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El dulce sabor de la miel — capítulo 8
Creo que lo del choque había sido perfecto, ahora al menos podría hablar con ella, no importaba por lo que fuera, pero por fin iba a tener una conversación con Amy Houston, y eso me encantaba, con solo ver sus ojos azules y ver sus labios moviéndose era feliz.
Bella seguramente me diría que me conformo con muy poco, pero es que sabía que Amy Houston era como un ángel que jamás pondría sus ojos en mí.
-Hola
- en cuanto escuche su voz levante la vista.
-Hola
- salude levantándome de un brinco de la banca en donde estaba.
-¿Me puedo sentar? - me pregunto con una media sonrisa, asentí ya que mi voz no salía - lo del auto después de pensar mucho, fue mi culpa.
-¡¿Qué?!
- creo que mi voz sonó más fuerte de lo deseado.
-Cualquier otro estaría, dándome la razón - comento desconcertada por mi actitud.
-Es que yo venía en sentido contrario - en ese momento sentí mi sangre subir al rostro.
-Es doble sentido - repuso tratando de no reírse - pensé que solo lo habías dicho para terminar la discusión.
Me di un golpe mental, claro el estacionamiento, la circulación era doble, pero cuando vi con quien había chocado todo eso se me olvido, pero no podía decirle que por verla había olvidado todo. Pero antes de que contestara, se escucho el sonido de su móvil, me sonrió culpable y se levanto para contestar, no se alejo mucho, pero si lo suficiente para que no escuchara.
Su hermoso rostro, mostro enojo, no entendía con quien hablaba que le molestaba tanto, mis ojos no se despegaron de ella ni un instante, me encantaba, creo que me había obsesionado con Amy Houston. Colgó y camino hacia mí con decisión, me pregunte ¿Qué era lo que pensaba?
-Jacob
- su voz fue ronca - quieres pagarme el golpe, el viernes a las ocho te espero en mi casa - anoto la dirección - y que nadie se entere de esto, absolutamente nadie - asentí recibiendo el papel.
Y si más se fue, solo observe el pedazo de papel en mi mano, pero no entendía para que, seguramente el viernes a las ocho lo entendería.
[………………………………………………….]
-Estás completamente loca - me espeto Rose - entendería que llevarás a Emmett o a Edward, pero a ese… no me cabe en la cabeza.
-Mi padre piensa como tú - respondí tranquilamente observando los trajes - y bueno no soportara a Jacob.
-¿Y qué logras con eso? - Allie me observaba seriamente.
-Pagarle por todo lo que me ha hecho - eleve los hombros.
-Venganza
- comento Emmett - me agrada.
-Cállate
- le espeto Rose.
-El pobre no tiene la culpa - Alice se había cruzado de brazos - vas a utilizarlo para vengarte de tu padre.
-Así es - sonreí al encontrar algo digno - Emmett pruébatelo.
-Con gusto - me sonrió tomando el traje.
-Eres horrible - creo que a Alice no le agradaba la idea.
-Él se podrá divertir - camine hacia las camisas - vestirá ropa de marca, comerá buena comida y beberá gratis y además podría conseguir una esposa con dinero, creo que los dos ganamos con esto.
-¿Qué diablos paso contigo? - me tomo de los brazos obligándome a mirarla - ahora eres fría, manipuladora, eres igual a Tanya.
-No
- me solté de su agarre - Tanya y yo no tenemos ningún parecido.
-Eres mucho peor que ella - acepto - tú solo usarás a Jacob, para hacer enojar a tu padre y cuando termine la cena, no volverás a siquiera dirigirle la palabra.
Y después salió de la tienda, la mayoría de la gente nos observaba, Rose me tomo del brazo y me saco de la vista de todos los curiosos, noté que habíamos llegado a los vestidores, en donde Emmett ya estaba con el traje.
-Te luce perfecto - repuso Rosalie sonriendo - pero bueno a ti todo te queda bien.
-Lo sé - Emmett tomo a Rose de la cintura.
-Oigan
- replique antes de que se besarán - nada de besos y apapacho.
-Los dos rieron, pero yo simplemente llame a la encargada diciéndole que me llevaba el traje y una camisa negra que había tomado antes de todo lo de Alice, no me estaba comportando como una manipuladora, Jacob tal vez encontrara el amor en alguien que lo ayudará con su condición.
