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Historia 52873 — capítulo 3
Capítulo 3. Los Fallen Angel y los Herzlos.
Valentina tragó saliva, algo asustada. El chico que tenía enfrente usaba ropa negra, como un kimono con algunos detalles en blanco y tenía una espada a sus espaldas. Su cabello rubio platinado estaba desordenado y era muy alto. De pronto el perro salió volando y choco contra un árbol, no estaba muerto, simplemente se levantó y salió huyendo siendo perseguido por el resto. Valentina los vio irse y su vista volvió al chico, que ahora la miraba de perfil. Su rostro era afilado y su piel era blanca como la crema, tenía una sonrisa en el rostro y sus ojos carmesí se fijaban en ella. La chica no supo si hablar o salir corriendo, pero se quedó ahí mirándolo de forma fija. Él se giró hacia adelante listo para irse.
—Vaya, tendré que usar más pronto de lo normal esa cosa para borrar memorias —escuchó la voz del chico que sonaba rasposa pero agradable—, me meteré en un lío si lo recuerda, ahora ¿dónde lo metí?
— ¡Espera! —Valentina habló al fin, pero el chico parecía muy entretenido escarbando entre sus ropas—. ¡Oye que te he hablado! ¡Voltea cuando alguien te habla!
— ¿Eh? —el chico se giró a verla y le pasó la mano frente al rostro, varias veces hasta que Val, irritada la apartó de un manotazo— ¿Puedes verme?
—Pero claro que sí —le dijo molesta y apartando de nueva cuenta la mano del muchacho—, con esas ropas y esa espada colgada a la espalda sería imposible no verte.
—Eso es imposible —susurró más para sí que para Val, ignorando lo dicho por ella—. Me ha dolido cuando me ha pegado, ¿esto es normal? —Val se puso colorada al ver que la ignoraban y le dio un golpe en la cabeza, y le gritó como lo hacía con su padre.
—Che bastardo! ¡No me ignores cuando te he hablado, ni hagas como si la gente no te viera! —el muchacho parpadeó sorprendido y se llevó una mano a la cabeza, a causa del golpe.
—Joder, sí me puedes ver —Valentina de nuevo intentó golpearlo pero el chico la detuvo. —Es raro que un simple humano vea Fallen Angels.
— ¿Fallen qué? —Val lo miró de forma retadora—. Mira no sé quién eres ni porque me salvaste. Grazie, pero no tengo tiempo que perder aquí —dicho esto lo paso de largo y camino directo a su casa, siendo seguida por la atenta mirada del chico.
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Llegó pronto a su casa y a penas informo que estaba ahí se metió a su cuarto. ¡Qué sujeto tan raro con el que se había topado! Sólo algunas veces había visto chicos vestirse así, pero eran raros y medio antisociales. Se rió un poco y abrió sus papas fritas, pensando en lo ridículo que había sido. Se llevó una papa frita a la boca y miró por la ventana, pensando. Aquel chico, realmente se había interpuesto entre ella y el perro, sin resultar herido, eso era aún más raro pero… se encogió de hombros y negó con la cabeza. ¡Boberas! Sólo eso, puras boberas sin sentido. Se sentó en su cama, aún comiendo las papas cuando de pronto, por su ventana que estaba cerrada, pudo ver como entraba el chico de hacía unos minutos.
Sus papas se cayeron al suelo y ella se levantó mirando al chico, que hacía lo mismo con ella. La mirada de forma fija y con una extraña sonrisa en el rostro, estaba de cuclillas sobre el marco de la ventana.
— ¡Tú! —gritó asustad ay se asomo por su ventana. ¡Estaba en el segundo piso, era imposible que hubiera subido hasta ahí!
—Yo -sonrió el chico quitado de la pena—, venga que tampoco es para tanto —dijo saltando hasta el suelo de la habitación de la chica, la cual aún seguía sorprendida.
— ¿Cómo demonios subiste hasta aquí?
—Soy un Fallen Angel, puedo hacer estas cosas con tranquilidad.
—Dale duro con tu chorrada esa —Valentina se fastidió— ¡Ya sé! ¡Eres un fantasma! Por eso has podido subir hasta aquí.
—Casi —el chico miraba el cuarto con gran interés—. ¿Tú qué eres? Jamás me había topado con un humano que pudiera verme. Ni siquiera pegarme.
