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Aléjate de mí, Granger — capítulo 18

Problema búlgaro

Se quedó mirando el lugar donde minutos antes habían estado Snape y Draco.

El aire seguía corriendo a su alrededor, el tiempo también, el frío le seguía calando los huesos… pero ella no tenía las fuerzas para moverse de donde estaba. Era como si una fuerza del suelo la mantuviera clavada ahí. ¿Era shock?

No podía creer lo que había pasado.

Draco le había besado… ¿le había besado?

Su corazón seguía latiendo fuertemente y los labios le picaban… Se sentía tan nerviosa, y al mismo tiempo tan feliz. Tan confundida y al mismo tiempo tan emocionada…

Se había llevado los dedos a la boca, aún atontada, perdida en la caricia del rubio, cuando la voz de Harry hizo que su cerebro volviera a la realidad.

-¿Hermione?

¡Rayos! ¡Harry seguía ahí! ¡Había visto TODO!

¿Cómo se tomaría el b…? ¿Cómo…? ¿Qué le diría?

¡Circe, que vergüenza!

Se giró lentamente, con la respiración irregular. No contó con verle tan cerca.

-Ha-Harry…

-Aquí estoy, Herms, aquí estoy - se limitó a contestarle él y le pasó la capa por los hombros.

Hermione respiró hondo y siguió a su silencioso amigo hasta el castillo. En más de una vez, Harry tuvo que guiarle por los pasillos para que no se vieran descubiertos por Filch… Al parecer, el "encuentro" con Malfoy le tenía muy muy distraída.

*Por supuesto que sí,*acababa de besarle, en frente de Snape, sin importarle que pensara su compinche de sus acciones… ¿Qué demonios le pasaba al rubio?

¿Pero porqué carajos hacía todo eso?

A pesar de que había visto el beso y había repasado desde entonces cada una de las situaciones en las que el chico había manifestado de una u otra forma sus intenciones con la chica… No podía creer que Malfoy hubiese hecho a un lado sus prejuicios y hubiese… A menos que…

No.

Definitivamente, él seguro tenía una carta bajo la manga. No podía estar… ¡No podía sentir algo por su mejor amiga! ¡Era ilógico!

Giró la cabeza hacia su amiga y al verle confundida, se apresuró a acercársele y abrazarle, mientras que le ayudaba a ingresar a su torre.

Ya había dado media vuelta para salir del retrato cuando Hermione le retuvo del brazo y le jaló hacia ella.

-Harry, escucha… Yo no sé como pasó, de repente sentí la necesidad de…

-Vi todo, Hermione. No tienes porqué darme ninguna explicación - Hermione tragó en seco y se sentó en un sofá, resignada al rechazo de su amigo. Sin embargo, Harry se acercó a ella y se arrodilló a sus pies - No te juzgaré, algo debes haberle visto para… "interactuar" con él. Tú siempre eres así - Hermione se sonrojó al escuchar eso - Es solo que no me fio de Malfoy…

-Yo… no sé que sentir. ¡Nos ha hecho la vida imposible desde siempre! ¡Y ahora nosé porqué siente un repentino interés hacia mí y me gusta! ¡No lo entiendo!

Sin embargo, Harry sabía muy bien que no era solo un gusto. Hermione no era el tipo de chica que se animaba a "besar" a un chico solamente por su físico, un gusto. No, no, Hermione era la que se fijaba en la personalidad del hombre en cuestión.

¿Entonces porque Malfoy le llamaba tanto la atención?

-¿Qué tanto te gusta?

-No creo poder contestarte. Ni siquiera yo misma sé qué siento - le contestó ella, mirando sus manos como si fuera lo más interesante de la habitación. Harry parpadeó. No se esperaba ese tipo de incertidumbre.

-A ver, definamoslo - dijo y se sintió tan extraño al actuar como si fuera un consejero amoroso. Sujetó la mano de la castaña y le hizo mirarle - ¿Qué sentiste cuando te besó?

El fuerte sonrojo que apareció en las mejillas de la chica le asombró mucho pero aún así le siguió instigando.

-Solo sé que me gustó. Y que me siento una traidora por eso. ¡Harry, lo siento mucho, en serio! - exclamó, tapándose la cara con ambas manos.

-Hermione, Hermione, escúcham…

-¡Y lo tengo todos los días aquí en la torre! ¡Y cada vez que lo veo o siento cerca de mí me siento muy nerviosa! ¡Me estresa tenerle cerca! ¡Odio sus comentarios de doble sentido y la forma en que me mira! - y dicho esto último dejó caer la cabeza en el respaldo del mueble. Apenas unos minutos después se descubrió la cara y le miró - ¿Tan mal estoy?

