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Historia 52782 — capítulo 1

Era 30 de Septiembre el cielo de esa noche estaba completamente estrellado, parecía ser que Dios hubiera encendido un millón de velas que brillaban junto a una hermosa luna llena. Esta historia inicia en un pueblo a la costa sur de Inglaterra llamado Mont Green cerca de una ciudad llamada Brighton. Las olas rompían débilmente contra la orilla del mar mientras un lejano llanto de bebe despertaba a una familia de magos. -Cielo, creo que viene de la casa de los Scamanders- decía una mujer saliendo de su casa vistiendo una bata rosada. Miro hacia lo alto de una pequeña colina donde se veía la silueta de una casa -Cariño, el bebé tiene apenas unos meses de nacido es natural que llore-dijo su esposo saliendo también de la casa, era un hombre con una gran barriga y una barba rala. -Lo sé, pero te digo que oí el grito de una mujer hace poco, de seguro ocurrió algo malo. -Está bien, vamos a ver qué pasa-dijo su esposo sacando la varita de su túnica. Se tomaron de la mano y subieron la pequeña colina en pocos minutos, al llegar a la entrada del jardín. La mujer dio un grito de terror. -Rob, mira te dije que algo malo había sucedido-la puerta de la casa estaba completamente destruida, al igual que las ventanas de los pisos superiores e inferiores, el lado izquierdo bajo de la casa estaba totalmente destrozado y varios muebles y libreros yacían en el jardín. -Espera Clara parece que se va a caer en cualquier momento-dijo Rob tratando en vano de detener a su mujer que salió corriendo hacia el lugar mas destruido que era de donde venia el llanto del bebé. -Lumos-dijo Clara encendiendo su varita, con decisión entro en el destrozado cuarto y el alma le vino a los pies. Una mujer yacía muerta en la mitad del salón, tenia cortes es sus brazos y cara. Junto a ella había una cuna que al igual que todo estaba destruía y allí sobre las mantas y palos de la cama había un pequeño bulto que se agitaba. -Oh por Dios-dijo Clara acercándose a la mujer y vio que sus ojos estaban llenos de terror, pero sin vida. Fue hacia el bebé y lo cargo en sus brazos. Era un niño moreno con abundante cabello negro, tenia rastros de sangre en sus manitas y pecho. -¿Clara estas bien?-pregunto Rob desde el vestíbulo -Si, estoy bien, pero Demelsa está muerta, Rob ¡muerta!-dijo sollozando sobre el bebé -Cariño el también está muerto-dijo tristemente Rob. Clara corrió con el niño en los brazos y salió al vestíbulo donde un hombre alto y corpulento igualmente yacía en el suelo. Su aspecto indicaba que se había batido en duelo antes de morir. -Rob hay que escribirles a los del ministerio-el bebe había dejado de llorar. -Sí, vamos-dijo el saliendo de la casa-¿qué pasa? Clara vamos-le dijo Rob al ver que su mujer seguía parada junto al cadáver. -Hay que avisarles también a su familia, Rob, hay que llamar a Rolf, su hermano. Esa mañana los magos que vivían en el pueblo se reunieron en la casa de la señora Clara, las mujeres sollozaban en silencio y los hombres las consolaban con cara de tristeza. -Es una fortuna que su hijo no haya muerto también-dijo una mujer de cabello rojo que tenía los ojos hinchados-ayer en la tarde estuve con ella y su hijo, se veía tan feliz. -La gente del ministerio ya examino los cadáveres, los mataron con la maldición asesina-anuncio Rob entrando en la casa. -Oh, por Dios-dijo Clara secándose las lagrimas -Sí, no hay señales de su asesino, ni una sola pista-dijo Rob furioso dándole un puño a la puerta de la casa- ahora queda por modificarles la memoria a los pocos muggles que viven aquí. -¿Lograste contactar a Rolf?-pregunto su esposa -Sí, ya vienen, se aparecerán. El esta destruido. -Pobre hombre-dijo una señora de edad que tenia al bebe en sus brazos. -Los cuerpos de los Scamanders serán enterrados al anochecer-dijo Rob. -Que desgracia, Dios ellos tan jóvenes y… -Mira Rob, es Rolf y Luna-dijo Clara levantándose de la silla y corriendo a recibir a los recién llegados. Rolf Scamander era un hombre alto, moreno y atractivo. Junto a él venía su esposa, una mujer de abundante cabellera rubia y ojos saltones, en esos momentos llenos de lágrimas, ella estaba embarazada. -Rolf, que tragedia-dijo Clara abrazándolo -Sí, pero por suerte Jose está con vida-dijo Rolf Scamander muy triste -Y justo ahora que iban a ser tíos-dijo Luna sollozando -Luna, tranquila, piensa en los bebés-dijo Rolf dándole un beso-tuvieron suficiente con la aparición que acabamos de hacer, pero era de urgencia venir. -Sí, no te preocupes estoy bien-dijo Luna sentándose La noche llegó rápidamente. Los magos del pueblo se reunían en el pequeño cementerio del pueblo. Todos iban