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El dulce sabor de la miel — capítulo 14

Escuche que sonaba mi móvil, observe el reloj y note que eran las cuatro y media de la mañana, de sábado, esperaba que quien estuviera del otro lado del teléfono, tuviera algo realmente importante que decirme, sino que se diera por muerto.

-¿Diga? - después de eso bostece.

-My, dijo que sí - esa voz emocionada, no fue más que de Edward.

-¿Quién acepto qué? - pregunte cerrando los ojos.

-Bella - me dijo como si fuera obvio - ya somos novios.

-Felicidades - una sonrisa adorno mi rostro - pero yo ya te había dicho, que diría que sí.

-Lo sé, - acepto - pero necesitaba decírtelo, de hecho mañana…

-En unas horas querrás decir - le espete, escuche su risita.

-Como sea - le quito importanciaa mi replica - iremos a desayunar, y después al cine.

-¿Y para decírmelo, tuvo que ser ahora y no unas cinco horas más tarde? - ya el sueño se había ido.

-Tenías que ser la primera en saberlo - rodé los ojos - porque sino lo hago, después te andas quejando que tú siempre, me dices todo lo que te esta pasando, pero yo no.

-Olvídalo - suspire - te diviertes, y ahora trataré de dormir, sino te importa.

Y sin esperar respuesta colgué, cerré los ojos de nuevo y estuve dando vueltas como media hora para poder dormir, después de eso todo fue más sencillo.

El sábado me la pase en casa viendo televisión, y comiendo todo lo que se me cruzara por el camino, no hice nada realmente importante, mamá había ido a comer con mi tía Esme, así que la casa estuvo sola para mí, pero no tenía nada que hacer.

Eran las ocho de la noche y yo ya estaba en pijama, después de todo no había salido a ningún lado, subí a mi recamara en donde me puse a ver más películas, con un enorme tazón de palomitas, esperaba que ni Alice ni Rosalie lo supieran, porque sino el lunes eran capaz de ponerme hacer ejercicio como loca, para bajar las calorías que me había ingerido.

Pero la verdad no me intereso, seguí comiendo, mientras la película seguía, en estos me sentía un poco patética, pero prefería esto a ir de compras con Alice y ser su Barbie viviente, me había recostado observando la película, en ese momento los parpados me pesaban.

-Amy - llamo Helen - te buscan.

-¿Quién? - pregunte incorporándome.

-El chico que vino la otra vez - dijo con seriedad.

-Jacob - en ese momento me levante de un brinco de la cama.

Me observe en el espejo, mi cabello era un desastre, bueno no tenía nada en el rostro, sabía que no era mucho de maquillaje, pero en verdad esto no era para recibir a alguien y menos con la pijama y las botas que tenía encima del pantalón azul de la pijama.

-No puedo creer que te ponga nerviosa, ese chiquillo - giré a verla y me sonreía - no voy a negar que es bien parecido, pero no es para que te ponga nerviosa, además creí escuchar que no más amor en tu vida.

-Y así es - replique - y no me quiero ver bien para él - gruñí.

Ella solo sonrió sabía que mi mentira había quedado por los suelos, pero que podía hacer, si solo la mención de su nombre, hacía que mi corazón latiera con más fuerza y rapidez y mis piernas temblaran. Pero no me iba a arreglar para él, después de todo no éramos nada ni lo íbamos a ser.

Sin verme de nuevo en el espejo, porque si lo hacía seguramente buscaría algo que me favoreciera, y le haría ver a Helen que en verdad me ponía nerviosa con él y además si comenzaba a negármelo desde ahora, sería más fácil olvidarlo y saber que no era importante para mí.

Baje las escaleras despacio, después de todo él no necesitaba saber que me ponía nerviosa, en cuanto llegue a la sala, estaba observando una fotografía en donde salíamos mamá y yo, en las vacaciones a Alaska que hice con Edward y Alice.

