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Historia 52941 — capítulo 2
El silencio se sumió entre el grupo en frente de la tienda parecía que todo estaba en tensión. Svietlana seguía detrás de Draco por sentirse protegida con él, a pesar de que sabía que si supiera quien era le daría asco.
-Que sorpresa Granger, tiempo sin vernos. Seis largos años.- dijo irónico Draco con una sonrisa de lado.- tu aquí en Italia, no me esperaba encontrarte aquí sin la comadreja o Potter.
-Tu deberías estar encerrado en Azkabam.- dijo Hagrid a modo de amenaza provocando una sonrisa torcida y arrogante al rubio.- no de vacaciones, debería reportarte al ministerio de magia.
-Que yo sepa no eres más que un simple guardabosques de un colegio estupido, no un auror.- apunto al pecho del semi-gigante con su bastón y rozando apenas la barba- Tampoco tienes dominios en este país además que yo sepa los Británicos y los Italianos no se relacionan muy bien. Así que acusarme te servirá de poco.- recogió el bastón limpiándolo con la tunica como si estuviera sucio.
-Draco no tengo ganas de discutir ahora. Suelta a mi hija.- dijo Hermione con tono despectivo y la mayor frialdad posible.
-Con que es cierto.- viendo a la niña que estaba detrás de él y Sviet se sintió nerviosa por un segundo.- estos mocosos son tus engendros.- apartándose de la niña.- me extraña que sea la primera vez que me dices por mi nombre y no por mi apellido, prefiero que no lo gastes con tu sucia boca.
-Cuida tus palabras, Malfoy.- dijo Sviet y Scorpius al mismo tiempo quedando entre él y Hermione mirando al primero con desafió. Aunque no tuvieran varita se veía que tenían mucha valentía para enfrentarse a él y bastante astucia para saber quien era por su parecido con ellos.- váyase.
-Muy valientes o quizás demasiado tontos, se ve que son hijos de una Gryffindor y de alguien más. Pero por lo que veo tal padre no esta aquí, si es que tienen uno.- volvió a sonreír arrogante el rubio esperando a que respondieran a su pregunta trampa pero ambos niños parecieron deducir su plan y no respondieron.- No será la ultima vez que nos veremos, Granger. Tengo cuentas que arreglar con ustedes tres.- se alejo de ahí metiéndose entre la multitud y no se volvió a distinguir.
-¿Estas bien hija?.- dijo Hermione acercándose a ella y la niña asintió aun nerviosa por la presencia de Hagrid.- ¿Por qué te separaste de nosotros?.
-Sentí que nos seguían, lo siento.- dijo apenada.
-No te preocupes.- dijo Hagrid.- yo hablaba con ella cuando llego Malfoy.
-Malfoy me salvo de él.- dijo sonrojada la niña y ocultándose detrás de su madre otra vez. Los dos adultos se rieron ante la ocurrencia de la niña.
-Cariño, no tienes que temer. Hagrid es el guardabosques de Hogwarts como les conté.- miro a Hagrid estaba un poco preocupada por temer que el ministerio Británico los habían encontrado.- Hagrid ¿cómo llegaste aquí?.
-Tranquila, estoy solo. Es que Buckbeak esta enfermo y me dijeron que la mejor forma de curarlo era aquí en Alessandría.- sonaba con tristeza en su voz.- pero los del ministerio se rehúsan a darme acceso a la hacienda mágica por cuestiones del dueño.- los tres se rieron por lo bajo.- ¿Qué es tan gracioso?.
-¿Cuándo llegaste?- dijo la castaña.
-Hace dos horas.
-Con razón no te lo dan yo aun no eh ido al ministerio.- aun riéndose y Hagrid la miro sin entender.- No te darán el permiso de entrada sin mi consentimiento, yo soy dueña de la hacienda.- los ojos de Hagrid se abrieron como dos platos blancos.
-Vaya quien lo diría.
-Disculpe señor Hagrid.- dijo Scorpius.- ¿Qué es un Buckbeak?.
-Es un hipogrifo.- ambos niños sonrieron emocionados mientras Hermione hacia un avión de papel que era una nota para el ministerio, le dio un golpe con la varita y el avión salio volando.- estoy segura que tu y Hagrid se llevaran bien, Sviet.
-¿Por qué?- preguntaron la niña y el hombre.
-Porque a Hagrid también le gustan los animales peligrosos, tiene un cerbero en Hogwarts.
