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Tu Orgullo, Mi Prejuicio — capítulo 19
Potter…
Sirius observó como la sonrisa de Luna se iba ensanchando conforme él y Malfoy entraban en la cocina. Pasó su mirada de la castaña al rubio, del rubio a la rubia y frunció el ceño.
-¿Por qué noto tanta tensión en el ambiente?
-Son mujeres - soltó Malfoy, como si eso fuera suficiente razón.Y lo era.
Hermione sonrió imperceptiblemente, captando la atención de Luna y haciendo que la sacara inmediatamente de la cocina. En cuanto pasaron cerca a Malfoy, éste empujó levemente a la castaña haciéndo que ésta le fulminara con la mirada.
El rubio sonrió a modo de mueca, mientras se sentaba en la mesa,y cuando miró a Sirius, su sonrisa desapareció, volviendo su rostro inescrutable.
-Iba a preguntarte como va tu misión… pero parece que todo marcha bien o ¿me equivoco? - le preguntó el hombre, apoyándose en la encimera. Draco se vio reflejado en los ojos de su tío, en sus propios ojos plateados y se dio cuenta que los de Sirius brillaban a diferencia de los suyos.
-Sé directo, por favor, tio.
-¿Has visto a alguien merodeando los apartamentos?
Draco no supo si decir la verdad (que había pasado la noche en su casa) o si mentirle respecto a los departamentos. Consideró varios minutos sus posibilidades y al final, llegó a la conclusión de que en estos tiempos y con Bellatrix al mando, una mentira por más corta que fuera podría ocasionar más problemas.
-No dormimos en los departamentos muggles. La llevé a Manior Malfoy. Recibí un mensaje urgente de mi madre y ella me acompañó. Aún así estuve alerta y no hubo ninguna intromisión.
-¿Alguna visita irregular en tu casa? - Malfoy levantó los ojos, chocandose con los de Sirius nuevamente. ¿Cómo sabía él eso? - Agradezco tu sinceridad, Draco. Cissy me llamó para contarme que la habías llevado a tu casa. Estaba muy… exaltada pero no por su presencia, sino por tu necedad de llevarla contigo. Gracias por acoger con tanta responsabilidad esto. No sabes lo que significa… lo importante que es Hermione para Harry y para mí…
-Lo es para todos - dijo el rubio, demasiado rápido para la tranquilidad de Sirius. Una sospecha comenzó a formarse dentro de él, pero lo dejó pasar y volvió a repetir la pregunta.
-¿Quién les visitó tan urgentemente?
-Blaise se casará con Pansy, dentro de unos meses. Fue a pedirme ser el padrino. Nott también fue - Sirius suspiró, con el ceño fruncido tocándose el puente de la nariz con los dedos - Nott no es un espía, ¿lo sabes, no?
-Nott es un mortífago, Draco.
-Lo sé. Pero… - pero se cortó cuando la mano de Sirius le indicó silencio. Segundos después, la Sra. Weasley entró en la estancia con una cesta bajo el brazo.
-Draco, querido… - habló suavemente. El chico le respondió con la mano y Molly asintió sonriendo levemente, aceptando su saludo. Luego miró a Sirius y avanzó hasta saludarle con un beso en la mejilla. El rubio de pronto se sintió mal. Fuera de lugar. Le hizo una seña a Sirius y salió de la cocina, cuidándose de no tropezarse con la gente que estaba apelotada en el pasillo.
Se preguntó entonces cuantas personas serían de la orden para que todo el lugar estuviera apretado, pero cuando se hizo paso para entrar a la sala, se encontró con que la pocagente estaba amontonada porque la puerta de la sala no estaba abierta.
Al ver tanta gente mirándole por encima del hombro, sacó su varita y abrió la puerta (con algo de dificultad), para escabullirse después por ahí mismo, antes de que la puerta se cerrara tras de si, otra vez.
Encontró la causa del atropello, cerca del mueble, hecho un ovillo.
Había oído hablar de él y de su rebeldía con Sirius pero no imaginó que fuera tanta.
-¿Kreacher? - el elfo abrió los ojos, tan grandes como pelotas de ping pong, ante el asombro y asintió, haciendo una gran reverencia frente al Malfoy.
-Usted…es… ¡Kreacher conoció a otro Malfoy! ¡Kreacher se siente tan feliz!
-¿Por qué atrancaste la puerta? - le increpó el rubio, haciéndole saltar. El elfo abrió la boca tanto como sus ojos y se la tapó con sus huesudas manos.
-¡Usted no sabe con quienes está tratando! ¿Le han retenido contra su voluntad? ¡Kreacher le ayudará, amo, le ayudará! - exclamó la criatura, jalándole del pantalón. Draco se sujetó de un sillón pero el elfo era fuerte.
-Yo no soy tu amo, elfo asqueroso - susurró el chico, tratando de que el elfo le soltara tras la ofensa pero recordó, luego, que aquellas criaturas estaban acostumbradas a ese trato y que él, ya no era el mismo Draco y que estaba más… humanizado - ¡Suéltame, soy un traidor a la sangre!
