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Tu Orgullo, Mi Prejuicio — capítulo 18
Sin prisas.
-Así que… ¿trabajas ahí como pasatiempo? - le preguntaba un incrédulo Harry a Caroline. La chica se encogió de hombros mientras comía una manzana. Harry siguió observándole intensamente hasta que ella rodó los ojos al más puro estilo Slytherin y habló.
-Tuve un tutor muggle. Mi madre… ella quería que fuera feliz por lo menos viviendo en el mundo muggle. Mi padre… él me aceptó tal y como era, a pesar de que mi tío… - hizo una breve pausa, evidenciando que su tío no se lo había tomado bien. Claramente se refería al mortífago - En cambio, Theo… Theo es como mi hermano, aunque no le veo hace mucho… Se hizo cargo de mí cuando mi padre enfermó. Pero cuando él se recuperó… tuve que regresar a casa a cuidarle. Ahora vivimos separados - continuó, tragando en seco - Luego de la muerte de mamá… decidí vivir aparte, para no causarle vergüenza.
-Yo no creo que esté avergonzado de ti.
-Eso es porque eres un Gryffindor empedernido, Potter.
-Harry -le corrigió él y ella volvió a rodar los ojos, mordiendo la manzana otra vez.
Harry suspiró. Había pasado más de media hora tratando de que ella le llamara por su nombre sin resultados obvios.
Caroline suspiró también. Arrojó el dátil en el cubo de basura y entornó sus ojos negros hacia Harry. Él la miraba fijamente, y ella se sentía frágil, incómoda bajo sus ojos esmeraldas. Evadió la mirada, sonrojándose y cogió una pera ahora.
En el frutero volvió a aparecer una de la misma especie, haciéndole dar un brinco.
-¿Puedes dejar de hacer eso, por favor? - le pidió ella, cerrando los ojos. Harry sonrió.
-¿Te refieres a observarte o a utilizar magia? - preguntó él, sonriendo de lado. Caroline le fulminó.
-¿Te gusta torturarme con ello, no?
- se levantó ella, sin soportar que hirieran su orgullo. Harry suspiró cansinamente.
-Sientate - le aconsejó el chico y ella se lanzó al sillón con furia, apretando la pera con más fuerza de la debida. A consecuencia de ello, las marcas de sus uñas quedaron en la piel de la fruta - No lo hago aposta - y con su varita, el frutero volvió a su estado normal.
-Pareciera que sí. Me siento incómoda con la magia, por eso me mudé al mundo muggle. ¿Es muy difícil de…
-¿Y por qué trabajar en un bar de mala muerte? - le cortó él, dándole a entender su punto de vista.
-No es de mala muerte - le corrigió ella, cabreada.
-Si que lo es, ¿de que manera sino me pasó… lo que me pasó? - le dijo, acercándose a la mesilla de centro, esperando acorralarla.
-Si es que lo es, ¿entonces que hacías ahí? - contraatacó ella, inclinándose también. Harry frunció los labios y volvió al mueble.
-Buen movimiento.
-Siempre juego en negras - habló la chica, refiriéndose al ajedrez. No esperaba que él captara que lo que había querido decir era que aunque sus movimientos no fueran los primeros, siempre tenía un as bajo la manga. Harry enarcó una ceja al estilo merodeador - ¿Qué?
-¿Me estas retando?
-Tómalo como quieras. Era solo una metáfora - dijo, sonriendo y apoyando su espalda en el mueble. Harry al frente de ella, en el otro mueble sonrió - de todas formas, lo único que me gusta de tu mundo, es el ajedrez mágico.
-Si, lo estás haciendo - se asombró el mago, sonriendo ampliamente. Caroline dejó de mirarle y volvió su atención al fruto verde. Le dio un mordisco y el sabor le hizo cerrar los ojos de placer. Harry se quedó observándole y de pronto, ante una idea, volvió a la realidad y se levantó.
Caroline negó con la cabeza. Aún no se creía que estaba aquí, en el departamento del chico. ¿Por qué demonios tuvo que traerlo? Lo hubiese dejado ahí, en el bar, dándose el lote con la estúpida esa…
Pero no. Su vena humana fue más fuerte.
Maldición.
Harry volvió con un tablero y comenzó a poner las fichas. Caroline enarcó una ceja.
-No jugaré contigo. Además es muggle.
-¿Por qué no? ¿y que tiene? - se detuvo el chico, con un tono desilucionado. Ella negó con la cabeza.
-No haré llorar al niño-que-vivió.
-Ya nadie puede hacer eso - le sonrió Harry, terminando de poner las fichas. La chica se resondró por dentro. ¿Por qué no lo dejó ahí?
