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El dulce sabor de la miel — capítulo 33
POV Amy
Los rayos de sol golpearon mis parpados cerrados, y ante tal molestia, solo abrí los ojos, maldiciéndome por no haber cerrado las cortinas la noche anterior, pero en cuanto vi la habitación, esa no era mi recamara, entonces todos los recuerdos de la noche anterior llegaron a mi mente.
Giré mi vista y ahí estaba Stefan, dormía tan tranquilamente, y sentí un vacío en el pecho, él no se merecía que yo lo usará para sacarme el dolor de la decepción que me había llevado. Pero ya lo había hecho y ni modo que ahora saliera corriendo como una niña pequeña que acaba de romper algo.
Quería mucho al chico que dormía a mi lado, y no quería lastimarlo, aunque ya era demasiado tarde para eso, su rostro sereno parecía casi el de un ángel.
-Jacob será el pasado - susurre - solo necesito que tú me ayudes a olvidarlo, por favor Stefan, has que Te Ame mucho más que a él o al menos una tercera parte de todo el amor que siento por Jacob Black, ayúdame a sacármelo del corazón y de mi vida.
Acaricie su mejilla, me atraía no iba a mentir y bueno eso unido a que lo quería, esperaba que fuera mucho más fácil, que remplazara a Jacob. En ese momento el ruido de mi móvil, trate de encontrarlo, y bueno lo hice, pero estaba a la mitad de la habitación.
Me levante tratando de no despertar a Stefan y bueno sin ver quien era conteste, tomando una bata que había encontrado y sin más salí a la sala para hablar sin interrumpir al bello durmiente.
-¿Diga?
- respondí, mientras caminaba hacia una de las ventanas.
-Hola, preciosa - ante la voz de Jacob, desee colgar - ¿Cómo estás?
-Muy bien - dije con indiferencia - de hecho mejor de lo que puedes imaginar.
-Necesitamos hablar - se escuchaba desesperado.
-Pues yo he estado pensando - en verdad que a pesar de estar a la mitad del edificio, si se veía bastante alto - y lo nuestro ya no va a seguir, porque a pesar de lo mucho que Te Amo, destrozaste mi confianza y heriste mi orgullo, y aunque me duela son cosas que no perdono, y si no me crees, pregúntale a Marco, después de todo ahora ambos podrán decir que le vieron la cara de idiota a Amy Hudson.
-Lo nuestro no puede terminar así- sentía como el nudo de la garganta se apretaba - sé que fui un imbécil, bueno no hay palabra que pueda describir lo bestia y pendejo que fui, para hacer lo que hice, pero debe contar que Te Amo.
-Lo mismo me dijo Marco - susurre - y a pesar de amarlo más que a ti, no se lo perdone, no veo por qué debería de hacerlo con el remplazo - mentir y ser engreída era lo único que me quedaba, para tratar de proteger los pedazos del corazón - y bueno Jacob, si encontré reemplazo de Marco, no veo por qué no lo encuentre de ti.
-Estás mintiendo - me conocía - ahora estás dolida, y tratas de lastimarme, pero sabes que me amas, que nadie te ha hecho sentir como yo, solo tratas de protegerte.
-Amy
- esa voz fue de Stefan - ¿quieres desayunar algo?
-¿Con quién estás? - se mostraba irritado.
-Te dije que te encontraría reemplazo - le espete - y ahora debo dejarte, porque me esperan - y sin más colgué.
-¿Con quién hablabas? - cuestiono Stefan a mi espalda.
-No importa - me giré y le sonreí levemente - ahora mejor vamos a desayunar.
-Era Jacob ¿cierto? - baje la mirada, ya que sentía que estaba a nada de ponerme a llorar - ¿Qué fue lo que te hizo?
-Perdóname
- susurre - yo no debí venir aquí, y pedirte que te acostarás conmigo, pero necesitaba sentirme querida, aunque solo fuera una vez.
-No entiendo - tomo mi barbilla y me hizo levantar el rostro - explícame todo, no te voy a reprochar nada.
-Ayer descubrí, que la persona que amo, me ha estado viendo la cara, desde no sé cuánto tiempo - sus ojos clavados en los míos, hacían que me sintiera una basura - se ha estado revolcando con su supuesta prima. Y dolida como estaba, solo deseaba sacarme sus besos y sus manos de mi cuerpo; y en cierta forma solo te utilice. Soy un ser horrible y despreciable.
-No eres horrible y mucho menos despreciable - me acaricio la mejilla - solo tienes el corazón hecho pedazos, pero para eso estoy yo aquí, para pegarlo y evitar que de nuevo se rompa, pero para eso necesito que tú me aceptes.
-Ayúdame a olvidarlo - tome su rostro - sé que tienes demasiado para ganarme, y es por eso que te lo pido a ti, hazme amarte como jamás lo hice con él.