-¿¡Enserio!?- exclamo la niña con emoción y dando pequeños saltos.- siempre quise uno pero mamá dice que tiene suficiente con la serpiente marina por ahora. También quiero una acromantula, un dragón, un basilisco..
-Sin olvidar un Nundu también. - dijo su hermano con fastidio.
-Pues fluffy tubo cachorros antes de morir.- dijo mientras buscaba en su enorme bolso de piel un pequeño cachorro parecido a un Rottweiler con tres cabezas que dormitaba acurrucado.- fue el que sobrevivió de los tres, supongo que te lo puedes quedar.
-¡Bien!- dijo Sviet que cargó al animal en brazos llenándose de baba la cara porque las tres cabezas empezaban a lamerle la cara.- me hace cosquillas.- se lo paso a Scorpius que también empezó a babearlo. Hermione solo miro severa a Hagrid por darle otro animal a su hija pero ya que podía hacer.
-Chicos porque no van a buscar las varitas mientras yo compro con Hagrid lo que falta y después vamos por el equipo de Gladiatori.- menciono la madre con un suspiro de resignación.
-¿Gladiatori?.
-Es el deporte nacional de Italia.- dijo Scorpius- Se hace montando un Augurus en vez de escoba como en el Quidditch.
-Y algo más peligroso también.
-Vale chicos suficiente después le explican a Hagrid lo del deporte ahora a la tienda de Alexander.- Hermione ya empezaba a exasperarse.
Ambos se despidieron y corrieron entre la gente atravesando la plaza.
El callejón plateado siempre estaba lleno de gente no solo porque vendía artículos o criaturas mágicas, también era el mercado más importante de toda Italia mágica; vendía comida de todas las variedades existentes y esculturas de platas que tenían propiedades mágicas. Las calles eran anchas para que la gente pudiera caminar con más libertad y unas criaturas humanoides de piel azul siempre estaban en las esquinas para vigilar que los niños que solían andar sin sus padres no les pasara nada.
La tienda de Alexander es un edificio de piedra color arena que en la puerta decía Arone´s que era el apellido del dueño, la puerta estaba tallada con un símbolo de un fénix plateado con ojos rubí sosteniendo en sus patas dos varitas.
Antes de que los mellizos entraran escucharon a alguien gritar su nombre y se voltearon. Vieron acercarse una niña de su misma edad, morena con ojos color miel y el cabello trenzado hasta la cintura. Llevaba puesto un vestido verde oscuro con un suéter blanco.
-Hola Ailine.- dijeron ambos gemelos al ver a su amiga llegar del otro lado de la calle.
-Hola chicos. ¿También vienen por su varita?- los dos niños asintieron- pues vamos.- los tres abrieron la puerta y una campanita que estaba justo arriba sonó avisando la llegada de visitantes. Por dentro, es una estancia bastante amplia con cajones en todos las paredes hasta llegar al techo que contenían diferentes materiales para hacer varitas; frente a la puerta un escritorio iluminado por las velas con un sillón de piel rojo y una chimenea por detrás.- ¿Señor Arone?.- escucharon unas escalera moverse de su lado derecho. Se encontraron frente a un hombre canoso y vestido elegantemente, con unos lentes de media luna.
-Jóvenes Malfoy y Riddle, sabía que pronto los vería por aquí.- dijo el hombre bajando de la escalera de un salto.- aun recuerdo cuando sus madres vinieron a renovar sus varitas, eran apenas unos bebes. Ah, también vi a su padre hace unos minutos aquí estaba.- refiriéndose a los gemelos y estos dos se miraron entre si extrañados.- desapareció cuando entraron ustedes.
-¿Tienen padre?- pregunto Aileen a sus amigos.
-Si, pequeña. Todos tienen padre aunque no los hayan conocido.- se puso a buscar una cinta métrica y varias otras cajas de color rojo.- a ver Sviet extiéndeme el brazo con el que escribes.- ella le extendió el derecho y empezó a medirlo. Alexander es alguien más que un fabricante de varitas, es un artista de varitas combina materiales desconocidos o extravagantes para fabricarlas además que cada una tenia una marca especial que las diferenciaba de las demás y mostraba la naturaleza de su dueño.- Muy bien pequeña, ahora quiero que sostengas esto.- le entrego una pequeña esfera que al tocar sus manos se volvió plateada.- quiero que me digas lo que percibes o sientes cuando la tocas.- se puso a medir a los otros.
