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Falsa vida — capítulo 10

Capítulo 10: Sorpresa, Vivien.

-Nunca aprenderé a escribir, y mucho menos a leer.-murmuró Vivien, desesperada, dejando el lápiz en la mesa y escondiendo la cara entre sus manos con un suspiro.-Debo aceptarlo, no sirvo para esto.

-Vivien, nadie dijo que esto fuera fácil, pero no tienes que rendirte, yo te ayudaré.-respondió Roland cogiendo su mano y acariciándola con cariño.

Vivien le miró fijamente antes de apartar la mano.

-Tengo que irme.-dijo levantándose y cerrando el cuaderno, donde había intentado escribir el abecedario ella sola, cosa en la que había fallado.

-Vivien, no…no te vayas, yo…-murmuró Roland sin saber cómo empezar.

-No, Roland, tengo que ir con Alaric, y tu tienes que ir con Catherine, es tu prometida, ¿recuerdas? Y ella te quiere.-dijo la chica, muy seria, caminando hacia la puerta de la habitación.

-Pero…puedo decirle a mi padre que no quiero casarme con ella.-replicó Roland, con los ojos cargados de amargura, demasiada para un niño de su edad.

-La prometida de tu hermano vendrá dentro de poco y si él no ha roto el compromiso, a ti tampoco te dejará romperlo.-dijo Vivien, con seriedad.-Adiós Roland, tal vez debería decirlea Catherine que sea mi profesora particular.

Roland contempló como Vivien salía de la habitación y cerraba la puerta con fuerza. El chico suspiró y minutos después, él también salió de la habitación.

Vivien miró fijamente la puerta cerrada de la habitación de Alaric sin atreverse a abrirla, con la carta de su ahora padre, en la mano, donde la avisaba que había ordenado a Alaric y a ella, encontrarse todos los días, una hora, para conocerse mejor.

El problema es que ella no quería conocerle mejor, sólo quería alejarse de él, y rezar para que algo interrumpiera su matrimonio.

Alzó la mano para llamar a la puerta, pero la bajó lentamente.

Sencillamente no se atrevía.

En ese momento se abrió la puerta, dejando ver el rostro enfadado de Alaric.

-¿Vas a quedarte ahí quieta todo el día o vas a entrar?-preguntó Alaric molesto, mirándola de arriba abajo.

Alaric se volvió para entrar en la habitación, dejando la puerta medio abierta para que ella entrara, ydespués de unos segundos, Vivien lo hizo.

Dio dos pasos, sin alejarse de la puerta, que no había cerrado, por si tenía que salir corriendo, pero Alaric la cerró antes de mirarla fijamente, una mirada, que Vivien no aguantó.

-¿Dónde estabas? Has llegado tarde.-dijo Alaric, sentándose en el alfeizar de la ventana.

-Estaba estudiando.-respondió la chica.

-¿Con Roland?-dijo él, alzando una ceja.

-¿Hay algún problema si estudio con él? No sabía que ahora tenía que encerrarme en mi habitación y no hablar con nadie, además, voy a pedirle a Catherine que me ayude a partir de ahora.-respondió ella, desafiándolo.

-No me hables así, niña.-masculló Alaric, molesto por su actitud.

Vivien no dijo nada, sólo bajo la cabeza.

-Siéntate.-ordenó.

Vivien fue hacia la cama y se sentó, al no ver ninguna silla en la habitación.

-Mi tío me ha mandado una carta, dice que acaba de comprarnos una casa en Berlín, y unos nuevos vestidos, y entre ellos el vestido de boda. También me ha comentado que va a traer un médico muy famoso, para vigilarte, al parecer mi tío está ansioso por que nos casemos.-comentó Alaric con un tono cínico, arrastrando las palabras.

-No quiero casarme, solamente tengo 12 años.-respondió Vivien casi sin voz.

-Está claro que tenemos que hacer algo, o más bien, tú tienes que hacer algo.-dijo Alaric con una media sonrisa.