con túnicas negras y ramos de rosas, Luna se había quedado en casa junto con Jose ya que no era conveniente que ella entrara a un lugar como ese dado que pronto daría a luz. Las tumbas de los Scamander estaban situadas en el centro de las demás, sus lapidas eran de mármol blanco y las inscripciones que había en ellas eran de color negro. Rolf puso un gran ramo de flores amarillas sobre la tumba de su hermano con los ojos llenos en lágrimas. -Te prometo que cuidaré a tu hijo hasta el último día de mi vida-le susurro. De pronto una liebre plateada llego como volando entre todos los magos, se poso sobre la tumba de los Scamander ante las miradas asombradas de los presentes y hablo son la suave voz de Luna. -Rolf, voy a tener a los bebés, ven rápido-dicho esto la liebre se esfumo en el aire dejando a Rolf totalmente anonadado -Vamos corre-le dijo Rob dándole un empujón al ver que este no se movía de su sitio. Rolf bajo la colina a toda velocidad y encontró a Luna sentada en las escaleras de la entrada de la casa. -No creo que lleguemos a San Mungo-le dijo ella con cara de dolor. -Llévala adentro, yo soy Sanadora-dijo una bruja quitándose el velo negro que traía puesto en la cara y entrando con decisión en la casa. -Muévete hombre-le dijo Clara a ver que Rolf miraba con desconfianza a la mujer-ella es muy buena Sanadora y es la única que puede ayudarte -Sí, claro…yo…este…vamos-levanto a Luna y la entro a la casa en brazos. -Apúrate Rolf, no aguanto más-gimoteaba Luna-Clara Jose está en la cuna. -Tranquila querida yo lo cuidaré-dijo ella yendo hacia donde dormía plácidamente Jose. Rolf subió a segundo piso y entro a la habitación de Rob donde lo esperaba la Sanadora. -Que día-dijo Rob sentándose en la sala -Es verdad, pobre Rolf-dijo Clara sentándose junto a su esposo. -Lo bueno es que va a ser padre ¿no? -Sí, eso lo animará mucho, un bebé es algo hermoso-dijo ella sonriéndole. La noche pasó rápidamente, a amanecer todos en el pueblo querían ver a los gemelos recién nacidos. Luna estaba muy recuperada, el parto fue un éxito. -Mira Jose ellos son tus primos-decía Clara mostrándole a Jose a los bebés. Este movía la manita tratando de tomar la de un gemelo que se movía mucho. -Son hermosos amor-dijo Rolf besando a luna. -Los dos se parecen mucho a ti-le dijo ella sonriéndole -Claro que no, son idénticos a ti-dijo el alzando a uno de ellos-tienen tus mismos ojos -¿Y cómo los van a nombrar?-dijo Clara sonriéndoles -Pues…yo…tuve hace un tío llamado Lysander que siempre fue muy bueno conmigo, fue mi tío favorito-dijo Rolf -Es muy bonito-dijo Clara -Y pues a mí me gustó mucho un nombre que oí mientras viajaba con mi padre-dijo Luna -¿Y cuál es?-pregunto Rolf -Lorcan, no es muy común y me gusta cómo suena-dijo ella -A sí que Lorcan y Lysander-dijo Rolf viendo a sus hijos-¿y cuál será cual? -Yo tuve hermanos gemelos-comentó Rob y mamá siempre le costaba identificarlos, así que un dia aburrida de confundirlos les hizo unas manillas de colores diferentes para poder identificarlos. -Cada uno de ellos es muy especial, sabré identificarlos-dijo Luna -Bien pues ya tienen nombre ¿no?-dijo Rolf sonriéndole a su mujer -Sí, claro ellos…Harry-exclamo Luna emocionada viendo hacia la puerta. -Hola a todos-saludo un hombre alto de cabello negro, ojos verdes y gafas. A su lado había una mujer muy hermosa de cabellera roja y rostro amable, juntos entraron a la habitación sonriendo. -Oh Luna que lindos bebés-dijo ella acercándose a la cama -Gracias Ginny, ellos son Lyander y Lorcan-dijo Luna sonriéndole -Y este de aquí es el pequeño Jose-dijo Rob mostrándoles a los recién llegados el otro bebé -Es idéntico a su padre-comento Ginny sonriendo con tristeza-Es una lástima que… -¿La historia se repita?-dijo Harry -Cielo, no digas eso -Pero es verdad, mataron a sus padres, el sobrevivió, se irá a vivir con sus tíos, lo único que falta es que tenga una cicatriz y sea un Horrocrux. -Harry…el…tiene una cicatriz-dijo Clara muy asustada. -¿Lo dices en serio?-dijo Harry acercándose al bebé, le abrió la camisita y quedo totalmente pasmado al verle la cicatriz que tenia, era pequeña y estaba a su lado derecho. -Esto es imposible, no puede ser-dijo alejándose del niño -Harry cálmate solo es una coincidencia-dijo Luna con cara de temor -Tranquilo Harry Voldemort murió, no hay magos tenebrosas ahora-le dijo Ginny -Sí, lo siento, me deje llevar-dijo Harry serenándose -Bien, creo que ya es tiempo de volver a pueblo manantial-dijo Rolf poniendo a Jose en la cuna, sin saber que el ese bebé realmente se encontraba en un gran peligro, su vida no iba a ser tranquila y pacífica como la de los demás niños, era en pocas palabras el segundo niño que vivió.