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Historia 53621 — capítulo 2

Mientras almorzaba con Nessie, Bella y Alice miraban, nunca entendí por qué odiaban tanto la comida del instituto. Miraba distraídamente hacia la mesa en la que Max estaba sentado con Edward y un par de compañeros de su clase. En ese momento se acercó Alexia, una chica de su mismo año y comenzó a hablarle sin parar a Max. Traté de que no se notara que estaba celosa, así que concentré mi mirada en la milanesa que tenía en mi plato. Creo que mis amigas no notaron lo que ocurría, y la chica enseguida volvió a su propia mesa.

Después de comer tuvimos Biología… Era realmente repugnante tener que trabajar con animales disecados inmediatamente después de almorzar.

  • Ahora - indicó el profesor - deben abrir su rana a la mitad. Tomen su cuchillo y realicen un corte de esta manera. - mostró la forma en la que debíamos actuar y luego nosotros tuvimos que imitarlo.

  • ¡Ouch! - Murmuró Peter, un compañero que se sentaba a dos mesas de donde trabajábamos Bella, Nessie, Alice y yo - ¡Me corté!

De repente, Alice se tapó la boca con las manos, como si fuera a vomitar, y salió corriendo del aula.

  • Voy a ver cómo está - dijo Bella.

  • Las acompaño - agregó Nessie.

  • No me voy a quedar trabajando sola, yo también voy - dije.

Encontramos a Alice en un pasillo a dos edificios de distancia del aula. Estaba sentada en el suelo, apoyada contra una pared, observando la del frente.

  • ¿Estás bien? - le preguntó Bells.

  • Sí - dijo ella. Luego, mirándome a mí me explicó - les tengo un terrible asco a las ranas.

  • Bueno, ya que salimos de clases, tenemos dos horas libres ¿Qué haremos? - preguntó Ness.

  • Vamos a escuchar música al lado del coche - propuso Bella.

Nos dirigimos hacia el estacionamiento. Estábamos llegando al coche en el que solían venir Bella, Max, Edward y Ness cuando vimos que ya había alguien allí.

  • ¿No deberían estar en clase? - preguntó Edward.

  • ¿Y ustedes no? - le recriminó Bella.

  • Tenemos hora libre - dijo Max.

  • Nosotras también - dijo Alice.

Edward se rió mirando a Alice.

Pasamos las dos horas escuchando música y conversando hasta que nosotras tuvimos que irnos a gimnasia, y los chicos a Álgebra.

Me alegré de que el día hubiera terminado y fui a encontrarme con mi tía en la puerta del colegio. Ella estaba con Fred en el coche. Subí en el asiento trasero y los saludé. Llegamos a casa enseguida, en realidad, estaba a una corta distancia, perfectamente podría ir caminando, pero tía Mel siempre insistía en buscarme en el auto. Cuando llegamos a casa, vimos que había una persona sentada en uno de los escalones de la entrada.

  • ¡No puede ser! - grité al verla, bajé del auto y corrí a abrazarla ¡Era ella! Estaba casi igual a cómo la recordaba, aunque ahora la veía más hermosa de lo que había sido. Estaba algo pálida y cuando me abrazó noté que debía tener frío, porque tenía las manos heladas. Su cabello, un poco más oscuro que el mío caía libremente hasta la mitad de su espalda, sus ojos iguales a los míos me sonreían inmensamente. - ¡Mamá! - exclamé sin soltarla, llorando de la emoción.

  • No llores preciosa, ya he vuelto, y te prometo que de ahora en más, siempre estaremos juntas. No dejaré que nada nos vuelva a separar. - me dijo suavemente. Había olvidado lo suave y dulce que era su voz, sonaba casi como una música, era perfecta.

  • ¡Lisa! ¡No puedo creerlo! - Tía Mel también corrió a abrazarla -¡Tienes las manos heladas! Pasemos adentro y te presto un abrigo.

  • Está bien, Mel, no te preocupes.

  • Fred, te presento a mi hermana Lisa.

  • Ungusto.

Mi tía y Fred nos dejaron pasar primero a mi madre y a mí. Yo estaba tan feliz que iba dando saltitos por toda la casa, sin poder contenerme de lo alegre que estaba.

  • Prepararé un té - dijo mi tía mientras iba a la cocina con Fred.

  • ¿Qué te ocurrió Mami? ¿Por qué desapareciste así?

Mi mamá se quedó un segundo como pensando la respuesta.

  • Mira, Maia. No puedo contarte lo que pasó de verdad, puedo decirte sólo una parte. Podría inventar el resto, y que lo creyeras, pero no voy a mentirte. Lo que sí puedes saber, es que me atacaron al salir del trabajo, cuando iba a buscarte a lo de Melanie, en Seattle. Me recuperé al poco tiempo, pero tuve que irme muy lejos, todos estos años estuve deseosa de reencontrarme contigo, pero si me demoré ocho años es porque pensé en ti, y en tu bien. Vine apenas pude, mi amor ¿Perdonarás a tu madre por haber desaparecido de tu vida tanto tiempo?

  • Sí - respondí mientras la volvía a abrazar. No importaba ya lo que hubiera pasado, ella estaba muy bien ahora, y volvíamos a estar juntas.

Mi tía volvió enseguida con el té, que mamá apenas si probó algunos sorbos pequeños. Durante toda la tarde, lo pasé contándole lo que había sido de mi vida todos estos años, ella escuchaba atentamente, como si lo que yo relataba fuera lo más importante del mundo. Se la veía tan feliz de estar nuevamente en casa.

  • ¿Volveremos a Seattle? - le pregunté.

  • ¿Tú quieres? Yo tenía pensado que nos quedáramos aquí, tú ya estás cursando la escuela en Forks, tienes amigos, toda tu vida está organizada en este lugar. - me dijo mientras yo sonreía, tenía toda la razón del mundo, lo que yo menos quería era cambiarme de instituto, de ciudad ¡Dejar de ver a Max! ¡Oh, no! ¡Menos mal que seguiríamos en Forks!

Gracias a los que me agregaron en favoritos y a quien comentó el caap anterior! Ojalá les guste este!

Besos!