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Historia 53621 — capítulo 11
La cabeza me dolía un poco. Cada vez que respiraba sentía un fuerte dolor en el pecho. No podía moverme. Tampoco sabía en dónde estaba, ni qué había pasado, ni por qué estaba en donde fuera que estuviera. Oía algunos sonidos extraños, diferentes pitidos, voces ¿Podría ser alguno de esos pitidos mi celular despertándome para ir a clases? ¡Oh, no! ¡No quería levantarme e ir al instituto! ¡Un momento! Mi despertador era una canción linda, no ese sonido molesto y horrible. Tal vez mi madre había puesto otro despertador para conseguir levantarme… ¿Había mencionado algo de eso la noche anterior? No lo recordaba ¿Qué era lo último que recordaba? Intenté hacer memoria. Habíamos ido con Nessie a Port Ángeles. Ella se había comprado un vestido para usar en una fiesta en La Push ¡El accidente! Recién me daba cuenta de lo ocurrido ¿Nessie estaría bien? ¿Y si le había pasado algo a ella? Abrí los ojos y me encontré con mi madre, Ness, Alice y Max.
-¿Cómo estás, hijita? - preguntó mamá preocupada.
-Bien, un poco confundida ¿En dónde estamos?
-En el hospital, has estado muy mal, Max tuvo que utilizar tu don para salvarte, estuviste cerca de un mes en coma y en terapia intensiva. Hace una semana comenzaste a mejorar más rápidamente y ayer Carlisle te trajo a una habitación común. - explicó mi madre. Yo estaba asombrada, acababa de enterarme de que me había muerto y Max me había resucitado.
-¿A ti no te pasó nada? - le pregunté a Nessie.
-No - dijo ella negando con la cabeza - en realidad sí, pero me curo muy rápido. Para cuando abrieron el autobús en la parte en que habíamos quedado atrapadas, ya estaba bien. Sólo estaba aterrada por ti.
-¿Y qué ha pasado este mes que me perdí?
-En realidad - dijo mi madre, - quisiera contarte lo que ha pasado hace más tiempo. Quiero explicarte exactamente lo que ocurrió hace casi nueve años.
-¿No era que no podías decirme nada de eso? ¿Qué era muy peligroso? - pregunté asombrada sentándome en la cama, me moría de ganas de saber la verdad.
-Las circunstancias han cambiado ¿Te cuento o no?
-¡Claro que sí!
-Muy bien. Entonces, tenía que trabajar y tú eras pequeña. Llamé a la mujer que se quedabaa cuidarte, pero ella estaba enferma. Por eso, llamé a tu tía y le pedí que se quedara contigo. Ella aceptó encantada. Te dejé en su casa y me fui al trabajo. El día laboral fue normal, uno como tantos otros. Salí tarde, de noche y comencé a caminar. De pronto sentí que alguien me agarraba, me tapaba la boca y comenzaba a correr a una velocidad indescriptible. No veía nada a mi alrededor, sólo un montón de haces de luces que pasaban como líneas amarillas y blancas. No supe nunca cuanto tiempo pasó hasta que nos detuvimos y sentí que me dejaban sobre el suelo. Estaba tan mareada que estuve un buen rato sin poder moverme. Cuando pude incorporarme vi que estaba en una habitación, y que a mi lado había un hombre. "Hola, yo soy Joham" me dijo. Yo estaba aterrada. "No tengas miedo, no va a pasarte nada malo. Sólo quiero que me hagas un favor. Necesito que te vengas conmigo, formaremos una bella familia." Yo me negué, pero nada pude hacer contra sus fuerzas. Era descomunalmente poderoso. Me llevó a esa velocidad indescriptible hasta una casa, en medio de la selva. Era imposible que yo pudiera escapar sin perderme. Pasaron los días, y me dijo que lo que quería era tener un hijo conmigo. Que luego de que el niño naciera me devolvería a Seattle y él se encargaría del pequeño. Yo no sabía qué hacer, lo que más deseaba era verte a ti, y volver a tener mi vida, pero tampoco podía tener un niño con un desconocido y dejarlo abandonado. No sé cómo, pero acepté. Joham vivía con sus dos hijas. Apenas se enteraron del embarazo ellas me cuidaron mucho. Un día, cuando él no estaba, vino otro joven a la casa. Un chico al que yo no conocía. Recuerdo la sorpresa con la que me observó. "¿Tú eres su nueva mujer?" me preguntó. Yo comencé a llorar desesperada y luego le expliqué lo que había ocurrido. Las dos chicas, Luana y Lorena, no lo sabían. Entonces Nahuel, el chico que acababa de entrar, me contó todo. Recuerdo que me dijo: "Voy a explicarte algo que te resultará totalmente increíble, pero el caso es que Joham no es un ser humano, es un vampiro.
-¿Perdón? ¿Qué había fumado Nahuel? - interrumpí. Ness soltó una carcajada.
