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El dulce sabor de la miel — capítulo 9
¿En dónde diablos se había metido Jake? No me contestaba el celular, y en su casa no había nadie, ya que Charlie y Billy habían ido por unos tragos, no lo vi mal, porque creí que mi mejor amigo estaría en casa, pero parecía que se lo había tragado la tierra.
Pero me la pagaría mañana que lo viera, tendría que darme muchas explicaciones, de donde se había metido esta noche.
Escuche el silbido de la tetera de que él agua ya estaba caliente, apague el piloto y serví un poco de agua en una taza y me prepare un poco de café, seguía pensando en donde podría haberse metido Jacob, podía estar con Claire, pero no me sonaba lógico, debido a que mi mejor amigo deseaba estar lo más alejado de ella.
Fue por eso que esa idea fue desechada rápidamente, tal vez estaba con Leah, pero después recordé que se había ido a California a la Universidad, ya que no había podido sacar la beca en la Washington, de hecho yo estaba sorprendida de haber conseguido la beca.
Di un sorbo al café, y mi mente seguía buscando lugares en los que estuviera Jake, siempre que nuestros padres se iban a tomar o hacer cualquier otra cosa, pasábamos ese tiempo juntos, pero parecía que a él eso se le había olvidado.
-Hola
- di un pequeño brinco al escuchar la voz de Charlie - no quería asustarte.
-Pensé que llegarías más tarde - ya que el reloj apenas marcaba las nueve y media y por lo regular ellos llegaban pasada de la medianoche.
-Bueno Billy, me dijo que Jake había ido a casa de una amiga de la Universidad - repuso sirviéndose un poco de agua caliente.
-¿Amiga de la Universidad? - repetí confundida, porque Jake apenas si tenía tiempo para respirar. Además era su mejor amiga, debía conocer a sus amigas.
-Pues eso fue lo que dijo Billy - se sentó frente a mí, con su taza de café - dijo que se llamaba Amy Houston o algo así.
-Vaya
- susurre.
-¿No te cae bien? - pregunto mi padre.
-No la conozco - conteste - pero fue con la que Jake chocó el miércoles.
-Tal vez fue a ver lo del golpe - opinó.
-Supongo
- acepté - no creo que la señorita Houston lo quiera para algo más.
-Parece que en verdad no te cae bien - mi padre clavo su mirada en mí - ¿ha sido grosera contigo? - negué suavemente - ¿entonces?
-No quiero que lastime a Jake - susurre.
-¿Ella quiere co…
-No
- lo interrumpí - Jake es el que muere por ella, pero Amy simplemente apenas si lo ve, creo que si no hubieran tenido el accidente jamás lo habría visto.
-Celosa
- bromeo papá, por lo que le mande una mirada ácida - sabes que es broma - me sonrió tímidamente - creo que debes darle más crédito a Jake, tal vez pueda llegar a conquistarla y quien le rompa el corazón sea al revés.
-Amy solo sale con personas con dinero - eso era lo que me angustiaba - y que puedan cumplir sus caprichos.
-¿Cómo sabes eso?
-Porque varios chicos de mi salón, han tratado de salir con ella, pero simplemente se va con el que le dé el regalo más caro - la mayoría de la universidad lo sabía
- y bueno es de suponerse, viene de una familia millonaria.
-Las personas cambian - a veces Charlie me desesperaba con su positivismo - dale una oportunidad.
[…………………………………………………………….]
-¡Wow!
- exclamo Jacob.
Sonreí ante aquello, la casa de mi padre era realmente enorme, solía abusar de lujos, noté que habían puesto palmeras, seguramente un capricho de la esposa en turno.
-Bastante lujosa ¿no crees? - repuse sin muchas ganas.
-Sí
- susurro - veo que tu padre no se limita.
-Y está es la chica - bromee.
-¿Enserio?
- reí levemente.
-No
- era tan cómodo estar con él - la chica es la de mi madre.
-Y es como diez veces la mía - sonreí ante aquello.
-No sé cómo no te había visto antes - repuse, mientras nos acercábamos al salón en donde estaba "la cena de negocios" que seguramente era el festejo de su nueva boda.
-De hecho me tiraste el café encima, el primer año que entre a la Universidad.