El resultado fue inmediato. El elfo le soltó como si su piel le quemara y comenzó a saltar en el sillón donde había estado apoyado minutos antes.
Draco esperaba que el elfo le lanzara un insulto o algo parecido, por eso cuando le hizo caerse de espaldas al suelo no le sorprendió. Solo sintió como la herida de la espalda se le abría nuevamente, además del insoportable dolor en las sienes. Trató de levantarse, pero estaba mareado. Intentó levantarse una vez más, pero aún el elfo le miraba con odio y le hacía tropezarse otra vez. En ese momento, la puerta se abrió y por ella entro nada más y nada menos que Harry Potter con la varita en ristre.
Al ver a Malfoy en el suelo y a Kreacher mirándole fijamente, gritó a la criatura, haciéndole desaparecer al instante.
Caminó hacia el rubio y asombrándole totalmente, le tendió la mano para ayudarle a levantarse. El chico aceptó su ayuda y se apoyó en un mueble cercano, pues el dolor le volvía a golpetear la cabeza.
-Escuché lo que le dijiste a Kreacher - le susurró el Potter, en el tono más bajo que pudo pues los miembros de la Orden ya comenzaban a entrar. Malfoy le miró fríamente, animandole a continuar - ¿Por qué le dijiste que eras un traidor?
-Era la única manera de que me soltara.
-Claro, porque no podías usar tu varita ni ordenarle nada a un elfo doméstico que solo sirve a los de tu sangre, ¿no? - le pinchó Harry, con todo el sarcasmo posible. El rubio le miró asombrado, nuevamente - ¿Por qué?
Sin embargo, Malfoy no le contestó. Se levantó como pudo, y se sentó en el mueble más alejado de la mesa de reuniones acondicionada para la ocasión. Harry buscó entre la multitud a Luna y al encontrarle le llamó con la mirada.
-Quédate en la Reunión, hay algo que deberías saber.
Cuando ella llegó, dejó solo al Malfoy y caminó hasta sentarse al costado de Hermione.
-¿Que pasó con Malfoy? - le preguntó ella, en tono confidencial.
-Kreacher se puso a jugar con él. Parece que se ha reabierto su herida, estaba sangrando.
-¿Sangrando? - chilló la chica, haciendo que el moreno le volteara a mirar con impresión. Hermione parpadeó mirando en dirección al rubio, que ya era atendido por la varita de Luna. Cuando Ron se sentó a su otro costado, se obligó a concentrarse en lo que iba a decir Sirius que ya se encontraba en una esquina de la mesa. Disimula, Granger, le pareció oir. Era la voz de Malfoy, claramente.
-Al final de la reunión, ¿puedes quedarte un rato más? - le preguntó Harry, apretándole de la mano. Hermione le volteó a mirar y no pudo negarse a sus ojos verdes. Asintió, sonriendo - Debemos ponernos al día… pareciera que me estuvieras evitando.
-Yo nunca les evito, Harry. Acompañé a Malfoy a su casa - El chico le volteó a mirar tan rápido que Hermione creyó escuchar el crujir en su cuello - Espera, espera, déjame explicarte… Tuvo una emergencia. Y como el me acompañó a lo de mi padre…
-En retribución tú también le acompañaste ayer - entendió el moreno, descuadrando los hombros. Hermione asintió, algo asombrada por la indiferencia del chico - ¿Cuántas veces te llamé?
-Cincuenta y siete - sonrió con culpa, la chica. Harry le miró, sorprendidopor su propia insistencia - Siento no haberte contestado…
-No, no. Discúlpame. No pensé que fueran tantas… Es que… primero te llamaba y luego opté por dejar mensajes de voz… No podía hablar con Ron, él está muy ocupado con Luna, ya sabes - sonrió. Hermione asintió, contagiada - Tenía que contarte un par de cosas que me sucedieron… necesito un par de consejos - La gente se estaba callando poco a poco así que Harry simplemente susurró - Hoy te pongo al día.
Al fin, el silencio comenzó a inundar el local. Aunque solo había entrado a la sala la mitad de la gente que había acudido a la casa, los murmullos eran similares al zumbido de una abeja. Los murmullos aumentaron de intensidad cuando un hombre corpulento y con capa llegó por la chimenea.
Malfoy se levantó al verle, pasmado, pero dispuesto a saludarle. No obstante, la mirada del otro le hizo volver a sentarse.
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-Tenemos nuevos contactos, Wolltrine - habló la oscura mujer, sosteniendo la varita en sus manos y mirándola fijamente. Sus ojos negros examinaban cada cierto tiempo la puerta, para comprobar que su siervo seguía ahí.
-¿Nuevos, dijo?
-Sí. Y útiles. Con mucha sed de venganza. Me ha proporcionado una información que no he podido… rechazar…
-¿Qu…
-Me ha servido mejor que tú, estúpido, y que toda tu manada de bestias - escupió, y el hombre agachó la cabeza, para ocultar su furia. Furia, que después descargaría con sus discípulos - Sé quien es la chica y sé quien le acompaña. Pero por ahora solo necesito que te encargues de ella. De él ya me encargaré yo - Wolltrine tragó en seco - Prepara a tus críos: el momento está cerca.
