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El dulce sabor de la miel — capítulo 13

-¿Qué hora es? - pregunto Amy que estaba sentada en el sofá viendo televisión.

-Faltan diez minutos para las seis - respondió Alice - y no me molestaría que te cambiarás de ropa.

-¿Qué tiene? - ni siquiera despego la vista del televisor.

-No es para una fiesta - replico mi hermana - y menos para la de los Masen.

-¿Debo llevar algo como tu vestido? - escuche la diversión en su voz.

-No te burles Amy Elizabeth Houston - le espeto Alice - al menos estoy presentable.

-Mi playera del pato Donald dice "bienvenidos" - repuso Amy.

-Edward - en cuanto me llamo, despegue la vista del televisor - dile que se cambie.

-Pero en verdad se sentirán, cómodos recibiendo la bienvenida de alguien tan famoso como es Donald - comente, mientras hacía que Amy recargara su cabeza en mi hombro y la abrazaba, para seguir viendo televisión.

-Ustedes son tal para cual, - gruño - no me impresionaría que terminaran casados, y con hijos igual de vagos que ustedes.

-Antes decías que nuestros hijos serían hermosos - comente, observando que mi hermana estaba furiosa.

-Es que lo serán - explico Amy - solo que serán vagos.

-Si se casan no me inviten a su boda, - estaba por explotar - porque no pienso vestirme con playeras de patos, ni nada por el estilo.

-De hecho - fije mi vista en su reacción - Amy y yo hemos hablado sobre eso y llegamos a la conclusión de que los invitados irían desnudos.

Ante eso ambos nos reímos, pero fue mala idea, porque la pequeña duende tomo uno de los cojines de uno de los sillones y comenzó a atacarnos, pero ni aun así podíamos dejar de reír.

-Allie - dijo Amy con dificultad - ya me voy a cambiar, pero déjame levantar.

Mi hermana por fin dejo de golpearnos con el cojín, y en ese momento Amy se levanto y camino escaleras arriba, para buscar algo más decente, aunque seguramente regresaría con el mismo estilo. Pero no quise decírselo a Alice.

-Tú también sube - me espeto - no quiero que vayas así.

-Por favor - replique - no es una cena de gala de nuestros padres, son universitarios Allie.

Me mando una mirada asesina y salió del lugar, decidí subir y ver que hacía Amy, cuando llegue a su habitación, que era la que estaba al lado de la mía, la vi acostada boca arriba en la cama.

-Pensé que te cambiarías - ella ni siquiera se inmuto.

-El pato Donald se sentiría rechazado - respondió, me recosté a su lado.

-Dijiste que vendría acompañada - no dijo nada - ¿lo conozco?

-Lo dudo - tenía los ojos cerrados - su nombre es Jacob.

-¿Es el chico beso? - se le formo una sonrisa de lado, por el nombre, así que eso me dio la respuesta - tal vez podrías salir con él.

-En dos ocasiones me han roto el corazón - su voz fue monótona - Demetri, fue mi primer amor y al año se fue a Italia, después conozco a Marco y que es lo que hace me rompe el corazón. Además de que Evanson hizo que ya no viera las relaciones de la misma manera, destrozo de una forma horrible mi ilusión del amor.

-Tal vez él pueda ayudarte - en verdad deseaba que ella volviera a ser como antes.

-Tiene novia - ante aquello me quede callado - y créeme no me di cuenta de una muy buena forma de ello.

Pero antes de que pudiera contestar llamaron a la puerta, así que ambos nos levantamos, y bajamos a la sala en donde ya comenzaba a llenarse de gente, mis padres se habían ido de viaje y nos habían dado permiso de la fiesta como siempre.

-Hola - una chica rubia se había colgado a mi brazo - gracias por invitarme.

-De nada - respondí educadamente - pasa y toma lo que quieras.

-Me encantaría que tú me acompañarás - esa sonrisa tonta, me molestaba.

-Por ahora, es mío - le espeto Amy que la separo de mí y me abrazo - ve y busca a otro.

