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Historia 52941 — capítulo 1
Hacía una mañana calurosa de comienzos de Otoño, en una bella casa de Italia a las afueras de la Ciudad Alessandría; Como todas las mañanas una mujer de veintitrés años preparaba el desayuno para su pequeña familia que con dificultad había sacado adelante.
Hermione Jane Granger es su nombre, una hermosa chica de cabellera castaña que le llegaba hasta los hombros y ojos almendrados. Llevaba viviendo ahí en Italia durante seis largos años después de aquel suceso con el ministerio de magia de Inglaterra pidió asilo mágico en Italia, para su conveniencia los Italianos no se llevaban muy bien con el ministerio de Inglaterra y le aceptaron con todo agrado. Termino de cocinar el huevo revuelto y las salchichas sin magia para empezar a preparar el café con un solo movimiento de la varita, solía usarla solo en su trabajo en Departamento de Regulación y Control de las Criaturas Mágicos o cuando fuera a defenderse. Antes de dirigirse al segundo piso de la casa escucho un picoteo en la ventana y se fue a abrirla dejando que una lechuza parda seguida de otra con dos periódicos, pago a ambos animales con tres monedas de plata a cada una. Se sentó con un suspiro suave en la mesa agarrando El Profeta que recibía diariamente para después leer la "Dopo la verità" que era el periódico Italiano.
-Veamos ¿Qué cuenta Inglaterra hoy?- mientras le quitaba la liga que lo mantenía enrollado, aunque dejara su país y sus amigos por mucho tiempo no le importaba mientras estuvieran a salvo. Apenas lo desenrolló se encontró con una imagen conocida desde hacia seis años; una imagen de una calavera en el cielo pero en vez de una serpiente, salía un dragón verde que lanzaba fuego de su boca y la miraba con aquellos ojos plateados que penetraban como los de su creador.- Haciendo maldades de nuevo.- se toco el cuello donde la misma marca se encontraba pero algo más pequeña, esa se la había dejado él antes de su acenso al poder y su corrupción maligna.- Nunca te piensas detener, Malfoy. Después de todo nada cambia en ti.- los ojos se le pusieron cristalinos al pensar en lo que le había hecho pero hizo a un lado su dolor y subió al segundo piso. Entro en el cuarto del final del pasillo; era un cuarto de aspecto infantil lleno de juguetes regados por el suelo y afiches de jugadores de Quiditch o de autos de carrera.- Scorpius hora de levantarse.- encendió la luz.
-¡Ah, mamá! Estamos de vacaciones.- se quejo un niño de seis años acostado sobre la cama mientras se cubría la cabeza con la almohada.- cinco minutos más.
-¡Scorpius Hyperion! Ningunas vacaciones.- quitándole la almohada de la cabeza.- en dos semanas empiezan la academia mágica. Tenemos que comprar sus útiles y varita.- en Italia tenían una academia primaria para los jóvenes magos y brujas,así iban más preparados a los otros colegios pero por esas ideas los de Gran Bretaña y de Italia no congeniaban.- así que a levantarte.
-Esta bien, esta bien.- dijo aquel niño restregarse la cara con las manos; es un niño bastante atractivo para su corta edad, tenia el cabello rubio platinado corto con un poco de castaño que oscurecían un poco su cabello y sus ojos eran almendrados como los de su madre, también la piel era blanca casi pálida.
-Vamos vístete y a desayunar, no quiero salir tarde para no agarrar el trafico de la mañana.- saliendo de cuarto y entrar en la habitación de al frente cuando abrió la puerta casi se cae cuando un Crup salía corriendo de baño de junto, era un pequeño Jack Russel Terrier de 2 años que se subió a los brazos del niño.- cuando te vistas lleva aJack al patio, no quiero un accidente otra vez en la sala.