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-¿Qué hace él aquí? - preguntó Ron, mirando al recién llegado Nott. Draco resopló, pero fue Sirius el que habló, en defensa del pelinegro, mientras que éste se sacudía la ceniza de la capa.
-Hablaremos de eso ahora. Toma asiento, Theodore - habló Sirius, indicándole un lugar vacío cerca a Malfoy, pero el moreno no se sentó.
-Sirius, ¿Por qué has traido un mortifago? - preguntó Tonks, observando al recién llegado - ¿Porque eso eres, verdad? - le inquirió al aludido.
-Si, lo soy - confirmó, después de un buen momento. Su mirada había peinado todo el ambiente buscando una pelirroja conocida pero no, no la encontró - Soy un mortífago, pero…
-Es un espía de la Orden del Fénix
- habló Remus, esta vez, atrayendo la atención de todos en la reunión. Los murmullos subieron de nuevo - Fue el que ayudó a Ginny a escapar de donde estaba.
Un largo silencio se extendió de nuevo en la mesa, mientras casi toda la familia Weasley miraba con agradecimiento al pelinegro.
El casi fue, como siempre, Ronald.
-¿Y dónde estaba si se puede saber?
- preguntó, aún de pie. Nott rodó los ojos, al más puro estilo Slytherin.
Remus trató de responder la pregunta del pelirrojo pero Nott se lo impidió.
-No nos dijeron la ubicación, nos trasladaron. Wolltrine es bueno haciendo transladores. Y evadiendo preguntas también. Pero él no es la cabeza del grupo. Es Bellatrix la que manda cada uno de los atentados. Y fue ella la que… - tomó aire antes de continuar - planeó el secuestro de… la pelirroja.
-Grac… - comenzó al Sra. Weasley pero Ron le volvió a interrumpir.
-Bien, ¿quien nos asegura que no es una trampa?
-Yo puedo hacerlo - habló Draco. Luna estaba a su costado, con la varita en dirección a su herida. Hermione le volteó a mirar al instante. Harry suspiró, captando el gesto de la chica - Nunca se vio inclinado hacia los mortífagos. Me atrevería a decir que yo tenía más predisposición a serlo que él. Puedo decir que está de nuestro lado… Siempre fue el más fiel de Slytherin.
-Ya, ya - le cortó Ron, ganándose una reprimenda visual de parte de su mujer. De todos modos, el chico continuó, cegado por su cólera - Es un mortífago, un Sltyherin. Yo no confío en él. Su palabra no es una buena prueba…
-Pero la mía, si - habló Ginny, causando el silencio de nuevo. Nisiquiera Ron se atrevió a hablar. La pelirroja había entrado en la sala, seguida de los gemelos. Ellos le miraban interesados. La Weasley miró al moreno en cuestión y sonrió, mientras asentía. Nott le cedió una semi-sonrisa, que no pasó desapercibida por Malfoy - Fue él - confirmó la pelirroja, avanzando hasta la mesa.
Nott miró a los ojos miel de la chica y un escalofrío le recorrió el cuerpo. Sus ojos le habían transmitido confianza, y eran cálidos, a diferencia de los del resto.Por lo menos ella no le juzgaba… ¿sería siempre así o a causa de su pérdida de memoria?
-¿Podría hablar con él a solas? - preguntó, mirando a Sirius.
-Ginny… - comenzó Ron, con un tono duro. Molly le habló al oído a su marido y él asintió, dándole a entender a su hijo su decisión. A regañadientes, el chico cedió, saliendo de la habitación, con el ceño fruncido. Luna le siguió e hizo avanzar a Malfoy, para terminar la curación.
Hermione jaló del brazo a Harry y también salieron. Sirius y Remus se quedaron hablando un momento con el moreno, junto con los gemelos que le miraban aun perspicaces. Al fin, Remus y Sirius también salieron, dando una seña al resto de integrantes para que pasaran al recibidor.
-No sé porqué, pero no confío del todo en ti, Nott - le habló Fred.
-Sí, ¿tú crees que tenga que ver eso de que lleva la marca en el brazo? - corroboró su hermano, cruzándose de brazos al igual que su gemelo. Nott rodó los ojos.
-Puede ser… Creo que tampoco ayuda que sea un Slytherin - siguió Fred.
-Basta, chicos. Por favor, ¿me dejan a solas con él? - habló Ginny, remarcando el por favor casi de la misma forma que lo hacía antes de perder la memoria. Con imposición.
-No me convences, Ginevra.
Ante esto, Nott sacó su varita y la arrojó a la mesa.
-Ahí teneís.
Los gemelos se miraron el uno a otro, dudando. Luego, casi al mismo tiempo, regresaron su mirada hacia el slytherin sonriendo. Ginny carraspeó, mirándoles como lo haría la señora Weasley.
-Uhm… vale, nos vamos. Me la llevo
- dijo George, sin dejar de sonreir y señalándole la varita. Fred asintió y no les despegó los ojos de encima hasta que se cerró la puerta.