-Vale, te gusta. Le gustas. Pero a mi no me gusta él - Hermione sonrió levemente - Hermione, él es el hijo de un mortífago. No sabes en lo que se está metiendo. Y yo no dejaré que te haga daño. ¿Qué se supone que vendrá después de este… este… este encuentro?

El semblante de Hermione se oscureció totalmente ante la mención indirecta del beso.

-Yo no buscaré nada con él, Harry. Independientemente, si le gusto o no, yo prefiero no tener nada con nadie hasta decidirme que es lo que siento… No quiero que me pase lo mismo que me ocurrió con Viktor. ¡Es más! ¡No sé porque demonios estoy tan preocupada en establecer una relación con Malfoy! ¡El muy imbécil nunca me pediría…! ¡Y es Malfoy…!

-Hoy te besó. ¿Te imaginaste alguna vez un beso de su parte? Mañana podría pedirte otra cosa…

Mierda, él era amigo de Hermione, enemigo de Malfoy. ¡Él debería desilucionarla, no animarle! ¡Era… le gustaba Malfoy!

Aún así, viéndola con un autoestima tan baja…

-No, no - se apresuró a mentirle ella, aunque sabía bien que Harry se daría cuenta - Ni se te ocurra mencionarlo.

-Solo ten cuidado, sé que esperas algo más, porque Malfoy es… es Malfoy. Le vas a pedir explicaciones tarde o temprano. Porque así eres tú…

-Lo sé.

-De todos modos, quiero que sepas que no he cambiado de opinión acerca de su asquerosa actitud. Desconfió de él plenamente. Totalmente. Sé que te besó en frente de Snape y todo y que posiblemente eso signifique que ya no tenga prejuicios contra los hijos de muggles…

-No puede ser tan malo… - murmuró ella, como una niña pequeña que es regañada. Harry se sintió fatal. No servía para dar consejos, era tan torpe.

-Bueno, quizá no es malo besando pero tal vez… - bromeó y Hermione abrió mucho los ojos antes de carcajearse fuertemente ante la frase, más tranquila. Harry respiró más hondo - Merlín, Hermione, ¿estás segura que no te ha dopado o echado algo en la bebida?

-¡Harry!

  • le palmeó el brazo ella, y Harry correspondió al abrazo, aunque con un sabor muy extraño en la boca.

En realidad, la otra situación era más que preocupante.

¿Qué habría pasado con la Orden y los mortífagos de Voldemort? ¿Habrían capturado a alguno ya? ¿Habría Voldemort acudido a su reunión? ¿Sería una falsa pista de Draco Malfoy?

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

En cuanto Remus había recibido la carta de los chicos desde Hogwarts, había salido disparado y camuflado (estos tiempos no estaban para riesgos) hacia la oficina de Ojoloco en el Dpto de Aurores.

En cuestión de minutos, el nuevo escuadrón de Aurores salía de forma ordenada e insospechable de sus cubículos hacia sus respectivas casas.

El plan, establecido por Moody consistía en simular que no pasaba nada y luego reunirse en el lugar donde habían pensado que sería la emboscada a los mortífagos en Irlanda: un viejo castillo sería lo más lógico pero no. Esta vez, Voldemort había situado su cuchitril en las afueras de un pequeño pueblo, que curiosamente tenía la misma estructura que su antiguo hogar enHangleton.

¿Y Cómo sabían si cuál era el lugar, no habían atacado antes?

El espía, obviamente y bajo la duda de algunos, era Severus Snape. Y era por eso mismo que no habían atacado antes. Tenían que ser cautelosos para no delatar la bien armada imagen de fiel seguidor de Voldemort que tenía el profesor de pociones.

Pero este soplo no había sido de parte de Snape sino de Hermione y Harry, y aunque no sabían cómo demonios se habían enterado, confiaban mucho en su palabra como para creer que fuera una trampa.

Y llegaron justo a tiempo para ver cómo el mismo Severus Snape atacaba a punta de crucios a uno de los seguidores de Voldemort.

Lo encontraron en el centro de un círculo de mortífagos y a los pies de cada uno de ellos había por lo menos un desertor desmayado.

Moody dio la señal y los aurores empezaron la pelea. En cuanto se vieron acompañados, uno a uno de los mortífagos siguieron el ejemplo de Severus y desaparecieron, dejando los cuerpos inconscientes de los traidores en la nieve.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

-¡QUIERO SABER QUIEN FUE EL CULPABLE DE ESA MISION FALLIDA!

