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Falsa vida — capítulo 9

Capítulo 8: Alaric.

-No pienso hacer eso.-masculló Alaric con firmeza, mientras lanzaba la carta de su tio al fuego para que se quemara.

-¿Qué dice la carta?-preguntó Derek, sirviéndose un vaso de coñac a él y a Alaric que parecía estar fuera de sus casillas, de nuevo.

-Ahora resulta que mi querido tio quiere obligarme a que vaya a visitar a su hija adoptada una hora al día para que nos vayamos conociendo, de cara al matrimonio.-explicó Alaric con las palabras cargadas de sarcasmo.-Esa niña tiembla en cuanto me ve, ¿cómo voy a estar una hora hablando con ella?

-Si no la hubieras dado motivos para que se asuste, ahora no te tendría miedo.-respondió Derek muy serio.-No puedes seguir sus pasos, Alaric, o te convertirás en un monstruo, como están empezando a serlo ahora.

Alaric se giró a mirarla con una mirada fría como el hielo, que le atravesó.

-No te metas en mis asuntos, ¡es mi vida! ¿Quién eres tú para cuestionarla?-gritó Alaric muy furioso con su comentario.

Derek no contesto, pero en el fondo se arrepintió de haber sacado el tema, su familia y sobretodo su padre, eran tema tabú entre ellos, pero si no hacía algo, veía a Vivien, acurrucada en un rincón a merced de un marido borracho e irascible que acabaría por matarla en una de sus palizas.

-Cuando te tranquilices avísame.-dijo Derek, sinceramente, antes de salir por la puerta.

Caminó rápidamente hacia la sala que utilizaban los niños para la clase y se quedó mirando por el cristal.

Vivien estaba al lado de Roland, que había accedido a enseñarla a leer. Los dos sostenían un libro con muchos dibujos, mientras Vivien lo leía con dificultad, ayudada por Roland, cuando se equivocaba o no sabía seguir.

Sin llamar a la puerta, entró en la clase, donde sólo estaban ellos dos, interrumpiendo a los chicos.

-Hola Roland, Vivien, necesito hablar con la niña a solas, ¿os importaría dejar las clases para otro momento? Es importante.-dijo Derek educadamente, ante todo, siempre le dominaba una frialdad que no le dejaba translucir sus sentimientos.

Su hermano asintió y salió de la habitación no sin antes despedirse tímidamente de Vivien, que se sonrojó levemente.

Lo único que faltaba, ahora a su hermano le gustaba esa niña.

-Vivien, necesito hablar contigo.-dijo, cuando ella se levantó de la silla para mirarle fijamente, con un poco de miedo.-Paseemos.

Vivien y Derek salieron de la mansión y rodearon la casa, caminando en dirección contraria a donde estaban las verjas y la gente que vivía dentro.

-¿Le has contado a alguien nuestro secreto?-preguntó Derek a la niña, después de un gran silencio.

-No quiero casarme con Alaric, así que no se lo diré a nadie.-respondió ella.

-¿Por qué no quieres casarte con él? Cualquier chica estaría encantada de estar en tu lugar.-dijo Derek, muy serio.

-No es fácil ser yo, nunca he tenido una vida fácil y ahora tampoco la tengo.-contestó Vivien con amargura.-Siempre pensé que teniendo mucho dinero y una casa grande todos mis problemas se solucionarían, pero ahora mi mayor problema es saber si Alaric va a matarme.

-Alaric no va a matarte, sólo es un poco irascible y tú le haces perder el control.-respondió el chico con una sonrisa.

-Yo no le he hecho nada.-contestó Vivien con los ojos llenos de lágrimas.-No sé por que me odia.

-¿Quieres saber por qué te odia?-preguntó Derek, todavía no muy seguro de si debía contárselo o no.

-Si.-contestó la niña muy decidida.

-Alaric nunca tuvo la vida fácil que tu crees que tuvo. Su padre era un hombre muy rico, había heredado una gran fortuna de los negocios de su padre y además se había casado con una mujer bonita y rica, todo parecía perfecto, pero entonces, su padre descubrió que su esposa lo engañaba, cuando nació un niño de cabellos rubios. Su padre era moreno y de cabellos negros al igual que su madre, y Alaric se parecía desgraciadamente al hermano de su padre.-explicó Derek, muy serio.

-Darren… ¿es su padre?-preguntó Vivien muy sorprendida.

-Alaric nunca lo sabrá, su madre se llevó el secreto a la tumba, ya que su padre la mató, delante de él, cuando tenía dos años. Ese día Darren había ido a visitar a su hermano, pero él estaba borracho, se peleó con su hermano y acabó disparando a la madre de Alaric, Darren se llevó a Alaric antes de que su padre hiciera lo mismo con él.

Alaric prácticamente creció con su tio, pero a los 10 años, su padre reclamó su custodia y se lo arrebataron de los brazos a Darren, y después de tres años, Darren pudo probar que su hermano maltrataba a Alaric y volvió a obtener su custodia.

Alaric todavía tiene las marcas de cuando estaba con su padre. Volvió con Darren medio muerto, con el cuerpo lleno de los moratones por las palizas.

Alaric es así por qué es lo que ha recibido de su padre a los 10 años, cuando volvió con Darren, era un chico asustadizo, cada vez que intentabas acercarte a él se encogía como si fueses a pegarle, pero cambió, y se juró que jamás nadie le dominaría, ahora es igual que violento que su padre, pero, ¿sabes por qué? Por que tu vida era un desastre hasta que Darren te encontró y te dio una vida mejor, y Alaric te odia por que él no tuvo una segunda oportunidad para recuperar su niñez, no como tu.-explicó Derek mirándola fijamente.

-Pero si Alaric es hijo de Darren, y yo soy su hija adoptiva, no podemos casarnos.-dijo Vivien, muy seria.

-No sois hermanos de sangre, el matrimonio no va en contra de la biblia.-respondió Derek, sencillamente.

-Yo no soy feliz aquí, no debe tenerme envidia.-confesó Vivien con lágrimas en los ojos.

-¿Y dónde eres feliz?-preguntó el chico, mirándola fijamente.

-Me gustaría estar con mis hermanos, es la única familia que me queda, me da igual que este en un orfanato o en la calle con tal de estar con ellos y cuidarlos.-respondió Vivien, sintiendo como la tristeza y la amargura la invadían.-Alaric no debería odiarme, mi vida es un asco.

-Tal vez deberías decírselo, habla con él.-dijo Derek con una sonrisa, sintiendo la pena de la niña, era como verse en un espejo de niño. La viva imagen de la soledad, se sentía identificado con esa niña.

-No me hará caso, sólo soy una niña.-dijo ella.

-Sólo inténtalo.-dijo Derek, ella se empezó a alejar y Derek se acordó de una cosa.-Antes de irte…Vivien, aléjate de mi hermano, recuerda que los dos estáis comprometidos, no se lo hagas más difícil a Catherine y a él, o te ganarás una enemiga.