-Si mamá.- dijo el niño mientras cerraba la puerta y entro en el cuarto, este tenia un aspecto más de niña con las paredes de color arena y todo con motivos de animales. Sobre la cama estaba una niña de seis años también con el cabello rubio platinado y algo menos castaño que su gemelo, tenia los ojos de color gris mercurio y la piel tan pálida como su hermano. Estaba cepillando el pelaje rayado de su Kneazle color arena, era un gato del tamaño de un perro pequeño tenia orejas largas como un lince y la cola de parecida a la de un león.
-Veo que ya despertaste, Svietlana.- dijo la castaña sentándose junto a su hija, ella tenia esa parte de ella, la responsabilidad pero seguía siendo traviesa y arrogante a veces le recordaba a Remus.
-Mattina buona mamma. (buenos días, mamá)- saludo en italiano la pequeña.
-Figlia buon giorno. (buenos días hija)- empezando a cepillar el cabello rubio de su hija con delicadeza, la niña llevaba un vestido azul claro con un chaleco blanco y cuando Hermione termino le puso dos lazos azules en el cabello. Había acostumbrado a sus hijos a hablar varios idiomas, sabían ingles, francés, italiano y latín.- ¿Pronti per andaré al Vicolo d'Argento? (lista para ir al callejón plateado).
-Sí- respondió otra vez en italiano cuando su hermano entraba en la habitación en pantalón, corto una camisa blanca que tenia un dragón negro pintado que se movía de un lado a otro mágicamente y un suéter negro con capucha. Si olvidar su toque final una gorrablanca volteada hacia atrás que tapaba su rubio cabello.- Buon giorno, fratello. (buenos días, hermano).
-Buon giorno, sorella. ¿Possiamo lasciare l'italiano? Ho fame. (Buenos días, Hermana. ¿Podemos dejar el Italiano? Tengo hambre.)- se quejo el niño haciendo un pequeño puchero infantil.
-Tu es un frère glouton, il suffit de penser à la nourriture. (eres un comilón hermanito solo piensas en comer).- dijo esta vez en francés la niña con una sonrisa saltando de la cama al piso.
-Aussi le français et le latín (el francés y el latín también).- respondió en francés
-Niños, no discutan tenemos una mañana muy ocupada hoy y quiero llegar a tiempo al trabajo.- dijo Hermione jalando a sus hijos al segundo piso, mientras los niños le servían el plato de comida a Jack, Lumani la kneazle y a Crookshanks.- siéntense a comer.
-Buon appetito, grazie per il cibo. (buen provecho, gracias por la comida).- dijeron en italiano los gemelos al mismo tiempo mientras empezaban a comer, Hermione volvía a leer El Profeta buscando algo más interesante que no tuviera que ver con Draco.
-¿Mami que es eso?- dijo la pequeña señalando la imagen de la calavera.
-Nada importante cariño.- cerrandoel periódico y tirándolo a la basura, mientras abría el de Italia.- son solo tonterías de Inglaterra. Scorpius no dejes la fruta es sana para ti.- sin ni siquiera mirarlo ya había adivinado las intenciones de su hijo.
-Si, mamá.- dijo de mala gana mientras comía su manzana picada.
-Muy bien chicos vayan a dar de comer a los demás mientras lavo.- dijo mientras recogía los platos y sus hijos salían a la parte trasera de la hacienda. Aun podía recordar cuando llego aquí a Alessandría donde regía el Ministerio de Magia, solo tenían una plaza en el departamento de animales y además que le daban una buena casa para vivir; no podía quejarse esa era una vida que no cambiaría por nada. Quizás por ver una vez a sus amigos pero no podía, ella dejo de comunicarse con ellos cuando se mudo aquí; a excepción de Luna que era la única que le apoyo cuando el ministerio trato de usar a sus hijos como una trampa para atraer a Draco.- Idiotas.- miro por la ventana que tenia al frente y por donde se veía a los gemelos arrastrar varias bolsas de comida de un cobertizo bajo la mirada de Lumani y Jack.- estos niños siempre su adoración por los animales.- a diferencia de ella y Draco, esos dos tenían una obsesión con los animales tanto que eran conocidos en su trabajo por su don de apaciguar a las bestias. Era algo extraño pero siempre ocurría con cualquier animal, por eso su casa estaba hecha un zoológico siempre que había un animal que no podía tener hogar se quedaban aquí o necesitaba rehabilitación antes de ser liberados a lo salvaje. Para su suerte ese lugar estaba protegido mágicamente y solo magos con un sellos especial podían entrar, era como un lugar inmarcable por las criaturas mágicas que se encontraban ahí. A veces les recordaba a Hagrid con su obsesión de animales peligrosos
Svietlana y Scorpius corrieron hasta un establo de piedra blanca con varios conejos muertos, ratones y alpiste. En los primeros cinco cubículos descansaban cinco hipogrifos de diferentes colores; son unos majestuosos animales con la mitad del cuerpo de águila y la parte trasera de un caballo estaban sin atar porque de vez en cuando los dejaban volar los alrededores del lago que estaba en los terrenos de su casa.