-Si gano, ¿dejarás de usar la magia frente a mí?
-Y si yo gano… ¿dejarás de trabajar en ese bar de mala muerte? ¡Quien sabe cuantas cosas te pasan ahí…! - La chica abrió los ojos, de pronto captando los pensamientos de Harry.
-¿No estarás pensando en que trabajo en el mismo rubro que… esa.…
-¿mujer de dudosa reputación? - le bromeó él, moviendo su primera ficha. Caroline seguía con la boca abierta - ¿qué? ¿ahora que dije?
-Tenlo en claro, Potter - dijo ella, acercándose al tablero, mirándole a los ojos - Yo nunca trabajaría vendiendo mi cuerpo. Para tu información… trabajo a medio tiempo como… barwomen.
-¿Barwomen? ¿De verdad? - ella asintió, moviendo una ficha negra. Harry nisiquiera observó la movida e hizo avanzar a su caballo - entonces… ¿no eres…
-¿Una prostituta? Definitivamente no - dijo ella, pensándose la próxima jugada. Harry seguía mirándole - Puedo ser una squib, pero sé como hacer respetar mi apellido. Además, ya te lo dije… atiendo en la barra… - y movió otro peón.
-Pensé que al decirme eso… yo pensé que los engatusabas ahí y que luego…
-¿Me los llevaba a mi aposento? - le enarcó una ceja la chica, mirandole acusadoramente. Harry bajó la mirada al tablero, confundido y movió su caballo nuevamente, matando un peón negro. La chica sonrió imperceptiblemente.
-Solo para quedarme sin dudas… - continuó él, mientras ella hacía que su peón se comiera al caballo - ¿Trabajas ahí SOLAMENTE sirviendo tragos?
-Y ayudando a caballeros borrachos, si - contestó ella, sonriéndole al ver su rostro culpable - Descuida, menos mal que te hice salir del error… Es tu turno - le dijo, y él aun sorprendido volvió su mirada la tablero. Al darse cuenta que su caballo ya no estaba, levantó sus ojos hacia ella.
-¿Y mi noble corsel?
-En las llamas de la equivocación - le contestó ella, abriendo su mano para que Harry viera a su caballo fuera de combate. Él resopló pero movió otra ficha blanca, mientras murmuraba entre dientes algo acerca de "la mujer y sus embustes".
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-¡COMO ES POSIBLE… EN SUS PROPIAS NARICES… Y SIN MEMORIA… ESCAPADO… MERECIDA LA MUERTE… EN MI… LA CULPA!
Los gritos habrían continuado de no ser por la presencia de una figura alta y algo corpulenta en el arco de la puerta. Wolltrine fijó su mirada en el chico, que ahora bajaba las escaleras con indiferencia y cuando se puso frente a él, irguiendo la mirada con orgullo, bajó a su altura.
Levantó su brazo, dispuesto a pegarle una bofetada, pero al ver los ojos negros del chico fijos en los suyos desistió.
-Eres como un hijo para mi, Theodore… ¡pero no voy a permitir un error más!
-No fue mi culpa - contestó él, mirándole fijamente - La Weasley no había perdido la memoria, como suponíamos.Me identificó y me hechizó. Al parecer… - y al decir esto, pasó su mirada por todos los otros allí reunidos
- alguien le facilitó su varita. Hay un traidor dentro - aseguró y dicho eso, enseñó su cuello ensangrentado y mostró la coronilla, donde figuraba un feo chichón.
Wolltrine relajó su expresión y puso un brazo en el hombro del muchacho. Luego miró ferozmente al resto de chicos reunidos.
-Si descubro a alguien pasando información al bando enemigo… os juro que les mataré aunque sea lo último de lo que se me acuse - amenazó, con voz peligrosamente aterciopelada. Se hubiese podido cortar ese silencio con el rayo de una varita - Sígueme Nott - susurró y con una ultima mirada amedrentadora a los mortíos se perdió de la estancia. Nott le siguió, agradeciendo a Merlín que siguiera vivo.
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Malfoy le miraba atentamente, y ella, estaba perdida en sus ojos grises, intimidantes pero acogedores y ansiosos.
Apasionados.
Draco desvió su mirada de los ojos de Hermione a sus labios y luego de unos segundos, cuando su cuerpo comenzó a moverse, se obligó a chocar sus grises orbes con esos grandes chocolates.
Se le acercó.
Hermione le vio hacerlo, y vislumbró una sonrisa imperceptible en sus labios. Ella retrocedió y Draco dudó en su avance. Hermione se tachó de estúpida.
