Aléjate de mí, Granger — capítulo 19
A un paso...
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Nott le siguió por el pasillo hasta su torre y con una ligera inclinación de cabeza del rubio, se sentó frente a la chimenea.
Malfoy se lanzó en su sillón favorito y se quedó contemplando el bolso de estudio de la castaña, en la mesa del centro.
Aún no había llegado. ¿Dónde estaría?
Había visto a Potter y a la comadreja menor en el comedor, cenando ya. Pero ni ella ni Krum estaban.
Cerró los puños en torno a la piel del sofá, alertando a su compañero. Nott entendió lo que le preocupaba y comenzó con su plática.
-¿Ella te corresponde, Malfoy? ¿Es eso lo que te preocupa?
-No sé de quién coño hablas - intentó despistar el rubio, aunque obviamente su tono de voz a la defensiva le traicionó, causando en Nott una sonrisita arrogante.
-Sí, sí sabes. Y sabes que yo sé - Draco endureció la mirada y la desvió hacia el fuego - Déjame adivinar: Estás así todo arisco porque Krum ha llegado y temes que te arruine tu… ¿tienes ya una relación con ella o debo suponer que son simples encuentros esporádicos?
Draco entornó los ojos ante la última frase de su compañero y le miró, fulminante. *"Encuentros esporádicos"*eran los que tenía con Pansy o con esas chicas que se topaba en las rondas a medianoche. Con Hermione era diferente, porque ella no le buscaba y tal vez ahí radicaba el problema de su "embelesamiento": Ella era orgullosa, y tenía un carácter fuerte, digno de una Gryffindor y odiaba admitirlo, pero le encantaba su determinación y la forma en la que sobrellevaba sus riñas.
-Asumiré que con tu silencio me confirmas que hay "algo" sin definir.
-Nott, mi vida privada no es asunto tuyo.
-Draco, Granger me cae muy bien - soltó a bocajarro, y ante la mención del apellido, la piel del otro slytherin se escarapeló - Es una de esas chicas que no se andan con rodeos, y que si tienen algún problema con alguien, lo enfrentan y… No sé si no te hayas dado cuenta, pero no eres el único que trata de destruir el mobiliario del colegio cuando se sienta con sus amigos en la mesa del comedor.
-¿A qué… De qué carajos hablas? - le increpó el chico, ya prestandole entera atención.
-Que hay más, amigo - Malfoy frunció el ceño ante el adjetivo - Solamente en Gryffindor, cada vez que ella camina por lo menos 3 o 4 chicos se levantan para observarle. 4 en una sola casa, imaginate en las otras dos. Y en Slytherin proclaman la pureza de sangre pero… ¡tenemos ojos, Merlín! - Draco cerró su puño en torno en su varita y Theodore sonrió, conforme -Además está el Gemelo Weasley, y el propio Ronald Weasley. O Potter, no estoy muy seguro. Y ahora, se suma Krum. Menuda lista de competencia que llevas…
-No hay competencia, Theodore.
-Así que si te corresponde - concluyó el otro chico, silbando asombrado - Quien lo diría… Bonito cliché: La leona y la serpiente… uhmmm, ¡Qué interesante historia!
Draco sonrió lúgubremente ante la ironía.
Sí, era cierto. Resultaba muy ilógico que Hermione Granger y Draco Malfoy fueran algo más que amigos.
Theodore también notó esa sonrisa, que rara vez salía a relucir en su amigo y enarcó una ceja ante la posibilidad que se estaba abriendo en su cerebro.
-¿Cómo haces para ocultar lo que sientes si estás preparándote para ser uno de ellos?
- soltó a bocajarro. Todo el cuerpo de Draco se tensó ante la idea de que Nott fuera uno de los infiltrados de Voldemort y entonces, rápidamente, apuntó con su varita hacia el chico.
-Me encargo de que nadie, nadie sepa nada de mí - dijo entre dientes y Theo soltó una carcajada fuerte - ¿Te parece gracioso?
-Claro que sí. No soy un aprendiz, Draco. Yo no quiero ser un mortífago. Mi padre ha traído ya mucha desgracia siendo uno de los seguidores de Quien-tu-ya-sabes. Mi madre quiere que yo sea algo más, y le complaceré - Draco alejó la varita de su cuello y le miró fijamente desde donde se encontraba. Nott siguió hablando, observando sus uñas con indiferencia - Creo que la carrera de abogado no está nada mal. Tal vez la curse en el mundo muggle.
-¿Mundo muggle? - la expresión de Draco divirtió mucho a Theodore - ¿Quieres… Crees que puedas sobrevivir en el mundo muggle, sin magia?
-Nadie dijo que sería uno de ellos. Además, si ellos pueden adecuarse a nuestro mundo… ¿Por qué no podría yo acoplarme al de ellos?
-Estás demente, Nott.
-Y me lo dice el que siente unos celos enfermizos por Granger…
-¡El imbécil de Krum pasará pegado a su falda todas sus malditas vacaciones! - explotó el chico, pateando la mesilla. Nott se sorprendió ante la admisión de sus sentimientos y tragó en seco - ¡Y a ella parece no importarle que él prácticamente le siga como un perro faldero!
-Lo primero que debes hacer es tranquilizarte, amigo - ante la segunda alusión a su amistad, Draco ya no protestó. Al contrario, le alegró no ser juzgado por lo que sentía hacia Hermione. Respiró hondo y asintió, volviéndose a sentar en el sillón - Y en segundo lugar, debes controlar tus celos; estoy seguro que ese será tu más grande problema con ella.
