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Historia 52831 — capítulo 20
I.
Era un bar a las afueras de la ciudad, cerca de un pequeño hotel que siempre estaba abarrotado de camioneros cansados de dormir en su incómodo camión. A decir verdad, no estaba mal: Estaba en bastante buen estado, la música era buena y las bebidas tampoco eran malas. Pero estaba claro que su mejor momento ya había pasado.
Los días que más se llenaba eran los fines de semanas. Llegaban jóvenes de la ciudad, cansados de la mala música de las discotecas que acostumbraban a frecuentar, algunos camioneros que habían decidido darse un día de descanso, quarentones con ganas de recordar y tomar unas cervezas y alguna que otra adolescente con carnet de conducir recién aprobado y ganas de aventuras.
Los días de cada día era raro ver el bar lleno. Pero, sin duda, eran los días en que llegaba gente más rara y, por qué callarnoslo, también la más especial. (Pero de eso ya tendremos tiempo para hablar luego.)
(El bar se llamaba Johnny B. Goode, en honor a Chuck Berry. Y "Go, go. Go, Johnny, go, go.")
El barman se llamaba Scott. Era un hombre de pelo ya cano que podías ver cada día detrás de la barra. Ya iba hacia los cincuenta pero servía los whiskeys como un muchacho de veinte. (Y, mientras limpiaba los vasos, tarareaba canciones de Springsteen.)
Los tres camareros sabían que, antes, había trabajado como químico y que, además, era uno muy bueno, pero nunca le habían preguntado cómo ni por qué había acabado sirviendo cervezas en un bar de la periferia de la ciudad.
También había tres camareros que no superaban la veintena, aunque los únicos días que trabajaban los tres juntos eran los fines de semana. Los días de cada día se turnaban y en el bar sólo eran necesarios uno de ellos y Scott.
Charlie era uno de esos camareros. Tenía veintidós años y era tan pelirojo que si hubiera nacido en otra época ya lo habrían quemado. Era pecoso como nadie y tenía la nariz torcida de haber sido rota una vez. (A sus diecinueve años, por robarle la novia a otro tío.) Tenía los ojos más azules que Scott había visto en su vida y las paletas un poco separadas. Quizás pienses que un tío así no debía ser muy guapo pero tengo que decirte que sí, que tenía un encanto especial. Que era sexy. (Y se llevaba a todas las chicas de calle.)
Supongo que su nariz, pese a tener el tabique torcido, quedaba bien con sus ojos brillantes. (De niño gamberro.) y que su sonrisa de lado no quedaría bien con otros dientes que no fueran los suyos.
Tenía un carácter tan fogoso como su pelo y más de una vez Scott había tenido que pararle para que no se peleara con un cliente. (Y después invitar al cliente a una bebida que el mismo Scott pagaba para convencerle para que no dijera nada a su jefe. Pero así era Scott, como un padre para ellos.)
(Y luego, por supuesto, como buen padre que era para ellos le echaba una de esas broncas que marcaban historia. A la que Charlie sólo sonreía de lado y pedía disculpas.)
Nunca supieron por qué Charlie trabajaba en ese bar, cuando le preguntaban tan sólo decía que quería algo y que, para eso, necesitaba pasta.
Jack era otro de los camareros. Era un chico de pelo rubio y ojos oscuros, de sonrisa afable y siempre dispuesto a ayudar. Tenía tan solo veintiun años y era de esos que nunca decían que no, que siempre se quedaban a ayudar a recoger cuando cerraban el bar y que cuadraban las cuentas como nadie.
Tímido como era no le gustaba demasiado trabajar en un bar, dónde tenía que atender a los clientes, pero tenía que admitir que era divertido, sobretodo los fines de semana, cuando también estaban Charlie y Cass.
Jack trabajaba en el Goode para pagar los estudios de su hermana pequeña. Nunca le dijo nada a nadie porque le daba vergüenza. No se cómo no se dio cuenta que Scott le habría sonreído con esa sonrisa de padre que guardaba para ellos (Esas de admiración y orgullo.), que Cass le habría dicho que lo que hacía era muy bonito y que Charlie le habría revuelto el pelo y le habría dicho que si algún día tenía algún problema, pensara en él.
Cass era la única chica del grupo. Menudita y rubia, trabajaba para pagarse la carrera de filologia inglesa. Y era toda una amante de las letras impresas (Y raro era no verla recitar a Hardy mientras recogía las mesas del Goode, mientras seguía el ritmo de las canciones de Chuck Berry con los pies)
("Maybe someday your name will be in lights. Saying Johnny B. Goode tonight")
Bueno, y aquí tenéis a mis otros niños, los del Goode. (Y tengo que confesaros que aún no están todos.)
Me encanta Charlie. Sé que queda mal, pero es verdad.
¡Ah! ¿No habéis escuchado nunca Johnny B. Goode de Chuck Berry? ¿No? ¿A qué esperáis, entonces? Buscadla y bailad como si no hubiera mañana.
Hm. Pensaba nombrarlos como los del bar, pero he pensado que Johnny B. Goode (Abreviado como Goode) quedaba bien como nombre para un bar. Así que así se llaman, los del Goode.
ilki.
P.D: Sí, tengo que decirlo: "I guess you guys aren't ready for that yet. But your kids are gonna love it." (Back to the future)