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Historia 53621 — capítulo 12

A la mañana siguiente, me desperté y lo primero que vi, en una silla al frente de la cama, era a un chico desconocido. Su cabello era castaño oscuro, como el de mi madre o el mío, su piel era pálida como la de los vampiros. Era difícil decir qué edad tenía, podía parecer de quince, dieciocho, o veinte. Apenas me moví en la cama se volteó hacia mí, sus ojos eran de un azul intenso.

-Hola ¿Tú eres…

-Jack Liars, un gusto - dijo con una sonrisa tendiéndome la mano. Yo se la estreché y comencé a reír.

-Mi hermano menor - comenté.

-Exacto, soy un niño de ocho años. - dijo él.

-Se nota. Siempre quise tener un hermanito, desde que era niña. - le confesé.

-Y yo siempre quise conocer a mi hermana mayor, desde que nací.

Nos quedamos un rato en silencio, simplemente observándonos, ninguno comentó nada.

-¿Vives en Alaska? - le pregunté, había muchas cosas sobre él que deseaba saber.

-Sí, Tanya, Carmen, Eleazar, Garret y Kate son como mis tíos.

Extrañamente, mi hermano y yo vivíamos realidades similares. Mi madre había desaparecido de mi vida por completo y había vivido en Alaska, con Jackie. Él nació y tuvo a mamá hasta los siete años, cuando ella vino a Forks ¿Luego de unos años mamá volvería a Alaska con él?

-¿Por qué no puedes venir a vivir a Forks? - le pregunté.

-Ahora, no lo sé. Hace un año, cuando mamá vino a reencontrarse contigo, ella no quería que yo viniera porque no quería mentirte sobre quien era yo, y no había forma de decirte la verdad sin revelarte lo que somos.

Esa sería una solución ¿Aunque qué le diría mamá a tía Mel si llevaba a Jackie a casa?

A la tarde siguiente, pude salir del hospital. Me sentía muy feliz de poder estar en libertad nuevamente, aunque eso implicara toda una tarde de compras con Alice y Rosalie.

-¡Mira este vestido, Maia! ¡Te quedaría divino! - observé lo que Alice me mostraba, un vestido color violeta, largo hasta el suelo, de una tela muy suave y delicada.

-¿A dónde quieres que vaya con eso? ¡¿Al instituto?! - exclamé.

-En realidad, pensaba en tu fiesta de cumpleaños.

-Alice, para eso falta un mes.

-¡Pero cumples dieciséis! Y te encantará la fiesta que estoy organizando, será la mejor fiesta que he organizado en los últimos setenta, ochenta años.

-¿Y necesitaré semejante vestido?

-Por supuesto. - aseguró ella, y entró a la tienda a comprarlo.

Salimos del centro comercial con un millón de bolsas. Intentamos acomodarlas en el coche de Rose, pero ocupaban todo excepto el asiento del conductor.

-¿Y dónde van a subir, Alice? - le preguntó Rose.

-Mmm, Maia ¿Quieres descubrir lo que es correr a velocidad vampírica?

-No lo sé. - respondí dudando

-Sube a mi espalda.

Apenas lo hice, Alice comenzó a correr tan rápido que no veía en dónde estábamos. De pronto se detuvo y me di cuenta de que estábamos en la puerta de mi casa. Me bajé y comencé a caminar, las rodillas me temblaban un poco.

-¿Rose aún no ha llegado? - pregunté sin poder creerlo. Mi madre salió a la puerta.

-Hola chicas - saludó, en cuanto mis ojos se conectaron con los de ella empezó a reír. - Alice, ¿has pensado en dónde guardará esa ropa?

-En su armario, tiene demasiadas cosas viejas.

Rosalie llegó a casa una media hora después, protestando porque el centro estaba abarrotado de vehículos y no podía conducir a ocho mil kilómetros por hora. Entre ella, mi madre, Alice y Jackie acomodaron mi armario en segundos. Yo apenas si sentía que algo se movía a mi alrededor.

Mi madre habló con tía Mel sobre Jackie, le dijo que había descubierto que era hijo de Martin, un hermano de ellas que había muerto hacía doce años. Según esa historia, mamá se había encontrado con la antigua novia de Martin, quien le reveló que el chico era hijo de él, y había hecho un análisis de ADN que lo confirmó. Eso había ocurrido hacía tres años, ahora, la madre de Jackie había muerto y él venía a vivir con nosotras.