Hace pocos momentos había estado besándose con el, presa de sus brazos, y ahora huia como una chiquilla… solo porque estaba con él. En un cuarto, solos, con la tensión en el ambiente.
Malfoy llegó a unos cuantos centímetros.
-¿Todo bien? - le preguntó, rozando con una de sus manos la suave piel de su mejilla. Ella asintió, cubriendo esa mano con la suya.
-¿Y tú?
Como respuesta él la besó. Hermione correspondió al instante, un poco nerviosa por la situación y cuando Draco la jaló hacia sí, enlazó sus brazos a su cuello. Al principio, él solamente le acariciaba la espalda, pero ambos sabían que era apenas un leve preámbulo de lo que realmente querían. El beso fue cobrando intensidad. Draco ya había bajado sus manos hasta las caderas de la chica. Y una de las manos de ella danzaba ya, peligrosamente cerca de uno de los botones de su pijama. Draco contuvo un gemido cuando ella le soltó el primer botón, y comenzó a caminar para atrás, jalándola en el trayecto.
Un débil "piiiiiiiiiiiiiiiiiiii" cortó su atención.
Draco rugió, sabiendo que ella también había escuchado el timbre y la soltó, muy a su pesar. Apoyó su frente en la de ella, y mantuvo los ojos cerrados, mientras regulaba su respiración. Como no se escuchó nada más, los volvió a abrir encontrándose con los de ella, que le miraban anhelantes. Se quedaron mirando un momento a los ojos.
A Hermione nunca se le habría pasado por la cabeza, pero en ese momento supo que siempre le habían gustado sus ojos grises. Tenían un halo de misterio, y a veces, cuando se molestaba se volvían oscuros, y muy potentes, si su propietario quería. Draco, permaneció parado ahí, en frente de ella, observando su análisis minucioso. Algo dentro de él le obligó a reprimir una sonrisa de suficiencia. Sabía que le gustaba físicamente a la castaña. Pero la sensación de estar bajo sus ojos, de ser vigilado, probado, examinado minuciosamente le hacía estremecerse totalmente. Sentía un retorcijón en el estómago y sin embargo, no quería que esa sensación se fuera.
Durante el tiempo que se quedaron mirando no volvieron a escuchar nada.
Hermione sabía que seguía junto a él, solo porque sentía su propio corazón latir exageradamente. Ahora, bajo la intensa mirada gris, Hermione supo que él estaba esperando su señal, algún signo de que ella también quería continuar. La castaña no sabía que decir, y así como estaba de nerviosa, su subconciente optó por hacer lo que siempre hacía cuando su dueña se encontraba en ciertas situaciones: morderse el labio inferior.
Draco no lo soportó y tomandolo como una insinuación, retomó el beso donde lo habían dejado. Con la misma intensidad y la misma intención. Lo único que cambió fue la posición de sus manos. Subió una a la cintura de la chica y la otra a su cuello, apretándola más contra sí. Hermione dejó escapar un sonido en la boca del rubio, que acogió la suya con una pasión desbordante. Dejó libre sus labios y comenzó a besar el inicio de su mandíbula. Hermione se estremeció en sus brazos y si él no la hubiese tenido sostenida, seguro se hubiese caído por el temblor que recorrió sus rodillas.
BRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR…
Si hubiesen llegado a la cama se hubiesen dado cuenta que algo vibraba en ella. Pero no. Aún no llegaban ahí. Draco no había avanzado de ese lugar. Se mantenía en el mismo sitio, disfrutando de su suave piel, del olor a vainilla que desprendía la chica, de sus vibraciones. Hermione no quería participar…aún. Pero cuando Draco llegó a su hombro y le mordió suavemente, no pudo más. Buscó los labios del rubio y lo jaló hacia ella, pegandose nuevamente. Draco sonrió tenuemente antes de entregarse por completo a las caricias de la chica.
Se volvió a escuchar el "piiiiiiiiiiiiiiiiiiii" un poco más fuerte.
Esta vez, Draco no la liberó y ella tampoco tuvo la intención de soltarse.
¿A quien le importaba quien llamaba a esta hora de la noche?
Ahora, fue Draco quien le hizo retroceder hasta que chocara con la cama. Le soltó un segundo mientras que ella le quitaba la parte superior del pijama y volvía a besarle al segundo siguiente. Hermione recorrió con sus manos el pecho del chico, haciéndole suspirar luego, porque en un principio, se estremeció y apartó las manos de la chica de su cuerpo. Era como si una descarga hubiese recorrido su espina dorsal, como una corriente caliente y fría a la vez que le escarapeló todo el cuerpo. Pero Hermione no le prestó atención y reclamó un beso al que Draco no se pudo resistir.