La chica gruño y salió de mi vista, en ese momento My se separo de mí y me sonrió ladinamente, sabía que ahora le debía otra cosa.

-Ame unas botas que combinarían perfecto, con una gabardina preciosa - ya lo sabía.

-El domingo te acompaño - comente, mientras le despeinaba el cabello.

-Amy - antes de lo imaginado, un hombre un poco más alto que ella la abrazaba - te compré esta preciosa pulsera.

-Esta acompañada - dije, mientras la tomaba de la cintura - ¿Sabes? En la tienda de música vi una guitarra preciosa, que me gustaría tener en mi colección.

-El domingo - esa era nuestra forma de pagar, nuestros favores.

Desde que teníamos diez años, comenzamos a comprarnos cosas por lo que hacíamos el uno por el otro, después de eso comenzamos a pedir, pero muy pocas veces pagábamos, de hecho el pedir, solo era una forma de decir "Te he salvado" ya sé es raro, pero así éramos.

Las fiestas en casa, cada uno estaba en sus cosas, pero ahora fue diferente, ella camino hacía la cocina y yo la seguí, ya que esta vez no me iba a acostar con nadie, y no necesitaba andar coqueteando para ver a quien me iba a llevar a la cama.

En la cocina estaba Margaret con otras dos chicas del servicio, haciendo los bocadillos, Amy camino hacia ellos y sin más tomo uno, ante la mirada de reproche del ama de llaves.

-Lo siento - se disculpo - tengo hambre.

-Ya cerré las habitaciones - comento Emily.

-Gracias - repuso Margaret - y ahora ustedes, vayan a la fiesta.

-Ok - acepte tomando del brazo a Amy.

Que llevaba otro bocadillo en la mano, en cuanto llegamos a la sala ya había como cuatrocientas personas, ¿Cómo era que tan rápido se había llenado mi casa? En ese momento como si alguien la iluminará la vi, caminaba junto con un hombre un poco más alto que yo y piel morena, casi rojiza.

-Llego - susurre, observándola.

-No estoy ciega - me espeto Amy - ¿estás seguro?

-Solo hablare con ella, - conteste con indiferencia - no me estoy casando.

-Muy bien - acepto - pero sino te interesa, no le hagas falsas ilusiones.

-Claro, preciosa - bese su frente - ahora tu tienes que abrirme el camino.

POV Bella

Yo no sé ¿Qué diablos hacía aquí? Pero después recordé que Jake, había visto que Amy se había acercado a mí, y en cuanto regreso, me pregunto a que había venido. Y mi culpa había sido decirle que para invitarme a una fiesta, ya que después de eso me rogó porque viniéramos y yo como siempre termine aceptando.

Pero esto era horrible, había demasiada gente, y además parecía que todos eran como ellos, ya que solo nos vieron llegar y no apartaron la vista de nosotros, y en segundos comenzaron a murmurar, suponía que preguntándose ¿Quién nos había invitado?

-Parece que tú Amycita, solo nos invito para ser la burla - replique secamente.

-Bella - suspiro - ni siquiera la conoces.

-No es necesario que lo haga - gruñí - dime que hizo después de que te beso, ni siquiera se a dignado a hablarte.

Él simplemente bajo la mirada, claro ya sabía yo que ella simplemente quería jugar con él, observe un sillón que estaba bastante alejado del ruido y fue a donde me dirigí con Jake a mi espalda, en cuanto llegamos me dispuse a seguir mi protesta.

-Hola - ante aquella voz, la mirada de Jake brillo, levante la vista irritada - me alegra que hayan venido - sonrió, pero por favor se le veía tan hipócrita.

-No me quedo de otra - dije secamente.

Vi que en verdad trataba de contenerse, su sonrisa se volvió fría al igual que su mirada pero no dijo nada, supuse que querría hacer algo y por eso se resistía a contestarme como deseaba, y eso me preocupaba, porque me hacía creer que yo no iba a salir muy bien.

-Supongo deben tener sed - comento con amabilidad - voy por refrescos ¿me acompañas? - le pidió a Jake.