-Bien bien, y ¿ahora como te secuestro? - bromeó el moreno, guardando las manos en los bolsillos. Ginny se acercó y le tendió su propia varita, haciendo que el chico enarcara una ceja, suspicaz.
-Necesito un poco de privacidad - se explicó la pelirroja y Nott ejecutó el hechizo silenciador.
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En cuanto Luna cerró la puerta de la habitación que antes había sido suya, Hermione se acercó a Malfoy y le examinó la espalda.
-¿A que morías por hacerlo? - le tentó el rubio. Hermione simplemente apretó los labios y se sentó lo más lejos posible de él.
Malfoy frunció la boca y se giró lentamente hacia ella.
Maldito elfo domestico. En la primera oportunidad le cedería una prenda en represalia.
Sentía la piel tensa y si se movía muy rápido, empezaban los mareos como la primera vez. La Lovegood había salido con el pretexto - porque era obvio que ella se olía algo de su...em…¿Cómo llamarle? Eh.. ¿Relacion? - de conseguir más gasa, dejándoles solos, nuevamente, pero con un silencio que perforaba los oídos.
-Solo suéltalo - le dijo y Hermione levantó la mirada hacia sus ojos. Se notaba que ella quería preguntarle acerca de Nott. Y él no pensaba decírselo, no todo por lo menos. Cuanto menos supiera, en menos peligro caería.
-¿Cómo es eso de que Nott está de espía?
-Ya oíste a Sirius.
-Ya - cortó ella, haciendo que el silencio volviera a posarse en la habitación.
-¿Alguna otra pregunta, Granger? - preguntó, con un intento de frialdad en la voz, que se vio arruinado por el dolor del rasgado y su posterior quejido. Ella se levantó y con la varita, prosiguió con las instrucciones de Luna.
-¿Porque no me lo has contado? - le susurró acercándose un poco y palpando parte de la herida. Malfoy sintió el escalofrío propio del contacto de pieles y obligó a su cerebro a contestar.
-No he tenido la oportunidad - dijo, tragando en seco, mientras que Hermione le miraba a los ojos, queriendo creerle. Iba a desviar la mirada -*era una locura que se mirasen así incluso en esa situación-*cuando la mano de Malfoy se cerró en torno a su muñeca - Tengo que protegerle - le susurró, a pesar de que estaban solos. Hermione asintió, tratando de controlarse. ¡Le había mentido! - Es lo más cercano a un amigo…
-Ya - volvió a callarle ella, luchando entre creerle o no. No tenía de todos modos porque contarle así, luego de acostarse juntos, que él sabía que Nott había tenido secuestrada a Ginny, ¿no?… Un momento.
Los ojos de Hermione se abrieron desmesuradamente, mirándole acusadoramente, por lo que el chico comenzó a hacerse una idea de lo que ella estaba pensando justo ahora.
-No te puedes molestar conmigo porque omiti cierta inform…
-¡Sabías el paradero de Ginny! - se soltó ella, de un tirón. El rictus de Malfoy se arrugó de dolor, mientras la sangre comenzaba a esparcirse nuevamente por la camisa, causándole un hincón en el pecho a ella. *Maldita sea, que locura -*Por eso sabías donde estaba la noche que la encontramos…
-No, no - soltó, ocultando un quejido -Eso no. Supe que… que fue Nott que la soltó recién ayer. Cuando entraste a la sala yo… yo justo le contaba mi suposición. Él al despedirse me la confirmó. Pero no te podía decir nada, Granger... si lo descubren lo matan - Ahora su voz tenía un poco más de fuerza y aunque sonara increíble, Hermione le creía... Merlín, le creía, aunque sonara disparatado, le creía.. Su varita se movió sola y volvió a cerrar la herida, nuevamente.
-¿Y si le pasaba algo a Ginny?
-Yo…yo no sabía que tenía a… a Weasley - dijo entredientes, comenzando a hartarse que a pesar de todo, ella no le creyera - Solo sabía que él estaba de incógnito. Y luego… luego él me ha contado… Él nunca dejaría que le pasara algo a Ginevra.
-¿Por qué?
-Él no es como yo. Nunca lo ha sido. Se negó desde que estábamos en Hogwarts a ser mortífago. Y bueno… luego… luego lo tomó como su trabajo comunitario. No hay muchas opciones, de hecho y yo, desde luego, tomé lo de la chiquilla del alcalde. A él le tocó hacerse con el puesto. Quería hacer algo nuevo, dejar huella… que su madre se sintiera orgullosa de él. Le entiendo, porque es lo mismo que yo siento cuando mi madre me… - pero no terminó la frase.
Hermione respiró hondo antes de sentarse a su costado y tomarle de la mano. Malfoy entrelazó sus dedos con los de ella, sintiendo como su apoyo inundaba su pecho de una agradable y cálida sensación.
-Él no es como yo - repitió, y se llevó los nudillos de la chica a los labios, besándolos suavemente. Apenas un roce, y ella tembló como una adolescente - pero tenemos algo en común, un motivo por el cual nos caemos bien…
-¿Cuál? - consiguió preguntar la chica, a media voz. Malfoy se obligó a mirarle a los ojos marrones, permitiéndose perderse en ellos por un instante antes de contestar.
