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Historia 53621 — capítulo 3
Al día siguiente me levanté muy temprano y bajé a la cocina. Mamá ya estaba allí preparando el desayuno para mi tía Mel y para mí. Había dos tazas de café, una con leche y otra solo y cuatro tostadas con manteca y mermelada en la mesa.
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¿Y tú que vas a tomar? - le pregunté
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Ya desayuné, no te preocupes Maia. Hoy te llevaré al instituto y luego iré a buscar trabajo.
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El padre de unos amigos también es médico y tiene un alto puesto en el hospital. Puedo presentártelo y hablas con él a ver si hay alguna vacante. - propuse.
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Gracias, preciosa. Pero he decidido abandonar la medicina. Voy a dedicarme a alguna otra cosa. Por ahora, buscaré empleo en alguna tienda, o algo por el estilo.
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¿Y a qué se debe esa decisión? - preguntó mi tía.
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Tengo mis motivos. - fue toda la respuesta de mami - ¿Ya estás lista?
Las dos nos fuimos caminando tranquilamente. Teníamos tiempo. Estaba nublado y era un día gris, como casi todos en Forks, pero milagrosamente no llovía.
Llegamos al instituto temprano, algo que jamás me ocurría.
- ¿A qué hora sales? - me preguntó.
Yo estaba distraída mirando el auto que acababa de llegar, del que bajaron Bella, Nessie, Edward y Max.
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Maia, ¿A qué hora sales de clases?
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¡Ah! A las cuatro.
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Ok. Entonces a esa hora estaré aquí.
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Igual puedo volver sola a casa.
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Pero prefiero venir a buscarte.
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Hola Maia - saludó Alice que en algún momento había llegado al lado mío.
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Alice ¿Cómo estás? Te presento a… Bueno, te va a sonar raro, pero te presento a mi madre, Lisa Liars.
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¡Oh! ¡Qué sorpresa! Buenos días señora Liars. Soy Alice Cullen.
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Un gusto, Alice. Y llámame Lisa por favor. Nos vemos, niñas.
Alice soltó una risita y fuimos a encontrarnos con el resto de su familia.
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¿Qué tal ese reencuentro? - preguntó Bella luego de que Alice contara a todos que mi mamá había vuelto.
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Bastante bien. - Le contesté - Estoy tan feliz como nunca lo he estado, aunque, en algunas cosas noto extraña a mi madre.
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¿Extraña? - Preguntó Ness - ¿En qué?
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No lo sé exactamente, está como rara. Le pregunté que le había pasado y no me dijo nada concreto… - expliqué.
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¿Qué te dijo? - quiso saber Rosalie.
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Algo así como que no me lo podía explicar por mi propio bien, y que la atacaron la noche que desapareció, se recuperó al poco tiempo pero tuvo que desaparecer, también por mi propio bien… No sé, no entendí mucho.
-
Maia, seguramente tu madre tiene sus razones para… - comenzó Edward, aunque yo lo interrumpí.
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Sí, lo sé. Pero me gustaría que fuera sincera conmigo. No sé qué le ocurrió ni qué es lo que quiere hacer ahora. Ella es médica, adoraba su trabajo, y ahora decidió que quiere abandonar su carrera y trabajar en una tienda ¡No tiene sentido!
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Mira, - dijo Alice - tarde o temprano, tu madre te contara lo que ocurrió. Estoy segura. Sólo debes darle tiempo y confiar en ella.
Luego de esa conversación, entramos a clases. Teníamos Biología. La clase fue teórica y bastante aburrida.
A la hora del almuerzo, estaba buscando a Alice, y la encontré conversando con Max.
-Mira que confío en ti. - le dijo él.
-Haces muy bien. - respondió Alice sonriendo.
-Maia, ¿puedo hablar un segundo contigo?
-Sí, claro - le contesté nerviosa.
-Ven, sígueme. - comenzamos a caminar por un pasillo rumbo al patio del instituto.
-¿Qué ocurre, Max?
-Hmm, bueno, es que… quiero decirte que… Eres una persona muy especial para mí. Realmente te admiro y…
-¡¿Que tú me admiras?! - me sorprendí.
-¿Tanto te sorprende?
-Sí, porque no lo entiendo… Tú eres tan perfecto - apenas dije eso me arrepentí y sentí como mis mejillas se sonrojaban…
-No te das una idea de la cantidad de defectos que tengo. Yo te admiro porque eres una chica hermosa, llena de alegría, de vida, eres muy especial, Maia.
-Tú también eres muy especial para mí, Max.
De pronto mis labios y los suyos estaban unidos en un dulce y apasionado beso. Cuando nos separamos, estuvimos conversando hasta que sonó el timbre para ir a nuestra siguiente clase.
Era Educación Física. La profesora nos hizo correr durante doce minutos, y luego comenzamos a jugar volley. Alice, Bella, Nessie, unos compañeros llamados Mark y Lucas y yo contra Edward, Max, Kile, Rose, Lorelai y Hughes. En la mitad del partido, de pronto me sentí mareada, llegué a ver que Edward observaba a Alice preocupado antes de que todo se borrara de mi visión.
-¡Maia! ¡Maia!
-Estoy bien - dije apenas pude hablar. Estaba en el suelo, en medio de la cancha de Volley y todo el curso estaba alrededor mío mirándome como si fuera un cadáver.
-¿Maia de verdad estás bien? - me preguntó la profesora.
-Sí, estoy bien. - dije mientras me sentaba lentamente.
-¿Qué has almorzado? - me preguntó la profesora.
-Eh… - traté de recordar. Me había salteado el almuerzo para ir con Max - No almorcé.
-Chicas, por más dieta que hagan no tienen que venir a hacer actividad física sin haber comido nada. Les hace mal. Maia, vuelve a tu casa y hazme el favor de comer bien antes de venir a estas clases.
-Yo la llevaré a su casa - dijo Alice - ¿Te dije o no que Max y tú terminarían juntos? - dijo cuando subimos a su coche.
-Eres una genio. - le dije sonriendo. En ese momento sonó mi celular. Miré la pantalla, era un mensaje de Max. Decía: *"Prometo no hacerte saltear el almuerzo otra vez. Lo siento. Espero que estés bien. Un beso. Max".*Sonreí y luego escuché a Alice hablar por teléfono.
-…salimos antes así que no te preocupes. Yo la estoy llevando a tu casa. Nos vemos, Lisa. Un beso.
-¿Hablabas con mi madre? - pregunté
-Sí, le avisaba que no te busque, que estamos yendo.
Eso no tenía ningún sentido ¿Desde cuándo Alice conocía a mi madre? ¿Por qué sabía su número de teléfono? Aunque tal vez hubiera llamado al fijo de casa ¿Pero ese final "Nos vemos, Lisa. Un beso." Era más propio para hablar con una amiga, que con la madre de tu amiga a la que conoces de hola y chau en un segundo esa mañana en el instituto.