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Historia 53710 — capítulo 4
-Cariño,- dijo mi madre-¿qué te parece si hoy salimos las dos a cenar?
-Me parece genial- en realidad, no tiene muchas ganas, pero mi madre llevaba ya tiempo sola, mi padre murió hace diez años y yo era su única hija, así que accedí a ir con ella- bueno, luego te veo.
Cogí la mochila y me fui al instituto. Allí me encontré con David y los dos entramosjuntos, al rato se nos unió Elena. Nada más llegar, nos dijo que Cristian tenía que venir ya que tenía mi libro de Matemáticas.
-Puf, ya empezamos- dije ami amiga.
-No me digas que no te gusta porque está cañón.
- A ver, deja de preguntarme si me gusta el nuevo porque es que no, si, quizá parezca imposible de creer ya que está como un tren, o cañón o como quieras decirlo, pero no me gusta Cristian Delgado ¡y no sé cómo más decirlo!
-No hace falta que digas nada más- dijo Elena.
Cuando me giré me encontré con Cristian. ¡Qué vergüenza!
-Esto, toma tu libro, y muchas gracias- dicho esto entró a la clase.
Entré hecha una furia a la clase y me dirigí a mi sitio, Cristian ya estaba sentado al lado de mi mesa, encima iba a tener que sentarme a su lado. Me senté en mi sitio sin decir nada. Él tampoco dijo nada en toda la hora y nada más sonar la sirena se levantó y se fue.
Cuando me por fin se terminó por hoy el instituto, me fui a mi casa. Mi madre me preguntó si todavía me apetecía ir a cenar fuera, ahora tenía menos ganas que antes, pero le dijeque sí.
Cuando se iba acercando la hora, subía mi habitación a ducharme y vestirme. Me puse un vestido azul con mis zapatos a juego, me dejé el pelo suelto y me puse maquillaje, bueno, solo brillo de labios y sombra de ojos.
Llegamos al restaurante y mi madre empezó a preguntarme como me iban estos primeros días de clase, si me gustaba algún chico… Nadas más decir aquello me acordé de Cristian, y le dije a mi madre que iba al servicio un momento. Llegué y me apoyé en el lavabo, bueno, tampoco pasaba nada si me gustaba ese chico, la verdad es que es muy mono, pero no me da buena espina.
-¿Te encuentras bien?- me preguntó mi madre, preocupada.
-Sí, perfectamente, solo necesitaba ir al baño. Mi madre y yo ni hablamos más en toda la noche, solo cenamos y nos fuimos. Estaba esperando a que mi madre regresara del aparcamiento, cuando alguien me apoyó la mano en el hombro, yo, me sobresalté y me volví, asustada.
-Tranquila, no pretendía asustarte- era Cristian.
-No, no pasa nada- le dije.
-Vaya, estás muy guapa- dijo, mirando mi vestido.
-Gracias.
-Hola- mi madre llegó.
-Mamá, este es Cristian, Cristian esta es mi madre, Carmen.
Los dos se saludaron, nos dijo que tenía que irse, señaló por encima de su hombro, un muchacho parecía estar esperándolo, Cristian se despidió con la mano y se fue.
Yo me quedé ahí parada, tenía que reconocerlo, Cristian me gustaba.