En cuanto lo tuve en mis manos salí, dejando a los tortolos solos, subí al Lamborghini de mi madre, después de lo del Mercedes me lo quitaron y se suponía que iban a arreglarlo, yo pensé en tomar el Jaguar, pero mamá dijo que lo necesitaba, así que me quede con el Lamborghini.
Llegue a casa y estacione el auto, camine hacia la entrada de la casa, en ocasiones me preguntaba para que tan grande si solo vivíamos nosotras dos, era demasiado lujo, pero claro mi madre también se había acostumbrado a vivir lujosamente.
Cuando era niña, solía jugar con Alice y Edward a las escondidas y solíamos tardar dos horas en encontrarnos, en cualquiera de las casas, pero si la casa de mi madre era grande la de papá era como tres veces la nuestra.
-Buenas tardes, señorita - saludo Taylor.
-Hola
- respondí - a las ocho vendrá un joven, en cuanto llegue lo pasas a mi recamara.
-Muy bien - acepto, aunque se noto un tanto nerviosa.
-Mi madre no se va a enterar, además llega hasta mañana - la tranquilice.
Sin más subí a mi recamara, ahora que me ponía a reflexionar, tal vez Alice tenía razón, pero ya era demasiado tarde para echarme para atrás hoy era la cena de mi padre y si quería que conociera a los idiotas hijos de sus amigos, estaba mal, porque yo no me iba a casar con ninguno solo por el bien de la empresa familiar.
Mi recamara, me gustaba ya que era sencilla y rara, la alfombra era de diferentes colores, estaba dividida en dos, bueno si contamos el baño y el vestidor entonces era en tres, ya que la división del baño no se veía, pero en lo que iba, estaba dividido en dos, en una estaba mi cama y la televisión y tocador y del otro lado de la pared, detrás de la cama, estaba un escritorio en donde estaba la computadora y mis cosas para la escuela, era como una pequeña biblioteca.
Observe el reloj y vi que marcaba las seis y media, decidí darme una ducha, para poder alejar de mi mente las palabras de Alice, no me estaba comportando mal, bueno solo necesitaba pensarlo, para no sentirme mal, me tarde como cuarenta minutos en la tina, esperando que con las sales que mi madre había comprado supuestamente para la relajación sirviera.
Pero decidí salir, porque mis manos y pies estaban bastante arrugados, en el vestidor enfrente de todos estaba el vestido que mi padre me había enviado para la cena, al menos esta vez había sido de mi talla. Me lo puse sin muchas ganas, me llegaba arriba de la rodilla, la parte de arriba era negra y la falda era blanca.
Llame a Helen para que me ayudara con el cabello, el cual dejo suelto solo me lo rizo un poco, me maquillo poco, y en cuanto me vi en el espejo quede satisfecha con mi reflejo.
-Te ves hermosa - me sonrió levemente.
-Gracias
- suspire - pero ahora debo ver con que zapatos iré.
-Aunque fueras con tenis aun seguirías luciendo bella - me beso la mejilla.
-Disculpe
- hasta ese momento recordé a Jacob - su visita ha llegado - Taylor estaba sonrojada, y parecía bastante nerviosa.
-Hazlo pasar - le pedí.
Y en ese momento entendí el sonrojo y el nerviosismo de Taylor, Jacob venía con la playera pegada al cuerpo debido a que estaba mojada, su cabello se pegaba al rostro por la misma razón, ¿Por qué diablos no traía un suéter o al menos una chamarra? Por lo menos podría cubrir su playera pegada que dejaba ver su perfecto cuerpo.
-Nos dejan solos - mi voz fue débil, pero firme; a Helen no le agrado mucho la idea, pero con una débil sonrisa acepto.
-Estaré afuera - le advirtió a Jacob.
En cuanto las dos mujeres salieron, le di la espalda para poder hablar, ya que me sentía nerviosa ante él, cosa que hacía mucho no sentía.
-Debes cambiarte - ordene.
-No te preo…
-Jacob
- giré a verlo, pero clave mis ojos en él, esperando que así fuera más fácil, pero fue un error - vamos a ir a una cena, y bueno no puedes ir así.
-¿Cena?