-¡SNAPE!

  • exclamó, y apuntó con su varita a la figura agachada a su izquierda. Con un ademán de su mano, la máscara del mortífago desapareció como una voluta de humo, descubriendo el rostro cetrino de Severus - ¡EXPLICAME PORQUÉ LOS ESTÚPIDOS AURORES SUPIERON LO DE ESTA FECHA!

-No lo sé, Mi Señor - contestó el hombre, aún con el rostro agachado - Yo estaba acabando con el último de ellos cuando…

-¡ALGUIEN TIENE QUE SABER QUE DEMONIOS PASÓ AHÍ!

-No está del todo p-perdida la misión, S-Señor - se atrevió a mencionar Bellatrix. Voldemort giró sus ojos rojos hacia ella, haciendo que la mujer temblara de emoción.

-Explícate, Bella, Querida - susurró el hombre, impaciente, caminando hacia ella. Bella se humedeció los labios y enseñó su dentadura insanamente.

-Todos y cada uno de los traidores - y escupió el suelo ante la mención - fueron torturados hasta la demencia… y en el caso de que no hayan enloquecido… Severus les aplicó el Obliviate a cada uno luego de que se desmayaron de dolor - y sonrió macabramente. Voldemort enarcó una ceja, sorprendido y se giró hacia Snape.

-¿Es eso cierto, mi fiel seguidor? - pronunció, con un tono de voz exigente. Snape se levantó del suelo, y asintió solemnemente.

-Pensé que un Obliviate les torturaría más luego del dolor del crucio, mi Señor.

-Interesante… Tendrían el dolor en su cuerpo, lo sentirían en cada parte de su maldito cuerpo… pero no sabrían la causa de ello. Además, claro de que se volverían locos del dolor… Interesante, Severus. Interesante - confirmó Voldemort, complacido y en su mirada se vio un reluciente brillo de alegría (si es que podría llegar a sentirla).

A conjunto, todos los otros mortífagos soltaron un suspiro de alivio. Por lo menos, la sed de castigo de su amo había disminuido.

Sin embargo, Voldemort seguía repasando cada uno de los lugares del círculo, sin duda buscando el culpable del soplo.

-¡TRAVIS!

  • exclamó de repente, señalando con sus huesudas manos hacia uno de los mortífagos que se encontraban a su alrededor. El aludido tembló - ¿Dónde está Lucius?

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Cuando Lucius había visto que un grupo de Aurores se aparecía en la escena, había desaparecido, al igual que todos, al instante. Pero a diferencia del resto, él no había ido directamente donde el Señor Tenebroso. No. Pensó tal vez, que sería muy obvio ir a su encuentro prontamente. Decidió visitar a su querida y mansa esposa en la mansión en la que estaba recluída. Con el mejor de los lujos, claro está. Como una digna Malfoy.

Snape, al ver que Lucius no se aparecía, ejecutó el hechizo silencioso que conectaba su varita con la de Draco, al que había dejado en la habitación de Narcissa. Solo. Había tenido que ser así para no despertar sospechas.

Draco sintió vibrar su varita y se alejó de su madre. Narcissa vio en sus ojos el temor y asintió con una sonrisa tranquilizadora. Besó su frente y le dejó que se fuera, pidiéndole silenciosamente que cumpliera con la promesa que le acababa de hacer: "Tu vida, antes que el resto, antes que todo"

Por eso, cuando Lucius llegó y encontró a su esposa con una sonrisa en los labios, a pesar de estar durmiendo débil en la cama, supo que algo raro había pasado.

Cuando su vista se posó, en busca de evidencia, en la mesilla de noche, y encontró un vaso con agua se dio cuenta que Narcissa había tenido visitas. Y entendió quién y cómo había sucedido todo.

Y que el paso para verla había sido idea de Snape.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

A pesar de haber visto a su madre en una situación más que lamentable y estado a punto de sacarle de esa mansión para huir con ella, se sentía (en cierta forma) feliz. El corazón rebosante de emoción le saltaba en el pecho cuando entró a Hogwarts. Aunque esa había sido su principal obstáculo cuando llegó a la "mansión" de su madre: era presa fácil de los dementores que rodeaban la entrada, ante la emoción de su primer beso con Hermione.

Su primer beso.

Con Hermione.

¡Ella le había correspondido! Todavía no salía de su asombro…

Snape le había reñido durante todo el camino a la empinada en la que se encontraba el refugio de los Malfoy's. Pero a él no le había interesado.

Ni le enteresaba ahora. Solo quería llegar a la torre y verla.