Draco asintió, pero frunció el ceño al instante. Se había imaginado a Krum volando alrededor de la chica, como si fuera un ave de rapiña. Y él lejos de todo, en su puta torre con su "nuevo mejor amigo"
Asco de vida.
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El tiempo pasó muy rápido. En un abrir y cerrar de ojos ya había pasado medio mes, y los exámenes de bimestre ya habían terminado, dejando a Hermione con el tiempo suficiente como para relajarse, evitar a Draco y caminar con Viktor, tratando de hacer su vida lo más sobrellevadera posible.
Aunque claro, vivir casi dos semanas hablando de cualquier cosa que no fueran sus "sentimientos" hacia Malfoy había sido una tortura; su cabeza estaba hecha una jaula de Duendes De Cornulluares. Sin embargo, estaba asombrada y muy orgullosa de sí misma por su nueva capacidad de evasión para con el chico rubio. Se alejaba de Malfoy y de las preguntas silenciosas en la mirada de Harry. Porque claro, para terminar de completar el pastel de calabaza, estaba la insistencia de Harry en concentrarse en los Horcuxes y descuidar sus estudios.
Ron le había seguido en esta misión, sin duda aliviado de no tener que hacer deberes. No obstante, ya había tenido un primer encontrón con la castaña la primera semana de noviembre: Hermione acababa de dar su último examen y le había mandado a cosechar calabazas con Hagrid lo que le ofendió terriblemente, al punto de no hablarle… hasta que tuvieron la tarea práctica de Snape y… Ella les había ayudado, por supuesto.
Regresando al tema de Malfoy, que ahora iba de arriba para abajo con Theodore Nott, se había vuelto insoportable. No del insoportable de antes, en el que insultaba a cualquier Gryffindor, sino del tipo "insoportable" que dirige su mirada hacia un único punto y comienza a exasperar a todos a su alrededor por ello.
Continuamente, su nuevo mejor amigo le codeaba disimuladamente cuando la veía. ¿Que si había intentado hablar de lo que sucedido en Hogsmeade con Hermione? ¡Claro que sí!
Incluso había mandado a Nott a la biblioteca para que Hermione accediera a hablar con él, pero la chica se había negado rotundamente.
Tiempo, le había dicho. Quería oxigenarse de todo lo que le había pasado.
¡Y que coño le había pasado?
Él solamente se había soltado, incluso le había besado como nunca había besado a nadie. ¡Era la segunda vez que le besaba y no había buscado un contacto más íntimo! ¿Qué acaso ella no se daba cuenta de su esfuerzo por hacer las cosas bien?
Y bueno, tampoco le convendría estar con ella… Tal vez y alejarse era la mejor opción. Así Bellatrix no leería sus emociones, ni sus momentos felices. Tal vez y sería una buena forma de protegerse dejando que los dementores le arrebataran sus momentos felices con ella. Así no los vería su tía... ni Voldemort… ¡Menuda idea!
Lanzó un taco porlo bajo. Todo lo estaba pensando para que no le descubrieran con Hermione, pero no estaba concentrándose en lo esencial.
Sí, lo mejor era no acercársele más, no involucrarse más.
Pero la situación que se le presentó en clases de Encantamientos no podía ser desperdiciada.
Se jugaría esta última carta. Y si no funcionaba, no volvería a hablarle. ¡Estaba decidido!
Así que cuando vio que todo el salón se iba llenando poco a poco y que solo iba quedando un espacio libre a su lado, del lado de Slytherin y otros dos de parte de Gryffindor, lanzó una súplica a Merlín para que el trío dorado no se demorara más y para que Pansy no se diera cuenta de que estaba solo.
Nott se dio cuenta del peligro que suponía Pansy por lo que comenzó a hablar con la chica, acerca de los resultados de su anterior trabajo. Malfoyhizo una nota mental para agradecérselo luego. Sí que le estaba resultando bien su compañía.
El Potter y la comadreja llegaron justo a tiempo para sentarse (sino era lanzarse) en los dos asientos de adelante. Hermione Granger llegó semi adormecida, asombrando a la mayoría de Gryffindors y logrando que casi sus amigos colapsaran cuando optó sentarse al lado del rubio, aún aturdida.
El profesor comenzó hablando de unos antecedentes históricos y esto logró que el letargo abandonara la mente ahora activa de la castaña.
Malfoy, por supuesto, no estaba tomando apuntes. Le miraba intensamente, decidiendo entre mostrarse arrepentido por su ataque de celos desde Hogsmeade o arisco y resentido por su evasión todos los días.
Al notar que ella no le había lanzado nisiquiera una mirada, su lado pesaroso cedió y ganó espacio, logrando que el chico sujetara su pluma y escribiera en un trozo de pergamino un pequeño pero legible "¿Lo siento?"
Hermione notó el papel cerca a su muñeca pero le ignoró y siguió escribiendo rápidamente en su pergamino.
El otro lado, el resentido, de Malfoy comenzó a ebullir de cólera. Pero aún así se divertiría un poco. Sí, un poco…
Así que dejó de mirarle y apoyó sus codos en el pupitre. Hermione se destensó totalmente y disminuyó la velocidad de su escritura. Después de todo, nisiquiera sabía que hacer o como comportarse con él a su lado.
Sin embargo, cuando él movió su codo y le chocó, haciéndole tachar una palabra que recién había comenzado a escribir, su compasión comenzó a debilitarse.
No tomó en cuenta el incidente y siguió escribiendo, respirando hondo. Draco sonrió interiormente, y repitió el desliz. Esta vez, sintió el resoplido de la chica, pero no oyó su reclamo. A la tercera vez, los nervios de Hermione estallaron y todo su autocontrol se acabó.