- repitió - pensé que hablaríamos de cómo pagar tu auto.
-Esta es la forma en que me vas a pagar el golpe - le sonreí de lado - así que ponte esto y nos vamos.
No puso objeción solo tomo lo que le daba, le señale el vestidor para que se cambiara, mientras yo me había sentado en la cama a esperar a que él saliera, en ese momento jugaba con el celular, no podía ser que un hombre se tardará tanto en cambiarse.
-Me siento ridículo - ante aquello levante la vista y por poco olvido como respirar.
Jamás pensé que un hombre se viera tan sexy de traje, y a la vez tan inocente, pero Jacob lo logró, jamás me había quedado sin palabras al ver a un hombre en traje, y había visto cientos, unos eran más guapos que él, pero tenía algo que me atraía.
Tenía un porte, había visto cientos de hombres con traje pero nadie lo lucía como él, absolutamente nadie que yo conociera, ni siquiera Emmett que tenían más o menos la misma complexión.
-Te queda increíble - dije después de cómo dos minutos, en los cuales estuve buscando mi voz.
-Debía combinar contigo - repuso con una sonrisa traviesa - pero no sé ponerme la corbata.
-Olvídala
- susurre y camine hacia él, apenas si le llegaba al hombro.
Se tensó al sentir mis manos desabrochando los botones, solo los tres primeros, después baje mis manos al saco y le abotone el primer botón, di unos cuantos pasos hacia atrás para verlo y sin duda se veía demasiado bien.
-Creo que así te sentirás más cómodo - comente.
Él me sonrió, y sentí mi sangre subir a mi rostro, para que no lo notará camine hacia el vestidor y busque unos zapatos que combinaran con el vestido, encontré unos un tanto altos negros, me los puse y bueno me costó un tanto acostumbrarme a ellos.
Pero sabía cómo caminar, lo sabía desde que tenía doce años, a caminar perfectamente, era algo que una Houston debía saber perfectamente me mire en el espejo, el rostro en alto, espalda derecha y piernas juntas, suspire y recordé que eran pasos cortos, para dar elegancia.
-Lista
- comente tomando una gabardina.
-Te ves hermosa - en verdad este hombre quería que terminará roja.
-Gracias
- espere a que me ofreciera el brazo.
Pero él no parecía querer hacerlo, esto le haría rabiar a mi padre, tome su brazo y él pareció sorprendido.
-Siempre que vayas a una cena como está - dije suavemente - debes ofrecerle el brazo a tu acompañante, y jamás debes caminar ni adelante ni detrás siempre juntos.
-Reglas
- la angustia en su voz me hizo reír - las odio, porque normalmente las olvido.
-No te preocupes - me aferre más a su brazo cuando comenzamos a bajar las escaleras
- las únicas que se fijan en ello son las mujeres, y dudo que puedan pensar algo más que en lo increíblemente guapo que te ves.
-Gracias.
No conteste, porque había dicho lo que pensaba y eso no era muy bueno, en cuanto llegamos a la puerta Helen nos esperaba con la puerta abierta y en ella estaba el chofer de la limosina que mi padre había enviado con una sombrilla.
Observe el piso y vi que había grandes charcos, esto no podía pasarme, además llovía a cantaros, me detuve pensando en cómo pasar, pero antes de que algo llegara a mi cabeza, mis pies quedaron en el aire, por instinto me abrace a lo más cercano que era el cuello de Jacob, su sonrisa ladina me hizo enrojecer hasta la punta del cabello.
-No me gustaría que esos hermosos zapatos se arruinaran - se justifico.
-No debes hacer eso - susurre - lo verán mal.
-Ahora no tengo que quedar bien con nadie - repuso con indiferencia.
Bueno les pondre los links de como me imagino la casa y la recamara de Amy y bueno lo ke llevan puesto y el auto, espero ke les guste:
Laborghini: http://www2.diariomotor.com/imagenes/lamborghini-gallardo-nera-0.jpg
Casa: http://www.luxuryhouseinspain.com/wp-content/donosti1.jpg
Jacob: http://i25.tinypic.com/1zzl7at.jpg
B ueno espero ke les guste las imagenes.Capitulo dedicado a:
erika_cullen alele22 swanand cullen nessiecullen sole-cullen