-A partir de hoy, no se volverá a pronunciar el nombre de Jacob Black - unió su frente con la mía - hoy te llenaré de detalles, Te Amaré como nadie lo ha hecho.
Me beso con fuerza y al mismo tiempo tiernamente, sus manos se entrelazaron con las mías, no estaba de humor para tener algo como lo de anoche y él parecía entenderlo, ya que no intento propasarse, solo en cuanto termino el beso dejo uno en mi nariz.
-¿Te parece si te invito a desayunar? - cuestiono con una débil sonrisa.
-Claro
- repuse con una media sonrisa.
-Pues entonces, usted señorita, irá a tomar una ducha, mientras yo le preparo el desayuno - me beso castamente.
-Ok - esta vez yo lo besé - espero, que seas buen cocinero.
-Me ofende su duda - hizo un fingido puchero.
-Eso queda mejor en mí - sonreí de lado - pero espero que sea cierto.
Y sin más camine hacia el baño, la ducha que me di no fue muy larga, pero revise mi cuerpo y solo tenía un pequeño moretón cerca del ombligo, al menos en eso eran diferentes, ya que después de una noche apasionada con Jacob, terminaba con varias marcas, en brazos, piernas, cuello y cerca de mis senos.
En cuanto me seque y me vestí, salí a la cocina, en donde Stefan seguía preparando el desayuno, observe que solo llevaba el pantalón de la pijama.
-Se nota que te ejercitas - sonreí levemente.
-Pues también note lo tuyo - me guiño un ojo - debo decir que estás perfecta.
-Gracias
- me senté en uno de los bancos del desayunador.
Desayunamos entre risas y piropos de parte de Stefan, en cuanto termine él dijo que podíamos ver una película, pero lo mejor es que llegará a casa, de por sí mi madre me iba a regañar por no haberle avisado que no iría a dormir, como para atrasar más mi llegada.
Fue por eso que me despedí y él me dijo que iríaverme en la noche, así que quedamos que esa noche veríamos la película en mi casa. Llegue al estacionamiento y note que a pesar de mi estado de ebriedad había dejado bastante bien el auto.
El camino hacía casa fue bastante corto, aunque cuando vi su auto estacionando, no creía que tuviera el descaro de venir a buscarme, era un cínico, trate de entrar a la casa ignorándolo, pero el muy desgraciado se había parado justo enfrente de la puerta del garaje.
-¿Qué quieres? - pregunte bajando del auto.
-Tenemos que hablar - su voz fue firme.
-Ya todo entre nosotros esta dicho - le espete - así que quítate, que no tengo tiempo que perder contigo.
-Amy
- me encarcelo con su cuerpo y el carro - ambos sabemos, que nos amamos, y una separación será imposible para los dos.
-Para mí no hay imposibles - replique - y bueno, si tú encontraste a alguien, no veo porque yo no habría de hacer lo mismo.
-Mientes
- se pego más a mí - sabes mejor que yo, que nadie te hará sentir como lo hago yo, nadie te besará o te hará el amor, jamás habrá alguien que te haga vibrar como yo.
-Tienes razón - lo miré fríamente - anoche, me sentí mucho mejor que contigo, él me hizo tocar el cielo como tú nunca lo hiciste, y no fue una, lo hizo durante toda la noche.
-No es cierto - sus ojos se ensombrecieron - dime que solo mientes, para lastimarme.
-Me hizo sentir una mujer hermosa y apasionada - y a pesar de todo, su dolor me dolía - y no me arrepiento, de haberme acostado con otro, porque fue mucho más hombre de lo que tú algún día serás.
-Cállate
- me estrello en el auto con fuerza - tú eres mía, solo mía.
-No es así - me había sacado el aire - yo no soy un obj…
-Eres completamente mía - sentí sus manos colarse por mi blusa - y si alguien se atrevió a tocarte, lo haré pedazos, pero ahora voy a demostrarte que solo eres mía.
-Jacob
- susurre con miedo - por favor, me lastimas.
-Quieres conocer un verdadero hombre - me mordió el cuello con demasiada fuerza - pues ahora lo tendrás.
-Por favor - suplique, mientras forcejeaba con él.
-¿Qué pasa? - ante la voz de Edward se separó de mí.
-Nada
- sonreí nerviosa - solo jugábamos.
-¿Enserio?
- sabía que Edward no me creía.
-Sí - me acerque a Jacob y deje un casto beso en sus labios - de hecho ya se iba.
-Claro
- me observo entre molesto y culpable por su actitud - nos vemos después.
-Adiós
- me despedí con una media sonrisa.
No sabía porque había mentido, pero no quería meter a nadie más en problemas y sabía que si Edward se enteraba de lo que me había hecho iba a desear matarlo, y bueno Jacob no era el tipo de persona que se debía tomar en broma, y lo mejor era mantener a mi mejor amigo al margen de todo esto.