— ¿Eh? —Valentina parpadeó levemente—. No me importa, ¡dime qué demonios haces en mi cuarto!
—He venido de curioso —el chico miró a los ojos a Valentina—, además de que algo gordo se acerca hacía acá.
—Aja, si claro —soltó molesta y rodó los ojos cruzándose de brazos—. Lárgate de mi cuarto, ahora mismo o llamare a mis padres.
— ¿Qué me podrían hacer tus padres? —Le dijo retándola— Además, nadie más que tú me puede ver, so boba.
— ¡B-bastardo! —murmuró, recordando que en efecto, sus padres no lo podrían ver. Se mordió el labio ante semejante derrota. —Dime quién demonios eres.
— ¿Hum? —el chico se rasco la mejilla como si lo estuviera pensando mucho, después sonrió y alzó una ceja.
—Ya te lo he dicho, soy un Fallen Angel —Valentina estuvo a punto de gritarle pero se detuvo al ver que el chico abría la boca, listo para continuar—. Soy el encargado de llevar las almas de la gente a la Soul Society.
— ¿Y qué demonios me dices de eso? —Valentina sentía como la vena de su frente se hinchaba y por su mano corrían las ganas de golpear al sujeto que tenía enfrente.
—Venga, ¿quieres comprobarlo? —El chico se le acercó y le puso dos dedos en la frente— Sello de las doce almas. ¡Obstrucción! —Valentina sintió como una corriente eléctrica pasaba por todo su cuerpo, y de pronto sintió sus brazos y piernas agarrotarse y perdió las fuerzas en las piernas cayendo de rodillas frente al chico de ropas extrañas—. Ahora no te parece tan descabellado, ¿verdad? —le dijo sonriéndole.
— ¡¿Qué me hiciste? —gritó furiosa, él parecía aú muy contento y tranquilo. De pronto, su rostro adquirió cierta seriedad.
—Lo que he hecho es ha sido unhechizo demoniaco que tan sólo un Fallen Angel puede hacer Este es un hechizo demoniaco que tan sólo un Fallen Angel puede hacer —Valentina lo seguía mirando arrodillada en el suelo—, ¿sabes para qué lo usamos? —la chica negó con la cabeza, aún molesta—. En este mundo existen dos tipos de almas. Las almas buenas que van a la Soul Society gracias al Alma Burial —Val alzó una ceja, lista para interrumpir—, y por otro lado están los Herzlos.
— ¿Herzlos? —Murmuró Val— ¿Sin corazón en alemán?
—Pues sí, algo así —el chico se sentó frente a ella, para quedar a la misma altura—. Los Herzlos son almas que perdieron todo rasto humano, y deben ser matados por nosotros, los Fallen Angel. Y eso, fue lo que me ha traído hasta aca.
—Joder, tú estás de broma —le espetó Valentina— ¡estarás loco para creer que yo te creeré semejante chorrada! —frunció el seño mientras el Fallen Angel hacía una mueca de desagrado, y de pronto por su puerta entró su padre, bastante molesto.
— ¡Valentina, per favore no grites! —le gritó también y la chica tan sólo pudo abrir y cerrar la boca mientras su padre se iba diciendo algo sobre preparar la cena.
—Si dices que te ha traído hasta acá un Herzlos —Valentina lo volteo a ver con una ceja alzada y de muy mal humor— entonces, ¿qué demonios haces en mi casa?
—Veras —cerró sus ojos y se rasco la nuca con una sonrisa nerviosa—, el problema es que mientras buscaba al Herloz he perdido el rasto y lo recupere de forma intermitente hasta llegar aquí. ¡Mi intención no fue salvarte hace un rato, pero es que he tenido que pasara cerca de ti y…!
—Venga, que no me des escusas de que eres un Fallen Angel mediocre —Valentina puso cara de pocos amigos y el Fallen Angel se quedo sorprendido ante la frialdad de la morena.
—Oye, no soy ningún mediocre —le recriminó el de negro—, tan sólo que ya no pude sentir su energía y… —pero la voz del albino perdió fuerza al escucharse un estruendoso rugido provenir desde afuera. Valentina intentó levantarse y gritó:
— ¡Mierda! ¿Qué ha sido eso? —el de ojos carmesí parpadeó, entre molesto por la interrupción y asombrado por el grito de la chica.
