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Historia 53710 — capítulo 2

Desde la cocina se escuchó una voz que decía:

-Noemí, date prisa, que vasa llegar tarde tu primer día de instituto.

-¡Voy!, mamá.

Una chica de pelo castaño y rizado, y ojos marrones, bajó las escaleras a toda prisa. Vestía una blusa blanca, y un short. Al hombro llevaba colgada una mochila. Se sentó a la mesa de la cocina y se tomó el zumo de naranja que su madre le había dejado.

-¿Quieres que te acerque al instituto?- me preguntó mi madre.

-Sí, gracias, mamá, no quiero llegar tarde en mi primer día de clase- le respondí.

Nos dirigimos hacia el coche. Al cabo de un cuarto de hora ya estaba en la puerta, desde lejos, vi a un chico que me estaba saludando con la mano.

Le sonreí sonrió, me despedí de mi madre y me apresuré a saludar a mi amigo. El chico era bastante mono, alto, rubio y de ojos azules. Vestía unos vaqueros y una camiseta negra de manga corta.

-¿Cómo estás, David?- le pregunté.

-Muy bien, veo que tú también-me dijo mirándome de arriba abajo.

-Bueno ¿listo para nuestro primer día de instituto?- le dije, ignorando el comentario que hizo mi amigo.

-Sí, pero este año no va a estar tan bien como el pasado, he mirado las listas, ni tú ni yo ni Elena estamos en la misma clase, así que…

-¡Chicos!- nos volvimos y vimos a Elena acercarse hasta nosotros.

-Bueno, todo el mundo está entrando ya a clase, vamos- dijo Elena.

Los tres fuimos hacia el insti, una vez en el pasillo, nos despedimos y cada uno se fue para una clase distinta.

Nada más entrar, vi a cuatro chicas mirando a las demás y soltando risitas, por favor, no podía se estaba en la clase de las animadoras. Cuando pasé por su lado, todas se volvieron hacia mí y me miraron con desprecio. Yo, en cambio, las ignoré, y me dirigí al final de la clase, allí solté la mochila y me senté sola.

A los cinco minutos entró el tutor, nos repartió los horarios y nos dijo que se iba a unir a nosotros un chico, que, al parecer, era de fuera.

Mientras el profesor estaba explicándonos detalles del nuevo curso, llamaron a la puerta. Un chico nuevo entró a clase. Las demás chicas se quedaron boquiabiertas al verlo, entonces levanté la mirada y me quedé como el resto de mis compañeras.