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Historia 53621 — capítulo 1

Era el primer día de clases. Me levanté temprano, al menos ese día cuidaría de no llegar tarde. El espejo me devolvió la imagen de una chica de quince años, morena, de ojos marrones, estatura mediana, y mucha cara de dormida. Me dirigí al baño y me di una ducha, apenas salí, me puse el uniforme y ya estaba lista para bajar a desayunar. Sólo me faltaba saludar a mi madre.

-Adiós, mamá. Me voy al instituto. Sabes que sea lo que sea que haya ocurrido contigo te extraño y pienso en ti a diario ¿Verdad? - le dije a la última foto que nos habíamos tomado juntas.

Así saludaba a mi madre desde que tenía unos diez años. Ella había desaparecido inexplicablemente cuando yo tenía seis años. Recordaba aquel día como si fuera ayer. Mami me había ido a buscar al colegio, luego almorzamos juntas y más tarde me dejó al cuidado de mi tía Melanie.

-Adiós Princesa. Mami vendrá más tarde a buscarte ¿Prometes hacerle caso a la tía Mel?

-Sí, Má. Me portaré bien.

-Mel… De verdad, gracias por…

-No te preocupes Lis. Cuidaré muy bien de ella hasta que tú vuelvas.

Pero Mami nunca regresó. Por ese entonces vivíamos en Seattle. Luego mi tía consiguió un trabajo en Forks, y nos mudamos. Yo tenía diez años, y recuerdo haberle rogado a Mel quedarnos en la ciudad, argumentando que si mi madre volvía, no nos encontraría.

-Maia, es terrible lo que voy a decirte. Pero tienes que saberlo, lo más probable es que Lisa haya muerto. No hay explicación para que desapareciera sin preocuparse por ti. La policía ha buscado por todo el país, y llegó a la conclusión de que ha sido asesinada y que hicieron desaparecer su cadáver.

-¿Y si no es así?

-Irá a la policía y allí le darán nuestra nueva dirección. Si tu mamá está viva, te encontrará apenas pueda.

Bajé a la cocina. Mi tía tenía el desayuno completamente listo.

-¡Qué sorpresa! ¡Bajaste a tiempo! ¡Y ya estás lista!

-Al menosel primer día de clases debo evitar quedarme dormida ¿No? - le contesté sonriendo.

-Mmm, tal vez. O a lo mejor quieres ver a tu príncipe azul que se fue todo el verano de vacaciones.

-¡Tía! ¡No pasa nada entre Max y yo!

-Aprende a escuchar, pequeña. Yo no dije que pasara nada, sólo que quieres verlo.

-Oh, bueno… Pero, si vamos al caso también a sus primas, que son mis amigas.

-Entonces termina esa tostada y te llevo al instituto.

Apenas terminé el desayuno subí al coche de mi tía y nos fuimos al instituto. Mel me dejó en la puerta y siguió rumbo al jardín de infantes, en donde era maestra. Pasaría por mí a la salida.

-¡Maia! - identifiqué que esa era la voz de Alice apenas atravesé el umbral de entrada. Bella, Nessie, y Edward estaban a su lado. Un par de pasos adelante estaban Jasper, Rosalie, Max y Emmett.

-¡Chicas! ¿Cómo están? ¿Qué tal Alaska?

-¡Genial! ¡No te imaginas a quien conocimos! - dijo Nessie emocionada. Pude advertir que tanto Bella como Alice la miraban como advirtiendo algo - A una prima nuestraque no conocíamos, no importa. Cuenta tú de tus vacaciones.

-Normales, mi tía comenzó a salir con el dueño de la casa de deportes. Ese hombre ¿Cómo es que se llama?

-Fred Newton, - dijo Bella - el nieto de Mike Newton.

-¿Quién demonios es Mike Newton?

-Ese viejito canoso que está sentado en la puerta del negocio todas las tardes. - dijo Alice - Viejo admirador de Bella.

-¡No seas estúpida! - le recriminó Bells. Edward, indudablemente oyendo de lo que hablábamos se acercó a nosotros.

-¿Cómo estás, Maia? - me saludó. Yo respondí algo distraída, ya comenzaba a ponerme nerviosa. Max se estaba dirigiendo hacia donde estábamos ¡Era tan perfecto! Su cabello rubio, sus ojos dorados, su piel clara y perfecta…

-Hola, Maia - saludó Max.

-Hola - saludé tímidamente.

La primera clase fue la de Álgebra. Yo era muy mala para los cálculos, pero tuve la suerte de que ese día me tocó hacer equipo con Ness que siempre fue una luz para las matemáticas.

Salí al recreo agradecida de que esa asignatura hubiera llegado a su fin, al menos por ese día. Me quedé como embobada observando a Max mientras oía que Alice, Ness y Bella conversaban de algo.

  • Max y tú van a terminar juntos - me dijo Alice sonriendo.

  • Oh, claro que sí… - contesté en tono irónico.

  • ¿Cuánto te apuesto? - me preguntó.

  • Nada - dijo Bella - Maia, no te conviene apostar con Alice.

  • No pensaba apostar nada, tiene demasiada suerte para adivinar algunas cosas - dije yo. Aún recordaba cuando el año pasado, luego de que la profesora de Geografía anunciara que iba a tomar lección oral al día siguiente, Alice me invitó al centro comercial por la tarde. Yo insistí en no ir para quedarme estudiando, pero ella me aseguró que no me llamaría a mí. De todas maneras, me quedé en casa estudiando… Y no me llamaron a dar lección. Tuve que soportar que mi amiga estuviera toda una semana diciéndome que la próxima vez debería hacerle caso. Bueno, esperaba que esta vez estuviera tan acertada como aquella, y Max y yo termináramos juntos.

El recreo terminó y tuvimos que ir a clase de Literatura. La profesora comenzó a hablar sobre Hamlet durante dos eternas horas sin parar. Al menos ese día tendría una buena noticia: no teníamos clases luego del almuerzo. Me despedí de los Cullen - Hale en la puerta del instituto y enseguida divisé a tía Mel en su coche. Me dirigí hacia allí casi corriendo.

Espero que les guste esta historia, y que vayan entendiendo como comienza... Espero sus comentarios! Besos!