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¿Qué es una mami, papá? — capítulo 6

En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente.

Khalil Gibran

¿Cómo se sentía? ¿Cómo podría describir aquella extraña sensación? Aún no lo sabía, aún no sabía si quiera cómo había intentado al menos soportar toda esa farsa desde un principio, desde aquel momento, desde que había posado sus claros ojos en aquel maldito salón. Aún la sentía en su piel, percibía su olor en cada rincón de su cuerpo, en cada pedazo de piel, cada tejido, cada célula. No quería que se borrara nunca ese olor que consideraba de su pertenencia, que adoptaba como propio ¿Podría vivir sin eso que consideraba tan suyo? ¡No lo sabía! Sólo sabía que ya se encontraba en aquel lugar que marcaría definitivamente su vida, que le alejaría para siempre de ella, que borraría cualquier posibilidad de un presente y un futuro, juntos.

A meses de éste acontecimiento recordaba claramente cada uno de los sucesos que lo habían esclavizado, que lo habían condenado a la muerte en vida. Se encontraba sentado en un sillón en una habitación que visitaba a menudo, sencillamente, se podría decir, que era la única que visitaba en su estadía en la mansión Greengrass. Era increíble cómo esa puta había conseguido engatusarlo tan fácilmente y todo por un maldito contrato mágico ligado exclusivamente a familias de sangre pura, contrato del que no tuvo conocimiento hasta el último momento. Es increíble como puede ser tan diferente la sociedad mágica a la muggleen estos procesos y tan parecida al mismo tiempo. Sus padres habían tomado la decisión desde un principio, habían firmado el contrato con los Greengrass desde que a penas ambos eran niños, sin darle derecho a decidir, ideando las clausulas de manera que no hubiera forma de librarse de un matrimonio sin tener consecuencias devastadoras. Creando preferencias hasta en el tipo de descendencia para que el apellido de él se mantuviera en un alto status y no muriera.

Se había casado, sí; y aún recordaba claramente los sucesos que rodearon aquel fatídico día. No pudo evitar que una malvada sonrisa apareciera en sus labios, sonrisa que parecía hacer descender la temperatura en el gris de sus ojos a extremos, llevándolo fácilmente al 0 absoluto, aproximadamente -273 ºC. No por nada él era un Malfoy y no se dejaría amedrentar tan fácilmente, no se dejaría dominar.

Era él quien llevaría la batuta en aquel trágico réquiem en el que se había convertido su vida.

Aún recordaba como ella lo había mirado, con clara satisfacción; como si supiera que no se podría negar asistir, aunque todos los que se encontraban en el salón pensaran lo contrario, aunque pensaran que se había arrepentido al último minuto. No podían estar más lejos de la realidad, pues, él se había arrepentido desde el momento que despertó junto al cuerpo desnudo de ella hace un año. Estaba llegando con más de dos horas de retraso, pero no quería ir a esa boda, sólo quería ir a la suya con Hermione, pero no le quedaba más que llegar y actuar como enamorado y condenarse a una vida con la otra ¿actuar cómo enamorado?  En el contrato no mencionaban nada como eso. Los labios de Draco se curvaron en una sonrisa mordaz que Astoria mal interpretó, la sonrisa fría de Draco se pronunció más, pues, la muy estúpida había creído que le había sonreído de otra forma.

-¿Aún sigues aquí, cariño?-  El tono sarcástico de su pegunta no le pasó desapercibido a los pocos que la pudieron escuchar.

Ella no había respondido, sólo le había enviado una mirada cargada de indiferencia ante lo dicho y había tomado su mano posesionándose de ellas sin el permiso del chico, él al ver y sentir lo que hacía la chica se separó rápidamente, con asco, como si la chica tuviera viruela de dragón.

Ella lo miró indignada pero, sin hacer nada más caminó hacia el lugar en donde se llevaría a cabo la ceremonia nupcial.

