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El dulce sabor de la miel — capítulo 11
¿Qué diablos iba a hacer? El reloj marcaba las seis y yo seguía pensando en si ir o quedarme, me había duchado una hora atrás, aun tenía la bata y mi cabello ya había dejado de gotear, pero aun no me decidía si ir o quedarme, una parte se moría de ganas de volver a sentirme en sus brazos y la otra se negaba.
Y aun ninguna de las dos ganaba, me tire en la cama, esperando que la respuesta llegará, pero creo que no iba a hacer muy pronto, gemí debido a la frustración que sentía.
No podía volver a caer, pero la otra gritaba por él. Me mordí el labio por la necesidad que tenía de sentir sus labios sobre los míos, en verdad no podía sacarlo de mi corazón y comenzaba a dudar que en algún momento lo hiciera.
Cerré los ojos tratando de pensar que era lo que más me convenía, pero entonces esos labios vinieron a mi mente, y una sonrisa tonta apareció en mi rostro. La decisión estaba tomada, gracias al cielo, ya que llevaba casi diez horas tratando de saber que hacer.
Me levante decidida y camine hacia el vestidor, esta vez estaba decidida a verme lo mejor posible, y en ese momento recordé que Alice podría ayudarme, después de todo, la duende de la moda podría ayudarme.
Tome el teléfono que estaba en el buró, marque el número de memoria, después de todo había marcado el mismo durante trece años, así que debía sabérmelo, espere con cierta ansiedad a que respondiera.
-Buenas Noches, Familia Masen - respondió Margaret, una de las personas de servicio.
-Hola - salude con una media sonrisa - necesito hablar con Alice.
-*Enunmomento,*señorita - y sin más escuche como transferían la llamada a la recamara de Alice.
-¿Si?
-Allie - creo que casi grite - necesito tu ayuda.
-¿Qué pasa? - supuse tenía la nariz arrugada.
-Debo causar una buena impresión, - sonreí levemente - y solo tú puedes ayudarme.
-Muy bien - me imagine esa sonrisa maniática, que tenía cuando la dejaba utilizarme como conejilla de indias - en dos minutos estoy en tu casa.
-Gracias - sabía que me iba a arrepentir de esto.
Pero todo por verme bien, delante de sus ojos, solo por eso me iba a poner en manos de Alice Masen, aunque en cuanto llegara me arrepintiera de haber pedido su ayuda. Me senté en la cama a esperar a que llegara.
Como cinco minutos después, escuche la puerta de mi recamara abrirse y en medio segundo tenía delante de mí con unas cuantas prendas de su guardarropa.
-Muy bien - repuso, mientras me obligaba a levantarme - primero te pondrás esto.
Me entrego un short de vestir con un chaleco, y una blusa blanca, en verdad estaba loca si creí que iba a salir con ello, afuera estaba a punto de congelación, para que yo saliera como nada más con eso.
Pero al ver su rostro supe que era mejor no contradecirla, tome el conjunto y entre al vestidor, me lo puse y después salí, ella arrugo la nariz, parecía que no le agradaba como me veía y sentí tanto alivio.
-Creo que no - susurro, después de que saliera con un vestido - tú logras que toda mi ropa se vea mal.
-Si no tuviera prisa - la mire fríamente - ahora estarías muerta.
-Mejor hay que vestirte como siempre - no le tomó importancia a mi comentario - solo le pondremos algún arreglo.
Me fije en el espejo, y la verdad no me veía tan mal, o al menos para mí no lo hacía lucir mal, Alice se adentro a mi vestidor y como veinte minutos después salió con un pantalón entubado, una blusa café sin mangas y unas botas del mismo color, ni siquiera sabía que tenía esas botas.
-Creo que esto va más contigo - me entrego lo antes mencionado.
No dije nada, simplemente entre y me vestí, con esto si era yo, sonreí y salí a mostrárselo a Alice, ella asintió afirmando que ese sería el atuendo perfecto.
-Ya entiendo - susurro - por eso mi ropa no se veía bien - la observe confundida - es que no te sentías a gusto con ella, y por eso no reflejaba lo que debería.