-¿A que se referirá?- pensó justo cuando ya no se encontraba en la tienda; sino en un bosque nevado con un cielo estrellado y una enorme luna llena roja como el fuego. En vez de sentir frió sentía una sensación placentera y hogareña como si ya conociera ese lugar desolado, aunque estaba sola se sentía bien cuando los pequeños copos de nieve acariciaban su piel pálida; una sonrisa se dibujo traviesa en su cara cuando noto frente a ella un árbol negro como la noche misma y entre sus ramas reptaba un enorme serpiente de ojos amarillos que la miraban como si no le importara su presencia; esta silbó lentamente y pareció entender lo que decía.
-*Párlate con il serpente. Nella tua anima c'è verita nel vostro cuore solitario, Non sarai mai solo nella misura in cui sa di trovare me.-*dijo la serpiente entre silbidos.
-¿Puedo entender a las serpientes?- dijo ella confundida justo cuando un enorme lobo negro bien musculoso y casi del tamaño de un caballo salió de la espesura se lanzo contra ella. Ella cerró los ojos gritando a la espera de la muerte.
-¿Sviet por qué gritas?- se escucho la voz de Scorpius en la oscuridad y Sviet abrió los ojos lentamente volviendo a encontrarse en la tienda.
-¿Qué ha pasado?- miro a Alexander.
-No es nada solo es la esfera que te di.- dijo el hombre mientras agarraba la esfera.- descubre la verdadera aura del alma, descubriendo las formas y personalidades de esta. Eso debe conformar una varita única de cada dueño.- observo a los niños que parecían muy interesados en lo que decía.- dime que viste, Sviet.- ella empezó a relatarle lo que había visto mientras el escribía en un pergamino.- toma Scorpius, es tu turno.- le entregola esfera.
El niño sintió lo mismo que su hermana, como si fuera jalado hacia otro mundo. Todo a su alrededor era una playa de rocas y arena blanca como el marfil; el mar mojaba sus pies serenamente y todo parecía pacifico en aquel lugar, el sol tiñendo el cielo de un vivo color rojo y naranja mientras se ocultaba en el horizonte marino. Lo que sentía era calma y calidez pero a la vez un enorme poder al oír las olas chocar contra las piedras, vio en una enorme piedra oval tan blanca como la nieve con un tigre blanco a rayas negras recostada sobre esta; casi a la punta de la piedra había una araña negra pintada de manera amenazante con unos ojos amarillos como el ámbar que se les quedo mirando.
Mientras terminaban con las medidas de Ailine; Scorpius y Sviet entraron a una zona privada que les había indicado Alexander para que esperaran sus varitas, al parecer serían algo más distintas a las normales. En ella habían dos enormes jaulas que al principio aparentaban estar vacías pero unas sombras que rondaban el fondo dieron a entender que no. Ambos niños se acercaron cautelosos a las jaulas pero se vieron solo una silueta en cada jaula mirándolos con un par de ojos rojos como el rubí.
Ambas criaturas se difuminaban en la oscuridad de la jaula formando apenas una figura animal casi concreta cubierta por un humo blanco azulado, estaban cubiertos por una capa negra y en ambas solo se le veían el hocico y los ojos rojos. La que parecía de apariencia canina miro hacia Svietlana acercándose a la puerta de la jaula casi como si sus patas no existieran; el humo cubrió a la niña como si fueran unos brazos que le aprisionaran y ella sintió ante esos ojos como si estuviera relacionada con aquella criatura. Pero el sonido fuerte de un bastón contra la jaula hizo que esta desaparecieran y solo quedando en las jaulas dos pulseras con una pequeña calavera de cristal.
Ambos niños parecieron salir de un trance, voltearon a ver quien los había liberado junto a la puerta se encontraba Draco sentado en la mullida silla más cercana a la jaula con una sonrisa cínica y mirando a estos.
-Mejor no se acerquen, al menos que quieran quedar encerrados en esa calavera.- señalo con el bastón las pulseras.
-¿Lo dice él que se estaba burlando de nosotros?- dijo Sviet y Scorpius al mismo tiempo antes de recibir ambos un bastonazo en la cabeza.- ¡Ay!.
-Más respeto con los adultos, mocosos.- se levanto apartando a los niños y caminando hacia la puerta de las jaulas.- Estas criaturas son muy raros en el mundo desde hace años, prácticamente se han dado por extintos ya que no son fáciles de encontrar.
-¿Como los Basiliscos?- pregunto el niño curiosamente.