-¿Qué demonios te pasa? - le espetó ella, mirándole de reojo en cuanto Flitwick hizo una pausa.
-¿Podemos hablar? - susurró él, en el mismo tono de voz.
-Eso estamos haciendo, ¿o no? - contestó ella, apretando los dientes. Draco aspiró aire y se inclinó hacia su lado, para que solo ella le escuchara.
-¿Sigues molesta por lo de Krum?
-Me vale lo que hagas o dejes de hacer con él. Por mí, tíratelo - le increpó y se alejó más de él, redirigiendo la atención a sus datos.
Draco contuvo una sonrisa arrogante. Esa Hermione impulsiva le encantaba de sobremanera. ¡Qué rayos! ¡A la mierda con Krum!
-Eso ha sido todo, con respecto a este encantamiento. Ehm…Bueno, ante los evidentes resultados de la profesora MC Gonagall, yo también les dejaré hacer un ensayo - Las quejas crecieron rápidamente haciendo que el pobre profesor respirara hondo antes de llamar al orden - Tendrán dos semanas. He esperado hasta que terminen todos sus exámenes para que no se sientan tan presionados… - Ron bufó, con sorna. Hermione rodó los ojos y suspiró, cansina -… y los conocimientos deben de estar frescos ¿no?Así que divídanse en parejas. Tienen dos minutos y luego les llamaré por lista para que me digan el nombre de su pareja ¿Correcto?
Los murmullos inundaron el salón y entre ellos, Harry giró la cabeza para mirar a su amiga. Ella levantó la mirada al mismo tiempo y tras una sonrisa significativa, asintiócon la cabeza. Malfoy gruñó, y le volvió a codear, reclamando su atención. Bastó que los ojos de la castaña chocaran con los de él para descubrir sus intenciones… y que se le borrara la sonrisa de los labios.
-Oh, no. Ni lo pienses, Malfoy
-Dirás mi apellido, ¿no es así, Granger?
-Haré el trabajo con Harry.
-No, él lo hará con Weasley. Tú estás conmigo - dijo, mirándole con intensidad. Hermione frunció los labios, furiosa y le fulminó con la mirada.
-Ron está con Lavander, Malfoy. Déjame en paz.
-Si mis instintos no me fallan, siguen peleados. ¡Mira que casualidad, ella no ha venido!
-¡No…
- disminuyó su tono a un murmullo - no puedes hacerme esto, Draco! ¡puedes hacer el ensayo con Parkinson o con Theo!
-No haré mi trabajo con Pansy, ni con Nott - Hermione rodó los ojos, y empuñó con fuerza su pluma. Draco optó por hacerle entrar en razón - Trabajamos bien juntos, Granger, ¿Por qué no… - cerró los ojos, tragando en seco - No te bastaron las referencias de Mc Gonagall para…?
-Eres insufrible, en serio. No haré otro trabajo contigo, ¿entendiste? - le cortó ella, exasperada, subiendo su tono de voz unos decibeles. Neville, sentado una mesa adelante de ellos, se giró a mirarle. Draco carraspeó y el chico se giró inmediatamente hacia el frente. Hermione le riñó con la mirada.
-De acuerdo, como quieras. Por mí, puedes pedirle ayuda a Krum si quieres - le espetó él, tal y como ella le había dicho anteriormente. La rabia del rostro de la chica decreció un poco ante su respuesta, pero algo dentro de ella en vez de aliviarse, se decepcionó tristemente.
-¡De acuerdo, eso haré! - exclamó, ahora recibiendo una mirada de desconcierto de Harry. Ella le sonrió levemente y anotó un par de palabras más en su pergamino.
Estos días le habían servido mucho para pensar en lo de Malfoy y ella. Ni siquiera tenía nombre. Su cabeza había terminado hecha un nido, y sentía que no se había preparado lo suficiente para sus últimos exámenes por su culpa. Incluso había peleado con Ronald debido a su stress… ¡Odiaba el efecto que el chico tenía sobre ella!
-Hunter, Mariah…
¿Hunter? ¿Se había saltado su apellido?
Luego de escuchar dos apellidos más con H, levantó la mano sintiéndose rara de repente. Flitwick levantó los ojos del pergamino y le concedió la palabra.
-Ehm… ¿podría preguntar porque no me llamó, profesor?
-Oh, Srta. Granger… pensaba pedírselo al final de la clase - Esto no le olía a nada bueno - La profesora MC Gonagall me comentó que usted y el Sr. Malfoy trabajaron estupendamente en su ensayo. Así que me tomé la libertad de escoger un tema para ustedes, que particularmente me causa mucho interés - Sus palabras llegaron a ser un dubitativo murmullo al ver la expresión en el rostro de su alumna - Quisiera saber si pueden hacerlo, sino, claro está, podría cambiarles de pareja…
¡Fantástico! ¡Otro trabajo obligado con él! ¡Es que todo estaba planeado o algo así para que coincidiera con Malfoy en todo!? Estúpido cliché.
-No, no, está bien, profesor - y se sintió un poco mejor cuando el profesor Filius le dedicó una sonrisa agradecida. Casi podía sentir a Malfoy sonriendo con petulancia. El salón seguía mudo. No tenía ni siquiera las ganas de mirar a Harry y a Ron. ¡Le harían la tarde imposible!
Y sí, así fue. Sobretodo con Ronald. Ni bien hubo sacado un pie del salón cuando él ya estaba reclamándole su "alianza" con el rubio de bote de slytherin.
-Ron, ¿podrías bajar la voz? - le pidió la chica, sujetándole del brazo para intentar calmar la furia de su amigo.