Ni siquiera se había puesto a pensar que le diría.

Conociéndola, ella desviaría el tema, preguntándole por su madre. Pero él no le dejaría. Quería hablar con ella. De ellos. No sabía que decir, pero quería hablar.

O bueno, no precisamente hablar.

Sonrió.

Había sido un leve topón, comparado con los besos que estaba acostumbrado a dar o recibir y aun así se había sentido más complacido que nunca.

¡y con un simple beso!

No obstante, al llegar a su torre, se dio cuenta que Hermione Granger no era predecible. No.

Ella no le estaba esperando ansiosa para hablar. Por supuesto que no.

Estaba en el sillón más largo, recostada, con un libro en su regazo. Mejor dicho, con la cabeza recostada en uno de los brazos del mueble. Estaba leyendo.

Típico.

-No lo puedo creer, ¿Estudiaste mientras no estaba? Tú si que tienes un grave problema con sacarle provecho a tu tiempo…

Pero Hermione no le contestó. Malfoy se preocupó. ¿Acaso estaría molesta con él por haberse ido así, rápidamente?

-Granger, ¿vives? - preguntó, ceñudo. Su expresión se suavizó cuando vio que estaba profundamente dormida. Apenas una delgada manta le tapaba las pantorrillas. ¿Es que no tenía sentido común? ¡Hacía frío y ella eligía la manta más delgada!

-Carajo

  • soltó y tuvo que rodear el mueble para mirarle directamente.

Y se quedó embobado.

Verla dormir, una vez más, era sumamente… gratificante.

Aunque incluso gratificante no le alcanzaba a describir lo que sentía.

Su corazón simplemente se había disparado a un ritmo inimaginable. Las manos le sudaban, ¡Merlín, nisiquiera en frente de Bellatrix se había puesto así!

Malditas hormonas.

¿En realidad eran simples hormonas? Se permitió pensar.

Y cuando vio como ella se removía en el pequeño sillón y suspiraba entre sueños se dio cuenta que no.

Eso y además el impulso que le retorció el estómago, de tomarla en brazos y llevarla a su habitación.

A la de ella, es decir.

Sintió una fuerte corriente recorrerle la columna vertebral. Estaba recreando el beso en ese momento pero se vería inapropiado besarla justo ahora, ¿verdad?

Mierda, él nunca antes habría pensado en besar a nadie. Lo habría hecho y punto.

Despejó esos pensamientos ridículos y le hizo caso a su lado asquerosamente cursi, alzandola al vilo.

No pesaba nada, pero la calidez de su cuerpo era relajante. Eso y el olor de su cabello. Maldición, había estado pensando demasiado en ella, tanto que estaba seguro que podría reconocerle en cualquier lugar.

Merlín, estaba perdido, sonaba terriblemente perdido.

¿Qué le estaba haciendo Hermione Granger?

Equilibró el peso de la chica entre sus brazos y giró con una facilidad impresionante. Sonrió, sintiéndose realmente bien al hacerlo. Sintiéndose realmente libre con ella, aunque estuviera dormida.

Y es que eso era lo fascinante. Aunque ella no le hablara, él se sentía fuertemente atraído. ¿Ya para que negarlo?

Subió las escaleras y abrió la puerta de la chica con un leve empujón.

Al parecer ella ya había entrado pero había bajado… ¿a esperarle?

Sonrió nuevamente, emocionado. Guau, eso era una novedad.

La dejó cuidadosamente en la cama, acomodándola de la mejor forma que encontró, y se sentó a observarle, otra vez. Hermione se movió hacia un lado de la cama, como si supiera que alguien estaba allí con ella, acompañándola, dejando un espacio suficientemente amplio para ESE alguien.

Draco tragó en seco: ¿le tocaría ahora a él compartir la cama con ella?

No, no podía. Quería que ella estuviera despierta, que le mirase con esos grandes ojos y le pidiera silenciosamente que se quedara… quería que ella le quisiera. Necesitaba que lo necesitara allí.

Así como él la había necesitado hoy al darle fuerza para ir a ver a su madre.

Y ahora que la observaba dormir tranquila, sana y salva en su cama, no podía dejar de pensar en la emboscada de Snape con los mortífagos desertores.

¿Habría llegado la Orden del pájaro a tiempo?

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Ese 31 de octubre fue una mañana fría pero "rica".

Todo el mundo se había abrigado lo suficiente como para poder lanzarse a la nieve y hacer angelitos en el suelo disfrutando del tan ansiado domingo.

Los adornos del comedor se instalaron desde el mediodía y el festín de la noche prometía ser sorprendente, al igual que los desayunos.

