inexpresivos ojos negros como leyendo a través de ellos la mente de Snape y después de unos minutos de silencio esbozando una sonrisa burlona dijo.

  • La deseas ¿no es cierto?...quieres hacerla tuya…tu esclava…hacerla pagar por tantos años de indiferencia y burlas hacia ti…¡si!…puedo verlo en tu mente Severus…esta bien lo tendré en cuenta, si no actúa de manera tonta no tiene porque morir y luego tu te encargaras de ella…si…será tu recompensa por tus valiosos servicios.

  • Gracias mi señor es usted muy generoso -Dijo Snape haciendo una reverencia- Volveré inmediatamente con Dumbledore para averiguar el nombre del guardián secreto.

  • Si…deberías hacer eso -Dijo Voldemort dirigiendo la mirada hacia la puerta- Pero primero demos la bienvenida a otra persona que también ha probado ser un valioso recurso…y que en este momento esta a punto de ser destrozada por dos furiosos Basiliscos…y eso es algo que no podemos permitir…¡puedes pasar Bellatrix! .