— ¿Ser qué? —Preguntó sin entender de que hablaba la morena que ahora luchaba por ponerse de pie y romper el hechizo—. Deja de forzar tu cuerpo, si lo intentas algo grave... —pero se interrumpió a sí mismo al instante en que un gritó de mujer se escuchó en la parte baja y la puerta se abrió dejando ver a un joven muy parecido a Valentina sangrar de la cabeza.
— ¡Fratello! ¡Marco! —gritó desesperada Valentina al ver a su hermano sangrando y apoyándose con dificultad en la puerta. Miro de forma furibunda a Valentina y le sonrió recargándose y cayendo lentamente al suelo.
—Que suerte que estas bien Val… —murmuró cayendo al suelo—, papá se está encargando… tienes que huir pronto… —dijo y cayó desmayado. El muchacho albino corrió en su dirección y se detuvo al sentir una enorme energía provenir desde la planta baja. "¡Mierda! ¿Cómo no he sentido antes esta fuerza descomunal!" se dijo a si mismo mientras salía del cuarto y corría en dirección a la planta baja.
Valentina se levantó y miró a su hermano, aterrorizada, pero sabía que debía sacar todo su valor y corrió siguiendo al chico albino, intentando romper las ataduras que le impedían moverse. La escena con la que se encontró en su casa fue a su madre tirada de un lado de la sala, desmayada y a su padre de la misma forma, ambos tenían su ropa ensangrentada y rezó porque sólo estuvieran inconscientes; Forseti, su perro, ladraba sin descanso ante un figura gigantesca que sujetaba a su hermano Camillo. De pronto el mundo dejo de existir y solo pudo ver a su hermano y al monstruo. La criatura era enorme, quizás más que su propia casa y tenía una máscara blanca parecida al hueso con marcas rojas y negras. En su pecho se alojaba un agujero gigantescto y la criatura gritaba como con dolor y angustia, pero a la vez de forma aterradora.
Corrió en su dirección atravesando la sala destruida. Lo único que pensaba era en cómo ayudar a su hermano y deshacerse de ese maldito hechizo. Comenzó a gritar intentando romper con la fuerza bruta aquellas ligaduras, siguió peleando hasta que una fuerte energía le invadió por completo y se sintió más ligera y liberada. Mientras que su cuarzo violeta sufría una rajadura de extremo a extremo.
A su lado, el Fallen Angel sacaba su espada. "Este Herzlos es enorme… ¡no puedo creer no haberlo notado estando con esa chica!", de pronto su cabeza lo llevó a mirar a su lado, ya que sintió una extraordinaria fuerza y se temió encontrarse con otro Herzlos, pero no: ¡era la chica gruñona de hacía unos momentos que había roto el hechizo! No podía creerlo, era simplemente inconcebible que una simple alma humana hubiera podido romper un hechizo de un Fallen Angel. Jamás había esperado encontrarse con una fuerza espiritual tan grande.
Valentina corrió en dirección al monstruo.
— ¡Ven estúpido ye enfrentarte a mí! —le retó y buscando la forma de que soltara a su hermano que se encontraba inconsciente— Vamos, metete con alguien de tu tamaño! —soltó sin pensárselo a pesar de la gran diferencia de estaturas que había ahí. Sin previo aviso la mano libre de la criatura busco agarrarla, pero el Fallen Angel se apresuró y cortó la mano. El monstruo soltó a Camillo y Valentina lo atrapó, cayendo ambos en el jardín delantero. La criatura chillaba de dolor al haber perdido su mano y el de ojos carmesí sonreía de placer, pero esta sonrisa cambió al ver a Valentina levantarse de nueva cuenta y correr hacía él.
Valentina se hirió el brazo y soltó una maldición y miró a su hermano, y se levantó dirigiéndose hacía el chico— ¡¿Qué mierdas es eso?! ¿Es un Herzlos? ¿Qué hace aquí? —le gritó y el albino la miró acercándosele pero vigilando a al criatura que seguía gritando, sin atacar aún.
—Sí, es un maldito Herzlos —susurro— ¿Sabes por qué vienen esas criaturas y devoran gente? —Val sentía que podía adivinar el porqué, pero no podía hablar a causa del pánico y la rabia— Ellos devoran almas con fuerte poder espiritual —giró su cabeza, mirándola de perfil— Almas como la tuya.