-No lo recuerdo - dije suavemente - bueno, la verdad se los he tirado a tantos - escuche una fuerte carcajada - oye - lo empuje levemente - no te burles, tengo manos torpes.
-Buenas Noches - saludo una voz un tanto ronca, giré mi vista y un hombre alto y gordo estaba frente a la entrada del salón - nombre.
Observe que tenía una lista, en la puerta había dos hombres de cada lado bastantes grandes y bueno los cuatro estaban armados, al igual que el que tenía la lista, mi padre y sus cosas, pero seguí observando y había más, eran como quince hombres armados, bueno en total eran como veinte.
-Nombre
- me espeto el hombre.
-Amy Houston - dije oscamente.
-¿Y su acompañante? - lo miro con recelo.
-¿Para traer un amigo a mi casa, tengo que pedirle permiso? - mi mirada era fría.
-El señor Ho…
-Es mi padre, así que no creo que le moleste que traiga compañía - no soportaba a esta clase de hombres - pero llámele y en un…
-Amy
- ante aquella voz el hombre giro; de la puerta salía la voz de Leonard, el hombre de más confianza de mi padre y jefe de su seguridad - tu padre no para de preguntar por ti.
-Pues aquí el señor que no deja pasar a mi novio - ante eso sentí la tensión de Jacob.
-Reed
- lo reprendió - la señorita puede traer a quien se le dé su gana y tú debes dejarla pasar.
El pobre solo asintió y susurro una disculpa, sin soltar el brazo de Jacob entramos al salón, no había mucha gente, pero la mayoría llevaba smoking, cosa que hizo que mi acompañante se tensara aun más.
-Tranquilo
- susurre - no comen.
Suspiro, y yo sonreí, seguimos a Leonard que nos guió a mi padre, que hablaba muy de cerca con una mujer como de unos veintiocho años, enseguida supe que era su nueva esposa, la ropa y las joyas lo decían, me pregunte donde la habría conocido esta vez.
-Lamento llegar tarde - comente, haciendo que mi padre girara a verme, sus ojos negros se posaron en mí, pero enseguida fueron a Jacob - él es Jacob Black mi novio - esto era bajo - Walter Houston mi padre
-Mucho gus…
-¿Novio?
- me enoje al ver que lo dejaba con la palabra en la boca - no creí que tuvieras novio.
-Pues sí tengo - respondí con una media sonrisa.
-Es bueno saber que después de Marco hayas encontrado a alguien más - ante la mención del nombre sentí un hueco en el estómago - no me suena mucho el Black - observo a Jacob y le sonrió amablemente - ¿A qué se dedica tu familia?
-Es becado - conteste por él - es muy inteligente, y además muy deportista.
-¿Becado?
- repitió aquello con asco.
-Así es - le sonreí abiertamente - pero porque no me presentas a tu novia ¿o ya es esposa?
-Hola
- me sonrió la nueva zorra - soy Cassandra Brown.
Me extendió la mano y yo simplemente baje la mirada observando su mano y después la subí y le sonreí.
-Iremos a bailar- jale a Jacob, antes de que mi padre me reprochara la grosería que le había hecho a su nueva esposa.
Escuche la música y bueno esa me gustaba, era suave, tome su mano y gire a verlo, pero su rostro me hizo sentir horrible.
-¿Esto es tu forma de que pague? - no había enojo sino decepción - ¿burlarte de mí?
-No
- susurre - era por mi padre.
-Así que me utilizaste - sería más fácil de manejar si estuviera enojado - sabes que tu padre le molestaría que le presentaras a un becado y como soy al único que conoces.
Bueno eso era cierto, pero no podía decírselo, Alice tenía razón era peor que Tanya, su rostro de desilusión estaba acabando conmigo, sería más fácil si hubiera traído a cualquiera de esos idiotas que querían salir conmigo, pero tenía que escoger a alguien que me caía bien.
-Amy
- por primera vez sentí alivio al escuchar a mi padre - tenemos que hablar.
-Claro
- sonreí aliviada - ahora vuelvo.
Camine detrás de papá que me llevo al garaje, todo el camino fue en silencio cosa que agradecí, en cuanto llegamos estaba el carro más hermoso que había visto y además sabía cuál era: un Buggatti Veyron.
-Es tuyo - ante eso abrí los ojos.
-¿Enserio?