-Hola - salude, él giró hacia mí y me recordé respirar.

-Hola - respondió con una radiante sonrisa.

-¿Qué haces aquí? - entre más rápido se fuera, mi decisión de alejarme de él, no se vería dañada.

-Necesitaba ver lo del carro - eleve una ceja.

-Creí que ya habíamos quedado - repuse - tú no me debes nada, después de todo fue mi culpa.

-Termine con mi novia - me reí.

-¿Eso debería importarme? - necesitaba que se fuera o lo iba a besar.

-Pensé que eso te había molestado - su voz me hipnotizaba.

-Lo que dicen de mí es cierto - clave mi mirada en la chimenea - yo no salgo con nadie, que no tenga para comprarme algo valioso, y por lo que veo tú no tienes nada.

-¿Por qué me besaste entonces? - sus ojos negros mostraban decepción y molestia.

-Corrección - eleve mis manos como para llamar su atención

  • tú me besaste, y solo era por que te había tratado como un objeto, pero nada más.

-¿Solo fui tu juguete? - pregunto con la mirada baja.

No, esa era la respuesta, pero no podía volver a enamorarme y salir con él o volver a besarlo, corría el peligro de caer en sus encantos, y después cuando él se cansara de esto, volver a sufrir y en verdad no lo deseaba, ya dos veces salir con el corazón roto era más que suficiente.

-No - salió de mis labios - mis juguetes son de calidad - en ese momento me odie por haber dicho aquello.

-Eres peor de lo que todos me decían - sentí un nudo en la garganta - no puedo creer, que hubiera creído que yo, podía conquistarte.

-No lo entiendes - mi boca se abrió sin que yo le diera permiso - ese día, cuando fui a tu casa, estaba dispuesta a dejar todo atrás, a decirte que me encantaba estar contigo, pero te encuentro besándote con alguien más - debía cerrar la boca, pero no parecía posible - estoy aterrada, porque no quiero meterme en una relación en la que pueda salir lastimada, y tú has logrado traspasar las barreras que coloque para no sentir más que atracci…

No pude terminar la frase, porque sus labios estaban sobre los míos, de nuevo esa sensación de paz y satisfacción apareció, cerré los ojos dejándome llevar, por el dulce sabor de sus labios, mi mente no piensa en nada, solo en el beso, todos mis sentidos estaban ahí.

Sé que si no hago algo ahora, después será más tarde, pero Edward tiene razón, debo dejar que el amor llegue de nuevo y mi corazón sabe que Jacob es el indicado, siento su lengua acariciar mi labio, y siento mis piernas fallar, su mano acaricia mi mejilla.

-Lamento interrumpir - ante aquella voz, me separe de él, mi madre nos observaba con la nariz arrugada.

-Él es Jacob - presente, sentía mis mejillas arder - y ella es Grace mi madre.

-Un gusto señora - respondió que sin soltar mi mano, camino hacia mi madre y le extiende su mano - su hija me ha hablado mucho de usted.

-Es una lastima que no pueda decir que mi hija, me haya hablado de ti - mamá le sonríe mientras le estrecha la mano.

-Casi nunca te veo - me disculpó, aunque si le he hablado de él, a él si no le he dicho nada de mamá, después de todo ni siquiera éramos amigos.

Escuche la risa de Jacob, mientras mi madre negaba con la cabeza, pero decidí no decir nada, después de todo no sabía ni que decir, me apretó la mano.

-¿Te vas a quedar a cenar? - pregunto mamá.

-No quisiera que fuera una molestia - repuso tranquilamente.

-No es ninguna molestia - dijo mi madre - bueno iré a decirle a Helen que ponga un lugar más.

Y sin más nos dejo en la sala, no podía ser que mi madre ya lo hubiera invitado a cenar, cuando a Marco lo invito cuando llevábamos como cuatro meses saliendo, y Jacob ni siquiera era mi novio, pero ya iba a cenar con nosotras.