-Somos débiles ante las gryffindor, supongo - susurró, regalándole una sonrisa de medio lado, débil, pero capaz de derretir a cualquier iceberg. Hermione se sonrojó, entendiendo el motivo de la liberación de Ginny y el mensaje que le estaba transmitiendo el rubio y asintió, bajando la mirada - ¿Me crees?
-Lamentablemente, sí - contestó, mordiéndose el labio y dejando escapar una risilla.
Draco inclinó su rostro hacia el de ella pero apenas habían rozado sus labios cuando la puerta se abrió y Luna apareció, seguida de Harry.
Hermione soltó inmediatamente la mano del Malfoy y se levantó de la cama, haciendo que ésta chirriara escandalosamente, quebrando el silencio ya acostumbrado. El rostro de Draco se puso pálido, pero no de nervios, a diferencia del de la castaña, sino de furia por su reacción.
Luna se acercó rápidamente y dejó en la mesilla de noche lo necesario para suturar la herida de Malfoy definitivamente y para que la mirada de Harry dejara de fulminar al rubio herido.
Después de todo, no se necesitaba ser tan inteligente para comprender que Hermione Granger y Draco Malfoy compartían más que unas palabras de simple compañerismo y agradecimiento.
Harry tragó en seco, pero no dio muestras de molestia. Solamente frunció los labios hacia afuera.
-Como Malfoy no se podrá mover, Harry se ofreció a acompañarte mientras tanto - le comunicó Luna a su amiga y Hermione asintió, aún muda.
-Herms, ¿Podemos hablar de lo que te dije en…? - preguntó Harry, mirándole directamente. Ella asintió y después de darle una ultima mirada al rubio, salió de la habitación.
-Potter, tú no…
-Cállate, antes de que te rompa los únicos huesos que te mantienen en pie - consiguió decir el hombre, dándose la vuelta y cerrando la puerta.
Mierda…
-Harry no se interpondrá entre ustedes - comentó la medimaga rubia, moviendo la varita alrededor de la herida.
-¿Bromeas? No me dejaran acercarme más a ella…
-Entonces tú si la quieres.
-Me cae bien, es todo.
-Entonces… ¿miras con la misma intensidad a todas las chicas que te caen bien?
-Límitate a hacer tu trabajo, Lovegood.
-Harry le miraba igual que tú, hace poco.
-No me interesa.
Malfoy se forzó a quedarse sentado y a no levantarse para ir tras la parejita y alejar a su… nueva amiga del Potter. Hermione no podía seguir siendo solamente su puntossuspensivos. Ella tenía que ser exclusivamente su protegida.
Luna le aplicó la pomada yle entregó el pomo nuevamente.
-Cada 8 horas después d…
-De cada baño, ya lo sé.
-Exacto - sonrió ella, y se dirijió a la mesilla a recoger la bandejilla que había traido.
-Espera, dijiste *¿hace poco? -*le preguntó Malfoy, sosteniendo la fuente y retomando el tema del Potter.
-Si - simplemente respondió ella y sin darle tiempo a nada más, caminó hacia la puerta y salió, dejándole solo otra vez.
¿Qué significaba el hace poco? ¿Le miraba con más intensidad ahora, acaso?
¿y que cojones quería decirle el Potter? ¿Por qué ella había salido tan rápido con el? ¿Le gustaba más El Potter que él? ¿Por qué se preguntaba eso él? ¿Estaba celoso, otra vez?
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-¿Porque me salvaste?
-No era justo que te quedaras ahí. No es tu guerra.
-¡Claro que lo es! ¡Aunque no recuerde nada es mi familia la que está en riesgo!
-Es por eso que te salve, Weasley. Para salvarte. A ti y a tu familia. A la mía. A mí mismo. Tú solo estabas en el momento equivocado, en el sitio equivocado. Ella apareció furiosa y contigo en brazos. Ella no tiene compasión de nadie… ni siquiera la tendrá con su hermana… Es… desalmada y…
-¿Por qué busca a Hermione?
-¿Granger es la chica que está buscando Bellatrix?
-¿Quién es Bellatrix? Ella.. la que mencionas… ¿Ella…ella es Bellatrix?
-La mujer más cruel que he tenido el desagrado de conocer, si. La más maniática de venganza también. Que bueno que no la recuerdes - le animó el moreno, acercándose más para examinarle bajo la luz. Bellatrix le había torturado. Nott aun recordaba sus gritos en los calabozos y se inclinaba hacía la teoría de que tal vez era por eso la Weasley había perdido la memoria, y en parte lo agradecía- Haz recuperado tu peso…
-¿Por qué busca a Hermione? - le cortó Ginny, caminando hacia él - ¿Qué le ha hecho ella?
-Le ha burlado junto con Draco. Ambos se le escaparon de las narices a Wolltrine, mi…
-Tu mentor - completó la pelirroja, lo suficientemente cerca para observarle mejor. La cicatriz que tenía en la mejilla unía dos lunares pequeños. Ginny elevó su mano a esa altura para tocarle, causando que el slytherin temblara interiormente.