Ron estaba tan emocionado por la diversión que había olvidado ponerse un calcetín y como había tenido que subir a ponerse el otro, se había perdido el saludo de Luna a la mesa escarlata.

Por eso cuando llegó y vio a la rubia sentada junto a Hermione, su sonrisa se ensanchó más. Ignoró olímpicamente la llegada tardía de Lavander y se sentó al otro lado de la rubia. Luna le sonrió inocentemente y se sirvió un poco de jugo de calabaza, mientras seguía conversando con Hermione acerca de un libro de Herbología que Neville les había recomendado. Ginny, al frente de ellos cruzó una mirada cómplice con Harry, pero al recordar que estaba molesta con él desvió la mirada hacia la ceñuda Lavander, que no paraba de gruñir y maldecir a diestra y siniestra. Ginny no tenía que ser adivina para darse cuenta de la preocupación de su cuñadita: Ronald y su súbdito interés por el alejamiento de Luna y su reciente amistad con Rolf Scarmander. Es que verdaderamente el ravenclaw era un amor de gente…

-Won-won, cariño - llamó Lavander, interrumpiendo uno de los chistes de la época que el pelirrojo le estaba contando a Hermione y a la rubia. Ronald le miró con una ceja enarcada, expectante - ¿Podría hablar contigo un segundo… a solas? Es importante, lo juro - añadió al ver la poca iniciativa de su novio de levantarse. El chico se disculpó con Luna (y esto irritó a Lavander) y se levantó para seguirle.

Ginny mencionó algo acerca de las gemelas Patil allá afuera y salió casi huyendo del comedor. Harry, ni corto ni perezoso, encontró la oportunidad para seguirle. Así pues se quedaron Luna y Hermione en un cómodo silencio.

Hermione se sentía rara por la pasada noche y Luna no sabía que decir ante la interrupción de la chica Brown.

Ninguna quería comenzar a hablar, pero sin duda tenían algo que decirse. Como siempre la que inició la conversación fue Hermione.

-¿Y que tal van las cosas con Rolf? - Luna dio un pequeño saltito ante la pregunta pero sonrió levemente luego - Todo bien, por lo que veo.

-Rolf me regaló unos nuevos pendientes, pero me gustan más los tuyos, no te preocupes

  • se apresuró a aclararle. Hermione le indicó que continuara - Y a veces estudiamos juntos en la biblioteca… o en la Sala Común. Se le ha vuelto un hábito acompañarme a mis clases… y me siento bien con él.

-Aún así, ¿hay algo más, no? - Luna bajó la mirada a su jugo - ¿Es por Ron?

La rubia suspiró, casi resignada. Hermione sonrió.

-¿Has notado que… últimamente… quiere pasar tiempo conmigo? - Hermione enarcó una ceja ante la nueva información. *Ella no se había enterado de nada, entre su preparación para los exámenes de la próxima semana y lo de Malfoy…*el escalofrío volvió de nuevo. Malfoy y el bendito beso.

No habían hablado porque no se habían visto pero ella quería que él la buscara para contarle su visita y de paso… de paso, tal vez le explicara todo…

Luna le miró fijamente a lo que Hermione negó con la cabeza contestando a su pregunta anterior.

-¿Y eso está mal para ti? - le preguntó. Luna negó pero luego asintió con la cabeza.

-Él tiene a Lavander…

-Pero él te gusta, y al parecer, él también…

-No debería gustarme así - Hermione se sorprendió de su seguridad - Quiero decir, solo somos amigos, él y yo no… Él no es para mí, Hermione. En cambio, Rolf…

-Nadie sabe quien es para quien, Luna - suspiró Hermione, e inmediatamente los ojos grises de Malfoy se cruzaron en su mente - El corazón no elige de quien enamorarse, ¿no es así?

Luna ladeó la cabeza, pensativa y mirando con un brillo curioso a Hermione.

-¿No te gusta estar enamorada de Malfoy? - le preguntó, a boca suelta. La gryffindor abrió la boca, dispuesta a replicar la aseveración de su amiga, pero sus palabras le produjeron un retorcijón conocido en el estómago.

Mierda.

¿Sería posible que… Acaso estaría enamorada profundamentede Malfoy?

Hasta ahora solo se había planteado la posibilidad de que le gustara, que le fuera atractivo a los ojos y que disfrutara de su compañía, que estuviera *embobada de él,*pero nada más que eso.

Porque una cosa era enamorarse, sentir retorcijones en el estómago por el simple hecho de verle, de tenerle cerca… y otra, MUY MUY diferente, era amarle. Quererle, a la distancia. Merlín… Era imposible.

