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Falsa vida — capítulo 8

Capítulo 8: Descubierta.

Vivien emitió un chillido agudo al oír la desagradable noticia, pero tomó conciencia de donde estaba, y se tapó la boca de inmediato, rezando para que no la oyeran.

Pero no tuvo suerte.

-¿Has oído un grito y ha sido producto de mi imaginación?-preguntó Derek a su amiga, algo extrañado.

Alaric no respondió, si no que fue hacia la mesa y se agachó para mirar por debajo.

-Maldita enana.-masculló con desprecio, cogiendo el pelo de Vivien para sacarla de debajo de la mesa, haciendo que la niña gritara de dolor.- ¿Es que no te han dicho nunca tus padres que espiar conversaciones privadas está mal? Ah, es verdad, se me olvidaba…tus padres están muertos. Seguro que se sintieron aliviados de librarse de ti.

Alaric la soltó empujándola hacia el suelo y Vivien empezó a llorar de rabia. ¿Qué derecho tenía él para hablar así de sus padres?

-Por lo menos mis padres me querían, no como los tuyos que te enviaron con tu tio por que no te aguantaban, y ahora ni tu tio te quiere.-chilló ella, con los ojos llenos de lágrimas de dolor.-Tienes envidia por que saben que en pocos días he conseguido que tu tio me quiera más a mí que a ti en todos tus años de vida.

-¡Maldita zorra!-gritó Alaric, fuera de control, intentando golpear a la niña, pero Derek se lo impidió.

-Alaric, tranquilízate, no dejes que la niña te saque de tus casillas, no puedes dañarla por que ya sabes lo que hará tu tío.-dijo Derek en voz baja para que Vivien no oyera lo que estaba diciendo.

-Quiero matarla.-masculló el chico, con los ojos brillantes de puro odio.

-Ya la harás sufrir cuando la tengas en tu poder, cuando se case contigo y te vayas a vivir con ella a tu propia casa, ahí es cuando podrás vengarte, podrás encerrarla en su habitación para siempre y podrás matarla y hacer que parezca un accidente.-dijo Derek subiendo el tono de voz, y haciendo que la niña temblara de miedo.-Si ahora la haces daño, ella podrá decírselo a su tío, pero cuando él no esté, será completamente tuya, luego si quieres la matas y te casas con otra.

Alaric respiró hondo unas cuantas veces para calmarse y sonrió a su amigo. Derek sabía todo su pasado y al revés, sus vidas nunca habían sido fáciles, aunque eso pareciera a los demás, y eso eran los únicos capaces de entender su dolor.

Desde pequeño Derek había estado solo. Nunca había tenido amigos por que era un chico solitario, silencioso y aunque pareciera raro en un niño, frío como el hielo. No tenía amigos ni quería tenerlos, vivía con sus padres, en una lujosa mansión de Berlín y con su hermano Roland, todo lo contrario a él, un niño divertido, alegre y amable, que fuera donde fuera siempre encontraba alguien con quien jugar.

Derek había vivido toda su vida marcado por sus padres. Aunque habían pasado muchos años no podía olvidar los golpes, los gritos, las amenazas…un infierno del que no podía escapar y del que protegía a su hermano Roland.

Él jamás sintió el cariño de un padre o una madre, sabía que su madre le odiaba, por que él era idéntico a su padre, hasta en la frialdad de su mirada, y al odiar a su padre no podía evitar ver el reflejo de su marido en los ojos de su hijo.

En el caso de Roland todo había sido diferente, su madre le adoraba y su padre le ignoraba como a Derek, pero entonces una noche de 1930, simplemente desapareció con un judío. ¿Cuál fue la razón? Que Derek había visto a su madre con un judío en su habitación y cuando se lo dijo a su padre…esa noche pensó que la había matado, pero no.

Para Roland su madre había muerto esa noche por un paro cardiaco, él nunca sabría la verdad y era lo mejor para él.

El caso de Alaric no era muy diferente, pero había sufrido mucho más.

Sólo su tío y Derek sabían la verdad sobre el infierno que fue su infancia.

-Tienes razón.-murmuró chico, recuperando la tranquilidad.

-Tienes que aprender a controlarte Alaric, tus emociones no deben controlarte, hace mucho que deberías haber aprendido eso.-le reprendió su amiga con mala cara, después se volvió hacia Vivien, que seguí en el suelo, con la cara llena de lágrimas secas.

-Vamos, te llevaré a clase.-dijo ofreciéndola su mano para que ella se levantara.

-No quiero volver.-respondió la niña en un susurro.-Yo jamás fui a la escuela.

-Algo debes saber, tus padres te han educado, ¿no? ¿Qué te enseñaron?-dijo Derek en su intento de ser amable con la chica, que parecía abatida.

-Sé cocinar, limpiar y…mi padre me enseñó a disparar.-respondió ella con amargura.

Derek, al mirarla, ni pudo evitar ver un reflejo de él mismo de niño, sabía como ella se sentía, sola, desamparada e incomprendida, si…conocía muy bien ese sentimiento.

-¿No sabes leer ni escribir? ¿No te han enseñado a contar ni el abecedario?-preguntó Derek un poco sorprendido por la educación de la niña.

Vivien negó con la cabeza, antes de volver a echarse a llorar.

-Vamos no llores, la escuela esta para aprender, allí te enseñarán lo que necesites, no tienes por qué sentirte mal por eso.-intentó consolarla Derek.

Vivien asintió, secándose las lágrimas y cogió la mano que Derek la ofrecía para levantarse.

Al verla levantarse, Alaric abrió los ojos por la sorpresa, y maldijo interiormente.

-¡No! ¡Joder!-gritó Alaric, pegando una patada a la mesa, rompiéndola.

-¿Qué pasa?-preguntó Derek, al verle tan enfadado.

-Mira su vestido.-exclamó señalando a Vivien, que le miraba un poco asustaba por su comportamiento.

Derek miró adonde señalaba Derek y suspiró profundamente.

El vestido estaba manchado de sangre.

Acababa de venirle el periodo.

-No pienso casarme con ella, joder solo tengo 17 años y ella 12.-dijo Alaric, visiblemente alterado.

-Tranquilo, lo ocultaremos.-respondió su amigo, después se volvió hacia Vivien.-Voy a decirte una cosa muy importante, así que escúchame bien. Como oíste nuestra conversación supongo que sabrás que cuando te viniera el periodo tendrías que casarte con Alaric, pero ninguno de los dos queréis casaros, así que tendremos que mantenerlo en secreto, ¿entiendes?

-Si, no se lo diré a nadie lo juro.-respondió Vivien muy seria, sabia las consecuencias de casarse con Alaric y no quería sufrirlas.

-No podremos ocultarlo mucho tiempo.-dijo Alaric muy serio.

-Lo ocultaremos el tiempo que haga falta, mientras Vivien no diga nada, estarás a salvo del matrimonio.