POV Jacob

En cuanto su madre salió del lugar, clave mi mirada en ella, no podía creer que aun en pijama y desarreglada, se viera hermosa, no había duda que ella era la chica de mis sueños.

-Ya sé - susurro, al sentir mi mirada - pero no creí que te quedarás a cenar, y además no vi la necesidad de cambiarme.

-Te ves perfecta - ante aquello sus mejillas se tiñeron de rosa.

-¿Solo venías a besarme? - cuestiono sin mirarme.

-De hecho venía a saber que pasaba por tu mente, con respecto a nosotros - uní nuestras frentes.

-No hay un no…

De nuevo la calle con un beso, claro que esta vez fue rápido, para que nadie nos viera, en cuanto nos separamos clave mi mirada en ella, que aun mantenía los ojos cerrados, bese su mejilla.

-¿Quieres ser mi novia? - pregunte con una media sonrisa.

-Pensé que tendría que pedirlo yo - bromeo, mientras me besaba castamente - y sí quiero ser tu novia.

Pero antes de que la besará de nuevo, se escucho que llamaban a la puerta, nos separamos ligeramente, claro sin soltarnos de la mano, escuche pasos apresurados y entonces vi a Evanson, era del equipo de americano, por tanto mi compañero.

-Amy - llamo, con una fingida desesperación - tenemos que hablar.

-¿Hablar de qué? - su voz fue ronca.

-¿Qué diablos haces aquí? - en ese momento me observaba.

-Es mi novio - respondió Amy - así que como ves no tengo tiempo para ti.

-¿Me quieres olvidar con él? - su tono altanero, me hizo formar mi mano en puño.

-Hace tiempo que lo hice - le confesó - Jacob, es la etapa de mi vida en la que soy feliz, y ni tú ni nadie lo va a romper.

-Aun me amas - estaba por golpearlo.

-Tú engreimiento es uno de tus mayores defectos - soltó mi mano - y no eres tan importante, para que aun te ame.

-Siempre has mentido mal - replico.

-¿Quiere que llame a seguridad? - pregunto la mujer que me había abierto a mí.

-Está bien, Helen - respondió Amy pasivamente - Marco conoce la salida.

-Sino yo lo acompaño - tercie con la voz bastante ronca.

-¿Ya le dijiste a tu "noviecito" que solo sales con él para olvidarte de mí? - esa sonrisa, se la iba a borrar.

-Vete - lo miró fríamente - no quiero que mi madre te vea, créeme Marco no eres muy bien recibido en esta casa.

-Vas a volver conmigo - sonrió de lado - así que Black, es mejor que te hagas a la idea de que Amy me ama a mí, y pronto lo va a aceptar y va a regresar conmigo.

Y sin más salió de la sala, en ese momento desee golpearlo, tan fuerte hasta que olvidara hasta su nombre, pero lo que paso, no lo espere, enserio estaba preparado para todo, pero no para la imagen de Amy llorando.

En ese momento el mundo perfecto que había logrado, en menos de cinco minutos se había desplomado, no podía creer que Evanson significara algo para Amy, en ese momento mi corazón dolió como jamás lo había hecho.

-Lo siento - se disculpo - él siempre logra alterar mis nervios - ante aquello de nuevo otra punzada en mi corazón.

-Creo que es mejor que me vaya - dije, con el corazón hecho pedazos.

-No creas lo que él dijo - me suplico - es cierto, que en algún momento fue importante, pero eso ya fue, solo me pongo así, porque me da coraje lo estúpida que fui al creer en él.

-No importa - le asegure - como dicen, lo que no fue un tu año, no es de tu daño.

-Gracias - me sonrió, mientras se secaba las lágrimas - y vamos la cena aun espera.

Creo ke aki si cambio un poco con "La miel no siempre es dulce" pero tratare de ke  se vayan de la mano, después de todo se supone que este la pre-cuela, espero ke les guste n.nU

Capitulo dedicado a:

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