Svietlana se acerco a su favorito donde arriba decía Eleazar, que es un hipogrifo completamente negro con los ojos dorados, este se le quedo mirando cuando ella hizo su reverencia y el majestuoso animal no tardo en responderla agachando su enorme cabeza con respeto. Svietlana se acerco a esta acariciando la cabeza de dicha bestia antes de lanzarle una liebre muerta que la devoro con devoción. Abrió por completo la puerta de entrada para que el animal estirara sus alas y cuerpo en los terrenos; después de dejarlo salir se acerco a los otros y los dejo salir después de su comida; tenían dos pardos y uno blanco aparte del negro. Corrió al ultimo cubículo donde un grifo recién se levantaba estirando sus alas de larga envergadura, su plumaje era castaño oscuro mezclado con miel y su piel de león era marrón oscuro; recibió las caricias de los niños con agrado mientras comía antes de salir volando por la puerta y detenerse sobre el techo de la casa su lugar favorito, ya que el mismo se había proclamado guardián de la hacienda y siempre se preocupaba por todos sus habitantes. Ambos niños terminaron de liberar los dos caballos alados de la especie Granian, era de un color gris plateado y eran realmente rápidos pero fieles; los llevaron afuera dejándolos que estuvieran libres por el resto del día.
-Ya hemos terminado con el establo.- suspiro el niño secando el sudor de su frente.- ¿Crees que volvamos a ver a la manada de unicornios que estaba del otro lado del lago ayer, Sviet?.
-No creo, Leonard dijo que no eran de esta zona.- respondió la niña mientras caminaban hacia la pajarera que estaba del otro lado de la casa. Leonard era el líder de un grupo de centauros que compartía los territorios de la hacienda con ellos, tenían un pequeño pacto amistoso que les permitía vivir en plena paz en aquel lugar.- Tal vez se queden porque buscan un nuevo lugar para vivir.
-Eso espero siempre quise tocar uno.- sonrió el niño.
-Sabes que los unicornios se mantienen lejos de las personas.- entraron en el aviario que tenia un agujero en la parte superior. En dos cubículos se encontraban dos lechuzas pardas con un ala vendada y sin poder volar, ulularon a los niños cuando los vieron y les dejaban su ratón de la mañana para comer.- Estela y Camilo, están mejorando.- acariciando la cabeza de una de las lechuzas.
-Si, pronto podrán regresar con sus dueños.- dijo con un deje de tristeza al saber que tarde o temprano se irían.- las extrañare.
-Y yo. Debemos alimentar a Ness.- mientras se acercaban a una fénix; una gran ave de plumaje dorado y aspecto grácil parecida a una garza con sus patas largas, un penacho de tres plumas en la cabeza y un cuello largo como el de un cisne, lo mas sobresaliente era su enorme y larga cola como la de un pavo real.- HolaLuna.- acaricio la cabeza del ave que soltó un sonoro y delicado canto a modo de saludo.- al menos luna no se ira, es fiel a nuestra familia. Aunque me gustaría encontrarle una pareja.
-A mi también. Ve a alimentar a Ness, yo iré a ver a Arena y Columbo.- ambos eran dos Harvey, unas comadrejas de gran tamaño que mantenían el patio limpio de Gnomos y otras alimañas.