Se encontraban muy pocas personas en el lugar. Los más cercanos al rubio estaban ahí para apoyarle, sabiendo que él no se encontraba ahí por su suma voluntad, sabiendo que él no quería dar ese paso junto a Astoria.

Junto al frente se encontraba Blasie Zabini, junto a Pansy Parkinson. La pelinegra tenía en sus brazos al pequeño Scorpius, Draco sonrió sinceramente al ver a su hijo, sí que se parecía a él, veía cómo su amiga luchaba con el pequeño, el bebé, con sólo 3 meses de haber nacido lograba someter a su amiga, tal cual lo haría un Malfoy. Sonrió más ante el último pensamiento.

Se obligó a alejar la vista de su pequeño, tenía que mantener la mente fría en todo momento, no podía sucumbir a los deseos de Astoria.

Escuchó que le llamaban para comenzar con su tortura. Miró el lugar de dónde la oscura voz provenía y olímpicamente ignoró ese llamado, miró hacia la izquierda y un par de ojos azules extrañamente familiares, le miraban impasibles, más esos ojos no permanecieron fijos en él mucho tiempo. Draco no le prestó la atención necesaria, simplemente le ignoró.

A su derecha vio a Daphne, quien con la mirada lo instaba a avanzar, el padre de ésta se encontraba justo a su lado con una clara mirada de indignación que llenó al rubio de satisfacción. Toda la familia Greengrass estaba ahí.

Su madre se le acercó por la espalda y con un muy bajo: -Vamos, Draco, no me avergüences-  le pidió avanzar hacia el lugar de la maldita ceremonia.

Con claros gestos de aburrimiento fue hacia el lugar donde firmaría una clara sentencia de esclavitud, sin prestar la más mínima atención.

Indignación, Ira, cólera.  Recordaba las horas pasadas con Hermione y eso le hizo sentir realmente miserable y a su lado estaba la culpable de lo que le sucedía. Lo sabía, le haría pagar.

Al voltear para tomar fuerzas miró a su hijo dormido en los brazos de su amiga. Todo, absolutamente todo, lo hacía por ese pequeño. Recordó la imagen de su niña y no pudo evitar apretar sus manos con tanta fuerza que la piel de sus nudillos amenazaba con rasgarse.

Todo había pasado muy rápido, o es que él no estaba en esta galaxia, sin darse cuenta había llegado el momento final de la ceremonia, ya había aceptado un pronto futuro como esposo de Astoria, le habían pedido besar a la novia y él, complacido, se acercó a ella.

La agarró fuertemente de la nuca y la vio separar sus labios para aceptar su beso, gustosa, creyéndose merecedora de un gran premio.

Draco Malfoy sonrío ante esto último y su mirada fría buscó a Hyperion entre los presentes y con una sonrisa sardónica acercó sus labios a los de Astoria que se había puesto en puntillas para hacer más estrecho el contacto, él tomó con furia su labio inferior e hizo presión con sus dientes hasta sentir el sabor metálico de su sangre bañar sus labios, la mujer se quejó sobre sus labios, él se alejó de ella con asco y escupió la sangre sin quitar la vista del padre de su nueva esposa, pero no se detuvo, manchó las suelas de sus zapatos con dicha sangre haciendo gestos más que sugerentes para los presentes en aquel lugar.

Salió del salón caminando lentamente y con la mirada altiva.

Con mucho pesar recordó la resaca que tenía el día siguiente debido a la borrachera que se había montado esa noche, en un bar muggle.

Un sonido lo devolvió al lugar en el que se encontraba, un pequeño llanto lo sacó de sus cavilaciones. Se acercó al lugar de donde se escuchaba el sonido y vio esos ojos grises iguales a los suyos, pero con una esencia diferente, con algo que le llamaba mucho la atención, pero que no sabía bien que era.

Tomo al bebé en sus brazos para intentar que volviera a dormir, había notado con mucho pesar que a su hijo no se le prestaba mucha atención en aquella casa. No había visto a Astoria con Scorpius en sus brazos si quiera una vez y eso le había dado mucho que pensar.