Enredó sus dedos en su cabello castaño, en ese mar de ondas que desprendía un rico aroma a frutas y al aspirarlo sintió como todo su cuerpo respondía a él.
Hermione simplemente se dejaba llevar, tranquila. Esperaba que el chico fuera un poco más brusco con ella, pero NO. Malfoy era todo menos brusco. El único acto impetuoso que había reconocido en él, y que le había provocado esas ganas locas de besarlo con una pasión recién descubierta, había sido la manera en como había undido sus dedos en su cabello y le había pegado más a su cuerpo. Hermione prácticamente sentía toda su anatomía y él, oh, él estaba en el cielo reconociendo los temblores de la chica. El chico volvió a prestarle atención a su mandíbula y ella se dejó llevar por el momento, cerrando los ojos, mientras que Draco regresaba a su oído y le pedía que fuera suya silenciosamente. Ella asintió una sola vez y eso bastó para que el rubio se desprendiera de lo último que los separaba y cumpliera con su deseo.
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La casa de Luna siempre había sido pequeña pero alta. Es por eso que cuando comenzó con su carrera de sanadora decidió a mudarse en el medio de sus dos pasiones: St. Mungo y El Quisquilloso.
Sumandole a ello que desde que estaba saliendo con Ron, su futuro esposo (Sonaba lindo, ¿no?), su departamento le había sentado de maravilla.
Ahora que vivían juntos, su hogar lucía mucho más acogedor y más transitable, pues Ronald no le dejaba caminar mucho pese a que aún no tenía panza.
Acaban de llegar del supermercado y ya la había mandado a la cama. Ella obedeció, se sentía muy cansada y los mareos habían comenzado a hacerle efecto. Se sentó en la cama y se estiró a lo largo de ella.
-Luna, ¿estás bien?
-Sí, Ronald… sonrió la chica, dulcemente - ¿Sabes que no tienes que preguntármelo cada media hora, verdad?
-Lo siento, solo me aseguraba - le dijo el pelirrojo, rozando sus labios y acercándose a su pecho para que ella le abrazara. La rubia le acarició el cabello, mientras que Ron le acariciaba el aún plano vientre.
-Serás un buen padre, Ronnie… - le aseguró ella, imaginándose lo que el pelirrojo pensaba.
-No lo sé… Me asusta no poder… no sé… ¿Que se supone que debo hacer?
-Ya verás que con el tiempo, aprenderemos juntos… Nadie nace sabiendo, ¿no?
-¿Por qué no hay libros de esto? - preguntó el Weasley, en un tono enfadado y Luna rió. La risa caló en el fondo del corazón de Ron y ante esto levantó sus ojos azules a los celestes de su futura esposa. Sin duda alguna, su hijo tendría unos bellos ojos…
-Hermione se caerá para atrás cuando se entere que preguntaste por algún libro… - Ron sonrió, distraídamente. Luna se dio cuenta de su preocupación - Hey, Hermione estará bien…
-Está muy alejada de nosotros… pasa más tiempo con el hurón ese.
-Para algo le asignaron ser su "guardaespaldas", ¿no?
-Ya. Pero parece como si ella lo disfrutara… Como si él hubiera vivido todo lo que... todo lo que hemos vivido nosotros con ella.
-No. Ron, creo que Hermione está tratando de que él sienta que haberse pasado para nuestro bando no fue un error. En realidad, a mi me parece una buena persona - dijo ella con duda, y en cuanto Ron hizo el ademán de levantarse de ella, la rubia no le dejó - Déjame terminar. No puedes juzgarle solo porque tuvo unas ideas equivocadas del mundo…
-¡Del mundo! Luna, amo tu inocencia, cariño pero, ¡tú rayas en eso!
-¿Podemos dejar el tema ahí, por favor?
-No, Luna. Me da la impresión que se está encariñando con Malfoy, y eso no me gusta nada, nada.
-Si así fuera, ella tiene derecho a hacerse amiga de Malfoy. Él la salvo aquella vez. Y llegó casi ilesa.
-Casi ilesa.
-Él tenía un rasgado en la espalda.
-Se curó más rápido que ella.
-Porque siguió mis instrucciones, Ron. ¿Porque no admites que puede ser una buena persona? Dime, ¿Tendría algo de malo que… no sé, por ejemplo que Malfoy se enamorara de Hermione?
Ron volteó a mirarle y se carcajeó, sujetándose del estómago. Luna se quedó mirándole, expectante, sin una pizca de gracia.
