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Historia 52782 — capítulo 4
Era de noche, Jose se encontraba en el balcón de su habitación contemplando su nueva varita, la hacía girar entre sus dedos mientras se preguntaba cuantas cosas podría hacer con ella, ¿cuánta magia habría por aprender y poner en práctica? Era un sentimiento hermoso, el poder tener esa seguridad de que lo que viene más adelante serán solo nuevas aventuras. Ya eran cerca de las 12 de la noche cuando decidió que lo mejor era irse a dormir, ya que si sus tíos lo veían despierto a esas horas, lo regañarían. Así que se levantó del suelo y entro en la habitación, cerró la puerta y con mucho cuidado puso su varita en la cajita en la cual venia. El tiempo pasó rápidamente y llegó el mes de septiembre, a las 8 de la mañana Jose salía de su habitación arrastrando su baúl, mientras sus tíos y primos aún dormían, bajó con cuidado las escaleras y se dirigió a la cocina para preparar el desayuno. -Jose esto estaba delicioso-dijo tío Rolf al terminar el desayuno una hora después. -Es verdad, este chocolate está mejor que el de mamá-dijo Lysander limpiándose la boca. -Gracias Lys-dijo tía Luna mirando a su hijo-gracias Jose, ahora será mejor que suban el equipaje, debemos salir en diez minutos si queremos llegar a tiempo-dijo consultando el reloj -Está bien-dijo Jose quitándose el delantal y poniéndolo sobre la mesa, salió a toda prisa de la cocina y tomo el baúl que estaba en el pasillo y lo llevó al auto que estaba en el garaje frente a la casa. El viaje rumbo a Londres fue el más emocionante hasta entonces, los chicos deseaban ya estar dentro del tren rumbo al castillo, tía Luna comentó que en su estadía en Hogwarts la gente no la tomaba muy en cuenta y escondían sus pertenencias. Pero a tío Rolf le fue mucho mejor que a tía Luna, ya que fue muy popular en su casa Hufflepuff. Eran cerca de las 11 cuando los chicos bajaron del auto y entraron a la estación King Cross de Londres, tía Luna los guio hacia una solidad pared entre los andenes 9 y 10, mientras tío Rolf iba con Jose. Los gemelos en compañía de su madre empujaron sus carritos con los baúles contra la pared que tenían en frente, estos cerraron los ojos temiendo estrellarse contra el muro pero lo atravesaron como si fuera una cortina de humo. -Vamos, ahora solo empuja el carrito y en un segundo estaremos allí-dijo tío Rolf sonriéndole mientras echaba un vistazo alrededor comprobando que nadie los viera, juntos anduvieron hacia la solida pared la cual lograron atravesar limpiamente hasta que dieron de lleno en otro anden similar a los que habían acabado de dejar. -Bueno pues, este es el andén 9 ¾ Jose-dijo tío Rolf ante la atónita mirada del chico. Se hallaban frente a una hermosa locomotora de color Rojo sangre que brillaba bajo los rayos de sol que se colaban por las altas ventanas, el vapor del tren inundaba las aceras. -Busquemos los Potter-sugirió tía Luna. Anduvieron un rato entre cientos de niños que tenían subían al tren y luego bajaban a despedirse de sus padres. -Joseee-gritó James Potter en cuanto lo vio -Jamess-dijo Jose mientras lo abrazaba, que gusto, por fin entraremos a Hogwarts -Bien chicos, espero que tengan un buen curso-dijo el señor Potter bajando del tren-tu baúl y lechuza están en el compartimiento 15. -Gracias Papá-respondió James -Bueno creo que es hora del regalo sorpresa-dijo tía Luna -¿Regalo?-dijeron los gemelos emocionados. Tío Rolf agito la varita y ante ellos aparecieron tres jaulas cada una con una hermosa lechuza. -Esta es la tuya Jose-dijo tía Luna entregándole una lechuza color chocolate, mientras que a Lysander su padre le daba una negra y a Lorcan una color mostaza. -Muchas Gracias-dijo Jose abrazando a sus tíos -Están geniales-dijeron los gemelos -Escribanos en cuanto puedan-dijo la señora Potter sonriéndoles mientras el pito del tren sonaba y una a una las puertas del tren se fueron cerrando, Jose subió rápidamente con ayuda de su tío sus cosa al tren, seguidos por los gemelos y James. -No se metan en problemas-les gritaban tía Luna y la señora Potter mientras los chicos sacaban la cabeza por las ventanas -Sí, claro-dijeron los gemelos y James al unísono mientras el tren se ponía en marcha. -Adiós chicos-dijo el señor Potter -Adiós-dijeron todos a la vez los chicos. Arrastraron sus baúles hasta el compartimiento que les había mencionado el señor Potter con cierta dificultad debido a la gran multitud que venía de un lado para otro. -Oh lo siento-dijo Jose al golpear sin querer a una chica de piel morena. -Descuida-dijo ella llevando su baúl hasta el fondo del tren. -Aquí es-anuncio James entrando al compartimiento No 15. Su baúl y jaula con una espectacular lechuza color blanco, ya estaban en el portaequipaje. Luego de poner sus cosas los gemelos y Jose se sentaron a platicar sobre su futuro en Hogwarts. -Mi padre fue un Gryffindor espero quedar en esa casa-decía James mientras jugaba con Lysander ajedrez mágico. -Cualquier casa estaría bien para mí-dijo Jose observando como una torre negra era destruida de forma increíble-creo que lo más importante es poder estar en el castillo -Bueno pues mamá estuvo en Ravenclaw y Papá estuvo en Hufflepuff así que tenemos opción de caer en cualquier lugar-dijo Lorcan mientras le daba de comer a su lechuza un poco de pan que había traído de casa. -Miren es el carrito de dulces, mamá me lo mencionó-dijo James parándose y abriendo la puerta del compartimiento, una bruja algo gorda iba empujando un pequeño carrito lleno de golosinas, los chicos se pusieron de pie enseguida y comenzaron a comprar todo lo que pudieron. El tren se dirigía a toda marcha hacia el norte, a medida que avanzaba la oscuridad caía sobre ellos como si una gran mano los cubriera. Cuando faltaba poco para llegar cuando un prefecto de Ravenclaw pasó y les dijo que deberían de ponerse la túnica del colegio antes de bajar del tren, así pues los chicos sacaron sus túnicas de los baúles y se las pusieron.