El pequeño seguía llorando y él no sabía qué hacer. El llanto le llegaba hasta sus oídos de una forma torturante y se halló a sí mismo imposibilitado de calmar al pequeño bebé, notó que necesitaría ayuda, era difícil ver a su hijo llorar y no saber qué hacer, se sentía un completo inútil.

Lo agarró fuertemente entre sus brazos y corrió a la habitación de Astoria, habitación que él debía compartir con ella  pero nunca lo había hecho, con un brazo aseguró a su hijo que seguía llorando y con el otro tocó la puerta suavemente, para no alarmar más al pequeño Malfoy.

No abrían la puerta, no sabía qué más hacer, entre sus dedos tomó la varita que llevaba en el bolsillo izquierdo de su pantalón y apuntó a la puerta y con un movimiento de muñeca la puerta se abrió, entró a la habitación rápidamente, la recorrió con su vista buscando a su esposa, llamó nuevamente pero no obtuvo respuestas y no le quedó más que bajar a buscar ayuda en otro lugar.

-¡Ay!, por favor, calla al mocoso que no logro concentrarme.

Las ganas que sintió de agarrar al viejo por el cuello, apretarlo hasta que quedara sin aire y así arrancarle la vida eran inmensas, pero prefirió salir de esa habitación con su hijo y calmarse para no asustarlo más.

-Ah, por cierto: Daph, Tori y su madre no están en casa. - Escuchó al terminar de salir de la pieza.

Draco intentó calmar nuevamente al bebé  dándole de comer sin obtener nuevos resultados, el niño no quería tomar el biberón. Estaba limpio, pero no había querido comer nuevamente y seguía llorando y para colmo no hablaba y no le podía decir si se sentía mal. Una descabellada idea llegó a su cabeza, pero en el mismo instante la echó a un lado ¿A quién se le ocurría usar legeremancia con un bebé? Estaba demasiado desesperado para llegar a esos extremos. 

Buscó en su mente sobre quién podría ayudarle y la respuesta llegó claramente: Pansy Parkinson.

¿Pero cómo llegar con un niño pequeño a un lugar sin que el traslado lo dañara? No podía ir a San Mungo solo, aún la gente le veía mal por lo de ser un mortífago, la última vez no habían dicho nada porque había llegado con el mismísimo Harry Potter y la heroína nacional, pero esta vez sería diferente y no quería que vieran a su hijo mal por el simple hecho de ser un Malfoy. Con Rose era diferente, la madre que tenía le abriría mil puertas y a pesar de todo lo que había pensado durante el embarazo, sabía que no debía preocuparse por ella.

Se le ocurrió una idea descabellada, ya que sería peligroso, convocó su escoba y subió en ella, aseguró muy bien a su hijo en sus brazos y realizó un hechizo para que no le molestara la potencia del viento al volar, ni el ruido; e invisibles empezaron su travesía a la casa de Parkinson.

No fue difícil, rápidamente llegaron a la casa de la pelinegra y ya visibles llamaron para que les dejaran entrar. El niño seguía llorando con gran desconsuelo cuando la chica abrió la puerta.

Vio a su amigo todo desgarbado en frente de ella, su cabello estaba sumamente alborotado y sus ojos debelaban una inmensa preocupación y angustia. Al ver al niño llorar en sus manos imaginó todo tipo de cosas, y la preocupación que sentía Draco le fue transmitida tan rápido como un rayo al caer y con dificultad le arrebató con suma delicadeza al niño de sus manos.

Se asombró de ver a Pansy, la última vez que la había visto fue en navidad y ya habían pasado tres largos meses desde esa fecha. Ellos les habían anunciado en una pequeña reunión entre amigos de sus dos meses de embarazo. El se impactó demasiado, creía que su amiga no quería tener descendientes. No con todo lo que había pasado y su situación en el mundo mágico.