-Linda, Malfoy nunca se enamoraría de Hermione… ¡Le trataba como escoria desde Hogwarts!
-Ya, eso fue en Hogwarts, era un crío. Tú tampoco me prestabas mucha atención en ese entonces y ahora ya vez… - musitó ella, acariciando su vientre. Ron le miró, casi culpable - Ahora, al igual que tú, Malfoy es un hombre, la ha llevado a su casa, la salvó de un ataque mortífago, la llevó al hospital y encima aceptó protegerle a pesar de todas sus quejas… ¿y crees que sigues siendo el mismo Malfoy?
Ron se quedó callado, analizando cada una de las palabras de su rubia. Luna sonrió cuando vio el cambio de expresión en el rostro de Ron y se le colgó al cuello. Ron solo atinó a rodear la cintura de Luna y esconder su rostro en su cabello. No quería creer siquiera que Hermione y Malfoy fueran amigos. No, eso no.
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Draco Malfoy había dormido así de bien solamente tres veces en su casa.
La primera vez, cuando tenía 5 años y su madre aún le arropaba con dulzura.
La segunda, cuando el señor Tenebroso había sido vencido y él mismo se había ido a dormir allí, para asegurarse que su madre siguiera viva.
Y la tercera vez, justo ese día. Abrió los ojos. Y lo recibió una maraña de cabellos castaños en el rostro. El aroma a frutas todavía perduraba en sus indefinidos rizos. Sus párpados estaban cerrados y aún así, Draco podría imaginarse esos grandes ojos marrones mirándole. Su piel lucía suave, y ayer lo había comprobado: si que lo era, y le encantaba, le fascinaba tanto que había acariciado su espalda por minutos, sino habían sido horas…
*Se rehusaba a aceptar que lo que había pasado la noche anterior no había sido solo sexo. Claro, había disfrutado de su compañera, de su participación y química, pero no esperaba sentir las 'cosas'*que había picado.
La volteó a mirar de nuevo, y al instante se arrepintió y volvió su mirada al techo. Aun así, la imagen del cuerpo de la chica estaba en su mente y fue peor cuando cerró los ojos.
Él no podía darse el lujo de tener una relación con ella. No podía. Anoche se había dejado llevar por sus impulsos de hombre, sí, eso había sido.
¿Cómo explicar entonces los pequeños detalles para con ella?¿Porque carajos la había presentado a sus amigos y buscado su aceptación? ¿En que demonios estaba pensando entonces?
Hermione se removió, volteándose y al darle la espalda, estuvo a punto de caerse. El rubio tuvo que sujetarla por la cintura, y fue justo a tiempo, haciendo gala de sus reflejos de buscador de antaño. Hermione, que por el brusco movimiento había despertado, abrió los ojos y al girarse, se encontró con los grises de él.
-¿Pudiste dormir? - le preguntó él, en un tono álgido.
-Sí, la cama fue muy cómoda - sonrió ella, cómplice, aún soñolienta. Draco no se pudo resistir a su sonrisa y maldiciéndose por dentro, la jaló a su cuerpo. Escondió su rostro en su cabello, como la noche anterior y ella, al sentir sus labios chocar con su hombro, cerró los ojos, helada. ¿Qué era eso que sentía?
Pero no hubo tiempo de seguir pensándolo porque un pitido chillón sobresaltó a Draco. Hermione estuvo a punto de carcajearse pero la expresión de enojo en el rostro de Malfoy le frenó, obligándose a morderse los labios, intentando ocultar su risa.
Pero ese leve gesto solo empeoró las cosas. Draco hizo caso omiso al pitido y sujetando el rostro de la chica, la besó con furia. Hermione se sorprendió por su rudeza pero le correspondió, haciéndole bajar la intensidad a un ritmo más lento, sincronizado, casi tierno.
Malfoy apoyó su cuerpo en el de ella, dejándose llevar de nuevo, pero la vibración del celular volvió a interrumpirle. Él se soltó completamente de la muchacha y Hermione abrió los ojos mareada.
-¡Maldita sea!
-Shhhh… No hagas ruido - susurró ella. Él obedeció, buscando el maldito aparato en la cama. Si pudiera botarlo lejos, tal vez ella volviera a prestarle atención…
Estuvieron en silencio. El aparato volvió a vibrar. Ella le empujó un poco para que la dejara libre para buscarlo entre sábanas. Draco la observó gatear en ellas y la imagen le pareció sorpresivamente incitante. Cuando al fin lo encontró, lo abrió con irritación. Malfoy se acercó cauteloso como temiendo el ataque sorpresivo del celular. Hermione sonrió tranquilizándole mientras él se acercaba por detrás y pasaba su nariz por su cuello, haciéndole temblar.