Un ruido en el recibidor les hizo saltar, y se alejaron lo poco que se habían acercado.
-¿Me dejará pasar, al fin? - se escuchó una maldición, desde el hall. Nott entrecerró los ojos y caminó hacia la puerta, abriéndola con facilidad y sin varita. Ginny se percató de ello pero no dijo nada. Malditos hermanos gemelos…
-¿Quien eres tú? Me pareces conocida, ¿uhm? ¿Apellido? - preguntó el retrato de la señora Black, examinando la ropa muggle que llevaba la muchacha.
Nott observaba la escena desde la puerta del salón, tratando de distinguir entre la oscuridad la conocida figura femenina. Lamentablemente no se escuchaba nada por los malditos hechizos protectores.
-Nott, Caroline, Nott. ¿Ya puedo pasar?
-¡Una Nott! ¿Qué haces en esta casa de traidores, niña? - volvió a inquirir la mujer. La pelinegra rodó los ojos y se llevó una mano a su frente, exasperada. *-*No me digas que también eres una de ellos…
-Soy una squib - dijo, a boca de jarro, con las manos en la cintura y avanzando por el oscuro pasillo que daba al salón. Distinguió dos figuras, una masculina y la otra femenina y volvió su rostro hacia el retrato - ¿Dónde esta Potter?
-¿Caroline? - preguntó Theodore, acercándose más a la entrada. La chica volteó a mirarle y caminó mansión adentro.
-¿Theo? ¡Oh, Theo! ¡Te he extrañado! - habló ella, lanzándosele encima. Theo le abrazó fuertemente, y soltó una carcajada emocionado.
Harry bajaba las escaleras en ese momento, acompañado de una callada Hermione. El Potter vio la escena y sonrió, olvidándose del altercado de minutos antes. Hermione cruzó una mirada con Ginny, que se veía muy incomoda, fuera de lugar y ambas se hicieron hacia atrás.
-Que bonito reencuentro - comentó el Potter, haciendo que se deshiciera el abrazo. La sonrisa que le brindó Caroline le removió algo dentro y le hizo sonreir sinceramente.
-¿Tú la trajiste aquí, Potter? - le preguntó Nott, mirándole con la alegría aun en el rostro. Harry asintió, revolviéndose el cabello.
-Es lo menos que podía hacer. Gracias por… lo de Ginny - le dijo, francamente - No debimos juzgarte por ser… por no llevarnos bien en Hogwarts…
-No todos los slytherins son unas lacras, aunque lo parezca - objetó Caroline, mirando a su primo - Harry no creía que eras mi primo, Theo - comentó, sonriendo abiertamente. Hermione se dedicó a observar los gestos de su amigo y los de la muchacha y también sonrió suavemente, comenzando a sospechar algo.
-¿Primo? - preguntó Ginny, abriendo la boca de la impresión.
-¿Harry? - inquirió Theodore, enarcando una ceja ante la confianza que había entre los dos.
-Si, em… somos amigos - le explicó Caroline, mirándole enarcando los hombros.
-Nos conocimos en…
-Una tienda - completó la chica. Harry comprendió que Nott no sabía donde trabajaba su prima y se calló haciéndose la nota mental de preguntarle el motivo luego.
-Ya. Amigos - resumió el slytherin. Caroline asintió y se giró a mirar a las otras dos chicas detrás suyo.
-Ehm… ¿Hola?
-Hermione - le estrechó la mano la castaña, sonriendo levemente. La Nott miró disimuladamente a Harry. Él ya le había contado algo de su confusión con su amiga Hermione Granger.
-Yo soy Ginny - habló la pelirroja, acercándose. Nott miró a ambas chicas cuando estrecharon las manos - Tu primo me soltó.
-¿Te soltó? - preguntó la chica, confundida. Harry apuntó como otra nota mental preguntarle esto ahora al Nott.
-Quiere decir que la salvé. Em… tú sabes, los motífagos aún sueltos… y todo el revuelo... los ataques…
-Ow, mi tía estará muy orgullosa de ti, Theo - sonrió la chica y los otros tres gryffindors cruzaron miradas incomodas en la habitación.
-Sí, lo estará - corroboró Ginny, girándose a mirar al chico para romper el perturbador silencio.
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La lluvia había comenzado a caer, y él quería creer que provocada por su furia.
No había encontrado ni a la chica, ni al hombre que le custodiaba. Había prometido a su Señora llevarle a la chica.
Pero nada.
No estaba ahí. Ni tampoco había rastros de que ella hubiese estado ahí en los previos días. Nada.
Pateó furioso un aparato muggle del escritorio y éste se trajo abajo todo lo que había encima de él.
Wolltrine sacó su varita y la movió ligeramente.
Esto bastaría como advertencia.
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-Bueno, yo ya tengo que irme, Caroline - se levantó el Nott y miró a su prima cariñosamente. Caroline se levantó también y procedía a despedirse cuando su primo le aclaró - Solo. Tengo… que hacer unas cuantas cosas… del Ministerio.
-Yo también me voy, tengo que tomar el bus para llegar a casa… algo así como un coche - le explicó a un confundido Nott. Este asintió pero su semblante seguía fruncido.