Sin embargo, ahora que Luna mencionaba la palabra y recordaba las palabras de Harry también… Su corazón saltaba con nerviosismo. ¿Entonces eso era amor?

No, no, no ¡Eso era imposible!

¿Amaba a Draco Malfoy? ¿Pero acaso eso no era una traición a todo lo que defendía?

Y es que no podía enamorarse de verdad de nadie, no justo ahora, ni mucho menos de Malfoy. Eso solo le traería problemas, puros problemas.

Luna le sacó de su ensoñación bruscamente, cuando se levantó de su mesa yse despidió de ella con un suave apretón en el hombro. En su lugar se sentó Ginny, que a juzgar por su aspecto venía furiosa: las mejillas tan rojas como su cabello y además con el ceño fruncido.

Necesitaba contarle pero de manera sutil. Intentó entonces tomar el tema directamente, metiéndose con el asuntillo "Harry".

-Ginny… ¿Si Harry fuera un imbécil… o algo así… Eso no sería ningún impedimento para quererle, no?

Ginny dejó de jugar con el vaso que tenía en frente y bufó molesta.

-Él es… un imbécil ya, Hermione - soltó. Hermione frunció los labios, captando el problema pero insistió con el tema.

-Me refiero a que… De acuerdo, reformularé la pregunta, ¿Qué pasaría si… a tu familia y amigos no les cayera tan bien… Harry?

-Supongo que no me importaría mucho porque… Espera un minuto, Hermione ¿Qué te traes? ¿Por qué me haces ese tipo de preguntas? - Hermione abrió la boca y la volvió a cerrar al instante - ¿No sabrás de alguna otra canallada que me vaya a hacer Harry y no me quieres contar…?

-No, no, tranquila, Ginny - le habló rápidamente la castaña, tratando de calmarle. Ginny frunció aún más el ceño.

-Entonces, ¿qué pasa? ¿Por qué me preguntas eso? ¿Estás saliendo con un Slytherin o algo así? - bromeó ella.

Hermione sonrió de forma forzada y volteó a mirar el tocino que quedaba en su plato, en cuanto vio que Draco Malfoy entraba en el comedor con un libro conocidobajo el brazo, para su típico suculento desayuno.

Ginny rodó los ojos cuando Harry llegó seguido de Ron y Lavander, los cuales ya habían comenzado a pelear. Se sentaron y Hermione parecía estar en medio de dos peleas: Por un lado, Ginny y Harry que se miraban simplemente y por otro, Lavander y Ron que se gritaban pero no se miraban.

Merlín, rogaba al cielo, que la mirada de Malfoy no se posara en su nuca.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Efectivamente, Narcissa Malfoy tenía mucha razón en preocuparse por Pansy. Ella era una chica bella, en cierta forma inteligente, aunque ahora más que nada se consideraba astuta. Como cualquier chica perteneciente a Slytherin.

El precioso cabello negro caía en capas en sus hombros, sedoso, como ningún otro, era la envidia del sector femenino por codearse con Draco Malfoy y por, según su acuerdo de compromiso, ser la futura esposa del rubio adolescente.

Sin embargo, le preocupaba mucho la situación de su *novio -*si es que podía llamarle de esa forma- frente a los planes del Sr. Tenebroso.

Ella no estaba interesada en inmiscuirse en sus filas, pero era conciente de que para los Malfoys, especialmente para Lucius, era de vital importancia que Draco si que fuera uno de ellos, y sobre todo, la mano izquierda de Lord Voldemort. Porque claro, la derecha tendría que ser Snape o Lucius.

Aunque su profesor de Pociones, pues cursaba séptimo, no le profesaba ninguna devoción, tampoco le rechazaba cuando exhibía su punto de vista, en clases, muchas veces con respuestas poco acertadas o producto de algún soplo de Zabinni o del propio Malfoy. Se regodeaba de su estatus en el colegio, a diferencia de todos los nacidos muggles, *sangresucias,*que tenían que pegar las narices a los libros para equilibrar su carencia de magia natural.

Por ejemplo, estaba esa insípida y poco agraciada, la *Granger,*la sangresuciaamiga de Potter, como le gustaba llamarle Draco.

Draco.

Últimamente, en el transcurso de las semanas, le había visto contadas veces, y con los dedos de una sola mano. Ahora paraba metido en su torre, siguiendo las órdenes que el Lord Oscuro le había impuesto, llevando a cuestas su apellido y conviviendo -odiaba esa palabra- con esa asquerosa hija de muggles.