-¿Estás esperando la alfombra roja para pasar?- Escuchó que decía su amiga y entró a la casa sin decir nada y buscando algo con su mirada. -No está ¿Qué carajos le hiciste al niño para que llorara así?

-¡Joder, Pansy, Es mi hijo!... Creo que no he hecho nada mal- Miró al niño con gran incertidumbre. - ¿Tú crees que hice algo mal? ¿Qué crees que tenga?.. Su voz se quebró un poco al preguntar, y la mujer lo vio con una ternura que a cualquiera le parecería imposible en esos ojos azules que parecían no preocuparse más que por que el rímel no se corriera.

-Siéntate- La chica puso al bebé que seguía llorando frente a ella - A ver tesoro ¿Qué te sucede?- el pequeño pareció asustarse y siguió llorando, pero esta vez más fuerte. - ¿Por qué me miras así? ¿Qué esperas para sentarte?

  • A mí no me das órdenes- Respondió el rubio frunciendo cada vez más el ceño por que el bebé lloraba más fuerte.

-Haz lo que te de tu perrísima gana, Draco.- Dijo la chica y se fue de la estancia con el bebé aún llorando fuertemente dejando al hombre con la palabra en la boca. No le quedó más que sentarse un momento para calmarse y así, no agitar más al bebé.

Luego iría a buscarlos. Entonces sintió que llamaban a la puerta y se quedó esperando que abrieran, pero como nadie en la maldita casa se dignaba a abrir la puerta él mismo tuvo que hacerlo, pues, escuchaba como Scorpius seguía llorando arriba.

Al abrir la puerta sintió que su corazón se detenía por un segundo para luego comenzar a latir más rápido que nunca. Ahí estaban ellas. Ahí estaba Hermione. Tenía meses sin verla, sin oler su piel y todos sus sentidos se activaron de repente. Anhelaba estrecharla entre su cuerpo. Ella se había negado a tener contacto con él durante todo ese tiempo. Él veía a Rose cuando ella la enviaba con Pansy o la Weasley. Ella así lo había deseado y él lo respetaba.

No quería incomodarla. Vio a su hija en sus brazos, estaba inmensa, había crecido bastante en esas dos semanas que llevaba sin verla; sentía que era un mal padre con Rose, se sentía un completo desgraciado. La pequeña estiraba los brazos hacia su padre, lo había reconocido.

A pesar de todo lo que se podía creer, Draco Malfoy era muy cariñoso con sus hijos y su sobrino. Extendió los brazos hacia la niña y sintió a Hermione tensarse entonces él retrocedió.

-Hermione… ¿Puedo tomarla?- Preguntó con vacilación, no quería incomodarla. La maternidad le sentaba muy bien; miró sus ojos y en ellos pudo notar una vorágine de sensaciones, notaba como también ella sentía esa presión por no poder acercarse a él. Quería disminuir la distancia entre ellos pero no podía hacerlo. Era lo mejor para los dos.

-Claro… tenla- Puso a la niña en los brazos de su padre y no pudo evitar que los vellos de su nuca se erizaran al sentir sus fríos dedos rozar sus brazos.

El hombre tomó a la niña entre sus brazos y le puso un dedo en la nariz graciosamente y Hermione no pudo evitar sonreír. Pudo haber sido todo tan diferente.

Entonces ambos escucharon el fuerte llanto de un bebé y se alarmaron. Él tensó su cuerpo completamente y ella sintió esa preocupación que tienen las madres al oír a un niño llorar tan dolorosamente.

-¿Están aquí Ginny y los niños?- Preguntó tímidamente Hermione, la tensión entre ellos se podía cortar como si fuera una cuerda- ¿Quién llora así?

Entonces Draco supo que tenía que mostrarle el niño a Hermione y tuvo miedo de su reacción. -No, no están ni Potter ni la Weasley.- No dijo nada más, vio como ella entraba a la casa y cerró la puerta.

