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Historia 53621 — capítulo 13
Mamá había alquilado una casita para nosotros tres. Por un lado, porque queríamos, mejor dicho, necesitábamos comenzar nuestra vida como familia, y si bien estaba claro que tía Mel era parte de nuestra familia, ella también necesitaba un poco de intimidad. Las cosas entre ella y Fred iban de viento en popa.
La casa era pequeña, pero muy cómoda. En la planta baja había una sala de estar, un baño y cocina, arriba dos dormitorios y un baño. Mamá había decidido que ella no necesitaba dormitorio, así que era uno para Jack y otro para mí. El patio no era muy grande, pero daba directo al bosque, lo que era muy cómodo para mamá y mi hermano.
-Espera a que le cuente a Bella qué casa alquilaron, le encantará - dijo Edward apenas mamá se la mostró.
-¿Por qué lo dices? - pregunté.
-Esta era la casa de su padre, hace ochenta años, cuando era humana y recién vino a Forks. - Edward explicó esto con una expresión de cariño y a la vez nostalgia. Enseguida se puso a ayudar a mamá a acomodar las cosas de la mudanza. La sala ya había quedado lista cuando escuché la voz de Bella en la puerta.
-¡Oh, vaya! - exclamó con sorpresa. Yo me voltée y la vi, observaba la casa como sorprendida. Luego miró a Edward - Alice me dijo que estabas aquí, pero no entendía por qué. Ahora veo ¡Qué bueno! Tendré una excusa para venir a esta casa.
-Tenemos que acomodar la planta de arriba - dijo mi madre mientras subía una cama por la escalera como si fuera de papel.
En un rato, todo quedó listo. Mamá había puesto un sofá cama en la sala, se suponía que Jack dormía allí. La habitación de mi hermano tenía una cama matrimonial y un gran armario. Mi armario era aún más grande, Alice se había encargado de prepararlo. Yo esperaba encontrar algo con lo que pudiera salir a la calle sin que todo el mundo se diera vuelta a mirarme.
-Jackie - llamó Mamá cuando ya estábamos nosotros solos, era de noche. Ella estaba preparando la cena para mi hermano y para mí. - ¿Quieres ir al instituto? - le preguntó.
-¡Hey! - me quejé - ¡Yo también quiero elegir si ir o no!
-Lo siento, para ti no es optativo - dijo mi madre sonriendo - aprovecha que ves a Max seis horas diarias en clase.
-Sí quiero ir - contestó Jackie - ¿Crees que pueda empezar en el mismo curso que Maia? - le preguntó a Mamá. Luego me miró a mí - ¿Te gustaría que fuéramos juntos?
-Sí, será divertido.
-Iré a Alaska a buscar mis cosas - dijo Jackie - estaré aquí en dos días.
-¡Yo también quiero ir! - exclamé, me moría de ganas de hacer un viaje, y además, conocería el lugar en el que se crió mi hermano y en donde estuvo mamá durante ocho años - ¡Llévame, por favor!
-Mmm, no lo sé - dijo mamá pensativa.
-¡Por favor, Mami!
-Has perdido muchos días de clases… Debes reintegrarte al instituto, Maia.
-Sólo serán dos días. Mientras tú te encargas de hacer los trámites para inscribir a Jackie en el instituto ¡Por favor!
-Bueno, está bien.
-¿Puedo decirle a Max que venga? - le pregunté a Jackie.
-Sí, - dijo él - y le diremos que lleve su coche, porque si voy contigo no iré corriendo. Sube a mi espalda, vamos a lo de los Cullen.
-Jackie - dijo mamá cuando yo estaba subiendo a su espalda - recuerda que vas con Maia, no quiero que conduzcan a más de ciento cincuenta, ni que vayas a cazar contodos y la dejes sola, ni que…
-La cuidaré, Mamá - dijo y saltó la pequeña valla que separaba el patio de la casa del bosque. Un segundo después estábamos en lo de los Cullen.
Max preparó su coche y enseguida salimos, era bastante tarde, por lo que enseguida me quedé dormida. Cuando me desperté, a la mañana siguiente, estábamos a dos cuadras de la casa. Todo a nuestro alrededor estaba nevado y cubierto de hielo.
Apenas estacionó Max, un par de mujeres salieron a saludar. La primera de ellas llevaba el cabello suelto, tenía unos rizos de un rubio pelirrojo. Era esbelta y perfecta como todos los vampiros que había conocido. Sus ojos dorados se posaron un segundo en mí con una sonrisa.
-¡Tú debes ser Maia! ¡Eres el calco de Lisa! - exclamó acercándose a abrazarme. - Yo soy Tanya, un gusto linda.
-Yo soy Kate - la otra mujer tenía el cabello tan dorado como sus ojos. Me saludó con una sonrisa y me hizo un ademán para que entrara a la casa - pasa antes de que te mueras de frío. Bienvenida a Denali.
Entré a la casa enseguida porque hacía realmente mucho frío. Adentro estaba realmente cálido.
-Maia, hemos puesto a andar la calefacción pero no tenemos a nadie que nos oriente - dijo Kate - ¿Está bien así, la subo o la bajo?
-Está bien, gracias.
-¿Cómo han logrado que Lisa se separe de esta niña? - preguntó Tanya divertida
-No ha sido fácil - dijo Jackie con tono cansado - desde anoche a hoy me ha mandado trece mensajes al celular "Recuerda que Maia necesita abrigarse, no dejes que se enferme"; "Acuérdate de darle de comer a tu hermana", "No conduzcan muy rápido"; "No lleves a Maia a correr en Alaska, tendrá frío" ¿Sigo leyendo?
-¡Es insoportable! - exclamé - Eso debería mandármelo a mí, después de todo soy tu hermana mayor.
Pasamos sólo ese día en Denali, ya que mi madre me había dado permiso para salir dos días y estaba acosando a Jackie con mensajes. Max me llevó a recorrer la casa mientras Jackie preparaba sus cosas. Me quedé asombrada cuando descubrí que mi hermano tenía un Ferrari último modelo.
-Ahora veo por qué Mama insiste con que conduzcas a velocidad normal. - dije al ver el coche.
-Es difícil ir despacio en esto - dijo sonriendo.
-¿Me dejas conducirlo? - preguntó Max.
-Claro.
Max y yo volvimos en el coche de Jack y mi hermano en el de Max.