El colmo de todo, era que sí debía hablar con ella: Mc Gonagall les había puesto como compañeros para el trabajo del curso. Y ella había estado atada a Nott todo el tiempo también por el dichosito trabajo…

Se pasó una delicada y bien cuidada mano por su cabello liso, y sus ojos de posaron en la mesa de Gryffindor. Ahora, precisamente, podía ver al trío de oro, comiendo y conversando con las cabezas muy juntas.

Giró la cabeza hacia su amado rubio, observando sus rasgos, su elegancia, su porte y fortalecidos músculos, que ya habían sido suyos. Solo suyos.

Frunció el ceño al ver como ahora el chico ignoraba su suculento desayuno y pasaba las hojas de un libro viejo, con interés, aunque con la cabeza apoyada en una de sus manos.

Pansy no pudo sino gruñir al ver en el chico una faceta de la Granger. ¿Sería que se le estaban pasando actitudes? ¿Sería contagioso?

Tal vez y era porque estaban en plenos exámenes. Sin duda este Halloween iba a ser aburrido.

Su hilo de pensamiento fue cortado bruscamente. Gracias a Merlín.

De pronto, sintió como todo el bullicio del Gran comedor desaparecía de golpe. Su mirada barrió todas las mesas del comedor hasta posarse en la entrada, donde un grupillo de hombres fuertes -no había otra forma de calificar a tan crecido y peculiar grupo- se abría paso por las mesas.

Se le secó la boca al ver a tan ansiado personaje, el único que habría destronado a Draco del pedestal en el que lo tenía, el único que había capturado su atención como el mismo rubio.

El bullicio regresó como un zumbido de abejas, perforando sus oídos, pero incapaz de sacarla de su trance. Parecido al de muchas, también.

-¡Es…!

-No puede ser…

-¿él…aquí… de nuevo?

-¿Qué pasa? - preguntó fastidiado el rubio, levantando la cabeza de su libro y alargando su cuello hacia la entrada del comedor. Sus ojos se entrecerraron, mirando fijamente hacia las puertas, y sus puños se cerraron en torno al mantel de la mesa. Pansy no le prestó importancia. Sabía que Draco había comenzado a no soportar la presencia del hombre. Tal vez y fueran celos…

-¿Pero que hace ése aquí? - oyó la voz del energúmeno de Weasley. La castaña mata de pelo enmarañado, parecida a la de su mascota, giró el cuello lentamente, desde Gryffindor, y solamente pronunció un nombre, el que todos habían estado evitando.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Cuando se levantó, en su propia cama, con una sonrisa en los labios, pensó que ése sería un día fantástico.

Se había alistado pulcramente como siempre y ya estaba bajando las escaleras hacia la salilla de la torre, cuando un detalle importante le llamó la atención. La puerta de la habitación de la chica estaba cerrada. Él la había dejado abierta, por si acaso.

Se asomó, pero no la encontró. No estaba tampoco en la salilla. Y el libro que la noche anterior había dejado en el mueble, ahora yacía sobre la mesilla frente a la chimenea.

¿Qué hora era? ¿Desayuno?

Comedor.

De camino al Gran Salón, los adornos naranjas y negros fueron apareciendo por sí solos en los pasadizos. Para cuando llegó al comedor, del cielo ya colgaban las velas con cabezas horribles y muecas espantosas. Miró hacia las mesas y encontró cientos de calabazas como arreglos florales. Ewww.

Su ánimo, sin embargo, no decayó ahí.

Fue cuando su mirada se desvió hacia la mesa escarlata y la encontró a ella, sonriendo con el memo de Weasley y la Lunática…

Decidió esperar en la puerta, esperar a que ella se diera cuenta de su presencia, pero nada. Nisiquiera cuando Weasley salió del comedor con su ridícula novia, ni siquiera cuando la comadreja menor salió con Potter, ni cuando la rubia se fue a su mesa en Ravenclaw… ni ahora que estaba sola.

¿Sería conveniente acercarse y… entablar una conversación madura?

Eran compañeros de torre, también de trabajo, no se vería muy extraño que se acercara a gryffindor para saludarle por Halloween… o ¿si?

Muy bien, Draco. Tienes que ser valiente. Eh… ve, habla con ella. Es solo un "Hola" o una sonrisa.

Justo había dado un paso adelante cuando la pelirroja Weasley entró nuevamente y fue a sentarse al costado de la castaña. Malfoy la maldijo en todos los idiomas que se sabía. Dio otro paso y ahora fue el estúpido de Potter el que se le adelantó. Mierda.