-¿te irás sola?
-Siempre es así, Theo, no comiences… ya estoy acostumbrada…
-Yo la llevaré - habló Harry, avanzando hacia ellos. Nott le miró dubitativo mientras que Caroline trataba de cerrar la boca de la impresión.
-No, no es necesario - intentó la chica, alisándose el pantalón. Theodore ladeó la cabeza, mirando al Potter.
-Vamos, te acompaño a tu casa - instó Harry.
-No.
-No te voy a comer - rió el moreno, metiéndose las manos a los bolsillos del pantalón. Caroline enarcó una ceja, medio burlona.
-He dicho que no es necesario…
-¿Puedo confiar en ti, Potter? - le preguntó Nott, ignorando los pucheros de su prima.
-Puedes. Soy muy paciente y puedo seguir insistiendo hasta que me indique donde vive - señaló el aludido, y a Caroline le pareció estar frente a un pavo real orgulloso.
-He dicho que puedo ir sola, Theodore - espetó la chica, jalando de la manga a su primo. El chico se arregló la capa, liberándose del agarre y solo cuando se iba poner la capucha, le miró a los ojos.
-Eso no es punto de discusión. Te irás con Potter, Caroline - sentenció el chico. Ella frunció el ceño molesta y se cruzó de brazos - Entiende, Caro, es por tu seguridad… Estos tiempos están horribles…
-Si, Claro, por eso te vas solo… - ironizó la chica, fulminándole con los ojos.
-¿Saludas a mi madre, de mi parte, por favor? - le pidió el Slytherin, mientras le abrazaba fuertemente. Su prima asintió, correspondiéndole el abrazo. Un relámpago iluminó las calles fuera de la casa e hizo que las ventanas se iluminaran momentáneamente.
-Cuídate Theo. Te quiero - susurró la chica. Él sonrió nuevamente y salió de la casa, con la capucha puesta, listo para soportar la lluvia que apenas se había desatado.
Caroline le miró hasta que desapareció entre las oscuras y grandes casas de la colonia.
-Él estará bien. Si algo ha demostrado es que sabe cuidarse solo y muy bien - le consoló Harry, poniendo una mano en su hombro. Ella asintió y suspiró pesadamente antes de voltear y encontrarse con la mirada intensa del moreno.
-Ni pienses que me iré contigo.
-Puedo obligarte. De todos modos, tengo autoridad para utilizar uno que otro hechizo de…
-De acuerdo, de acuerdo. Sin magia todos nos entendemos - se rindió, levantando ambas manos en señal de sometimiento.
-Perfecto, iré a despedirme de todos… ¿vienes?
-No, no. Yo… yo te espero aquí.
Harry rodó los ojos y avanzó hasta la cocina, donde estaban…*todos,*esperando que les contara el como, cuando y donde había conocido a la squibNott.
Hermione había subido de nuevo a ver al Malfoy así que Harry tuvo que pedirle a Ronald que llevara a la chica a su casa. Él asintió, aún ceñudo, y sin entender porque la castaña tenía tantas atenciones con el hurón botador, y porque de la noche a la mañana Harry tenía que acompañar a la prima de un mortífago. Se sentó junto a su novia y le abrazó por la cintura. Luna sonreía, conciente tanto de las sospechas de Harry como de su nuevo trato con la prima de Nott.
Al fin, pudo despedirse de todos y cuando regresó donde Caroline, la encontró sentada en la puerta, observando la lluvia.
-¿Te gusta verla caer?
-Me gusta mojarme con ella. Es la única magia que me gusta.
-¿y que hay de la magia del amor? Te lo dice alguien que sobrevivió más de una vez gracias a ella - le habló, aplastándose el cabello para ocultar su palida cicatriz.
-No he tenido suerte en ese ámbito. Como repito, la lluvia es la única cosa mágica que admito.
-Como digas - zanjó el tema el chico y le indicó que subiera a su carro.
Cuando estuvieron ya en plena autopista, Harry se atrevió a saciar sus dudas.
-Así que… ¿Nott no sabe que trabajas en un bar? - Caroline se removió en el asiento y negó con la cabeza - ¿Por qué? ¿Qué hay de malo en ser una reconocida bar-women?
-De reconocida nada, Harry. Y… si lo supiera, no me dejaría trabajar. No me dejaría ser yo misma. Odio que me vigilen y controlen… Y ni pienses que dejaré que me traigas a casa cada vez que se te pegue la gana. ¡Y no sonrías de esa forma!
-¿Por qué? ¿Te intimido?
-¿Bromeas? Tú y tu sonrisa marca Colgate pueden dejarme en esta misma esquina y yo puedo caminar hasta mi casa solita -señaló ella, sujetando la manija de la puerta para abrirla. Pero Harry fue más rápido y cubrió con su mano la de la chica e hizo que soltara la empuñadura. Caroline bufó, intentando safarse del agarre del chico.
-Le prometí a tu primo que te llevaría a tu casa y eso haré.
-Esque es injusto, Potter y lo sabes.