-¿Por qué yo?-peguntó Vivien a la defensiva.-Tú eres el adulto, y como tú fuiste el que provocó a Darren intentando matarme, tú deberías solucionarlo.

Vivien no lo vio hasta que no lo tuvo encima de ella. La cogió del cuello y la tiró sobre la cama y después se puso él encima. Su peso la aplastaba, y junto a la mano en su cuello, la impedía respirar.

-P-por favor.-logró suplicar Vivien, casi sin aire.

-Bien ahora me escucharás mejor, vamos a hacer lo que yo diga, y así no saldrás perdiendo, he pensado algo bueno para los dos. En vez de intentar convencer a mi tío para que cancele la boda, cosa que va a ser imposible, tú desaparecerás misteriosamente de casa.-explicó el chico, aflojando la presión.

Al oírlo, Vivien se quedó pálida como la cera.

-¿M-me vas a matar?-murmuró la chica, aterrada.

-No, créeme, ya me gustaría pero no, tú vas a desparecer, por que yo voy a llevarte con tus hermanos.-dijo Alaric muy serio.

-¿De verdad?-preguntó ella, sin poder creérselo.

-Claro que sí, es la única manera de librarme de ti, y además, cuando los encuentres, os compraré una casa y os mantendré hasta que tengáis 18 años, y podáis trabajar.-respondió Alaric, sin soltarla del cuello.

En ese momento se abrió la puerta, y Alaric se abalanzó sobre ella y la besó. Vivien sentía sus labios sobre su boca, moviéndose lentamente con algo parecido a la ternura, cosa que nunca antes había expresado y menos con ella. Pero ella no quería ese beso, sólo quería respirar, así que abrió la boca, pero él lo interpretó de otra manera y profundizó el beso, ahora con más dureza.

-Alaric, es suficiente.-ordenó tajante la voz de Darren.

Alaric se separó lentamente de Vivien y se levantó para mirar a su tío.

-¿Por qué debo parar? ¿No era esto lo que querías?-preguntó Alaric desafiante.

-Tiene 12 años.-respondió Darren.-Es una niña.

-A ti te da igual su edad, si no, no la casarías conmigo. ¿O acaso te crees que me voy a privar de mi noche de bodas solo por que ella tenga 12 años? Tengo que admitir que es bonita, aunque todavía no ha desarrollado las curvas que tanto me gustan.-comentó Alaric.

-Ya basta Alaric, ya hablaremos más tarde de esto.-dijo Darren, después dirigió la mirada de Vivien, que seguía acurrucada en la cama.-Ven Vivien, tienes que ver los regalos que te he traído.

Vivien necesitó unos segundos para reaccionar y levantarse de la cama. Caminó hacia Darren sin poder evitar estremecerse al pasar al lado de Alaric. Darren la cogió en brazos y la sacó de la habitación, mientras ella escondía la cabeza en su hombro.

-No te preocupes por Alaric, no te hará nada mientras yo esté aquí.-dijo Darren en su oído.

-Y cuando me case con él, ¿quién me protegerá?-murmuró Vivien levantando la cabeza.

-Así que te has enterado, te lo ha dicho Alaric, ¿verdad?-preguntó Darren.

-Le oí mientras hablaba con Derek, ¿cuándo me lo ibas a decir? ¿Cuándo estuviera en el altar con él?-exclamó la chica con lágrimas en los ojos.

-Vivien, quiero que lo entiendas, esto no es un castigo. Yo tengo mucho dinero, y mi heredero es Alaric. Ahora que te he adoptado, eres mi hija, y no voy a dejarte en la calle cuando muera, por eso vas a casarte con él, así cuando muera, tendrás su protección, dinero y un techo donde vivir. Todo lo que antes no tenías.-explicó Darren mirándola a los ojos, fijamente.

-Puede que antes no tuviera todo eso, pero tenía a mis hermanos, que me quieren, aquí no me quiere nadie.-contestó Vivien.

-Vivien, yo te quiero, eres la hija que nunca tuve, y jamás permitiré que ye ocurra nada malo.