-Claro - era como decirle a un hambriento que si quiere pan, jamás se va a negar.

Los vi alejarse, en verdad en ese momento deseaba golpear a Jacob por caer tan rápido, pero cuando regresáramos a casa me iba a escuchar, por dejarme sola.

-Hola - levante la vista y ahí estaba Edward Masen, uno de los chicos más asediados en la Universidad, me entrego un vaso de Whisky.

-No tomo - dije, ni crea que me va a emborrachar - gracias.

-No importa - contesto y se sentó a mi lado - soy Edward Masen.

-Sí lo sé - dije tratando de sonar amable - la mayoría, si no es que toda la Universidad los conoce.

-¿A quién? - pregunto levantando una ceja, ¿acaso se estaba haciendo el tonto?

-Pues a ustedes - comente como si fuera obvio, pero él no pareció cambiar su rostro - a tu círculo de amigos.

-Pues mi círculo de amigos no es muy grande, Bella - abrí los ojos, ya que no creí que supiera mi nombre y mucho menos que no me gustaba que me dijeran Isabella- y bueno creo que seamos conocido se lo debemos a Rose.

-¿No es muy grande? - debía estar bromeando, seguramente con sus amigos solamente, podría hacer una fiesta grande.

-Bueno en mi círculo de amigos solo está Alice, - claro la pequeña que era su melliza - Amy, - la chica que traía loco a mi mejor amigo - Rose, - la rubia engreída - Emmett, - el capitán de americano - y Jasper - el hijo del mejor neurocirujano del estado y del país, que seguía los pasos de su padre - son los que son mis amigos, desde hace varios años y quiero que sigan siendo el resto de mi vida.

-Pensé que eras de esos chicos que solo te importa divertirte, y que considerabas amigos a todos - explique con indiferencia.

-El tener dinero no te hace superficial, - respondió tranquilamente - debes tratarnos Bella, antes de que te hagas una idea equivocada de nosotros.

Tal vez tenía razón, pero jamás me intereso entrar en su círculo, aunque también fue que nunca me invitaron, más que Amy hace unos días.

-De hecho creo que todos piensa, que lo único que nos importa es el dinero - elevo los hombros - por ejemplo Amy, es un tanto fría con los hombres, porque tiene un pasado, como tú y como el resto, pero nadie se pone a ver eso, solo la tratan como una chica superficial, que lo único que le interesa es el dinero.

-¿Y no es así? - estuve a punto de reír.

-Te falta mucho que conocer - replico secamente, el chico amable había desaparecido - es como si nosotros nos hiciéramos criterios por lo que vemos en ustedes, decir que tú eres una aburrida traga libros que no tiene vida social, solo por el chico que te acompañaba - me puse roja, estaba por gritar - pero primero me permito conocer a la gente, antes de hacer juicios.

Ese chico en verdad, me estaba insultando, pero ¿Qué se creía que por tener dinero y ser guapo, me iba a insultar? Claro que no, estúpido, engreído y todo lo malo que hubiera. Clave mi mirada en la de él, pero fue un error porque cuando vi el hermoso verde, toda ofensa se desvaneció.

-¿Te está molestando? - replico una voz chillona, que reconocí como Jessica Stanley, siempre había querido pertenecer al grupo de Edward - vamos fea, vete.

Me quede sin palabras, no sabía que decir, en ese momento sentí como me jalaba del brazo, me jale, pero ella hizo presión en el.

-Suéltala - replico Edward.

-Pero, ella no debe estar cerca de ti - su voz comenzaba a hacer que me doliera la cabeza.

-Basta - esa era una voz de mujer - Jessica, suelta a Bella.

-¿Tú también? - la miro arrogante - pensé que sabías identificar, entre buenas y malas amistades.

-Y es por eso que no me llevo contigo - los ojos de Amy la miraban fríamente.

-Pero seguramente se coló ¿Por qué quien invitaría a esta chica? -lo dijo con asco.

-Largo Jessica - en ese momento la molestia en la voz de Amy era enserio.

-No eres nadie para echarme - la miro con una sonrisa irónica.