-Maldición… - susurró ella, revisando los mensajes.
-¿Que pasa? - le preguntó él, mirándole presionar las teclas por encima de su hombro. Hermione negó con la cabeza, quitándole importancia pero un nuevo gesto de asombro en ella hizo que Draco insistiera.
-Hay 57 llamadas perdidas…
-¿De quien? - resopló Draco, enfadado. ¿Quién le llamaba tanto?
El largo silencio que se presentó le aseguró que no le iba a gustar la respuesta.
-Son de Harry… y no comiences a maldecirle porque… él no tiene la culpa. Debe estar preocupado por mí… - le justificó ella. Draco rodó los ojos.
-No tiene vida. Es lo único que hace. Admítelo, le gustas - le acusó él, como si ella tuviera la culpa de ello. Hermione levantó la mirada chocandose con la de él, que ya se había levantado de la cama. Hermione bufó.
-No, no le gusto - se sentó y presionó otra tecla. Malfoy le miró, con los pantalones ya puestos.
-¿Alguna vez te ha besado? - preguntó, a boca de jarro. A Hermione se le fue el aire de golpe, contestándole a Draco con los ojos.
-¿Por que me preguntas eso? - soltó al cabo de un rato. Draco cerró los puños con fuerza.
-¿Qué tan lejos ha llegado contigo?
- volvió a preguntarle, entrecerrando los ojos con reproche y Hermione se mordió el labio, sintiéndose mal de repente.
Como si mantuviera una relación con él. Pufff.
-Harry… él y yo solo somos amigos. Tengo con él la misma relación que tienes tú con Pansy…
-¿Quién besa mejor? - le preguntó él, hablándole con vehemencia.
-¡Eres un cínico! ¿Qué pretendes preguntándome eso?
Malfoy se había quedado callado, mirándole.
-Llegar tan lejos como lo ha hecho Potter, supongo - murmuró acercándose. Hermione no se movió, impresionada, pero cuando él llegó a besarle, le volteó el rostro.
-Ya lo has hecho - susurró ella, quedamente. Malfoy le miró a los ojos. Podía ver claramente como el dolor los inundaba poco a poco y cuando ella se levantó de la cama, cortando el contacto y envuelta en la sábana, Draco supo que la había cagado.
Y que estaba celoso.
-Yo… - susurró, pero ella no se detuvo. Entonces él se acercó por la espalda y le abrazó. Besó su cuello, tratando de disculparse de aquella forma pero Hermione no se inmutaba - lo siento…
-Quiero saber que significó lo de ayer para ti - le exigió con decisión.
Draco se paró en seco. Retiró sus brazos de su cintura y en cuanto ella se volteó a verle, bajó los ojos a sus zapatos.
-Lo sospeché - musitó ella en un tono agrio. Lo siguiente que Draco vio le contrajo el estómago.
Hermione estaba recogiendo su ropa, y se estaba cambiando en frente de él.
Malfoy la observó, fascinado con lo que veía, *con lo que había tenido,*hasta que frunció los labios y se acercó a tiempo, antes de que ella terminara de abotonarse la blusa. Sujetó una de sus manos y la puso en su pecho, cerca a su corazón.
-¿Lo sientes? Latía más rápido ayer, cuando estaba contigo, en la cama - le dijo él, mirándole a los ojos. Hermione le veía, quieta, petrificada observando sus poderosos ojos grises causándole un atraimiento mortal - Y creéme cuando te digo, que sé muy bien diferenciar cuando se debe al esfuerzo físico, porque nunca antes yo…
-¿tú? - le incitó a continuar ella. Malfoy, que tenía la respiración agitada por su impulso verboreo, cerró la boca de golpe.
-Sabes a que me refiero.
-Necesito escucharlo. Me es necesario…
-No puedes… pedirme que… te… te diga lo que siento… cuando te siento… ¡si nisiquiera sé como se llama!
Hermione sonrió enternecida, aunque él no le había dicho nada. Se levantó, y ya a su altura le peinó el cabello con los dedos, haciendo que Draco cerrara los ojos al contacto. Él le sujetó fuertemente de la muñeca y la colocó en su corazón de nuevo. Hermione comprobó, saltando interiormente de emoción, que su corazón latía desenfrenadamente, de nuevo.
¡Era por ella!
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Remus observó como Nimphadora cambiaba el color de su cabello una, dos, tres veces y al final se quedaba con el mismo rosa chicle de siempre. Sonrió clandestinamente antes de ponerse el saco y acomodarse el cuello de su camisa. Tonks le miró a través del espejo y le sonrió suavemente, mientras acariciaba su apenas abultado vientre.
