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Historia 53538 — capítulo 1
Prologo
El monstro había vuelto. Su olor era el de la sangre; su sonido el del terror.
No podía más que correr, y esta vez tenía que correr hacia él.
El bosque que alguna vez fue su santuario, su refugio, se había convertido en una prisión capaz de atraparla, capaz de ocultarlo. Los poderosos arboles dejaron de ser un vestigio del poder de la naturaleza, las sombras verdes bailaban en la noche junto con las gotas de lluvia.
Bella se abrió paso violentamente entre los helechos, las manos le sudaban al igual que todo el cuerpo, jadeaba de cansancio y aunque el clima estaba húmedo sentía una presión en el pecho.
Las voces ocultas de la naturaleza que antes la acunaban, la perseguían ahora, susurrando a su lado, en su espalda y frente a ella.
Bell´s mi amor, déjame contarte un cuento.
En su camino tropezó con una rama que salía de un tronco mal formado y ella cayó en el lodo, sus dedos tocaron algo frio y húmedo que le mareo la cabeza. La sangre estaba helada y ella sollozo al imaginarlo, no, podía ser de él.
Se llevo la mano al pecho y la apretó contra si, segura de que ya no era la presa, ahora ella era el cazador.
Lo encontraría, encontraría al monstro y lo mataría como él había matado sus sueños, y si todo salía bien encontraría al hombre que amaba. Vivo.
Entre la luz verde del bosque distinguió en las sombras al monstro, tal y como lo recordaba en sus pesadillas: ensangrentado y mirándola.