-Esta bien.- mientras salía del aviario y silbaba llamando a Grifon, el grifo.- Sabes algún día me gustaría tener un Nundu.
-¿Te refieres a ese leopardo gigante que esparce enfermedades con su aliento de África del este? ¡Estas loca ese es de los animales mágicos más peligrosos que existen! Ni menos de quince magos han podidos controlarlos.- suspiro el niño con frustración sabiendo los gustos de su hermana por los animales peligrosos. Recordaba la vez que le dijo a su mamá cuando dijo que quería tener un dragón Colacuerno Hungaro para su séptimo cumpleaños o cuando tenia cuatro que pidió una acromantula. A veces su hermana se pasaba con los regalos, esperaba que nunca llegara a pedir un Basilisco aunque seguramente pronto sucedería. La vio montada sobre Grifon volando hacia el lago con media vaca entre sus garras.
-Vamos Grifon este es el ultimo encargo de la mañana.- palmeo la cabeza de águila y se detuvo sobre la mitad del lago a una altura considerable mientras que en el lago se veía nadar una inmensa sombra de longitud difícil de calcular. Sviet se quedo mirando el agua antes de sacar una flauta plateada con un tallado de un lobo en ella. Empezó a tocar una melodía suave con ella y parecía como todo se hubiera calmado incluso el agua del inmenso lago o el viento en el bosque, desde abajo la misma canción la tocaba su hermano junto a los hipogrifos. En el bosque resonaba la canción haciendo que los centauros se quedaran a escuchar; incluso Hermione había dejado su trabajo para escuchar el canto de la dulce flauta. Cuando ella soltó la flauta del agua se escucho un rugido apareciendo un remolino en medio del agua del lago y de él salio una enorme serpiente de mar azul eléctrico con una cabeza de dragón;media una longitud de 30 kilómetros de largo y diez de anchura, su cuerpo estaba llena de espinillas venenosas y escamas rasposas, sus dientes sobresalían de su boca amenazantes.- Hola mi pequeña Ness.- dijo Sviet acariciando a la criatura como si fuera un simple perro y el animal pareció gustarle.- ¿Lista para el desayuno?.- la criatura soltó un rugido mientras Grifon salió volando a más altura para soltar la mitad de la vaca y la serpiente marina la atrapara en la boca antes de volver a las profundidades de aquel lago.
-Sviet, tenemos que irnos.- dijo Hermione con la varita apuntando a su cuello para que la escuchara.
-¡Voy!- grito mientras Grifon bajaba a tierra aterrizando frente a Hermione. Svietlana se bajo de la criatura y corrió hacia su madre.
Los tres se subieron a un Porsche Carrera GT plateado antes de atravesar la barrera mágica que protegía la hacienda de los Granger. Mientras se dirigían a la pintoresca ciudad de Alessandría, los niños revisaban dos cartas que habían recibido ese mismo día. En la parte superior salía el nombre de la Academia "Dragon's Guell Magic Academy" con un escudo grabado plateado con cuatro animales; Un dragón negro con fondo rojo, una serpiente marina verde con fondo azul, una Sirena de bronce en fondo amarillo y un animal que parecía un delfín prehistórico plateado con fondo blanco. Ambos rompieron el sello y abriendo la carta de aceptación. Empezando a leerlas al mismo tiempo:
Estimados Señorito Scorpius Hyperion y Señorita Svietlana Jane Malfoy Granger:
Nos place anunciar que han sido aceptados en la Primaria Mágica de Dragon's Guell Magic Academy, esperamos recibir una respuesta a su asistencia a la primaria antes del 30 de septiembre. Eh de recordarles que deben traer un equipo de montaje de Augurus para tener uno para los juegos de Gladiatori . Es obligatorio para representar a la escuela en los juegos nacionales.
Esperamos verlos en el puerto 3 ¼ para tomar el barco Gladiatori, sin falta a las 9 am. Junto a esta carta tiene los materiales a seguir y que necesitara en todo su año escolar.