-¡¿Qué rayos te pasa con Malfoy?! - volvió a gritar el chico. Hermione le pellizcó el codo y le fulminó con la mirada.
-¿Qué acaso no escuchaste que fue el profesor que nos puso juntos en el trabajo? ¡Yo lo iba a hacer con Harry! - y se giró hacia el aludido, buscando su aceptación. El moreno asintió frenéticamente, pero Ron nisiquiera le miró.
-Pudiste decir que no, Hermione - continuó el pelirrojo, bajando la voz en cuanto Flitwick salió del salón. La castaña rodó los ojos ante la hipocresía de su amigo.
-Discúlpame, Ronald, pero yo no soy tan apática como tú - Ron le miró fijamente, asombrado ante la impulsividad de su amiga y su rostro comenzó a adquirir un color parecido al de su cabello. Hermione suspiró y trató de calmar sus nervios - Escucha, Flitwick es bueno con Gryffindor, especialmente con nosotros… no pude negarme ante su pedido. Eso sería ser… ingrata, malagradecida…
-Ya, Ron, déjalo - intervino Harry, sujetando a Ron de la túnica. El pelirrojo frunció los labios y asintió, aún con el rostro rojo de la furia - Trabajaremos juntos. Además, Hermione y Malfoy solo pasaran el tiempo justo juntos, ¿no es cierto, Herms? - le preguntó ahora a la chica. Hermione entendió lo que significaba esa frase y asintió también.
-Yo no estoy insinuando que Hermione quiere estar con él - dijo Ron, siguiendo a la chica que ya había comenzado a caminar hacia su próxima clase - Parece que a él le gusta pasar más del tiempo común contigo… y eso no es lógico, ¿no? - preguntó, mirando a Harry. El moreno se encogió de hombros, pero no pudo evitar que su ceño se frunciera - Siempre procura que te sientes a su cotado… - continuó y Hermione tragando en seco, se frenó para mirar a su amigo.
-Ya basta, Ron. Odio cuando comienzas a hacer tus estúpidas suposiciones… ¡Solo falta que me digas que me largue a hacer el trabajo sola o con Viktor!
-Pues no sería mala idea - le espetó el chico, otra vez exaltado. Hermione boqueó un par de veces, hasta que vio por encima del hombro de Harry que Malfoy, detrás de ellos, sonreía presuntuosamente.
-Lo mismo le dije yo - se metió el slytherin. Ron se giró a mirarle y por primera vez en la vida de los cuatro no le vieron callarle groseramente, sino mirar a Hermione, como secundando el comentario de Malfoy, dándole la razón. La castaña bufó, indignada y cerró los ojos, tratando de calmarse.
-No entiendo porque se pelean si son iguales - les espetó, girándose con el mentón hacia arriba y a grandes zancadas hacia quiensabe donde.
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Y así, otra tarde fría de noviembre y él, el Gran príncipe de Slytherin metido en la puta biblioteca, esperando a alguien que le evitaba desde hace días.
Nott, sentado en la silla del frente, silbó levemente, haciendo que el rubio levantara la mirada del libro que fingía leer.
¡Hasta había elegido algunos libros relacionados con el tema que les habían asignado!
Ahí estaba, parada en la entrada, haciendo cola para pedirle algún libro a Madame Pince. La mujer le sonrió afablemente, y le señaló los estantes que, curiosamente, se encontraban inmediatos a la mesa donde él estaba sentado.
Perfecto.
-Antes de que cometas cualquier idiotez, iré a hablar con ella - le avisó el castaño y se levantó, caminando hacia el estante contiguo. Malfoy se sentó de nuevo, y se dedicó a observar toda la situación.
Hermione había caminado hacia el estante que le había señalado Madame Pince, esperando encontrar el libro que quería para poder largarse lo más rápido posible y no chocarse con quienquieraqueestuvieseesperandoleahí.
Sin embargo, no contaba con el saludo de Theodore Nott.
-Hermione
- pronunció él, a modo de saludo y caminó entre la estantería, buscando un libro. Ella ladeó la cabeza, confundida.
-Theo, qué tal
-Bien. Bien. Aunque algo estresado por cierto personaje apático sentado en mi mesa - A Hermione se le tensaron los músculos ante la alusión a, claro está, Malfoy. El chico simplemente le sonrió y sacó un pesado tomo del tercer piso del estante - Pero tranquila, yo sé mantener a raya sus celos desmedidos.
-¿Qué tema te ha tocado? - le preguntó ella, para cambiar de tema. Nott sonrió otra vez y le contestó - ¿Y has buscado ya, en el pasillo de Astronomía? Hay una de las ramas que coincide con la línea de Encantamientos. Hay algunos hechizos que solo funcionan en ciertas fases de la luna, o de otras estrellas…
Theodore era un chico aplicado, pero Hermione Granger le superaba con creces. Cerró la boca, impresionado ante su inteligencia y negó con la cabeza ante la pregunta de la chica. Ella caminó hacia el dichoso pasillo recomendado y le tendió un libro.
-Espero que este te ayude
-Gracias, en serio, Hermione - ella asintió y regresó a su lugar inicial. Theo le siguió
- Personalmente, no entiendo como alguien tan inteligente como tú no puede darse cuenta de las intenciones de Draco.
-Dr… Malfoy es… exasperante, Theo. Trato de entenderle pero se cierra en el momento menos esperado y me desconcierta…
-Tú le desconciertas. Más aún si paras con Krum y desatas sus celos…
-Suficiente, Nott - habló el rubio, parado a un lado de ellos. Hermione dio un bote en su sitio y se sonrojo ante la mirada intensa del rubio sobre ella - Tenemos que hablar. Por favor.