-Está casa es como la suya - Edward se había colocado frente a Amy - así que puede correrte, y como ya escuchaste fuera.

Observe como los ojos avellana de la chica se llenaban de lágrimas, y sin más salió corriendo del lugar, y yo seguía sin habla.

-Lo lamento - se disculpo Amy - no quiero que te sientas fuera de lugar.

-Bella -llamo Edward - enserio, lamento el incidente.

-Tú y tu estúpida idea de invitar a Jessica - repuso una voz de mujer, que no conocía - ¿estás bien?

-No sabía que se fuera a poner así - se defendió otra voz - ¿parece que está en shock?

-¿Dónde está nuestro médico estrella? - esa voz sonaba a burla y era de hombre.

-Emmett - le reprocho la primera voz de mujer, que no era Amy - compórtate.

-Lo que tu digas preciosa - contesto el chico.

-No es momento para melosidades - les espeto Amy - ¿Dónde se mete mi primito cuando se le necesita?

-Bella - las manos de Edward tomaron las mías - mírame - clave mis ojos en él y sin más sentí sus labios sobre los míos.

-¿Qué haces? - dos manos le pegaron en la cabeza.

-Estaba tratando de ver si eso servía - se defendió sobándose la cabeza.

-Tal vez mis labios sean más efectivos - repuso el otro chico.

-Estoy bien - dije al fin.

-Ya ven - Edward observo a Amy y a la pequeña que reconocí como Alice - un beso es efectivo.

-Disculpa a mi hermano - repuso la chica - soy Alice Masen.

-Mucho gusto - respondí tratando de sonreír.

-Lamento haber invitado a Jessica - se disculpó - pero no creí que hiciera algo así.

-No importa - le asegure.

-Esta borrada de las próximas fiestas - aseguró la rubia que reconocí - Rosalie Hale, supongo que eres la novia de nuestro Edward.

-¿Novia? - el chico que abrazaba a Rosalie, sonrió a modo de burla - por fin, hasta que Edward decide tener novia. Me encantara saber que le diste para que cayera.

-Es Emmett McCarthy - comento Edward - no hagas caso a sus palabras.

-¿Ya es tu novia? - esa voz fue de Alice - soy tu hermana debería saber eso.

-¿Quieres ser mi novia? - pregunto sin más.

-Siempre con tan poco tacto - le reprocho Amy - dejen que la chica respire, ven Bella, vamos a que te de aire.

-Espera - replico Alice - puede ser mi próxima cuñada, no puedes llevártela sin que dé una respuesta.

No le importaron las replicas de la chica, me tomo del brazo y me saco al jardín, cuando sentí que el aire golpeaba mi rostro, pude procesar todo lo que había pasado, ante eso mis mejillas se pusieron rojas. Escuche una leve risita, ante eso vi que era Amy la que reía, yo no le encontraba la gracia por ningún lado.

-Lo siento, - se disculpó, dejando de reír - pero es que conozco a Edward desde hace años, más de los que puedo recordar a decir verdad, y en cuatro años, a ninguna chica le había pedido ser su novia.

-¿Y eso? - ante aquello cualquier rastro de alegría se esfumo.

-Es una historia personal - fijo su vista en un enorme árbol - tal vez, algún día pueda contarte - se giró hacía mí - piensa lo que dijo Edward, porque fue enserio, sé que crees que apenas lo conoces, pero tal vez sea amor a primera vista.

-Bella - al escuchar la voz de Jake, no pude contestar.

-Piénsalo - comento, mientras regresaba a la casa.

-¿Qué debes pensar? - pregunto Jake en cuanto Amy se fue.

-Cosas - respondí - quiero irme a casa.

-Vamos - aunque sabía que estaba confundido con mi respuesta.

Debía pensar en la propuesta de Edward, tal vez todo era un juego, pero Amy no parecía bromear, tal vez me había equivocado con ambos, creo que esa noche no iba a dormir, pensando sobre la pregunta de Edward Masen.

Capitulo dedicado a:

lucy volturi 1998

marjhon

ginnyharry123

sole-cullen