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Historia 5368 — capítulo 1

Capítulo 1

Es 14 de febrero en Hogwarts, día de San Valentín. En el comedor se respiraba el aire bullicioso y enamorado de los estudiantes. La decoración variaba entre cintas rojas, amarillas, verdes, violetas... que se entrelazaban formando corazones. Del techo encantado caía una lluvia de burbujas que al estallar, soltaban un coro de frases: “¡Te quiero amigo! ¡Felicidades! ¡Te amo!...”

La profesora McGonagall vestía una túnica azul y con una sonrisa tocó suavemente su copa llamando al silencio. Dumbledore hablaría a todos:

  • A inicios de este curso anuncié que habría sorpresas. Pues hoy es una de ellas; se inaugura un baile de gala por el “Día del Amor”. Además, habrá un buzón mágico por el que podrán enviar sus postales incluso fuera de Hogwarts. ¡Cuidado! No será tan sencillo, pues tiene su trampa... Se darán puntos adicionales a la casa a la que pertenezca la carta más romántica ¡Felicidades! Y espero que me escriban también – y el director de Hogwarts guiñó un ojo; una sonrisa y tomó asiento.

El bullicio habitual se restableció. En un punto de la mesa de Gryffindor 4 amigos conversaban animadamente:

  • ¡Prepárate a recibir todas las cartas de Hogwarts Harry! – decía Ron a su amigo – Apuesto a que todas las chicas querrán escribirte.

  • ¿Tú crees? – le respondió Harry – No soy el único que tiene un Club de Fans, al menos en Slytherin no existe esa palabra..

  • Pero al menos existe una persona que en verdad te admira y que te escribirá seguro. ¿Verdad Ginny? – dijo Hermione a la hermana de Ron. Esta última se puso colorada pero sonrió.

  • ¿Quién podría ser? – y ante la mirada burlona de Hermione le dio un codazo

  • No te preocupes Ginny, quien quiero que lo haga no lo hará – y echó un vistazo a Cho Chang en la mesa de Ravenclaw – pero si alguien quiere enviarme una felicitación, la aceptaré.

  • ¡Qué modesto eres Harry! – le espetó Ron – A propósito ¿Creen que a la profesora Fleur le agraden mis felicitaciones?

  • ¿A quién no Ron? – le dijo Hermione – Yo también quisiera que me escribieran.

  • ¡Entonces vallamos a echar las postales y que nos lleguen muchas por el bien de Gryffindor! – insitó Harry.

Más tarde en clases de pociones, el profesor Snape sostenía un pergamino en mano:

  • El director me ha pedido que esta y ¡única! clase fuera distinta, y me ha pedido que les enseñara la receta del “Filtro Amoroso”. Considero este jueguito para tontos, muy peligro para inexpertos – y orientó hacia Neville su dura y fría mirada – Pero bien ¡No admito errores! ¡Tomen nota de todo cuanto diga!

  • ¿Debería virar mi caldero sobre Snape a ver si cambia su humor? – le dijo Ron a Harry, y este último sonrió.

  • ¡Sin comentarios Weasley! – le gritó Snape a Ron cuando pasó junto a su puesto.

  • Así que si enciendo la varilla del filtro amoroso tendré pareja para el baile de esta noche - comentó a Ron a Harry.

  • No es tan sencillo Ron, recuerda que solo una persona captará el olor de tu filtro y esa será la que vendrá a ti – le respondió Harry.

  • ¿Qué tenemos hoy en DCAO? – dijo Hermione cambiando el tema.

  • Lo sabrás ahora. Ahí está Fleur.

Todos sin excepción se quedaron ensimismados con la entrada de la profesora. Digo “todos” y no “todas” que estaban ya habituadas a soportar la actitud de los varones; parecía como si la profesora no se diera cuenta de lo que hacía de lo que hacía con sus encantos de veela. Esta vez vestía una túnica perla, que dejaba ver los contornos de su cuerpo definidos en la tela., y su pelo que parecía flotar, junto con su sonrisa encantadora, eran como para dejar loco a cualquiera. “Todos” reaccionaron cuando habló:

  • Buenos días. Espego que mi túnica a la moda no afecte paga nada la clase de hoy.