Nott abrió mucho los ojos. Nunca habría pensado ver a Malfoy tan débil ante alguna situación. Mucho menos ante una chica. Y encima, hija de muggles.
-Iré a leer este libro - se disculpó y se perdió.
Hermione devolvió el libro que había sacado del estante y levantó la mirada hacia Malfoy. Él se acercó lo suficiente como para invadir su espacio personal. Ella se alejó para poder respirar y caminó hacia la mesa de Malfoy, pero al ver toda la ruma de libros se detuvo.
-He hecho mi tarea… La parte del trabajo. Me he leído un par pero hasta ahora no he encontrado algo interesante… -
-Estaba buscando precisamente este libro - dijo ella, levantando uno, el que estaba abierto sobre la mesa. Malfoy sonrió - ¿Ya leíste el capítulo seis? Leí que explica muy bien cómo…
-Hermione, en serio, no quiero hablar del trabajo, no ahora - ella frunció los labios indignada y Malfoy rodó los ojos. Ella se giró, dispuesta a irse, pero él al sujetó fuertemente del codo y la hizo avanzar entre pasillos - Siento lo de Krum. Ya te explique que me… no me cae bien.
-Ya, al extremo de no querer que me toque - le susurró ella, dándole a su tono un toque de acusación. Draco apretó los labios fuertemente.
-Viktor es un memo imbécil al que le gustas y…
-¿Y? ¿Eso supone un problema para ti?
-¿Entonces sigue gustandote ese imbécil?
-¡Viktor no es un imbécil! - exclamó ella, y Draco tragó bilis, tratando de controlar a esa mano que le retorcía el estómago de celos.
-Sigue gustandote - aseveró, con los ojos del color más oscuro de gris que Hermione había visto nunca.
Respiró hondo, como últimamente estaba haciendo para evitar que madame Pince les botara y luego levantó los ojos hacia el rubio.
-No, no me gusta - contestó, y se mordió el labio, incómoda. *Un gran nudo se había situado en su garganta.*Recogió su bolso y el libro que Malfoy había estado leyendo y retrocedió, dispuesta a irse.
-Yo saqué ese libro - le dijo él, sonriendo. Hermione le miró, confundida ante sus cambios de humor y lanzó el libro a la mesa. El ruido sordo le dolió mucho más a ella que a Malfoy.
-Asegúrate de leer cada uno de los puntos que mencionan en el capítulo seis. Y si puedes haz un resumen.
-P-pero…
-Hasta la próxima, Malfoy.
-¿Por qué no puedes quedarte aquí, a conversar conmigo, como antes? - le preguntó él, revoloteándose el cabello y siguiéndole.
-Las cosas ya no están igual que antes entre nosotros, Malfoy - le espetó ella y salió de la biblioteca a paso veloz.
El rubio cerró los puños fuertemente. Nadie, nadie nunca antes le había dejado con la palabra en la boca, y mucho menos le había negado nada. Y ahora ella, con una simple mirada y una frase que le dolía hasta el alma le había dejado parado en medio del recibidor de la biblioteca.
Pues bueno, él no se daría por vencido tan rápido. Él la seguiría y la interceptaría en la primera oportunidad que la viera sola.
Esta vez, Hermione Granger le escucharía todo, todo lo que le tenía que decir y no tendría ningún momento de tranquilidad hacia ese momento.
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Al día siguiente, Gryffindor tenía entrenamiento. Y Draco Malfoy lo sabía. Por algo era el Premio Anual. Se había visto tentado a cancelarles el entrenamiento y poner a Slytherin en su lugar pero eso solo habría logrado la furia de Hermione y no solo su indiferencia.
Se sentía completamente patético.¿No se suponía que él trabajaba solo para su bien común? Y ahora tratando de no hacer enojar a la chica gryffindor. Patético.
Ignoró su autoflagelación psíquica y caminó directo hacia los vestidores.
Si no encontraba a Granger ahí, no sabría donde estaba. La había buscado ya en la biblioteca, y en la torre (incluída su habitación) pero nada. Solo le faltaba la torre de gryffindor y el campo de Quidditch.
Cruzó la puerta y para su gran decepción solo se encontró al Potter acomodándose el uniforme y las rodilleras.
Harry levantó la cabeza y enarcó una ceja al verle ahí, con su túnica carísima arrastrándose por el suelo y algo despeinado.
-¿Con quién te peleaste, Malfoy? - preguntó, regresando a su labor. Malfoy tragó.
-Con Hermione - dijo, y al escuchar ese nombre de la boca de su enemigo, el Potter levantó la cabeza de nuevo, con la boca abierta. Malfoy no le hizo caso y caminó hasta posicionarse frente a su escoba - Me evita totalmente. Pero a ti no. Y no he hecho nada después de lo de Hogsmeade…
-Quieres verla: búscala.
-Eso he hecho toda esta puta semana. Pero ella se escabulle de cualquier lugar en el que estoy yo. Incluso en clases. Se ha sentado con Brown y eso que se odian a muerte.
-Auch. Eso significa que de verdad está molesta… - Harry observó la pose del rubio, apoyado en la escoba y le dio lástima. Tenía ojeras y eso que él no era tan observador para darse cuenta de esas cosillas - Si te sirve de consuelo… tampoco le habla a Ron.
-Entoces, es por lo del trabajo de Flitwick, no por el…
-No, no es por lo otro. Es por lo de Flitwick - le cortó el moreno y levantándose, estiró la mano hacia el rubio para recuperar su escoba. Malfoy se la tendió, con un suspiro ruidoso.