-¿Tienes algún antojo hoy? - le preguntó. Ella negó con la cabeza y volteó a mirarle.
-Solo espero ver hoy a Sirius. Quizá Draco también venga.
-¿Por qué crees que él vendrá?
-Por Hermione. Hoy es sábado así que todos se reunirán aquí, como siempre.
-Sigo sin entender…
-Está cuidándola, ¿no? - le preguntó ella, sonriendo de oreja a oreja,mientras le pasaba las manos al cuello.
-Ya, no sé porque tu tonito no me gusta nada - comentó él, abrazandole.
-No es nada. Solo que la otra noche los vi juntos, saliendo de la Academia. Me parecía que se llevaban bien… demasiado para ser rivales.
-Puede que se estén convirtiendo en amigos.
-Que bueno. Mi primo ha sufrido mucho. Ojala encontrara a una mujer tan buena como Hermione para futura señora Malfoy, ¿no? - y dicho esto salió por la habitación.
A Remus le tomaron varios minutos entender a donde iba la sospecha de su esposa. Por eso bajó tras ella, prácticamente volando.
-¿Harry? - se sorprendió el licántropo, al ver como el moreno recien llegado, se sacaba el sobretodo y lo colocaba en una silla, donde se sentó posteriormente. Harry le saludó, mientras recibía el té que le ofrecía Tonks - ¿A que se debe tu visita?
-Sirius me llamó diciendo que viniera. Creo que habrá una reunión… - ante la mirada suspicaz de su profesor, continuó, ahora mirando a Tonks - ¿Por qué no le llaman?
-Eh… él no durmió aquí.
-¡¿Cómo?! - exclamó, escupiendo el café en el mantel. Remus no supo si fue debido a la sorpresa o a la mala sazón que últimamente había adoptado su esposa.
-Em… sí, él no durmió aquí anoche. Debe haberse quedado con Marianne… Supongo - corroboró el castaño, limpiando la mesa con un movimiento de varita. Harry sonrió, encogiéndose de hombros.
Remus le observó. Le notaba radiante y cuando Tonks le habló de que no tenía noticias de Hermione, su ánimo no decayó ni un ápice.
Dejó de mirar a Harry, que conversaba con la castaña por teléfono, y se fijó en Tonks que sonreía macabramente por alguna razón que no alcanzaba a comprender.
Un portazo y el grito de la Sra. Black les anunció la llegada de su mejor amigo, que al entrar saludó a todos con una sonrisa embelesadora. Detrás de él apareció Marianne que saludó a Harry y a Tonks con un gesto. Sirius le sostenía de la mano y no tenía la menor intención de soltarle.
Sonrió internamente. Los tiempos estaban mejorando… Solo faltaba capturar a los mortífagos sueltos y a Bellatrix Lestrange para que la paz inundara todo el mundo mágico.
Que pena que no fuera tan fácil…
Él mismo estaba feliz con Tonks y su futuro vástago y Sirius brillaba de felicidad al lado de la castaña.
James estaría feliz también…
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El celular sonó ahora sí de verdad. Con el timbre de llamada. A todo volumen.
-¿Contestarás? - le preguntó el chico, apoyado en su cuello.
-Tengo que - respondió ella, buscando el celular con la mirada. Draco frunció el ceño y sacándolo de su bolsillo, se lo alcanzó. La chica sonrió al ver su gesto de resignación y abrió el móvil, escuchando la voz de su amigo al otro lado.
-¿Aló?
-Harry, hola. Dime.
-¡Hermione! - se escuchó. Malfoy saltó ante el ruido - ¡Te he estado dejando mensajes durante toda la noche! ¿Donde estás?
Hermione trató de calmar al rubio tomandole de la mano, pero Malfoy se levantó y comenzó a dibujar surcos en el suelo. Hermione rodó los ojos.
-Estoy en… mi departamento - contestó y miro al rubio. Él asintió y dejó de hacer ruido - No, no, estoy sola. ¿Malfoy? Sí, él está al costado en su depart… De acuerdo, en cuanto se levante le digo qu … ¡No lo voy a molestar, Harry! Debe… debe estar muy cansado - dijo y miró disimuladamente a Draco. El rubio estaba sonriendo, sonriéndole específicamente - Okey. Gracias- dijo y colgó. Malfoy se le acercó, presuntuosamente. Hermione sonrió, conteniendo una risa.
Él la tumbó en la cama y besó su cuello, causandole una risa nerviosa.
-Así que… ¿estoy cansado, no? - le preguntó él, ahora llevando sus manos a la cintura de la chica, haciéndole cosquillas. Hermione se retorció de risa hasta que Malfoy le besó en la boca. Al instante, ella se dejó de mover, correspondiéndole y disminuyendo su resistencia.
Cuando Draco pasó sus manos por debajo de su blusa, el cerebro de Hermione le hizo recordar que Harry le había llamado. Entonces, haciendo acopio de toda su fuerza de voluntad, se soltó de él. Draco rodó en la cama, apoyándose en su espalda, y dio un resuelto suspiro.
-La llamada de Potter, ¿verdad?
-Tenemos que irnos - le dijo, levantándose al baño. Malfoy asintió y antes de que ella pudiera llegar a la puerta, le habló.
-¿Tiene que ser ahora?
-Lo siento… hay reunión de la orden
- Él asintió de nuevo, y se pasó una mano por el cabello.
-Estoy comenzando a odiar a la orden del pájaro… - añadió, desordenándoselo.
-Del fénix, Draco… - le corrigió ella, entrando al baño.
-Si, eeso -aceptó él, sentándose a la cama. Miró hacia la puerta del baño. Ésta seguía entreabierta. Una sonrisa muy Slytherin se dibujó en su rostro cuando entró en él, cerrando la puerta tras de sí.
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Poco a poco, uno a uno de los miembros de la Orden del Fénix arribaron a la Mansión Black. Hermione llegó a los 20 minutos de la llamada de Harry y hasta incluso Ron se mostró conforme con los cuidados del Malfoy, al verla tan saludable y animada. Claro, que no sabía porque estaba animada.
En cuanto a Draco y Hermione, habían ido todo el camino en silencio.
¿Qué pasaría con… eso en lo que estaban metidos?
Hermione había dejado su mano en el asiento, cerca a la palanca de cambios y Draco había dudado mucho antes de sujetarla mientras conducía. La castaña solo había volteado a mirarle, aceptando el contacto, pero se sentía totalmente nerviosa.
Harry y Ron no le perdonarían nunca su… 'loqueseaquetuviese' con Draco.
Pero tampoco podía negarse a lo que sentía.
No era tan fácil…
¿Por qué no podía ser tan fácil?
Porque a ti nunca te han gustado las cosas fáciles*, resonó en su cabeza.*
Cuando entraron, encontraron a Harry hablando por teléfono. Hermione le observó sonriendo y en cuanto fue a saludarla, se lo comentó.
-Es por verte sana y salva, creeme
- le sonrió el chico, dándole un fuerte abrazo y fulminando a Draco con la mirada. Acarició su cabello suavemente y suspiró en su cuello.
Hermione le correspondió incomoda. Hace tiempo que él no le abrazaba así, sin presiones, y se alegraba por ello, pero por otro lado estaba Draco. Más concretamente, detrás de ellos.
Por suerte llegó Ron con Luna, y luego de recibir un abrazo asfixiante del Weasley, la rubia se la llevó a la cocina para abrazarle y contarle acerca de lo sobreprotector que estaba Ron… además de lo preocupado que estaba por ella.
-No le parece nada estupendo que andes de arriba para abajo con Malfoy… - le comentó la chica, aceptándole el vaso de jugo que le sirvió la castaña.
-Se está pasando con eso de protegernos…
-No, no es eso. Es que… Bueno, Malfoy te mira diferente - comenzó la rubia, haciendo que Hermione casi quebrara el vaso que estaba lavando. Entonces, guiándose de su instinto, continuó - Es como si tú… como si fueras una preciada joya, una que no quiere soltar y que cuida minuciosamente… ¿Qué extraño, no?
-¿Malfoy? ¿Conmigo? Será con una doble intención, seguro - soltó la chica, tan rápido que Luna sonrió inocentemente.
-¿Están saliendo? ¿Hace cuanto?
-¿qué? ¿Tú…cómo… qué?
-Eres tan predecible… - sonrió la rubia. En ese momento, Draco entró junto con Sirius y Luna pudo comprobar como al cruzar su mirada con la de Hermione, su rostro se suavizaba, y hasta se atrevió a pensar que Draco Malfoy no era nada malo para su amiga.
OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO
¡Hellouuuuu!
El último capítulo del 2011****J
¡Ya tengo escrito la mitad del siguiente!
Espero que les guste, cualquier detalle, pregunta o algo, solo díganlo, pero porfavor, coméntenmelo… Me tienen muy abandonada…
Os prometo que actualizaré pronto!
Muchas Gracias por seguirme, un beso!
¡Muchas bendiciones y éxitos para este 2012!