La clase entera se rió. Hermione miró a Ron y viendo que este seguía embobado, borró la sonrisa de su cara. Tomó la varita y apuntó a la silla de Ron murmurando: Resbalus, y la silla calló llevándose al muchacho consigo. Las risas aumentaron ante el suceso. La clase fue muy agradable. Luego de ella, el olor a comida se sentía en los pasillos. Después de un almuerzo ligero, Ron y Harry se dirigieron a la torre de Gryffindor a leer las postales que el buzón hacía aparecer en sus respectivas mochilas.

  • Recibí carta de mi mamá – decía Ron – Nos envía un suéter y un gorro de invierno a cada uno ¿Sábes? Empecé a coleccionar los suéters que me envía ¡Ya con este son como 20!

  • No exageres Ron, por lo menos es un regalo honesto.

  • Aquí hay una que parece ser de... ¡Hagrid! Viene con una caja de pasteles horneados por él. Te cedo mi caja.

  • ¡Mira! Aquí hay más postales de felicitación...

  • ¿Más? Harry, ¡Son de media escuela!

  • Si, parece... Espera, esto es un pergamino, no una postal.

  • ¿No verás la pista del buzón? Hallé una.

  • No me interesan en absoluto, todas dicen lo mismo. Pero esta parece que... – dijo Harry y desenrolló el pergamino leyendo para sí:

Harry:

Desde el primer día que té vi en el expreso de Hogwarts supe que eras diferente. No por tus ojos verdes y tus gafas, o por la cicatriz en rayo de tu frente, sino por tú valentía al enfrentarte a un mundo también desconocido para mí. Pero esa admiración que sentí en mi infancia, ahora es otra cosa aún más grande, no sé decirte bien, pero creo que es amor. Tal vez esto que siento, no se pase de lo que ahora es: tan solo un sueño, porque otros corazones te persiguen siendo mayor tu inclinación por ellos. Tal vez por eso ignores lo que en mi corazón esta ocurriendo y tal vez esto no pase de ser un bonito anhelo. Solo quiero hacértelo saber, que yo te quiero, y aunque me ignores, no me importa, yo te seguiré amando. Pues esto, tal vez no pase de ser tan solo un gran deseo y aunque sé que me conoces y tratarás de hallarme, déjame seguir soñado con tu imagen...

“He aquí tu pista Harry Potter;

Serás un tonto si rechazas esto:

Alicia perdió algo en la mañana

Pero en la tarde encontró al sujeto,

Si sabes lo que es para el gran baile

Cuando lo sepas quedarás perplejo”

  • ¿Ron, que crees que signifique esta pista? – preguntó Harry a su amigo, pero este le extendía un pergamino con cara de indignación y horror al mismo tiempo.

  • ¡Mira esto! ¡Dime que no es cierto!

Harry tomó la carta y con alguna sorpresa vió que era la letra de Hermione. Iba dirigida a Víctor Krum, el famoso jugador de quidditch y muy amigo de Hermione, por cierto. Leyó algo sobre que Víctor le había pedido a Hermione ser novios y que esta de... Harry se detuvo y cerró el pergamino. No creía bien el estar leyendo correspondencia ajena.

  • Ron, no es para tanto.

  • ¡Si lo es! ¡Leéla!

  • No. Debemos devolvérsela a Hermione. Seguro es una confusión del buzón.

  • ¡No! ¡El buzón lo puso en mi mochila y no en la de Krum!

  • Ron, Hermione está en su derecho de hacer lo que le plazca. Si quiere tener de novio a krum, pues está bien.

  • ¡Somos sus amigos! ¡Debió haberlo dicho, por lo menos a ti!

  • Ron, ¿No estarás celoso?

  • ¡Qué dices! ¡Claro que no!

  • Entonces ¿Por qué tanto escándalo? – Harry no pudo evitar que la risa se le escapara de los labios.

  • Esto no se queda así ¡Me va a oír! – tomó el pergamino de manos de Harry y salió corriendo – Se la iré a devolver.

  • Pero Ron, creo que... Bueno. Ron con sus cosas y yo con mi pista ¿Quién podrá ser?