Atte. Lucía Salinas
Direttore Senior.
Tutti siamo e viviamo in un mondo, non ci dovrebbero essere differenze tra le specie.
Ambos niños se miraron extrañados al ver que ante su apellido había otro que desconocían totalmente. Miraron su listas de útiles mientras bajaban del auto que se había estacionado frente a la torre del reloj, para después entrar por las puertas principales. Es una enorme estancia de estilo catedral con grandes salones que iban a diferentes lugares de la torre, su estilo era de Italia del siglo 16 ahora convertido en un museo de la ciudad.
La joven familia saludo como siempre a los guardias que tanto conocían cuando entraban al ascensor numero 7 después de subir unas escaleras esculpidas en oro en el 3 piso. Al entrar sintieron una barrera de energía recorrerles el cuerpo como si se aseguraran de que fueran gente mágica o que alguna persona con magia les acompañara.
-¿Contraseña?.- se escucho una voz dentro del aparato.
-Pericoloso patto con gli elfi, ma affidabile (Pacto con los duendes peligroso pero confiable.).- respondieron los tres al mismo tiempo y en un estallido de luz desaparecieron. Volvieron a aparecer justo en la plaza del callejón plateado; se notaba a simple vista porque lo habían llamado el callejón plateado, todas las tiendas tenían incrustaciones de plata en las puertas y columnas. El callejón estaba repleto de brujas y magos de todas las edades haciendo compras para el nuevo inicio escolar; la más concurrida era la dedicada al deporte nacional de Italia que era el Gladiatori.
-Vaya que si hay gente mamá.- dijo Scorpius que miraba hipnotizado hacia la tienda de Gladiatori.
-¿Podemos ir a comprar el equipo de montar primero, mamá?.- pregunto Svietlana igual de emocionada que su hermano al saber que pronto tendrían su primer Augurus.
-Primero iremos a sacar dinero y comprar los demás útiles antes que ir al deporte.- dijo severamente la madre mientras jalaba a sus hijos hacia el banco Gringots que estaba justo detrás de ellos.- se parecen demasiado a su padre amante de los deportes.- pensó en voz alta sin darse cuenta y ambos niños se detuvieron viéndose entre si.- ¿ahora que pasa?.
-Mamá, ¿Quién es Malfoy?.- preguntaron ambos al mismo tiempo haciendo varios que estaban entrando los miraran por un momento y ella se pusiera pálida, no esperaba que fueran a preguntar por el tan pronto.
-Hablaremos después de eso.- tratando de eludir la pregunta mientras era atendida por uno de los duendes que despuéssaludo a los niños por el apellido Malfoy. Tras haber sido reconocidos mágicamente por el ministerio una lectura de sangre había averiguado de donde venía su familia.
-Vamos mamá dinos.- exigió Scorpius casi a gritos pero Hermione lo silencio tapando la boca con una mano.
-¿Cómo supieron de ese apellido?.- los niños le mostraron el sobre de sus cartas.- esta bien.- suspiro lentamente mientras se sentaban en unos sillones a esperar al duende que los llevaría a la boda.- Malfoy es el apellido de su padre.
-¿De papá?- dijo Sviet a la derecha de Hermione.- ¿No habías dicho que a papá no le importábamos por ser de sangre mezclada?.
-Si pero el ministerio descubrió su origen de sangre y por eso ahora toda Italia mágica sabe su nombre.- dijo Hermione con frustración de que rechazarán a sus hijos por culpa de Draco pero por ahora nadie parecía importarle eso, aunque todos sabían que Draco estaba del lado oscuro aun no habían tenido problemas con él.
-Esta listo su carro, señora Granger.- dijo un duende mientras caminaban hacia los carritos que llevaban a las bóvedas.
-¿Por qué papá no le gusta los mestizos?- dijo Scropius- ¿No eres bruja y eso nos haría de sangre pura?.
