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El dulce sabor de la miel — capítulo 32
POV Amy
En cuanto llegue a su casa, claro después de haber hablado con Rose y ella haberme dicho que no tenían ningún examen, no podía creer que me hubiera mentido con un examen, si no tenía ganas de salir era mucho más sencillo que me lo dijera, y no mentirme.
Llame a la puerta, ya que a pesar de saber dónde estaba la llave de repuesto, que Rachel me había dado el lugar exacto, deseaba respetar su espacio; pero al no abrirme, después de llamar unas tres veces, decidí que lo mejor era abrir.
En cuanto estuve dentro, no hubo ningún ruido, tal vez no había querido decirme que tendría que ir con su familia, aunque me pareció extraño, pues no era una chica que se molestara porque saliera con su familia. O tal vez se había quedado dormido.
Trate de hacer el menor ruido para no despertarlo, pero parecía que no conocía su sueño, que podría pasar una manada de elefantes sobre él, y seguiría durmiendo, sonreí ante aquello. Y camine hacia su recamara, si estaba dormido esperaría a que despertará.
Cuando llegue frente a su puerta escuche ruidos extraños, y apareció ese miedo que solo una vez había sentido, y fue cuando había descubierto la infidelidad de Marco. Mi corazón parecía suplicar que me diera la vuelta y no abriera, pero mi cerebro me ordeno que girara la perilla.
Creo que estaba siendo demasiado infantil, tal vez solo era la radio o la televisión encendida, pensando en eso, abrí la puerta. Pero ahora entendía porque el corazón deseaba darse la vuelta.
Me quede helada ante la imagen que tenía frente a mí, Jacob estaba teniendo relaciones con la que se suponía era su prima, sentí tantas cosas a la vez, deseaba gritar y golpearlos a ambos, pero ni mi voz ni mis músculos parecían querer seguir mi voluntad.
-Amy - gruño Jacob, mientras tomaba su cintura para hundirse más en ella.
No podía creer que dijera mi nombre, mientras estaba teniendo sexo con alguien más.
-Eres un cerdo - fue lo que salió.
-Amy - esta vez clavo su mirada en mí - espera.
Escuche su voz, mientras salí de aquella casa, sintiendo las lágrimas salir con fuerza, no podía ser que le hubiera dado el corazón a alguien que no lo merecía, se supone que debería haber aprendido, pero no de nuevo había tropezado y esta vez dolía más, mucho más que el primer engaño.
El último tramo hacía el auto corrí, pero cuando estaba por abrirlo, se me cayeron, y bueno mi vista nublada por las lágrimas no podía tomarlas.
-Por favor - levante la vista - no puedes irte, así - solo llevaba un pantalón corto.
-Eres un idiota - le golpe el pecho - te di todo, y como me pagas - lo patee, pero él ni siquiera se defendió - eres un maldito, perro, desgraciado, y asqueroso cerdo.
-Lo sé
- ante aquello deje de golpearlo.
-¡¿Qué?!
- clave mi mirada en él, algo que fue un error, ya que me perdí en su mirada.
-Solo soy un sarnoso y desgraciado perro, que no merece a un ángel como tú - debería mandarlo al diablo, pero no podía - pero a pesar de todo Te Amo.
-¿Por qué? - susurre.
-No hay ninguna razón que valga a lo que hice - seco mis lágrimas - pero alguien tan bajo como yo, no merece tus lágrimas.
Sin importarme nada me abracé a él, llorando como una niña, mientras él solo me acariciaba el cabello, me dolía tanto, pero estar sin él, era como pedirme que dejara de respirar, era una estupidez que estuviera aceptando que me hubiera engañado.
-Prométeme que no la vas a volver a ver - le pedí - por favor, dime que no volverás a verla.
-No la volveré a ver - no hubo una promesa - ahora, tranquila.
-Dime que me amas - tome su rostro, me sentía tan patética de estarle suplicando algo así - por favor, Jake.
-Te Amo - me beso la nariz - eres el amor de mi vida.
Trato de besarme, pero vinieron los recuerdos de hacía unos momentos, y baje el rostro, no podía besarlo, sabiendo que había estado en contacto con alguien más.
-No puedo
- susurre.
-Preciosa
- su voz mostró angustia - no estás pensando en dejarme ¿cierto?
-Te Amo - no podía ocultarlo - pero lo que me hiciste, destrozó mi corazón, y no sé si pueda volver a confiar en ti.
-Sé que no te merezco - me tomo el rostro entre sus manos, y unió su frente a la mía - pero si me dejas, no voy a poder a seguir con mi vida.
-Necesito pensar - me separe de él - no me busques, cuando esté lista vendré, ahora dame tiempo.
-Amy - su voz era una súplica - perdóname, por favor no te vayas.
-Lo siento
- susurre.
Y sin más me subí al auto, lo vi llorar jamás lo había visto tan débil, pero ahora necesitaba aclarar todo, aunque sabía que iba a terminar volviendo, adoraba a Jacob más que a mi vida, qué más daba cuantas veces me pisará siempre iba a regresar; pero ahora necesitaba tiempo, para dejar en el pasado la imagen de ese día.
Al primer lugar donde pase, fue a un centro comercial, en donde compre una botella de whisky, en cuanto la pague, subí al auto y sin importarme que había prometido no volver a beber, me lleve la botella a los labios y di un largo sorbo.
Quemo mi garganta, pero esperaba que eso se llevará al menos unos momentos el dolor, puse la música a todo volumen, y como si quisieran que sufriera más, estaba una canción, que era casi de cortarte las venas.
**Tú Llegaste a mi vida para enseñarme,****tú, supiste encenderme y luego apagarme,****tú, te hiciste indispensable para mi y... y...****Y con los ojos cerrados te seguí,****si yo busqué dolor lo conseguí,**no eres la persona que pensé, que creí, que pedí.
Di otro sorbo al whisky, no cabía duda, que me había enamorado como una idiota de Jacob Black, y a él le había importado un cacahuate mis sentimientos, pero aun así lo amaba.
Mientes, me haces daño y luego te arrepientesya no tiene caso que lo intentesno me quedan ganas de sentirLlegas cuando estoy a punto de olvidartebusca tu camino en otra partemientras busco el tiempo que perdíy hoy estoy mejor sin ti.
No era nada, de hecho ya para que dos hombres hubiera jugado conmigo, era porque algo estaba mal en mí.
-No eres nadie - repuse con la voz temblorosa - solo eres una muñeca, con los que todos juegan, tú no les importas a los hombres Amy.
**Voy de nuevo recordando lo que soy,****sabiendo lo que das y lo que doy,****el nido que buscaste para ti y... y...y...Y el tiempo hizo lo suyo y comprendílas cosas no suceden porque si,**no eres la persona que pensé, que creí, que pedí.
No sé porque había roto mi promesa, de no volver a enamorarse, después de todo solo salía dañada, solo había un lugar donde yo quería estar.
**Mientes, me haces daño y luego te arrepientesya no tiene caso que lo intentesno me quedan ganas de sentirLlegas cuando estoy a punto de olvidartebusca tu camino en otra partemientras busco el tiempo que perdíy hoy estoy mejor sin ti, y hoy estoy mejor sin ti.Llegas cuando estoy a punto de olvidartebusca tu camino en otra partemientras busco el tiempo que perdíy hoy estoy mejor sin ti,****y hoy estoy mejor sin ti,**y hoy estoy mejor sin ti.
El alcohol ya me estaba haciendo efecto, porque ahora comenzaba a reír de todo, estacione el auto como pude y en cuanto sentí el aire golpear mi rostro me maree.
Pero aun así pude entrar al elevado y picar el piso nueve, el viaje fue bastante corto, en cuanto llegué frente a la puerta 904, toque el timbre esperando a que alguien abriera.
-¿Amy?
- parecía sorprendido de verme.
-Deberías invitarme a pesar - me costaba hablar.
-¿Cuánto tomaste? - me tomo de la cintura para ayudarme a entrar.
-No mucho
- eleve los hombros - pero eso no importa, lo que ahora quiero, es que me demuestres que tú en verdad me amas.
-Creo que lo mejor es que te prepare un café - me sentó en uno de los sillones.
-Stefan
- tome su brazo, impidiendo que se fuera - quiero que me hagas el amor.
-Amy - me tomo el rostro con suavidad - no es momento.
-Si no lo haces tú, buscaré a alguien - me levante dispuesta a irme.
-Te puedes matar como estás - perdí el equilibrio y termine en sus brazos.
-Te quiero
- susurre, besando su cuello - y quiero amarte, y eso solo tu puedes ayudarme.
-Por favor
- su voz sonó ronca.
-Ambos sabemos que deseas esto - le sonreí de manera ladina - así que, porque no seguir los impulsos - comencé a desabrochar su camisa - no debe importarte nada, que no sea el ahora.
-¿Y Jacob? - enserio se estaba resistiendo demasiado, cosa que dudaba mi novio hubiera hecho.
-Te deseo a ti, no a él - bese su barbilla.
Ante aquello me beso, sabía que él me deseaba como yo a él en esos momentos, y como le había dicho no importaba el pasado ni el futuro, solo el ahora y lo iba a disfrutar.
Bueno antes que nada, la canción se llama Mientes y es de Camila, y bueno ahora debo decir que subí una historia de Tanya y Edward sí ya sé un poco raro, pero espero que si desean algo diferente pasen y la lean se llama "Te entrego el corazón"
Capitulo dedicado a:
gabriella1624