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Historia 53621 — capítulo 18
Para desgracia mía, las vacaciones estaban acabando. Demasiado pronto habían vuelto los días frescos y lluviosos, y demasiado pronto volverían las clases. Alice ya nos había arrastrado a Angie y a mí hasta el centro comercial de Seattle a comprar todo lo necesario para volver a comenzar un año en el instituto. Angie parecía encantada, y compartía gran parte del sentido de la moda de Alice. Yo, en cambio, no quería ir a clases con blusas de seda, sino que prefería algo más sencillo. Sí dejé a Alice elegirme un bolso hermoso, negro con unas pequeñas piedrecitas de colores en las esquinas.
Cuando llegamos a Forks, encontré a Max y a Jackie jugando al scrabble en la mesa de la cocina de casa.
-¿Cómo te ha ido? - preguntó Max sonriendo
-Bien, Alice me obligó a comprar tanta ropa que no sé en dónde entrará, pero todo bastante bien.
-No, Alice, no te dejaré - dijo Jackie mientras Max reía.
-¿De qué me perdí?
-Alice acaba de decirle a mamá que iba a pedirme permiso para poner tu ropa en mi placard. No quiero un ropero lleno de vestidos femeninos en mi dormitorio. - explicó mi hermano.
-Y yo no voy a cambiarme en tu cuarto, así que Alice busca otro lugar.
Mientras Alice se las arreglaba para meter mis nuevas vestimentas en la casa, Max me llevó a dar un paseo por el bosque. Él me llevó sobre su espalda hasta un hermoso claro que estaba cubierto por las últimas flores de la temporada.
Las clases comenzaron nuevamente. Max, Angie, Bella, Alice y yo estábamos en el mismo curso. Jackie, Edward y Nessie habían sido elegidos para la otra división. Jasper, Rose y Emmett se suponía que estaban comenzando la universidad. Y de hecho, lo estaban haciendo. Rosalie había decidido que quería ser maestra jardinera. Esa sería su manera de darle uso a sus instintos maternales sin llevar a un bebé humano a una casa llena de vampiros. Jasper se había inscripto en un curso de relaciones humanas internacionales, algo que no le costaba demasiado. Y Emmett había optado por estudiar ingeniería informática, una excusa para desarmar y armar objetos electrónicos permanentemente.
Nuestra primera clase fue Geografía. Teníamos una profesora nueva que comenzó presentándose y explicando que ese año veríamos Geografía de Norteamérica, enfocándonos en la relación entre los relieves y las formas de producción de cada zona.
Luego del recreo, tuvimos Matemáticas. Como siempre, yo tenía tremendos problemas en esa asignatura. Pero Angie, mi nueva compañera de banco resultó muy buena en Matemáticas.
Luego fuimos a almorzar y nos siguió la clase de Biología. Ese año veríamos toda clase de plantas. Cuando terminó la clase, me dirigí al estacionamiento. Acordé con Max para ir a su casa un par de horas más tarde, y fui hacia mi coche. Estaba por entrar cuando oí la voz de un hombre que me llamaba.
-¿Maia Liars? - preguntó. Era alto, de contextura mediana, ojos café y cabello castaño claro. Estaba apoyado en la pared del frente del coche.
-¿Quién es usted? - pregunté asustándome, el Ferrari de Jackie ya no estaba, y no me atrevía a dar vuelta la cabeza para ver si los Cullen seguían allí o no.
-Tu padre, quiero dar una vuelta contigo y conversar algunas cosas.
-No - le dije aterrada, no sabía si era mi padre o no, pero no pensaba dar una vuelta con un desconocido - Si eres mi padre, ve a mi casa, por tu propia cuenta, habla con mi madre y luego hablaremos nosotros. - dije.
-Lisa no querrá que hable contigo…
-Pero ella dijo que no irá a ningún lado con usted. - casi rugió la voz de Max detrás de mí ¡No se había ido aún! Me sentí totalmente aliviada, me di vuelta y vi que Edward lo acompañaba.
-Mira niño, es mi hija. Tú no me vas a impedir hablar con ella. - dijo mientras me tomaba del brazo con tanta fuerza que me hacía daño. Max tardó un segundo en tomar su brazo.
-¡Suéltela! - ordenó.
Parecía que el hombre no pensaba hacerlo, pero luego de una mueca de dolor y una mirada de odio a mi novio, lo hizo. Con la otra mano se sostenía el brazo que Max le había apretado.
-Robert, aléjate de ella. - dijo la voz de mi madre. Se la veía tranquila pero su mirada hacia el hombre era de profundo odio. Luego miró a los Cullen - ¿La llevan a su casa? Yo voy a buscarla después. Robert y yo tenemos que hablar algunas cosas.