-No la entiendo.
-Yo no sé como ella te entiende a ti - Malfoy le fulminó pero Harry se encogió de hombros - Sé paciente. No te metas con Krum y ella volverá a ceder.
-…
-¿Te ha pegado fuerte, eh?
-Imaginate que Weasley no te hable por más de dos semanas luego de… Y que encima prefiera salir a pasear con Thomas. Y no estoy celoso.
-Ya
- entendió el Potter, sujetando con fuerza uno de sus guantes. El tema Dean Thomas todavía estaba muy a flor de piel. Y por alguna singular razón, entendió a Malfoy a la perfección.
-Entonces… te gusta bastante.
Malfoy no habló. Caminó hacia la salida, y con su silencio contestó completamente al Potter.
-Hagamos un trato - se giró, mirando al gryffindor fijamente. Harry enarcó ambas cejas pero no le interrumpió - Tú no dejas que Krum se acerque a Hermione y yo… Yo te enseño Oclumancia - Harry abrió mucho los ojos. Eso siginificaba que Malfoy estaba dispuesto a arriesgarse completamente ayudándole para ayudar a su vez a Hermione. Wow… -¿Hecho? - preguntó, y estiró una de sus blancas manos hacia él.
-Hecho
- dijo, y estrechó la mano de más grande "archienemigo" - fiu… Lo que hacen los celos…
-Yo diría más bien Hermione Granger… - Harry le vio sonreir momentamente de lado - Ella tiene la culpa.
-¿De que rayos hablas? - inquirió el chico, frunciendo el ceño. Malfoy sonrió, mirando el sol que se ocultaba.
-Por encantar a Krum - soltó el rubio y salió de los vestidores a grandes zancadas.
Harry se quedó mirándole irse, completamente anonadado.
¿Por encantar a Krum? Eso significaba que consideraba a Hermione encantadora.
Wow, ¿Quién diría que Hermione Granger podría domar el humor y cerebro de Draco Malfoy?
Si duda alguna, que le gustara una hija de muggles era una cachetada para el Malfoy.
-Harry Potter.
La voz de Ginny Weasley podía ser sumamente amenazadora cuando quería.
-Hola Ginny.
-¿Sabes algo que yo no sé acerca del súbdito interés de Malfoy en Hermione?
Mierda. Mierda. Mierda.
-Ginny, no sé…
-Claro que sabes de que estoy hablando. Acabo de escuchar a Malfoy proponiéndote que alejes a Hermione de Viktor - Harry tragó en seco. La mirada de Ginny le fulminaba - ¿Qué demonios está pasando?
-Se quiere… redimir. Y ha comenzado con tratar bien a Hermione… sí. Nos ayudará. En la guerra. Ha… cambiado.
-¿Malfoy cambiado? No, no… Draco Malfoy no cambiaría nunca así por así… a menos que…
-¿A menos que qué? - tragó en seco el moreno. Ginny abrió mucho los ojos y se tapó la boca con sus manos.
-A Malfoy le guste Hermione…. ¡Merlín, está celoso de Krum!
-No digas tonterías, Ginny, por favor… - comenzó el Potter, llevándose una mano al cabello para alborotárselo.
-¿Y qué es eso de la Oclumancia? - preguntó la pelirroja, mirándole con aprensión.
-Idea de Hermione. Para protegerme de Voldemort y que no me pase lo que me pasó en quinto.
Ginny enarcó una ceja y asintió lentamente, aún con las manos cerca de su mentón.
-¡No puedo creerlo: Le gusta una hija de muggles! ¿Y ella lo sabe? ¡Guauo! - exclamó, moviendo su cabello junto con sus pies en un ligero saltito.
Harry se llevó las manos a la cabeza. Maldición, no iba poder callar a Ginny…
A menos que… un beso le ayudara…
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¿Y si no había recibido su mensaje?
Había sido un simple "Tenemos que hablar. Biblioteca, a las 6, pf. DM"
¡Hasta le había pedido "por favor"!
¡Es en serio! ¿Cuándo él ponía esas ridículas cosas? Nunca pedía "por favor", ni "gracias" y con ella había roto todas esas manías.
Quizá y le molestaba que le vieran con él más del tiempo necesario…
-¡Malfoy!
- escuchó.
Mierda, ¿eso era algo malo? Su voz sonaba con unos decibeles más de lo normal y eso le preocupaba.
Por eso salió con cautela detrás del estante en el que estaba buscando la segunda parte del bendito libro para su ensayo.
Pero lo que recibió fue un abrazo. Un esponjoso abrazo de Hermione Granger.
Su cabello seguía oliendo a ese exquisito aroma a frutas…
-¡Tengo un 10 en Pociones Avanzadas, Malfoy!
Malfoy se carcajeó, pero no le soltó para nada. Antes bien, la alzó unos centímetros del suelo, contagiado de su emoción. Aunque no podía verla, sabía muy bien que ella estaba sonriendo en su hombro.
-Te lo dije, solo tenías que confiar en ti.
-¿C-cuánto tienes tú? - le preguntó ella, soltándose de él y retrocediendo, algo azorada. Draco sonrió y se sentó en la silla.
-Un nueve - contestó y se recostó en en el respaldo, con los brazos cruzados. A Hermione no le ocurrió nada más que decir. Se le había secado la boca al verle así. ¿Hace cuanto que no le hablaba con esa sonrisa?
-Enhorabuena
- dijo ella, y se sentó frente a él.
-No es un diez, pero me conformo.
-Eso no significa que no seas inteligente. Mi 10 significa que me aprendí bien los libros, ¿no? - Draco sonrió de nuevo y negó con la cabeza, irguiéndose en la silla.