Decidí no preguntar, se acerco a mí y sin más me hizo sentarme y ella se coloco frente a mí, y antes de lo pensado, ya estaba siendo maquillada por ella, diez minutos después me observaba con una sonrisa de orgullo, el cabello simplemente lo dejo suelto.
-Creo que Marco, se dará cuenta de lo que dejo perder - no dije nada - solo espero que esta vez sepa valorarte o dejare que Edward y Emmett lo hagan puré.
-Gracias - sonreí levemente y observe el reloj, faltaban cinco minutos para las ocho - en verdad que te lo agradezco - me levante y la abrace - pero ahora me voy o llegare tarde.
-Suerte - me deseo, mientras salía de mi recamara.
Baje las escaleras corriendo, tome las llaves de la camioneta que eran las primeras que estaban, sin perder tiempo la eche a andar, cuando llegue a la avenida, la pregunta del millón ¿A dónde diablos iba?
-Que lista eres - me reproche - te arreglas y ni siquiera tienes idea de hacía donde dirigirte.
Muy bien, tenía que pensar y mucho, porque no recordaba que me hubiera dicho donde vivía. No tenía ni la más remota idea de hacía donde ir, esto si era magnífico. Me había puesto en manos de Alice para nada, esto me iba a causar un colapso nervioso.
Pero después me di un golpe, claro que sabía a donde ir, después de todo si me había dado la dirección, solo que con esto de los nervios lo había olvidado, de nuevo la emoción llego.
Maneje como cerca de veinte minutos, sabía que era La Push, pero no exactamente dónde, suspire creo que esto sería complicado, me fije en cada una de las casas, esperando que alguna me gritara que ahí era, pero obvio no paso.
En ese momento como si un ángel, me hubiera dado la señal, observe su auto, me estacione, sintiendo un hormigueo en mis manos, en verdad no podía creer que hubiera decidido esto. Creo que Edward tenía razón, debía darle una oportunidad al amor de nuevo.
Me baje de la camioneta, sintiendo un cosquilleo en el estómago, en cuanto salí me recargue en ella, tratando de controlar mis nervios, no podía ser que estuviera así, con alguien al que acababa de conocer.
Ya estaba más tranquila y con decisión cruce la calle, pero me detuve al ver que una chica lo besaba, o al menos eso era lo que la poca luz me dejaba ver.
Era tan estúpida, ¿Cómo había podido creer que un beso había significado algo para él? Seguramente solo era para decirles que Amy Houston, lo había besado a cambio de nada, era tan idiota. Pero claro solo a mí me pasan estás cosas.
-Amy - cuando escuche su voz, me di cuenta de que seguía de pie como imbécil - ¿Qué haces aquí?
-Creo que lo hablamos en la escuela - sonreí fingidamente - ahora estás ocupado.
-Jake, amor - esa voz, por poco me hace golpearla, pero me contuve - ¿Quién es ella? - me observo con cierto repudio.
-Es Amy - respondió él, un tanto culpable - una compañera de la Universidad.
-Es mejor irme - dije sin verlo - tu novia te espera - me dolió al decir aquella palabra.
-Espera - me detuve a la mitad - Claire ve a la cafetería ahora te alcanzo.
-Ok - aunque no parecía muy convencida.
-¿A qué viniste? - a ver lo estúpida que era, pero no creo que eso fuera conveniente.
-Estaba aburrida - fue lo que salió de mi boca - y pensé, porque no venir con Jacob y distraerme un rato.
-¿Soy un juguete? - porque el tono de su voz me dolía y hacía que olvidará el porque me había enojado.
-Es un juego - repuse - en donde los dos somos juguetes, que solo se divierten.
-Claro - debía mantener mi firmeza.
-Pero yo no juego con juguetes con dueño - le sonreí de lado - así que mejor, olvidemos que algo paso, ve con tu novia que te espera.
Y sin más que decir me subí a la camioneta, esto es lo que pasa, cuando decides darle oportunidad al amor, sale mal y lastimada, al menos esta vez me di cuenta antes de que en verdad me enamorara de él.
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