← Historia 52710 · de
Historia 52710 — capítulo 5
Hola, me llamo Celia, tengo 18 años y soy alcohólica.
Todo empezó a los 16 años, yo era una chica normal, salía los fines de semana con mis amigas y mi novio Lucas. Sí, bebía, pero nunca me emborraché, como mucho me bebía dos copas, siempre me dio asco la gente que se emborrachaba y no sabían lo que decían ni lo que hacían.
Un día mepeleé con mi novio, acababa de romper con él, yo estaba fatal, porque, aunque sólo llevaba tres meses saliendo con Lucas, yo estaba enamorada, pensaba que era el amor de mi vida. Ese día no quería salir, pero mis amigas vinieron a buscarme y al final me convencieron. No tenía ganas de nada, sólo quería ver a Lucas y, cómo estaba tan deprimida, me pasé con la bebida, me puse mala, tuve que ir al servicio corriendo para vomitar. A la mañana siguiente, cuando me desperté parecía que la cabeza me iba a estallar. Me sentía muy avergonzada por ello, ya que yo no era así. Luego vino a mi casa Lucas, me dijo que sabía lo que me había pasado la noche anterior, que se lo había contado Rebeca, yo me avergoncé, me preguntó que por qué hice eso si yo no era de esa manera. Yo le conté que le quería, que lo hice porque me encontraba fatal conmigo misma, en ese mismo momento Lucas me besó, y me dijo que me quería, volvimos juntos.
Al sábado siguiente volví a salir, al principio sólo me tomé dos copas, pero pensé "bueno, una más no me va a hacer daño", tenía razón, una más no hacía daño, pero cuatro sí. Cuando regresaba para mi casa, apoyada en Lucas, ya que no podía andar por mí misma, me dieron ganas de vomitar, estaba vomitando en mitad de la calle, y, por si la cosa fuera poco, mi novio tenía que sujetarme los pelos, qué bajo había caído.
A la mañana siguiente, me encontré una nota en la cocina, era de mis padres, se habían ido, mejor así no me verían en este estado. Entonces reparé en el mueble en el que mis padres guardaban las botellas de alcohol. Me acerqué y cogí una botella de JB, empecé a beber directamente de ella. Joder, ya no me reconocía, pero bueno, no estaba enganchada, podía dejarlo cuando me lo propusiera. O eso al menos eso pensaba yo.
Ya no sólo me emborrachaba los fines de semana, cuando mis padres no estaban, yo bebía de todo lo que encontraba en el mini-bar. Cuando ellos estaban en casa, bebía a escondidas en el baño.
Estaba totalmente enganchada, últimamente tenía muchas peleas con Lucas. Pero un sábado por la noche cometí el peor error de mi vida: Ese mismo día me había peleado con Lucas, así que cada uno salimos por nuestro lado. Estaba en una discoteca con mis amigas, y, cuando llevaba como seis copas encima, un chico se acercó a mí. No recuerdo su nombre, no recuerdo lo que pasó porque estaba muy borracha, lo único que sé es que a la mañana siguiente me desperté en una habitación que no era la mía, en una cama que no era la mía. Entonces me giré y me encontré a mi lado al chico de la noche anterior, me di cuenta de que estaba desnudo. Entonces me miré y ¡Dios mío!, yo también estaba desnuda, ¡acababa de acostarme con él! El chico se giró, yo me vestí y salí corriendo. Acababa de perder mi virginidad con un chico que no sabía ni cómo se llamaba, y lo peor, yo tenía novio, Lucas, ¿qué iba a decirle yo ahora?
Lo primero que hice fue ir a casa de Rebeca, me contó que es chico tenía 19 años, casa propia y se llamaba Dani. Le dije lo que pasó, ella me dijo que lo mejor que podía hacer era contárselo a Lucas.
No sabía si iba a ser capaz. Por la tarde Lucas vino a mi casa, en el momento en que abrí la puerta me dijo de todo. Yo intenté excusarme diciéndole que estaba borracha, pero, para que nos vamos a engañar, esa no era una buena excusa. Lucas en ese momento cortó conmigo y me dijo que no quería saber nada más de mí.
Eso me hundió más. Cada vez bebía más. Mi madre se dio cuenta de que faltaba bebida, pensó que era Vanessa, nuestra asistenta, la muchacha selo negó, pero mi madre no la creyó y la despidió. Yo me sentía culpable, bueno, es que la culpa era mía.
Un día llegué a casa borracha, mi madre se dio cuenta, se puso como una loca, me dijo que yo no era así, que la culpa era de Lucas, que me llevaba por mal camino. Entonces me puse a llorar, le conté que ya no estaba con Lucas, pero no porque él me llevara por mal camino, todo lo contrario, Lucas me había dejado porque yo me había acostado con un tío que ni siquiera conocía. Le dije que no era Vanessa la que acabó con todo, que fui yo.
Mi madre se enfadó, pero luego vio que tenía un problema me llevó a un centro de recuperación, no tardé mucho tiempo en salir de allí, porque no llevaba mucho bebiendo. De lo que más me arrepiento es de haberle sido infiel a Lucas, a la persona que más quiero en la vida y que nunca me perdonó.
Lucas no me dirige la palabra desde entonces, ahora él está saliendo con otra chica, Mónica, con la que lleva unos siete meses. Cada noche lloro en mi habitación por él y pienso que si yo no hubiera sido tan estúpida, nosotros aún estaríamos juntos y seríamos felices.