-Trata de entenderle… Si yo tuviera una hermana también le protegería - suavizó su tono, soltándole. Caroline sintió un ligero escozor en la mano pero no dijo nada. Simplemente suspiró y se dedicó a examinar las calles mojadas por la lluvia.
-Es aquí - le indicó después de un buen tiempo, y Harry estacionó el auto suavemente. Ninguno de los dos se movió
- Gracias.
-No te preocupes. Así que… ¿Vives aquí? - le preguntó, observando el edificio largo que tenía al frente. Caroline sonrió, admirando la edificación también.
-Sip. No es mucho pero me gusta como se ve de afuera. Y además, puedo hacer una vida normal, libre de…
-Magia, sí, sí. Que rara eres.
-Nadie te obliga a mantenerte más tiempo cerca de esta rara, así que si me disculpas…
-No - le frenó, sosteniéndole del brazo. La chica le miró, sintiendo como un escalofrío le recorría el cuerpo - Dije que te dejaría en la puerta de tu casa. Eso haré - repitió y salió del carro para luego rodearlo y abrirle la puerta. Estaba empapado y la muchacha sonrió al verle siendo víctima de la lluvia.
Harry, por su parte, le observó salir precipitadamente del auto y correr champoteando hacia la entrada del edificio.
La imagen quedaría grabada en su retina eternamente, de eso estaba seguro.
-¡Te vas a enfermar!- le llamó la atención el chico. Caroline levantó los brazos al cielo, como clamando y comenzó a darse vueltas, con la ropa ya totalmente húmeda.
-¡No me interesa!
-¡Ven aquí! ¡regresa! - volvió a llamarle Harry, mojado también. Pero la chica no le hizo mucho caso. Era como si estuviese sorda y el agua fuera su cómplice en su travesura.
-¡No, ya lárgate!
-No me obligues a…
-No puedes utilizar tu magia aquí, es un barrio muggle, Potter - le sacó en cara, sonriendo, mientras se le acercaba y salpicaba agua. Harry sonrió y acercándose rápidamente, ventaja de su preparación de auror, le sujetó de la cintura y se la echó a la espalda, como si fuera un costal de papas.
-¡POTTER! - exclamó ella, mientras Harry subía las escaleras del edificio.
-No necesito de la magia para poder domarte, Nott.
-¡REPITE ESO! - le gritó ella, zapateando. Harry siguió subiendo hasta que llegó a la puerta de su casa y bajándola, la apoyó en la pared que daba al ascensor.
-Dije que no necesito de la magia para domarte, "Caro".
-No te atrevas a llamarme así, Potter.
-¿Si no que harás? - le provocó el chico, sujetándole de los brazos suavemente y pegándola a su cuerpo. Caroline tragó en seco, totalmente nerviosa.
Ambos estaban totalmente mojados, sus cabellos se pegaban a sus rostros y ninguno estaba calmado.
Harry levantó una mano y le apartó un cadejo húmedo del rostro, y se detuvo en su mentón, observando sus delgados y pálidos labios, con la respiración agitada.
Caroline bajó los ojos al suelo, molesta consigo misma.
Desde el maldito primer día que el Potter le miró, ella supo que se había perdido en sus ojos verdes. Pero de eso a que él le estuviera tocando con esa suavidad, con esa inquietantecalma…
-Tengo que entrar - espetó, tratando de liberarse.
-¿Y yo no puedo? - le preguntó él, con la voz ronca. Caroline negó exageradamente, tal vez para dispersar las ideas y lo que había desatado la voz del chico en su corazón. Aún así Harry insistió, sonriendo ante su actitud infantil - ¿No me invitaras un café para el frío, Caro?
-No me digas así… - suplicó la pelinegra, a punto de rendirse ante la cercanía del chico. Sus alientos se rozaban… ¿Qué demonios quería este imbécil?
-¿Por qué, no? Es lindo - musitó Harry, acercándose a su rostro. Caroline se pegó lo más posible a la pared, tratando de hacerse una sola con el cemento y por primera vez en muchos años, deseó haber aprendido a aparecerse. O a desaparecerse.
Otro relámpago estalló en la ventana más cercana y le hizo sobresaltarse. Harry sonrió, convencido de que ya era suficiente, de que ya había comprobado lo que sentía y decidió darle un beso en la comisura de los labios.
-Hasta la próxima, entonces - se despidió el chico, comenzando a apartarse pero la mano de Caroline sujetó fuertemente su camisa, impidiéndole moverse.
-Potter… si no me besas bien en este momento - comenzó la chica, con los ojos cerrados y las mejillas algo sonrosadas - te juro que te lanzo un Crucio.
OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO
¡Y vaya!
Hola, hola.
¿Que tal les ha caído la prima de Nott? Uhmm…?
Esta niña no sabe en lo que se ha metido. ¿tentar a un Potter? Uhm, no, eso nunca.
Espero que les haya gustado. Ella es uno de mis personajes preferidos, no sé porque. Además no le tomen como el "comodín" de Harry, no lo es. Digamos que más bien es algo así como una nueva esperanza.
Un beso a todos y gracias por esperar el capitulo.
Espero con ansias sus comentarios!
Mayi :)