- en verdad estaba sorprendida, por ese carro aceptaba cualquier cosa y sabía que había algo.
-Pero quiero algo a cambio - lo sabía, pero no importaba.
-Lo que quieras - conteste sin pensar.
-Tu amiguito se irá - asentí - pero no contigo - levante la vista - se largará ahora mismo, de hecho en estos momentos deben estarlo sacando.
-¡¿Qué?!
-Amy, el auto es tuyo - me entrego las llaves - solo tienes que dejarlo ir, y no volverte a meter con él.
-Olvídalo
- replique - prefiero quedarme sin carro, a dejar a Jacob.
No sabía porque decía eso, por cualquier otro habría dicho que sí, pero no por él, odiaba tener conciencia.
-Estás echando todo por la borda - me reprocho - todo por un capricho.
-No es un capricho - le espete - no lo entiendes - me miro secamente - y no lo harás, porque crees que todo se compra, pero no es así.
-¿Quieres otro auto? - en verdad no entendía que no iba a cambiar a Jacob por nada, pero ¿Por qué no? Apenas lo conocía - dime qué quieres y te lo doy.
-Nada
- fue mi seca respuesta - no voy a cambiar a Jacob por nada - le di las llaves del auto - y no te molestes, conozco la salida.
Sin más comencé a caminar hacia la calle, que sería un tanto largo y cansado por los zapatos. ¿Por qué diablos no había dicho que sí? Ahora tendría un Buggatti, además a Jacob ni siquiera lo conocía, y seguramente era como Evanson. ¡Pero no! tenía que ser idiota y dejar todo por alguien al que apenas conocía.
-Excelente Amy - gruñí - dejaste ir un auto.
Pero ya reprocharse por ello no iba a solucionar nada, gracias al cielo el garaje estaba más cerca de la salida, me tarde como unos cinco minutos en llegar, cuando llegue a la calle, sentado en la banqueta estaba Jacob.
-Hola
- salude sentándome a su lado, no hubo respuesta - lamento esto.
-¿Qué haces aquí? - pregunto clavando su mirada en mí.
-Bueno creo que no podía dejarte aquí - respondí - después de todo fue mi culpa.
-Debes estarte congelando - fue en ese momento que noté que había dejado mi abrigo en el salón.
-Un poco - sonreí avergonzada.
Se quito el saco y me lo puso sobre los hombros, él no era igual que Evanson, claro que no lo era, Jacob era mucho mejor que él.
-Creo que hay que caminar, hasta encontrar un taxi - repuso extendiéndome la mano para que me levantara.
Asentí levemente, comenzamos a caminar por la larga avenida, pero parecía que no había ni un alma, me detuve y él giro a verme extrañado.
-Estaba pensando - repuse antes de que él dijera algo - que yo te hice algo malo, así que te debo algo, pide lo que quieras.
-Amy
- sonrió levemente - no me debes nada.
-Pero te utilice - él camino hacía mi - creo que te debo algo.
-Ok
- me tomo el rostro suavemente - quiero un beso.
Sus labios se veían tan apetecibles, cerré los ojos por inercia, y en ese momento sentí como sus labios se unían a los míos, fue como una descarga eléctrica, era tierno, solo se acariciaban.
Pero después sentí su lengua en mi labio inferior, sin pensarlo deje que entrara, sentí mis piernas temblar, jamás había sentido algo así, me aferre a su cuello, temiendo caer por ello, nos separamos cuando el aire nos hizo falta.
-Gracias
- me susurro.
-No puedes decírselo a nadie - no pude ocultar mi sonrisa.
-¿Por qué? - su frente estaba unida a la mía.
-Romperías mi imagen de que solo beso aquel que me da los regalos más caros - respondí.
-No eres así - sus manos se aferraron a mi cintura.
-Ellos no tienen que saberlo - lo bese castamente - además esto es nuestro.
-¿Va a haber más de esto? - su sonrisa traviesa me idiotizo.
-Si eso quieres - mi voz apenas fue audible.
-¿Pero no puedo decirle a nadie? - asentí levemente - tienes un poder de convencimiento increíble.
No pude contestar, porque sus labios se unieron a los míos, esto no era un noviazgo, solo habría besos y nada más, no habría compromiso.
Bueno antes les pondré el auto y la fachada de la casa de Walter
La casa:
Buggatti:
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