-Es cierto - dijo Alice - los vampiros existen.
-¿Ustedes se están escuchando? - pregunté.
-Cuando un vampiro muerde a un ser humano, le pasa ponzoña y de esa manera lo convierte en un igual, en un ser mucho más poderoso, con la piel helada, que brilla demasiado a la luz del sol, que puede correr mucho más rápido que cualquier persona, que no necesita dormir, y que se alimenta de manera distinta, se nutre de sangre. - explicó mi madre lentamente.
-¿Quieres decirme que ustedes son vampiros? - pregunté.
-Sí, sigo con la historia. Nahuel me explicó que la única forma de salvar mi vida sería la transformación en vampira. El bebé que yo llevaba adentro era mitad humano y mitad vampiro. Al nacer, si seguía siendo humana, me mataría. "Entonces, prefiero morir. Lo único por lo que quisiera vivir es para volver a ver a mi hijita, pero si la única forma es que me convierta en un ser peligroso para ella, elijo la muerte." Nahuel me dijo que no había problema, que hacía unos años, él había conocido a una familia que no atacaban a los humanos, que incluso había una semivampira que era fruto del amor entre una chica y un vampiro. Que ellos podrían ayudarme a tener el bebé sin morir en el parto y a hacerme vegetariana, es decir, nutrirme sólo de sangre animal. Tomó su teléfono y habló con Edward. Dos días más tarde, yo estaba en Alaska. Todos fueron excepcionalmente buenos conmigo. Por ese entonces los Cullen vivían allí. Ellos me explicaron cómo estaba compuesta su familia. Carlisle, fue el primero en ser inmortal, luego convirtió a Edward, después a Esme, que se convirtió en su pareja, luego a Rosalie, y finalmente a Emmett. Tiempo después se les unieron Alice y Jasper. Bella era una adolescente cuando se enamoró de Edward, se casaron, tuvieron a Nessie y Bella se transformó.
-¿Eres hija de Edward y Bella? - pregunté mirando a Nessie con sorpresa.
-¿No te dije que soy la prueba de que estas cosas funcionan? - preguntó ella riendo.
-¿Y Max?
-Todavía falta para eso. Un mes más tarde nació Jackie.
-¿Un mes? - me asombré.
-Los semivampiros crecemos mucho más rápido que los humanos, en siete años somos adultos. - dijo Nessie.
-¿Entonces tengo un hermano menor, que parece mi hermano mayor? ¿Es el Jackie que vi en tu recuerdo, Ness?
-Claro. - dijo mi madre - Yo ahora era vampira, y estaba deseosa de sangre humana. Por lo que era imposible que me acercara a ti sin matarte. Pasaron años hasta que pude estar más o menos cerca de un humano, sin embargo, llegar a estar a tu lado todo el tiempo podía ser arriesgado. Yo me debatía entre la desesperación por verte y el terror a lastimarte. Ya habían pasado unos tres años desde el nacimiento de Jackie, cuando decidí que ya podía acercarme por completo a los seres humanos. Lo que fue un error…- mi madre dejó de hablar.
-¿Qué pasó? - pregunté asustada mirando a todos.
-Lisa, no tienes que contarle eso - dijo Max.
-Sí, le voy a contar todo. - insistió mi madre - Habíamos salido de caza con Jackie y Rosalie. Yo decidí, a la vuelta, pasar por la ciudad. Estaba vacía, en el centro, a lo lejos, vimos a un chico que caminaba. Yo había detectado su aroma, y creí que podría acercarme un poco más a él. Pero entonces, fue demasiado, y lo ataqué - yo jamás había visto a mi madre tan avergonzada por algo - Rosalie logró separarme de él, pero estaba muy malherido. La única forma de salvarlo, era transformarlo. Me vas a odiar por esto, y tal vez tengas razón. Max era ese chico. - mi mamá se quedó un segundo, como esperando que yo dijera algo.
-Continúa. - fue todo lo que se me ocurrió decir.
-Tres años después de eso, los Cullen volvieron a Forks, y yo me quedé en Denali. Cuando volvieron en vacaciones, me enteré de que eras compañera de Alice, Bella y Nessie. Y dos años más tarde, ya pude volver sin drama.
-¿Y por qué antes no podías contarme?
-Los Vulturis son como los nobles, pero en el mundo de los vampiros. Ellos se encargan de que nadie sepa que existimos. Si algún humano se entera, debe morir o transformarse. Vinieron hace poco, y se enteraron de tu existencia. Hubo un pequeño entredicho, hasta que Ness lo solucionó, les mostró que yo no estaba dispuesta a perderte. Y es algo que he confirmado este mes. Algún día, así sea cuando tengas ochenta o cien años, te convertiré en vampira para evitar que mueras.
-¡Hazlo antes! ¡No me vas a dejar hecha una anciana eternamente! - dije riendo.