-No seas idiota, Granger. Si eres inteligente - dijo y estiró una mano hacia la de ella. Hermione se acomodó en su silla y llevó las manos hacia su bolso, apartándolas disimuladamente.
-Ese halago me hace sentir mejor, no sabes - sonrió ella, sacando un libro de su bolso. Malfoy acercó más su silla a la de ella, más tranquilo ante la idea de que Hermione siguiera molesta con él, y siguió mirándole fijamente- ¿Qué?
-Eres una tonta - rió el chico y le apartó un cadejo castaño del rostro. A Hermione le dio un escalofrío y sonrió levemente, nerviosa.
-¿Por qué no puedes ser así siempre? - le musitó, sujetando la mano que permanecía en su mejilla y bajándola a la mesa. Malfoy torció la boca hacia un lado y suspiró.
-¿Irremediablemente atractivo y cursi? - murmuró y Hermione se carcajeó un poco. Malfoy también sonrió aunque de una manera más cansina.
-Yo no creo que seas cursi…- comentó ella y el chico asintió, agradecido.
-Vaya, no sabes que bien le cae eso a mi ego - dijo él, y pasó un brazo por el respaldo de la silla de la chica, acercándose más a ella.
-Oh, ¿tu amigo imaginario? ¿O es el nombre de tu conciencia?
-Muy graciosa - habló él, y cerró el libro que Hermione había abierto sobre la mesa. La chica entonces recordó que debía seguir sacando los libros de su pesada mochila.
-Por lo menos ahora tienes mejor humor - se encogió de hombros ella, ya sin sonreir. Malfoy frunció el ceño y la dejó alejarse.
-¿Qué pasa ahora? ¿Por qué estás tan… furiosa conmigo?
-No estoy furiosa, Malfoy. Estoy confundida.
-¿De qué?
-De lo que haces.
-Osea, por mí -sonrió con presunción, acercándose a su rostro. Hermione desvió la mirada al libro que él había cerrado y lo volvió a abrir.
-Oye, Malfoy, deberías avanzar con tu parte del proyecto y… - él le apartó el libro abierto y le miró fijamente. Con su mano encima de la de ella y su corazón latiendo aprisa.
-¿Qué te confunde de mí? - le preguntó él, con la mirada fría. Completamente arisco. Ella intentó alejar su mano pero él aumentó la fuerza del agarre. Joder.
-Tu bipolaridad. Acababas de sonreírme hace un minuto y ahora me estás fulminando con la mirada. Y ese día en Hogsmeade, estábamos…. - Hermione trató de evitar el recuerdo del beso en vano, y se sonrojó - y luego me ordenasteque… me alejara de Viktor, como si fuéramos… - ella bufó, cansada y se llevó la mano libre a la sien. No soltó la mano de Malfoy - No te entiendo, Malfoy. No he entendido ninguna de tus actitudes desde hace mucho.
-Ya
- soltó él, y se quedó callado un buen tiempo, aún sin soltar la mano de la castaña. Sus dedos jugueteaban con los de ella, delgados y pequeños en comparación con los suyos. Reclinó su espalda en el asiento - ¿Quieres una explicación, no? Que lo exprese verbalmente - Hermione tragó en seco y asintió con parsimonia. Draco enfocó su mirada gris en la chocolate de ella y respiró hondo - Bien. Vale. Hago todas y cada una de las cosas que hago contigo porque me gustas, Hermione Granger.
Hermione abrió y cerró la boca, innumerables veces. ¿Cómo osaba decirle eso de sopetón y en plena biblioteca?
¡Le gustaba! ¡Se lo había dicho, al fin!
-¿Qué?
-¿Pero es que acaso eso no es lo querías escuchar? - le preguntó él, confundido. Hermione retiró su mano de la de él y se apartó el cabello del rostro, obviamente, nerviosa y aturdida.
-Yo…Draco, no sé…
-No, ahora te callas. Querías que te explicara, ¿no? Pues ahora te sientas, quieta y me escuchas - ella se sintió como una niñita regañada y frunció el ceño. Malfoy le ignoró y carraspeó. Se acomodó bien en la silla y dejó sus manos en la mesa
- Mis prejuicios han desaparecido completamente, Hermione. Y de una manera salvaje, dejame decirte. Maduré, a la fuerza, con lo de mi madre; y tus palabras a inicio de curso y toda esa chorrada de que podía salvarme… salvarla, me… calaron tan hondo que… nosé, era como si me conocieras mejor que todos los slytherin que han convivido conmigo en 7 años.
Al principio pensé que era porque me comprendías. Y luego me di cuenta que me quedaba mirándote como un imbécil, y que cuando sonreías a Weasley yo… No sonrías de esa forma - le reprimió, cuano vio que ella sonreía de costado - Esa sonrisa está patentada a mi nombre. ¿Ves? Tú… también has cambiado este último verano. Se te han pegado mis manías. Y antes de venir… Te sacrificaste por tus padres y debes saberlo, que es difícil para mí admitir que alguien tiene coraje. Pero lo tienes. Y creo que te admiro - los ojos de Hermione se aguaron un poco pero no dejó que las lágrimas se escaparan
- Y más allá de eso… nosé como coño me haces sentir lo que siento cuando haces lo que haces conmigo. Me desconciertas también. Demasiado. No sé como me soportas si soy así, tan bipolar…
-Tripolar
- le corrigió ella, en un susurro y pálida. Claro, ahora, cuando le demostraba que podía ser directo, crudo y a la misma vez sincero y tierno…
-Silencio. Como decía, he madurado un poco. Ahora además, tengo responsabilidades. Y nadie debe saber eso. Lo sabes solo tú… He sido educado para no transmitir ninguna emoción más allá de la aversión a mis seres inferiores y ahora resulta que me siento atraído por… tu cerebro y tu patético pero noble instinto de heroína, a pesar de que eres amiga de Potter y… el memo de Weasley… ¡Encima, llegas un día y me consuelas, Granger! Yo nunca, nunca he dejado quenadie me vea llorar. Ymaldición… contigo…- suspiró, alborotándose el cabello.