-No, aun más raros.- abrió las puertas sacando las pulseras tocando las calaveras con el índice y volviendo a sentarse sobre la silla.- ni siquiera deberían clasificarles como criaturas sino como seres, tienen un increíble conocimiento mágico pero son engañosos y astutos como las serpientes. Son los seres más peligrosos que pueden haber pero aun así no le dan el correcto respeto.
-Imposible, dudo que esas criaturas o cosas sean capaces de tanto.- dijo Svietlana cruzando sus brazos con expresión seria, justo cuando Draco la tomaba de la barbilla mirándola con una sonrisa de medio lado y ella lo desafiaba con la mirada.
-Te pareces un poco a tu madre, demasiado terca pero muy desafiante y arrogante. Tal cual una serpiente.- sonrío cínico
-Yo no soy serpiente soy una niña.- pero antes de que Draco le respondiera Alexander entraba seguido de Ailine que miraba con curiosidad a Draco.
-Señor Malfoy, pensé que se había ido.- dijo Alexander- Veo que ya encontró las jaulas que me pidió que guardara, también le tengo el encargo.- saco una caja de terciopelo verde y se la dio. Cuando él la abrió había una hermosa varita hecha en plata pura con un dragón grabado en la empuñadura.
-Perfecto, señor Arone.- paso por entre los mellizos y deslizo entre los bolsillos de cada uno las pulseras antes de salir por la puerta principal solo escuchando el leve tintineo de la campanita.
-Ya estarán sus varitas en un segundo, por favor espérenme.- el hombre salió por una puerta que estaba en la otra pared.
-¡Ey! ¿y esto?.- dijo Scorpius sacando de su bolsillo la pulsera.- ¿esto no era del teñido?.
-A ver.- dijo la morena mirando con atención la calavera de cristal que ahora parecía tener un nubarrón esmeralda en su interior.- Es muy hermosa, también tienes una Sviet. ¿Dónde las consiguieron?.- los mellizos explicaron todo lo ocurrido pero no terminaron cuando Alexander regresaba con cada varita.
-Para Scorpius. Marfil de 30 cm, mango de piedra blanca con la marca del tigre y núcleo de veneno de acromantula mezclado con el pelaje de un tigre de bengala de las tierras heladas del Himalaya.- dijo Alexander sacando una varita enteramente blanca como la nieve con una empuñadora de espiral con un grabado de hermoso tigre negro con rayas blancas, moviendo su cuerpo por toda la varita; este salto a la mano del muchacho y se enrollo en el dedo del medio formando un anillo.- Una varita noble y fuerte pero orgullosa trátala como se debe.
-Si, gracias creo.- confundido al ver el anillo sin entender porque el felino lo había hecho. Toco el anillo y este le mordió.- ¡Ay!.
-Tienes que ganar su respeto para que la varita te obedezca, así son las varitas de este estilo.- saco una hermosa varita de cerezo con la empuñadora hecha de topacio y un grabado de un gato topacio. Esta también tenia pequeñas marcas musicales en toda la varita.- para Ailine; Cerezo de 25 cm con la empuñadura de topacio, una marca de una gata con el núcleo del canto y la pluma de un fénix. Es una varita dulce y confiable, aunque tiene su propio poder oculto.- cuando Ailine la toco el gato también se convirtió en anillo.
-Gracias, me encanta.- sonrió.
-Por ultimo pero no de menos, Svietlana.- saco una varita puramente negra lisa en la punta y la empuñadura hecha en Obsidiana con un esculpido de lo que parecía un enorme lobo plateado con aspecto. Cuando Sviet la toco el lobo salto a su dedo y miro con un gruñido mostrando sus afilados dientes antes de convertirse en un anillo.- Esta es una varita realmente temperamental y dominante, fue bastante difícil buscar el correcto, tendrás que mostrarle quien es el que manda o no te obedecerá para nada.
-¿Por qué?- pregunto Sviet admirando el anillo que llevaba.
-Ceniza negra 40 cm con empuñadura de Obsidiana con el grabado de un Grim, núcleo veneno de basilisco con ponzoña y pelaje de licántropo.- los niños pegaron un grito al enterarse de eso.
-¿Pero como consiguió ese núcleo?.- pero antes de que el hombre respondiera la voz de Hermione llamándolos.
-Sea en otra ocasión chicos, los buscan.- los niños se despidieron antes de correr hacia la calle donde Hermione y Aurora, la madre de Ailine, las esperaban. Antes de que pudieran iniciar la marcha para la compra del Gladiatori cuando, un hermoso fénix blanco dejo caer en las manos de Hermione una carta color zafiro y el antiguo sello de una familia mágica.