-Lo que pasa es que soy hija de muggles, cariño. Eso me hace sangre impura, según tu padre.- se subieron al carrito sin saber aun que alguien los observaba. Un hombre joven de cabellera rubia platinada con ojos grises los miro irse antes de montarse en el carro que los llevaba a su bóveda, vestía completamente de negro con un bastón que en la punta llevaba una empuñadura de serpiente de plata.
-Nos volvemos a ver, sangre sucia.- murmuro el hombre con una sonrisa torcida en sus labios.- Quien lo diría tu aquí en Alessandría, lejos de la comadreja y el cuatro ojos Potter con su esposa la comadreja menor. Tal vez debería hacerte una visita- sonríe con malicia al recordar como la había violado antes de dejar Inglaterra y convertirse en lo que era ahora, un hombre con poder y control sobre el mundo mágico pronto sería todo suyo.- disculpe, Burlok.- dirigiéndose al duende que le había llevado a su bóveda minutos atrás.
-¿Si señor Malfoy?.- respondió el duende.
-Viene a menudo esa muchacha.- señalando a Hermione que ya regresaba y se estaba bajando del carro.
-¿La familia Granger?.Si son clientes continuos, más que la señorita tiene una hacienda mágica donde cuida de animales mágicos que le dan en su trabajo del ministerio.
-¿Quiénes son esos dos?- señalo a ambos niños que se reían mientras leían la lista de útiles y sentía algo familiar en su aspecto físico.- ¿Por qué se parecen tanto a mi?- pensó mientras tomaba un poco de agua.
-A esos son los hijos de la señora, los mellizos Malfoy.- dijo el duende tranquilamente. Provocando que Draco casi se ahogara con el agua que estaba tomando al oír el apellido Malfoy.- este año entran a la primaria mágica de Alessandría, han venido a comprar lo necesario para el año escolar.
-¿Como se llaman?.
-Scorpius y Svietlana pero…- antes de que pudiera seguir ya Draco salía de Gringots tratando de alcanzar a los Granger. Quería saber más de esos niños, si eran en verdad sus hijos o si le estaban tomando el pelo. Los vio parados en medio de la plaza viendo la lista.
-Muy bien.- dijo Hermione revisando la lista.- iremos por los calderos y suplementos de pociones.
-Odio pociones.- dijo el niño con cara de pocos amigos.
-Pero tendremos pociones en la academia, así que tenemos que ir haya.- menciono la niña mientras caminaban a la primera tienda pero ella se detuvo al sentir que la seguían aunque no pudo ver a Draco por la cantidad de gente que había.- Que raro. Hubiera jurado que alguien nos perseguía.- pensómientras reanudaba la marcha a la tienda se encontró con una enorme pierna que bloqueaba su paso y miro hacia arriba, encontrándose con el semi-gigante de Hagrid algo envejecido ya pero no demasiado.
-¿Estas perdida pequeña?- dijo Hagrid mirando a la niña que estaba muerta de miedo, se sentía como una hormiga ante semejante persona.- ¿Te comió la lengua el gato?.- riéndose pero no consiguió respuestas de la niña.
-Vaya, vaya asustando a una pobre niña inocente, Hagrid.- dijo despectivamente Draco acercándose a la escena y poniendo una mano sobre el hombro de la niña. Sviet volteo hacia él de inmediato sonrojándose al verlo, le parecía muy guapo y elegante como un príncipe o un conde.
-Malfoy ¿Qué haces aquí en Italia?.- dijo Hagrid intentando apartar a la niña del rubio pero la niña se puso detrás de este. Aunque escuchar el nombre Malfoy le hizo confiar más en el que el semi-gigante.- Deja a la niña.
-Yo no le estoy haciendo nada.- sonrío de lado.
-¡Svietlana!- gritaba Hermione mientras salía de la tienda después de comprar las cosas para pociones.- ¡Hagrid! Que sorpresa…- pero se quedo paralizada al ver quién estaba al frente y con su hija detrás de él.- Draco…
Es mi primer Dramione n_nU espero que les guste =D.
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Besos (La imagen es el hogar de Hermione)
Aquí la canción que tocan Sviet y Scorpius con la flauta: