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Aléjate de mí, Granger — capítulo 20

Diamante en Bruto.

Pasó la página de ese libro grueso y bostezó casi al mismo tiempo. Levantó la mirada hacia el chico que tenía al frente… y se sonrojó en un abrir y cerrar de ojos: Malfoy le estaba mirando sin pestañear, como Snape miraba a Harry en primer curso, pero de una forma mucho más… ¿cálida? ¿acogedora?

Echó un vistazo al libro que el rubio tenía en su regazo y bufó resignada al verlo abierto en menos de la mitad. Malfoy acomodó su brazo en el sofá en el que estaban sentados (habían decidido regresar a su torre antes de que alguien les viera) y tamborileó sus largos dedos en el respaldo del mueble, en dirección hacia ella. Hermione escondió su sonrisa tras el libro e intentó leer la misma línea de hace unos cuantos minutos. Pronto, sintió el olor a la colonia cara del rubio muy cerca de ella. Volvió a bajar el libro unos centímetros, y le vio ahora pasando las hojas distraídamente… más cerca que antes. Se mordió el labio, observando como los dedos y el brazo de Malfoy le llamaban de forma tentadora a su encuentro. El chico, al parecer, ya había notado su indesición por lo que sonrió con misterio y bajó el tobillo de la pierna que mantenía apoyada en la rodilla, mientras que Hermione se volvía a leer el último capítulo del gran tomo que había elegido.

-Tengo una pregunta - soltó de repente, causando que Hermione bajara el libro de investigación al instante, sin duda emocionada ante una pregunta acerca del tema que les habían asignado. Malfoy sonrió para sí mismo ante su equivocación - ¿Sigue yendo Krum a verte a la biblioteca?

Hermione rodó los ojos y regresó su mirada al libro. ¿Cómo podía ignorar su esfuerzo por realizar el trabajo y salirle con… ese tema?

-Hermione…

  • insistió el chico, ladeando la cabeza y estirando la mano hasta rozar sus enmarañados cabellos.

-Deberíamos comenzar - dijo ella, cerrando el libro con un ruido sordo y levantando la mirada hacia él. Malfoy enarcó una ceja, y sonrió seductoramente - Con el trabajo, quiero decir - se rectificó, logrando que el chico soltara un bufido de decepción. Ella sonrió levemente, y se mordió el labio de nuevo.

-Es hasta dentro de dos semanas, Granger.

Granger. Así le llamaba cuando ella no le hacía caso o cuando le ignoraba y cambiaba de tema. Hermione ya se estaba acostumbrando. Y eso le daba miedo.

-¿Por qué te esmeras en estropear el momento?

-Disculpa, pero esta no es mi idea de pasar el tiempo con mi… - Hermione levantó los ojos ante la interrupción del chico y se desilusionó cuando él volteó el rostro hacia un lado, evitando su mirada. Decidió aliviar su carga y cambiar de tema.

-¿Por cuál de los puntos comenzamos a…

Draco tragó en seco. Una cosa era confesarle que gustaba de ella y otra era que le pidiera que fuera su novia. Una novia a escondidas.

*Porque no podía permitir que nadie se enterara de su "relación". Arriesgaba mucho frente a todo slytherin, frente a todo Hogwarts. Además, estaba el tema del "engaño" que debía mantener en pie frente a su tía Bella.*Aunque ahora que lo pensaba con tranquilidad… si su tía Bellatrix se enteraba podía siempre decir que tenía que engañar mucho más al trío dorado y que había hecho que la chica aceptara ser su novia…

Uhm, que escalofriante. Hasta a él se le hacía ruin su plan. Aparte de estúpido. Nadie se lo creería, mucho menos Quien-tú-ya-sabes. Tenía que pensar en algo. Y rápido.

La desventaja, claro, radicaba en que si nadie sabía que Hermione Granger y él eran algo más que simples amigos, la chica seguiría siendo presa de las atenciones de Krum o cualquier tonto iluso. Tenía que encontrar un punto neutral.

Le observó y sonrió nuevamente, sin molestarse en prestar atención de lo que le decía. Lo único que le bastaba era escuchar su voz tranquilizadora, de marisabidilla, ésa que utilizaba solo cuando hablaba de trabajos o cosas de los estudios. Alargó una mano y enredó en uno de sus dedos un cadejo castaño suelto, atrayendo la atención de la chica.

-Malfoy…

  • rogó ella, apartando la mano del chico de su rostro. Draco se acercó un poco y rozó su boca con la de ella. Hermione sintió una corriente recorrerle la columna vertebral pero no se movió; sabía que era la manera de disculparse por no completar su anterior frase - Volvamos al trabajo, por f…

-Aclaremos nuestra situación -habló él, apartándose y mirándole fijamente. Hermione entreabrió la boca un par de veces, confusa.

-Nunca pensé que tú quisieras que esto… se hiciera público.

Malfoy tragó en seco. Él no quería exponerse… y sabía que ella tampoco. Quería creer que no.

-¿Tú quieres que…

-No

  • dijo ella, rotundamente. Malfoy asintió y apoyó la cabeza en la palma de su mano y su codo a la vez en el sofá. ¿No se supone que debía sentirse conforme con su seguridad ante su negación? - Aún no estoy muy segura de si Harry está al tanto de lo que pasó. Y si Ron se entera…

-No es tan inteligente. Podría igualarse a Krum en una guerra de neuronas.

La castaña cerró los ojos y expulsó aire, de forma cansina. Aquí iban de nuevo…

-¿Podrías dejar en paz el tema de Viktor?

-No. No puedo. No cuando sé que le gustas y que a ti no te importa pasar el tiempo con él… - Hermione rodó los ojos y se acomodó en el mueble, alejándose un poco de él - …y esa manía que tiene de mirarte embobado. Ahora entiendo porque iba siempre a la biblioteca en cuarto -Malfoy resopló - No puedo creer que no te des cuenta de que sigue templado de ti, es en serio, Granger. ¿Es que acaso…

-Malfoy, si sigues hablando de Viktor voy a creer que le amas. ¿No quieres, de casualidad, un autógrafo de él? Podría pedírselo para ti, así como para Ron, porque últimamente ambos parecen haberse unido a la tarea de ponerme en contra de Viktor y no hacen más que estresarme y hacerme sentir horrible cuando le saludo de lejos porque a ustedes no les gusta nisiquiera que respire su mismo aire y…

-¡Es que se te pega demasiado! Es como si… como si tú fueras la única persona en todo Hogwarts que él conociera. ¿No conoce más chicas? Siempre anda detrás de ti, "Que si quiere que le enseñen el lago que conoce hace cuatro años", "Que si no sabe caminar", "Que no encuentra la escoba apropiada", "Que no sabe como anudarse los zapatos" - Hermione le fulminó, como un basilisco -Pronto, te buscará para que "Le ayudes a ponerse la camisa"…

-Estás celoso.

Draco abrió la boca como un pez un par de veces y luego la cerró y frunció el ceño. Se sentó correctamente, cogió uno de los libros que ella le había tendido y lo abrió con brusquedad, gruñendo como un hipogrifo.

-Le envidias, Malfoy.

-No precisamente por el tamaño de su cerebro, ni por su fortuna ni su andar poco elegante, créeme.

-¿Entonces porqué…

-No quiero que te esté rondando, simplemente - habló con voz dura, y pasó la hoja de su libro. Ella se acercó y le quitó el libro con suavidad. Draco carraspeó y se alborotó el cabello de la nuca. Hermione sonrió, había descubierto que hacía eso cuando se sentía descolocado o nervioso - ¿No querías tu metro cuadrado personal o algo así?

-Es solo mi amigo - musitó ella, resignada a que esa noche no avanzarían nada del trabajo del pobre profesor Flitwick. Draco gruñó y se cruzó de brazos

  • ¿Estás haciendo una pataleta, Draco Malfoy?

Él no dijo nada. Volvió a recoger el libro e intentó leer sus líneas. Hermione suspiró ruidosamente y se recostó en su lugar inicial, alejada de la tentación de abrazarle para que se le pasara todo el mal humor, como hacía con su padre cuando… *Mierda.*Sacó esas ideas de su mente oprimida y regresó entonces la mirada a su libro y trató de concentrarse en el volumen, pensando en alguna manera en que todo esto no iba a llegar a ningún lado si él seguía con sus tendencias irracionales.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

-¿Ya has terminado tu ensayo? - le preguntó alguien, semi tocándole el hombro. Luna levantó los ojos de su pergamino y tragó en seco antes de mirar a Ron Weasley y asentir lentamente.

El chico se sentó a su lado, en la mesa de Ravenclaw en la que todos hacían sus deberes y puso sobre la mesa su mochila.

-He estado buscando a Hermione para que me ayude con un informe para MC Gonagall pero no le encuentro - comenzó el pelirrojo, con expresión molesta. Luna desvió la mirada hacia su pergamino y escribió su nombre en el extremo inferior de éste. Ron frunció el ceño. Al contrario del resto de alumnos, ella lo escribía al final de su rollo - ¿Por qué…

-Para que el profesor no se deje llevar por sus preferencias y pueda ponerme la nota de acuerdo al contenido de mi tarea, no debido a mi apellido - le contestó ella. Ron asintió, aún con el ceño fruncido, y sacó un rollo de pergamino de su mochila - ¿Crees que yo pueda ayudarte a hacer un trabajo de un curso superior, Ronald? ¿O solo lo haces para escapar de Lavander?

-El hecho de que tú seas menor, no significa que seas menos inteligente o capaz que yo o cualquiera de nosotros - habló sin pensar el Weasley. Luna sonrió agradecida y tapó su tintero con habilidad. Ron tragó en seco - Y con respecto a Lavander… lo hemos dejado - La rubia abrió mucho los ojos ante la noticia, tanto que Ron tuvo que girar a ver si la muchacha había visto a un fantasma - ¿Qué?

-Nunca pensé que… Yo pensaba que Lavander y tú… Que ustedes eran…

-¿Almas gemelas? ¡ja! Las almas gemelas no creo que vivan peleándose por bobadas. Es más, no estoy muy seguro de si existen ese tipo de relaciones…

-Mi papá dice que eso de las almas gemelas no es solo un mito. En realidad, sí existen. Una vez me contó que mi madre le había dicho que desde el momento de la concepción de un niño, ya se le ha asignado un alma gemela - Ron pestañeó, sorprendido ante la teoría. Luna se encogió de hombros y sonrió - Puede que Lavander y tú no sean almas gemelas, pero sí pueden funcionar como amigos. Así como tú y como yo.

Ron negó con la cabeza. Él y Lavander no podían ser amigos. Eso estaba descontado. En cambio, con Luna…

-¿Y Scarmander? ¿Qué milagro no anda pegado a ti? ¿Por qué no te está ayudando con tu ensayo?

-Le enviaron una misiva de su casa. Su madre hará un largo viaje y quería despedirse de él.

-Uhm, ya. ¿Entonces me ayudarás? Soy un desastre con eso de la redacción…

Luna sonrió y asintió despacio. Enrolló su pergamino y le hizo espacio en la mesa para que el chico pudiera estirar su papel. Una de las esquinas se enrrolló y ambos al mismo tiempo trataron de sujetarlo, causando que sus manos chocaran y que una descarga interior les pusiera nerviosos.

A Ron no le importó que el cabello de la rubia cayera de manera involuntaria en su hombro ni que sus dedos rozaran con los suyos. Las largas pestañas de la chica se movieron un par de veces más, hasta que se acostumbraron al contacto y Ron le vio tragar en seco, en señal de nerviosismo.

Así que… no le era indiferente. Interesante, Ronald Bilius Weasley, interesante…

Sonrió internamente, y colocó su nombre al final del pergamino, sabiendo que ese gesto sería de gran importancia para la Lovegood.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

-¿Acaso las chicas de Bulgaria no están tan buenas como tú? - le espetó él de repente, rompiendo su silencio.

-¡Malfoy!

  • exclamó ella, azorada por completo.

Ya había pasado más o menos una hora desde que habían permanecido callados, sin decirse nada, solo miradose de soslayo y ahora él soltaba una pachotada como esa.

Y lo peor de todo, era que le hacía sentirse incomoda, como cuando Harry o Ron o Viktor le decían que tenía una sonrisa cautivadora y un cabello bonito.

-Pensé que habíamos quedado en que me llamarías "Draco",linda.

-Y yo pensé que habíamos quedado en que me llamo "Hermione", no "linda"

-Me gusta más "Granger" - continuó el chico, como si no le hubiese escuchado. Hermione rodó los ojos y volvió a su lectura. Ya había cambiado de libro - O "preciosa" porque te sonrojas cuando te halago.

-No me gusta cuando me "elogian" - le aclaró ella, haciendo el gesto de las comillas y hundiéndose en el mueble, sonrosada - Y te diré Malfoy si me sigues llamando así.

-Terca…

-Acostúmbrate

  • le espetó ella, levantándose del mueble y recogiendo sus cosas en su bolso. Malfoy le observó concienzudamente, admirando cada uno de sus movimientos y su expresión de molestia.

-Sí, supongo que si vamos a estar juntos debo hacerlo - suspiró él, de manera despreocupada, mientras dejaba el libro ya terminado en la mesita. Hermione se había quedado rígida. Pero recobró el movimiento justo en el momento en el que Malfoy había elegido para levantarse y sonreírle con descaro.

-¿A que te refieres exactamente con j…? - le miró ella, entrecerrando los ojos.

-A que saldremos juntos, a eso me refiero - se acercó y le arrebató el bolso de las manos. Hermione retrocedió - ¿Qué pasa ahora?

-¿Me lo estás imponiendo o me parece?

-Por Merlín, Granger…

La determinación en la voz de la chica le hizo reformular su decisión. Bueno, su manera de establecer la relación.

-No te lo estoy imponiendo. Piénsalo - habló, después de un minuto y la sonrisa que le tendió Hermione le desarmó por completo.

-Vale, eso está mucho mejor - dijo ella, y se acercó a darle un beso en la comisura de la boca antes de darse la vuelta y subir trotando a su habitación.

Draco sonrió y dejo escapar un suspiro de alegría.

Segundos después, su expresión seria volvió.

Morgana y todos los dioses, ¿cómo carajos había llegado a este punto?

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Voldemort era un ¿ser? muy inteligente. Tenía todo controlado: desde los movimientos que Bellatrix hacía bajo sus órdenes, hasta el peón que era Draco Malfoy. Aunque últimamente, el menor de los Malfoys le había resultado de gran ayuda. Hasta había desarrollado un plan él solo, aparentemente, para atraer al estúpido niño Potter.

Se había sorprendido por la tan simple idea de cortejar a la mejor amiga del elegido. Pero luego, al leer la mente del muchacho había entendido que sus planes iban un poquito más allá de lo estipulado al inicio: hacer que la muchacha confiara tanto en él, como para que le hiciera meterse en el círculo de los planes del Potter y así… tener un espía, de primer plano, entre las faldas de la mejor amiga del chico.

En primera estancia había pensado dejar que el niño jugara un poco con la niña. Pero ahora… ahora dudaba un poco de las intenciones del muchacho.

Durante mucho tiempo había pensado que tal vez el beneficio de Draco Malfoy sería obtener el poder que su padre le ocultaba y sentirse al fin un verdadero hombre, sin sentirse opacado por la figura ridícula que su padre se esmeraba por cuidar.

Pero ahora, se daba cuenta del punto débil del chico: la otrora bella Narcissa, ahora totalmente descuidada y enferma a causa de los ataques de Lucius. Antes la consideraba una pieza sin importancia… ahora, era la más preciada pieza en su plan.

Para asegurar la lealtad del joven Malfoy. Y para ello, necesitaba que…

Sus pensamientos fueron interrumpidos por la impestiva y ruidosa entrada de- ¡Qué casualidad! - el patriarca de los Malfoy's, su cuñada Bellatrix y… Severus Snape. Uno de los hombres más extraños y herméticos que había tenido la dicha de reclutar en su bando.

Bellatrix se iba al suelo en reverencias y disculpas, mientras Nagini serpenteaba entre los pies de los presentes y se encaramaba alrededor del respaldo de su sillón. Voldemort juntó las yemas de sus dedos y apoyó sus huesudos codos en los brazos del mueble.

-¿Qué pasó ahora? - preguntó, con la voz peligrosamente suave. Dirigió su mirada de Lucius a Severus y al ver la impasibilidad en su rostro miró hacia Lucius nuevamente - ¿Y bien?

-Hay un espía dentro de nosotros. Señor - agregó Lucius, con una voz ronca a causa de la bebida. *Whisky de fuego.*Ya casi no habían existencias en la bodega. Voldemort frunció los labios, ya conciente de las sospechas de Lucius y entornó los ojos hacia él.

-Y cree que soy yo - completó Snape, inclinando la cabeza en señal de respeto. Luego, conociendo ya la forma en la que su Señor comprobaba si mentía o no, levantó los ojos hacia ese par de rendijas de color rojo sangre y dejó que se inmiscuyera en sus pensamientos.

El conocido escalofrío le inundó los sentidos pero la sonrisita lúgubre que apareció en la expresión de Voldemort fue como un bálsamo. Un escalofriante bálsamo.

-Y… ¿Qué pruebas tienes para secundar tal acusación, Lucius?

-Mi señor, yo… lo siento, le pido por favor que ignore las suposiciones estúpidas de Lucius… No ha tenido una buena semana y las cosas con mi hermana no andan tan bien m…

-¡Silencio, Bella! ¡Déjanos solos! ¡YA! - Exclamó Voldemort, mirando con furia hacia la mujer. Ella agachó la cabeza y asintió efusivamente.

-Yo no tengo nada que esconder, Lucius. En cambio, tú, no nos has dicho aún porque faltaste a la reunión que celebramos cuando se dio el ataque- habló Snape, luego que Bella se hubo marchado. Un brillo sanguinario brilló en los ojos del Riddle y miró a Lucius fijamente, inquisitvo.

-Yo… Señor, yo… debía ir a ver a Narcissa, mi esposa… ella, ella no está recuperada del todo y…

-A mí me parece que tú nos estás ocultando mucho más de lo que dices - le atacó Snape, mirándose las uñas indiferentemente. El rostro de Lucius se crispó de rabia.

-¡Mientes!

  • exclamó, llevando la mano a su bastón, listo para utilizar su varita. Voldemort frunció la boca, extrañado ante su comportamiento y lanzó unos cuantos silbidos a su mascota Naginni. Ella se tornó hacia los dos encapuchados y se elevó zigzageante, lentamente hacia el mayor de los Malfoy. Lucius tragó en seco - ¡Miente, señor! ¡Miente!

-Ninguno de mis seguidores pueden osar traicionarme, Lucius. Todos y cada uno de los pensamientos que circulan en sus mentes son leídos con o sin autorización por mí …

-Pero señor… Severus es…

-¿Estás cuestionando mi poder acaso, Lucius? - elevó su voz, atronadora y amenazante. Naginni sacudió su viperina lengua y giró en torno a la habitación, expectante. Lucius tragó en seco - ¿Por qué me parece que las suposiciones de Severus son certeras? ¿Qué nos ocultas?

-Snape ha maquinado esta tetra para ponerme en su contra, señor. ¡Ha puesto a mi propio hijo en mi contra y le ha llevado a ver a Narcissa a mis espaldas! ¡A escondidas de usted también! Yo conozco a Draco… estoy seguro, Señor, que… que él está haciendo esto para Narcissa… ¡Yo lo sé, señor! El chico siempre ha estado pegado mucho a su madre y…

-Severus…

  • susurró Voldemort, y algo en su tono de voz, hizo que el hombre de piel cetrina se estremeciera - ¿Por qué Lucius tiene esas… conductas tan…?

-No es ninguna sorpresa para nadie que Draco Malfoy ha sido asignado a mi cuidado y tutela por Narcissa y por usted mismo, respectivamente, para llevar a cabo sus planes. El chico ha demostrado tener osadía y la facultad necesaria para pertenecer a sus filas, Señor.

-¡Le está llenando la cabeza de puras estupidec…!

-SILENCIO, LUCIUS - siseó el Señor Tenebroso. El aludido agachó la cabeza y dejó que su cabello opaco le tapara el rostro. Voldemort dejó de fulminarle y fijó sus ojos rojos en el profesor de pociones - Dime, Severus, ¿por qué el joven Malfoy ha podido ver a Narcissa y yo no me he enterado de ello?

Snape suspiró cansinamente y posó su mirada en su maestro y se encogió de hombros, de manera sutil.

-No había querido comentarle esto, mi Señor… pero ya que Lucius ha esclarecido sus prioridades para con su propia sangre, me veo en la obligación de contarle el plan de Draco.

Voldemort enarcó una ceja, sorprendido y se levantó de su sitio, dispuesto a escuchar el plan que Snape tenía en mente.

-Es un chico muy talentoso, aunque ahora le he frenado. Su sed de justicia y venganza no va directamente hacia Potter… - y diciendo esto desvió la mirada hacia Lucius, que se estremeció ante la revelación - es muy inmaduro todavía. Pero está dispuesto a colaborar con su causa, maestro y convertirse en uno de los nuestros… Todo con tal de pertenecer del bando correcto y ejercer justicia de su propia mano. Sin duda, sus ideas son frescas, llenas de una brillante perspectiva, algo simples, por supuesto, pero cada uno de sus pasos tienen un transfondo que muchas veces me impresiona, señor… Y como resultó la última vez, me saca de quicio cuando no me obedece - Voldemort balanceó su varita de un lado a otro y entornó los ojos hacia su seguidor, incitándolo a seguir hablando.

-Draco no es… él no puede… - susurró Lucius, retrocediendo.

-A veces sus ideas son ridículas e impulsivas, pero… Temo por las repercusiones que usted tomará bajo esta revelación pero… Fue el propio Draco el que le avisó a Granger que se reunirían los desertores, para ganarse su confianza, punto, que debo añadir, lo tiene más que ganado… y la idea de asestarle el obliviate a los desertores luego de la tortura para eliminar la evidencia… fue suya también.

El salón de los Malfoy quedó en silencio luego de esta revelación. Lucius seguía murmurando cosas pero el hombre huesudo y alto que les presedía clavó sus ojos en los de su informante para rememorar el momento de lucidez de Draco y al encontrarlo ahí, fresco y verdadero…

-Quiero ver a Draco Malfoy lo más pronto posible. Encárgate de que esté aquí a más tardar mañana en la mañana, Severus - siseó, con la voz peligrosamente suave. Lucius giró el rostro hacia él y agachó la mirada, impresionado ante la pieza que ahora era su propio hijo - Tu hijo pagará haberme desobedecido, Lucius. Pero antes… ¡CRUCIO!

Snape retrocedió intintivamente ante el ataque y se retiró de la habitación con el previo consentimiento de su maestro. Caminó con tranquilidad por los pasillos, ignorando los gritos de dolor de Lucius y cabeceó a modo de saludo hacia Bella, que le esperaba en la entrada principal.

-¿Qué ha pasado, Snape?

-Quiere al chico Malfoy. Me temo, Bella, que tu sobrino será un diamante en bruto muy pronto entre nuestras filas - y con este último comentario, Snape se giró y junto con el suave frufrú de su túnica, desapareció rumbo a Hogwarts.

Todo había salido mejor de lo que esperaba. Ahora, esperaba que el joven Malfoy supiera ocultar muy bien sus pensamientos y sentimientos.

Y si no… pues él se ocuparía de ayudarle con una que otra… poción. Sí.

El plan que traía en mente le aliviaría de problemas.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Ginny Weasley no era una tonta. Nisiquiera su reconciliación con Harry en los vestidores le había quitado de la cabeza el súbdito interés de Malfoy en su amiga.

¿Sabría ella que le gustaba a Malfoy? ¿Y si a ella también le gustaba Malfoy? ¡Por Merlín, sería una historia tan cliché, tan…

Un momento, Ginny Weasley.

Draco Malfoy es un hijo de mortífago, uno de ellos. Y Hermione es amiga de Harry Potter, el chico que está tratando de matar a Voldemort.

Wow, esto era más complicado que las novelas que leía su tía Tesyy.

Justo en ese momento, Hermione apareció en el Gran Comedor e inmediatamente después, Draco Malfoy entró a paso raudo hacia su mesa. Ginny sonrió. *Eso no era pura coincidencia.*Hermione se sentó al lado de Ron de lo más tranquila, se sirvió un poco de jugo y estiró la cabeza por encima de las mesa tratando de ubicar a vayaasaberquien. Malfoy no era, porque estaba del otro lado del comedor… Entonces, ¿quién…?

-¿Y Harry?

-Lo dejé vistiéndose, pero aún no ha venido. Creo que mencionó algo de Dumblendore y… - comenzó Ron y Ginny alzó la oreja, para escuchar todo lo que pudiera.

-Ah ya - le cortó la castaña, sabiendo que Ron no se medía en el desayuno. Suspiró resignada y desvió su mirada hacia Ginny al frente suyo, que le miraba fijamente - ¿Pasa algo, Ginny?

-No lo sé, dimelo tú.

Ronald pensó que se trataba de la restricción que tenían hacia Ginny cuando se hablaba de cualquier tema acerca de Voldemort, por lo que no prestó mucha atención a la hostilidad de su hermana. Antes bien, se levantó de la mesa y caminó despreocupadamente fuera del comedor.

-No sé de qué me hablas, Gin…

-El slytherin con el que estás saliendo y por el que me preguntaste la otra vez… - Hermione frunció el ceño, fingiendo extrañeza, fracasando estrepitosamente al temblar cuando alargó la mano hacia su pan - Hermione, no finjas, no se te da mentir. La otra vez me preguntaste que que pasaría si Harry fuera un imbécil o si mis amigos no lo pasaran - Hermione adoptó un color lívido y bajó la mirada a su desayuno - ¿Hablabas de Ma…

-Ginny, Ginny… antes de que me reclames o digas cualq…

-¡No puedo creer que no me hayas contado nada! - exclamó ella, indignada. Los colores se subieron al rostro de la castaña y sacudió las manos frente a su amiga, en una señal apaciguadora.

-¡Ginny, no es lo que estás pensando!

-¿Cómo que no? - la mirada de Hermione le hizo aminorar su ataque de euforia mezclado con resentimiento. La pobre castaña tragó en seco, desesperada y parpadeó rápidamente, buscando alguna idea en su cabeza - ¿Se han besado ya? - le preguntó la pelirroja en un susurro.

-¡Ginny!

  • exclamó Hermione y se tapó la cara con las manos, completamente abochornada.

La chica Weasley abrió mucho los ojos y se tapó la boca con las manos, conteniendo un gritillo de emoción. Ahora no sabía si debía emocionarse por la aventura prohibida o molestarse con ella por meterse con el enemigo.

-¡No puede ser! ¡Tú y Ma…! - exclamó y Hermione se apresuró a taparle la boca con las manos, rogando a todos los dioses que nadie se hubiese percatado de lo que Ginny había tratado de decir.

-Ginny, ¿podrías callarte un momento? Y además, ¡nisiquiera es lo que te estás pensando! ¡No es él! Quiero decir… ¡No ha pasado nada con nadie!

-Estás más roja que un tomate, Hermione Granger. Y si no ha pasado nada con nadie, ¿entonces porque no me puedes mirar a los ojos y decirme a la cara que no tienes nada con Malfoy? - le exigió ella, bajando la voz ante las últimas palabras.

La castaña se mordió el labio y respiró hondo, admitiendo la derrota. Ginny, que ya se presentía la victoria, frunció el ceño, haciéndose la interesante. Hermione sucumbió.

-En el hipotético caso de que hubiera pasado algo con algún Slytherin… ¿no me juzgarás?

-¡Por los pantalones de Merlín! ¡Entonces si tienen algo juntos! ¡Ahora entiendo porque le pidió lo que le pidió a Harry! ¡Santos…!

-¿Qué? ¿Qué le pidió a Harry? - le preguntó Hermione, sosteniéndole de la muñeca. Ginny dejó de dar saltitos en su asiento y se sentó correctamente, mirando a su amiga, ahora de un blanco mortal. La mirada dura y peligrosa que ahora le dedicaba le animó a hablar.

-Dijo algo de unos entrenamientos… y le habló de Krum - Hermione ladeó la cabeza y soltó la mano de Ginny y se llevó las manos a las sienes, masajeándoselas - ¿Él y tú ya… ya? - preguntó en un susurro. A Hermione se le subieron los colores al rostro de nuevo y negó con efusividad.

-Ginny, por Dios, ¿por qué me preguntas eso?

-Bueno, es que cuando le dijo a Harry que te mantuviera lejos de Viktor hablaba de ti de una forma muy posesiva… y yo pensé que era porque ustedes ya habían tenido…

-No, no, Ginny, por Dios, las cosas que se te ocurren… ¡Y baja la voz, que cualquiera pensaría que.…!

-¿Entonces qué ha pasado entre ustedes? - la castaña negó con la cabeza, de un color rojo tomate ahora e intentó levantarse de la mesa. Ginny se lo impidió - Ah, no, no me puedes dejar así, Hermione Granger. Me he quedado con esta incertidumbre desde que escuche la conversa entre Malfoy y Harry, y él no ha querido decirme nada acerca de Malfoy y su instinto de sobreprotección hacia ti…

-¿Instinto de sobreprotección?

-No me desvíes del tema, chica. Ahora, quiero todos los detalles. YA.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

El campo de Quidditch siempre había sido motivo de trifulcas y peleas entre casas, especialmente entre Slytherin y Gryffindor. Las cosas siempre terminaban con un reto a duelo de cualquiera de los capitanes y más aún cuando alguno de los dos equipos tenía un permiso especial de sus jefes de casa.

Pero todos esos incovenientes caen por tierra cuando la Srita. Hermione Granger es mejor amiga de uno de los capitanes y… compañera de torre del otro oponente. ¿Complicado, no?

Por eso, esa tarde, cuando Draco acudió una hora antes al terreno de juego a inspeccionar todo y encontró a Gryffindor practicando, respiró hondo y le hizo señas al capitán Potter para que bajara a "charlar".

Cuando Harry bajó y Draco le explicó pacientemente -dentro de lo que cabe serlo en un Malfoy - que el campo estaba asignado a Slytherin ese día, el Potter también tomó una gran bocanada de aire y se despeinó el cabello, estresado.

Ginny enarcó una ceja, confundida y al mismo tiempo, sorprendida por el intercambio entre ambos capitanes y se acercó a su novio, curiosa.

Luego de un par de minutos de charla, el Malfoy recogió su escoba al hombro y se alejó del campo a paso tranquilo. Harry, por su parte, se montó en su escoba y le gritó las indicaciones de las próximas jugadas a su equipo, como si no hubiese habido interrupción alguna, llevándose a Ginny en el trayecto.

-¿Qué pasó con el peliteñido allí abajo? ¿Dije algo inapropiado?- preguntó la chica y en cuanto lo hizo, Harry le fulminó con la mirada - Harry…

-Ginny…

-Por favor, Harry.

-Le hiciste un interrogatorio completo y exhaustivo a la pobre Hermione acerca de yasabesqué, ¿verdad?

-¿Está molesta contigo? - se mordió el labio la pelirroja, apesadumbrada.

-No

  • sonrió Harry, y le dio un empujón cariñoso con la escoba. Ginny sonrió también - No puedo creer que Malfoy… me haya cedido el turno en el campo. Al parecer, nos confundimos de nuevo con las fechas…

-¿Y todo a cambio de que le dijeras donde estaba Hermione! - Ginny siguió metiendo candela, intentando no sonreí. Harry le miró con sorna - Le ha pegado mal, ¿eh?

-Se caen muy bien. Se han vuelto buenos amigos.

-¿Amigos…? ¿Amigos? ¡Se han besado!

-Él la ha besado a ella.

-¿Estuviste allí?

-Ginny, ¿no tienes una táctica que practicar con las cazadoras?

-¡Harry!

  • él rodó los ojos y se movió hacia otro ángulo para ver como se movían el resto de los jugadores. Ella le siguió - ¿Crees que lo haga de buena gente, entonces?

-¿Malfoy, buena gente? No. De hecho, casi preferiría al anterior hurón que insultaba a Hermione… Ahora no sé que pensar de sus actitudes. No confío en él. No confío en su nueva… faceta. No me gusta nada su preocupación por Hermione.

-A mi sí - soltó Ginny, haciendo una acrobacia en el aire con gracia. Harry abrió mucho los ojos, muy asombrado. Ginny se encogió de hombros - Ya no pelean en los pasillos, armando un revuelo como el del inicio de curso. Nisiquiera se mete con Ron o con mi familia. Ni con ningún Gryffindor ahora que lo pienso - continuó la chica, mirando a todos los jugadores completar con su número.

-¿No te estará comenzando a gustar ése a ti también? - murmuró entre dientes el chico, haciendo que la pelirroja girara con rapidez su rostro hacia él. - ¿Qué?

-Eso es lo que te pasa. Estás celoso de Malfoy - añadió, con la boca abierta de impresión. Harry frunció el ceño, bufó y se alejó de ella. Ginny se siguió en la escoba - Tienes que admitirlo, cariño. Estás celoso porque Hermione pasa más tiempo con él que con ustedes - Harry rodó los ojos, aún ceñudo. Ginny siguió con su teoría - Me sorprende que Ron no le haya montado un número…

-Sí se lo montó, cuando Flitwick les puso en parejas de nuevo. Al parecer, Hermione se había molestado con Malfoy también por… noséqué. Y luego cuando Ron le reclamó no haberse negado al trabajo, ella le pidió que le dejara en paz… Para gran sorpresa de todos, Ron coincidió con Malfoy en algo referente a Viktor y… ¡Ginny! ¡Te vas a matar! - le riñó, fulminándole con la mirada. Ginny se sentó correctamente en la escoba y le dedicó un puchero.

-Bueno, mira Harry, después de este trato del campo y todo eso me atrevería a decir que el rubio platinado se está tomando todo esto de Hermione muy en serio.

-¿Desde cuando eres de su bando?

-Disculpa, pero todo aquel que casi hace que Warrington se rompa el cráneo en su propio entrenamiento es digno de mi consideración.

Harry recordó ese momento y se carcajeó con ganas. La semana anterior, presenciando el final del entrenamiento de las serpientes, Malfoy le había pedido a Warrington más potencia al golpear las buggler y tratando de enseñarle cómo debía hacerlo, casi le había golpeado la cabeza como si fuera la inestable pelota. Todo el equipo de Gryffindor se había carcajeado encabezado por Ron y los Slytherin habían aprovechado el momento para culminar su entrenamiento. Malfoy no se había reído, pero a Harry le había parecido que suprimía una sonrisa burlona.

Sí, podía ser que tuviera humor…

Cuando se lo dijo a Ginny, ya en tierra firme, ella le miró como si le hubiese crecido otra cabeza.

-Harry, ese día no parabas de reir por su "estrategia". Y cuando se lo contaste a Hermione, ella puso esa cara de "¡No debió hacer eso!" y luego te carcajeaste con Ron hasta subir a dormir. Admítelo, te cae bien. Solo que… estás un poco reacio a aceptar sus intenciones con tu mejor amiga.

-Ya, déjalo Ginny. No confío en él. Que esté saliendo con Hermione no me hace ni pizca de gracia. ¡Es… ilógico!

Ginny negó con la cabeza, sin poderse creer la tozudez de Harry. No podría creer en Malfoy hasta que el rubio hiciera una hazaña monumental o hasta que salvara la vida de Hermione o algo así.

Pufff, hombres.

Y que tan cerca estaba Ginny…

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-Así que… la más bonita de Inglaterra, ¿eh?- le susurraron en el oído. Hermione dio un brinco y se llevó una mano al pecho, con el corazón a mil por hora. Se giró y se encontró, como no, con la sonrisa traviesa del joven Malfoy, quien vestía su típico uniforme, solo que ahora tenía la corbata desanudada.

La frase anterior, sin duda alguna escuchada de la conversación que acababa de tener con Viktor en el invernadero 4, le hizo sonrojarse hasta la coronilla. Seguramente Malfoy le había escuchado a hurtadillas.

-¡Oh, Malfoy, cállate!

  • le apartó ella, de un codazo. Malfoy sonrío de lado y se pasó una mano por la nuca, siguiéndole por los libreros, divertido.

-Cierto, discúlpame, Granger. Acabo de recordar que no tienes una autoestima alta…

-¡Sí la tengo! - Se giró ella, a enfrentarle, con el ceño más fruncido que nunca. Malfoy se apoyó en el estante que ella tenía detrás, elevó el dedo pulgar hacia su ceño y se lo deshizo, haciendo que Hermione se mordiera el labio ante su gesto tierno. ¿Malfoy tierno?¡Merlín! ¿Qué demonios le pasaba a Hogwarts! ¡Y a ellos!

-Ni tú te la crees, Granger… - murmuró él, girando la cabeza a ambos lados antes de plantarle un beso casto en los labios, con una sonrisa marca Slytherin. Hermione se hizo para atrás instintivamente, asombrada ante el impulso del chico en plena Biblioteca.

-¿Pero qué…? ¿Qué rayos haces aquí? - preguntó, haciendo que Malfoy arrugara la frente, gesto típico de su confusión - ¿No tenías entrenamiento?

-Ehm… Potter y yo hicimos un… intercambio - susurró él, sujetando el libro que ella sostenía entre sus brazos. Al hojear el título, rodó los ojos, preparado para criticarle su método de estudio.

-¿En serio? - sonrió la castaña, mirándole a los ojos grises con emoción. Draco ladeó la cabeza, desviando la mirada y asintió, dubitativo. No sabía que significaba esa sonrisa pero estaba seguro que era el mejor bálsamo para el pinchazo que tenía en el pecho luego de su entrevista reciente con Snape.

-Hemos socializado un poco en los últimos… ehm… ¿Pasa algo? - le preguntó, con una ceja enarcada. Hermione parecía a punto de recibir un Diez en sus exámenes finales.

-Tú y Harry… ¿han hecho un trato sin matarse?

-¿Asumo que si menciono que Weasley… estuvo de acuerdo con el trueque… - los ojos de Hermione se agrandaron de impresión - dejarás de hablarle a Krum?

-Draco…

-Sí, sí… Necesita una visita turística con la chica más bonita de Inglaterra… Mira que en eso sí que coincido con él - agregó, robándole un beso un tanto más largo. Hermione aún no salía de su asombro.

¿Malfoy, Harry y Ron llegando a un acuerdo? ¿Sin matarse? ¿Y en Quidditch?

-Malfoy…

-Draco, quedamos en Draco - le corrigió él. Ella rodó los ojos y asintió.

-Estuve pensando hoy en la mañana…

-¡Menuda sorpresa! - bromeó el rubi, logrando que Hermione le fulminara.

-Muy gracioso.

-Sin mal no recuerdo, es una de mis virtudes que te resultan más encantadoras.

-No recuerdo haber mencionado eso.

-No terminaremos nunca si intento obtener la razón, ¿correcto? - Hermione sonrió y asintió con un gesto - ¿Qué pensabas hoy en la mañana? ¿En que Krum es un feo y estúpido búlgaro?

-Draco…

-No me extrañaría el verlo entrar justo ahora por la puerta, buscándote como un perrito faldero.

-¡Malfoy!

-De acuerdo, me decías… - rodó los ojos el chico.

-Recordé la noche que me leíste la mente. Y… puessss…

-No. No te enseñaré - se incorporó el rubio, retrocediendo entre las estanterías.

-Porfavor, Malfoy… ¡Podría protegerme de cualquiera! Tarde o temprano lo necesitaré y dicen que requiere una gran concentración y yo quiero intentar con…

-Créeme, Granger, no es que tus pensamientos no sean valiosos pero es muy complicado enseñarle Oclumancia a dos al mismo tiempo - siguió él, girándose al verle. Hermione pestañeó anonadada un par de veces y luego un ligero click resonó en su cerebro.

-Quieres decir que… ¿Le estás enseñando Oclumancia ya a Harry? - él gruñó, fingiendo fastidio y siguió caminando hasta que llegó a la mesa de siempre. Esa en la que ella les enseñaba a los enanos de primero.

-¿Estás segura que no sabes legeremancia? Ya siento mis pensamientos expuestos contigo… - soltó, haciéndose el importante, con las manos en los bolsillos.

-¡Oh, Draco! ¡Muchas gracias! -- Hermione dio un saltito de emoción y se le lanzó encima, envolviéndole en un abrazo de oso. Draco se carcajeó ante su impulso y aprovechó para inspirar el olor del cabello de la chica. Hermione se separó de él, sonrojada de nuevo y junto las manos, emocionada.

-Ahora entiendo porque Harry llega tan cansado de … ¡A eso se refería Ginny con lo del trato! - se llevó una mano a la boca, atando cabos a una velocidad impresionante. Malfoy casi sentía el sonido de los engranajes en el cerebro de Hermione.

-¿La chica Weasley…?

-Ah, sí… Ehm, Ginny se enteró… y me interrogó… exhaustivamente.

-Oh - soltó el rubio y enarcó una ceja, mientras jalaba una silla para que la castaña se sentara - Ahora entiendo su comentario inocente en el campo.

-¿comentario… inocente? - se horrorizó Hermione. Su amiga Ginny podía llegar a ser… muy muy nada sutil.

-Sí, sí, fue algo así como "No sabes que conveniente es que Gryffindor cuente con estos tratos con Slytherin, alguien debe estar moviendo sus hilos…" y luego Potter le sujetó del codo y la alejó prácticamente a rastras de mí.

-Mencionó algo acerca de tu "instinto de sobreprotección" para conmigo.

-¿Instinto de sobreprotección? - Hermione se encogió de hombros y abrió el libro que les tocaba leer esa tarde. Malfoy movió su varita y un libro del estante se acercó hacia él, pero su ceño fruncido aún seguía en el mismo sitio.

-¿Qué?

-Nada.

-¿Sabes que eso es inmaduro?

-¿Que cosa? - contestó, brusco. Hermione rodó los ojos y volvió a enterrar la nariz en su libro.

-Decir "nada" cuando te preguntan "que te pasa" y es obvio que te pasa algo…

-Snape me ha dicho que Quientuyasabes quiere hablar conmigo hoy en la noche.

Hermione empalideció. Su pulso se disparó y fue tanto así que sintió como su cabello, alojado en su pecho, se movía al ritmo de su corazón, como pasaba en las caricaturas. Maldición. No, no, no. Crispó su puño en torno al borde del libro y se mordió el labio inferior, buscando un poco de control. Que obviamente no tenía. Malfoy sujetó con suavidad su mano y le hizo soltar el libro. Hermione no levantó la mirada, la mantuvo clavada en la mesa, con un nudo en la garganta.

Ella debería de estar calmando a Draco, no al revés.

-Mírame - le ordenó él, con ese tono autoritario que pocas veces dejaba salir. Hermione negó con la cabeza y fue él el que tuvo que sujetarle del mentón para que le mirara a los ojos.

-¿Vas a ir? - preguntó ella, con un hilo de voz, al ver en los ojos del chico una cuota de miedo. Los músculos de la boca de Draco se relajaron, dejando ver su sonrisa burlona que no llegaba a los ojos. Como antes.

-Si no voy, me mata. Es así de simple - le contestó él, aun sonriendo ante la ingenuidad de la castaña. Ella expulsó el aire que llevaba conteniendo y aspiró una bocanada para recuperar el aliento. Malfoy le sujetó con ambas manos del rostro y la besó.

Y Hermione saboreó la desesperación. El miedo y la frustración de no poder hacer algo para ayudarle. El intenso terror que sentía Draco Malfoy, por su madre o por no querer ir a esa misión suicida, no lo sabía, pero era el miedo más profundo que había sentido. Cada fibra de su ser, cada nervio de su cuerpo quisieron de pronto hacerle sentir más seguro, más fuerte. Más valiente.

Draco sintió como Hermione se entregaba en el beso y tuvo más miedo de lo que sentía por ella, que por la reunión inminente que tendría hoy con el Señor Tenebroso.

Se separó a duras penas de ella, y respiró hondo, antes de atraerla hacia él y abrazarle de una manera torpe pero fuerte. Escondió su nariz en la piel sensible detrás de su oreja y trató de grabar ese momento en su corazón (si es que tenía), porque sabía que dentro de poco, cuando fuera con Snape, ese recuerdo se borraría de su mente para no despertar sospechas frente al Señor Tenebroso.

No sabía que haría su profesor, pero le había dicho que tenía la solución perfecta para eliminar sus "débiles sentimientos" de su mente.

Quizá le pondría delante de un dementor para que eliminara todos los momentos felic…

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¡Hola!

Wow, veo muchos seguidores nuevos. Mil gracias! Gracias por los comentarios, por los favoritos. En parte, escribo por ustedes. La otra razón, es por mi misma. Animan mucho mi sueño de ser una escritora profesional. Ha sido uno de mis más grandes sueños desde peque J Y creo que lo estoy logrando y todo gracias a ustedes, a Jotaká y sus personajes. Aunque también tengo un par de historias originales, y una cabeza llena de ideas acerca del romance, misterio y destino… Quiero primero terminar esta historia para luego comenzar con las propias.

¡Quiero contarles que ya tengo en mente el final! Solo me faltarían los detallitos y unos capítulos más obviamente. Gracias por todo el apoyo.

PD: Tengo un Long One-shot que quisiera compartir con ustedes. Es un dramione también. Post guerra. Algo muy diferente a Tu Orgullo, mi Prejuicio, mi otra historia que tengo estancada porque me he enfrascado en ADM. Pero las ideas están floreciendo y espero que este 2013 me ayude.

Un beso a todos.

Suya, MBW.