-Malfoy…
-En todo este puto mes y algo más he pensado en porque pienso en ti como… una chica diferente- le ignoró él, olímpicamente. Hermione se sonrojó y se mordió el labio, perturbada -Y esque no pienso en ti como una chica diferente, si no que pienso en ti… como una chica. Pansy y el resto de insulsas mujeres han sido solamente, y disculpa si suena muy fuerte, cuerpos. Sin un cerebro, y sin nada que me llamara la atención. Y luego me di cuenta que es la forma en la que me contradices lo que me atrae de ti. Todos estos años todos han seguido al pie de la letra todas mis indicaciones. Todas y cada una de ellas y… tú no haces caso a nada. Eres libre de hacer lo que se te pegue la gana con mi cerebro y mis instintos y… bueno, aunque yo sé qué haces en la mayoría de situaciones, hay veces en que… Eres… totalmente impredecible y siempre me sorprendes, Granger. Como ahora por ejemplo que te quedas… mirándome con esa cara y…me das unas ganas locas de… *¡*No más fijate como me pones! ¡Estoy nervioso! ¡Yo, un Malfoy, nervioso! - bufó, mirando la madera y los libros en la mesa.Hermione no intentó cortarle, solo sonrió, conmovida - Este año tengo que volverme uno de ellos… y no te mentiré, siento miedo. Tengo que dejarme de mediocridades y aceptar que mi misión es… cuidar a mi madre. Salvarla de esto. Salvar lo que quiero y pues… ahora estás tú… Incluso, a veces completas mis frases… y me ahorras el tener que…
Hermione tragó en seco y se vio reflejada en sus ojos; sintió una enorme desesperación apoderarse de ella. ¿No podía hacer nada para ayudarle? ¿Para despejar su confusión?
Sí, si puedes. Diciéndole que quieres esto también, por ejemplo.
Optó por ser un poco más discreta, y le sujetó de la mano. Malfoy, desconociéndose a si mismo, se la llevó a los labios y la besó, mientras miraba a los ojos de la chica. Y aunque sonara muy cliché, con ella salía una parte diferente de él. Una que desconocía y le daba miedo pero que le gustaba mucho.
-¿Y cómo colaboras con… con ellos? - preguntó ella, regresando al tema de los mortífagos.
-Bellatrix lee mi mente. Y así utiliza la información para dársela a Quientuyasabes quien…
-Pero tú puedes proteger eso, ¿no? ¿Y también puedes leer sus pensamientos, no?
-Sí, si puedo. Snape, que funciona como un tutor para mí, me ha enseñado mucho. No entiendo la verdad porque Potter nunca ha podido…
-¿Entonces también puedes leer lo que pienso acerca de todo esto que me has dicho, no? Hazlo.
Él dirigió su mirada hacia ella, sorprendido ante lo que le pedía, pero le sujetó del rostro y miró a los ojos. Leyó dos cosas: pero solo una de ellas hizo saltar su corazón.
-Estás obsesionada con el trabajo de Fltiwick, ¿eh?
-Esque tenemos que hacer el trabajo y…
-Al diablo el trabajo. He estado toda esta semana sin… Además, me extrañaste. Lo leí - le dijo él, girando la silla hacia sí y acercándose a su rostro.
-¡Suéltame, hey, nos verán!
-¿y? - pronunció él, rozando sus labios con los de ella. Hermione se dejó llevar un segundo y luego saltó sobre su sitio.
-¿Qué pasa si nos ven? ¿Y que dirá Pansy si se entera?
-Pansy… ella siempre me ha dicho que no puede leerme. Pensara que es una estrategia para humillarte. Sobre todo si sigues moviéndote así como una loca. Madame Pince nos encerrará aquí… aunque no es mala idea - añadió él, disminuyendo la voz hasta un susurro ronco.
-Esta loca quiere espacio personal, Malfoy - rogó ella, en un susurro y a punto de derretirse por las caricias del chico.
-Nuestra primera pelea official… ¡Qué conmovedor! - sonrió él, dándole un topón suave en los labios. Hermione se removió inquieta en el asiento.
-¿Ves? Eres tetrapolar - susurró, antes de rendirse ante el ataque de la boca del chico sobre la de ella.
Las manos de Malfoy habían esperado mucho este momento así que no perdió más el tiempo: sujetó una porción de cabello ondeado entre sus dedos y pegó más su rostro al de ella. Hermione correspondió entreabriendo los labios y Malfoy se perdió en la caricia, de nuevo.
Merlín, como había extrañado ese calor…
Esa gran emoción que había estado reprimida como una garra en su estómago se fue soltando poco a poco… y ahora Krum y todos esos estúpidos ilusos que habían intentado algo con ella le parecían simples volutas de humo.
Ella era suya. Solo suya.
Holaaaaaaaaaa!
Aquí está.
Lo estoy subiendoalas 12.00 del mediodía en mi país así que…. ¡Lo subí a tiempo! :D Espero les guste y perdónenme la demora.
PD: leyeron mi comentario en el capitulo anterior? J un beso enorme y gracias por comentarme.