-Claro - dijo Max. Luego me miró. - Sube en el asiento acompañante, yo manejo.
Max arrancó y salió del estacionamiento con tranquilidad mientras yo veía que el tal Robert le gritaba a mi madre cosas del estilo "es mi hija y sabes que no puedes ocultármela eternamente". La única vez que había oído hablar de mi padre había sido a mi tía Melanie, quien dijo que era un monstruo.
-Maia, estás temblando, cálmate, no pasa nada - me dijo Max.
-¿Crees que mi madre estará bien sola con él? - pregunté asustada. Max soltó una carcajada.
-¡Maia! Ese tipo es un humano, y tiene un hueso del brazo fracturado. Tu madre es vampira. Si quieres preocuparte por alguien, hazlo por ese hombre ¿Cómo está tu brazo?
Ahora que lo preguntaba, me di cuenta de que me dolía desde que lo había soltado Robert.
-Me duele un poco - admití.
-Déjame ver - dijo, acababa de estacionar en el garage de los Cullen. Con mucha delicadeza levantó la manga de mi camisa.
Cuatro dedos morados se observaban con claridad en una pequeña hinchazón. Él apoyó su palma sobre mi brazo. El contacto con su piel helada me calmó bastante.
-Carlisle no está ¿Pero quieres que lo busquemos en el hospital? - dijo Max preocupado.
-¡No! Es sólo un moretón. Además quiero hablar con Edward ahora. - dije mientras bajaba del auto. Max me abrió la puerta y me dio paso.
-¿Qué pasa? - me preguntó Edward que estaba sentado en el sofá esperando que yo le preguntara lo que seguramente sabía que yo quería preguntarle.
-¿Quién es ese hombre y qué quería?
-Es tu padre, se llama Robert Halliday y quiere conocerte, reconocerte como su hija y tener derecho a días de visita y todo eso. Está dispuesto a hacerle un juicio de tenencia a Lisa. Tu madre lo odia porque es un golpeador. Ella no va a dejar que se te acerque. No te preocupes. - dijo Edward.
-¿Te sigue doliendo el brazo? - preguntó Max.
-No, ya se está pasando.
-¿Qué te pasó? - preguntó Jacob, quien acababa de bajar.
-No importa, déjalo ahí.
-¿Intentaste abofetear a Max? No te lo recomiendo, o si no pregúntale a Bella. - dijo entre risas.
-Cállate o te daré ahora un puñetazo - dijo Bella.
-¿Cuándo le diste un puñetazo a Jake? - preguntó Nessie.
-Cuando era humana - dijo Bella - y me esguincé la muñeca…
-¿Por qué le quisiste pegar? - quiso saber
-Tu novio te lo va a contar - dijo Edward sonriendo mirando a Jake.
Mi madre entró en la casa. Lo primero que hizo fue acercarse a mí, abrazarme y preguntarme si estaba bien. Luego miró mi brazo y comenzó a maldecir a Robert. Después, me aseguró que iba a impedir que se me volviera a acercar. Estaba preocupada, Robert le había anunciado que haría un juicio de tenencia, y argumentaría en su contra que ella desapareció durante seis años de mi vida. Para eso, mi madre no tenía explicación alguna, al menos frente a los humanos. Ella tenía en contra del hombre que él era un golpeador, pero no sabía con seguridad, qué argumento ganaría.
Carlisle entró con paso tranquilo en la casa, se detuvo un segundo a observar a Max antes de preguntarle.
-Max, por casualidad ¿Hoy le has fracturado el brazo a un hombre en el estacionamiento del instituto?
-No puedes culparlo, Carlisle - dijo mi madre que iba y venía de una punta a la otra de la sala - Lo hizo para ayudar a Maia. El tipo es un golpeador, es el padre de Maia. Mira en el brazo de ella el morado que le dejó. Está muy bien lo que hizo, de lo contrario posiblemente él le hubiera fracturado el brazo a Maia…
-Lisa ¿Estás bien? - preguntó Carlisle sorprendido - No iba a decirle nada a Max, quería saber qué ocurrió, nada más.
-Lo siento - dijo mi madre.
Angie entró a la sala en ese momento, seguida de Alice y Jasper. Llegué a ver que Edward le decía algo a Jazz, pero no logré escuchar, solo supe que él asintió con la cabeza. Luego Max contó a Carlisle lo que ocurría. Carlisle no dijo nada, pero subió las escaleras. Todos nos quedamos observando sorprendidos.
-Es una muy buena idea - dijo Edward.
Un minuto más tarde, Carlisle bajó y le entregó un papel a mi madre.
- Es un certificado que dice que en las fechas que desapareciste estuviste en el hospital de Alaska, con un cuadro de amnesia, del que te recuperaste hace un año. - Le explicó - los otros papeles son los estudios que se supone, te realicé.