-¿Quién llora así?- Preguntó Hermione, temiéndose la respuesta. Sabía la respuesta, ahí se encontraba el hijo de la esposa de el amor de su vida, el hijo de Draco, ese por el cual no habían podido seguir juntos. Sólo los más cercanos conocían la residencia de Ronald, pues estaba protegida por el fidelius y si no eran Albus o James quienes lloraban, no podía ser otro que el pequeño de Draco.-Es tu hijo- Afirmó y vio como él bajaba la mirada.

-Sí, es Scorpius- Entonces se miraron a los ojos y el notó que en los de ella predominaba un desasosiego terrible y podía jurar que los de él reflejaban la culpa que sentía por no poder estar junto a ella.

-Scorpius… ¿Por qué llora así?- él iba a responder pero una Pansy agitada bajo dificultosamente por las escaleras cargando a un niño rubio que tenía el rostro rojo, producto del llanto.

Hermione lo vio en los brazos de Pansy y sintió un gran vacío formarse en su pecho ¿Cómo pudo culparlo de lo que sucedía hace segundos? Era sólo un bebé.

-No se calma con nada, no quiere tomar el biberón y creo que tiene fiebre- Decía Pansy un poco desesperada, pero al ver que Hermione estaba en su casa, su máscara de frialdad volvió a instalarse en su rostro. No se llevaban mal, pero aún eran incapaces de mostrarse completamente abiertas ante la otra -no sé lo que le pasa.

Entonces Hermione recordó que Rose hace poco había pasado por la misma etapa y se acercó a Pansy y tomó al niño que tenía en sus brazos, con mucha hambre pero incapaz de comer. Al tenerlo en sus brazos se sintió realmente completa y sin saber por qué una lágrima salió de uno de sus ojos.

Entró en la primera habitación que encontró a su paso y ocurrió lo inesperado. Destapó su camisa y pegó al niño de su pecho. El bebé halló consuelo en ella. Estaban empezando a salir sus dientes y le incomodaba en gran manera el material del biberón.

Hermione se sintió como nunca, al mirar al niño ahí empezó a llorar sin saber por qué y besó su cabecita mientras le acariciaba.

Se sabe que los niños magos pueden hacer magia sin varita, magia accidental. De un momento a otro, todo alrededor de Hermione empezó a flotar… Antes de los 8 meses de haber nacido, Scorpius… dio señales de magia.

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Mil disculpas a todos por el tiempo sin actualizar, al principio había sido porque me había montado sobre el capítulo de la coautoría, es algo que estoy haciendo junto con otras seis escritoras de la página, si quieren entrar aquí lo tienen: http://potterfics.com/historias/53844

Luego fue eso del concurso de slash y de lo del cuento, tenía las tres cosas en un cuaderno y no sabía cual transcribir, el hecho es que a la final terminé sin participar en esos concursos.

Entonces sufrí una etapa de flojera extrema, me dio flojera terminar de transcribir y hasta hoy pude hacerlo. Lo siento, si quieren pueden matarme, torturarme, desmembrarme y cualquier otra cosa que los haga sentir mejor.

Necesito saber en qué mi Draco está demasiado OoC.

Gracias a roxa cullen hale, Fidelius, IreneGarza, Rose-Weasley, Pihitta, malfoy_cullen_, baru_chan, anges, katixita, loli pop78, Anna Weasley Granger, floren2291, Jatluc_HP por todos sus comentarios.

Y Gracias a todos los que me han añadido a favoritos.

Por último pero no por eso menos importante, vengo a recomendarle dos muy buenos fics.

Onírica, de IreneGarza, un súper Dramione que deberías leerte lo más pronto posible.http://potterfics.com/historias/51839

**Los Artefactos Infernales,**de Jos Black, una excelente escritora, mi favorita. Es un Triangulo amoroso de alta tensión. Theo Nott/Hermione Granger/Draco Malfoy. http://potterfics.com/historias/37297

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