*¡Al demonio! Ya encontraría la forma de saludarle luego -*se dijo y caminó hacia su propia mesa, aunque frustrado.

Su genio no fue pasado por alto por Pansy, que en cuanto le vio, le sonrió coquetamente y sirvió jugo de calabaza.

Draco le agradeció con una cabeceada, sin sorprenderse por su amabilidad (seguro la pelinegra pensaba que estaba molesto con ella y que por eso no le había buscado en todo el mes) y abrió el gran libro que había recogido en su torre, ignorando su desayuno. Sintió a Pansy removerse a su costado, gruñendo. Siguió el curso de su mirada y se halló pronto mirando también al trio dorado, ahora comiendo y conversando con las cabezas muy juntas.

Al parecer, la pelirroja y la Brown ya se habían hartado del desayuno.

Giró la cabeza hacia el libro justo a tiempo, pues Pansy al minuto siguiente ya había volteado su mirada hacia él. Sonrió internamente, sintiendo lástima por su compañera.

*Si estaba pensando en que volvería con ella estaba muy equivocada.*No después de…

Una nueva cuestión cruzó por su cabeza. ¿Cómo haría para que nadie se enterara de lo de la castaña con…?

Igual, no era como si le importara…

De pronto, sintió como todo el bullicio del Gran comedor desaparecía de golpe. Y como un zumbido de abejas, los murmullos del gran comedor subieron a tal intensidad que hasta perforaron sus oídos.

-¿Qué pasa? - preguntó fastidiado, levantando la cabeza de su libro y alargando su cuello hacia la entrada del comedor. Entrecerró los ojos, mirando fijamente hacia las puertas, y sus puños se cerraron en torno al mantel de la mesa.

Maldita sea. Esto era lo único que le faltaba.

Ese maldito búlgaro le complicaría todo, todo con Hermione. Lo presentía my bien.

-¿Pero que hace ése aquí? - oyó la voz del idiota de la comadreja.

Su mirada se posó en la nuca de la castaña y cuando ella volteó, leyó claramente en sus labios el nombre de ese imbécil.

-Viktor…

La sangre comenzó a concentrarse en sus puños y fue Theo el que otra vez le hizo controlarse.

-Respira, Draco, o toda la mesa se dará cuenta de todo - le aconsejó su amigo, ganándose una mirada cargada de significado del rubio. No importa, ya luego arreglaría el tema con él.

-Sr.Viktor Krum, Buenas noches - se oyó la voz del anciano de Dumblendore. Todos voltearon a mirarle desde sus asientos, asombrados por su impestiva reaparición. Harry alzó su cuello por entre la multitud consternada tratando de descifrar en sus gestos alguna buenanueva. Pero el director continuó con la mirada fija en el recién llegado - Le esperábamos hace mucho… ¿Hubo problemas?

-Algunas complicaciones con el trransporrte, nada serrio - le contestó el hombre búlgaro, con la voz más grave que nunca y con los ojos fijos en la mesa de Gryffindor.

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El almuerzo transcurrió muy rápido, y de forma aburrida, comparado con el desayuno; los verdaderos manjares estaban destinados para la cena de Halloween y la mayoría de los alumnos corrían de una mesa a otra, tratando de congeniar con algunos de los invitados esparcidos por todas las mesas. Uno en especial, el jefe ahora, suplantando a Igor Karkarov, que se había sentado en la mesa de Gryffindor, ajeno a los comentarios hoscos y vulgares de las chicas a su alrededor, conversaba con Hermione Granger, la mejor amiga del elegido y principal objetivo de burlas de Pansy, desde Slytherin.

-Sigo si poder creer en el mal gusto de Viktor

  • decía justo ahora, sentada entre Malfoy y frente a Bullstrode, quien asintió hacia su apreciación - Estoy completamente segura de que Granger le ha echado una de esas pociones fuertes de amor que vimos el curso anterior al jugo de calabaza. No encuentro posible otra forma en la que él se le quede mirando embobado con… ¡Merlín, que alguien le recoja las babas a Granger! Mira nada más como le sonríe la muy desgraciada…

Draco, que hasta ahora había permanecido enfermamente tranquilo, reaccionó ante la mención del nombre de la castaña. Giró sus ojos hacia la gryffindor y observó con detenimiento cada gesto de la chica. Desgraciadamente, en una de esas malditas desviaciones de mirada, se encontró a Potter mirándole fijamente, con una sonrisa en los labios. Maldición, maldito Potter.

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Cuando Dumblendore levantó la restricción de ir a Hogsmeade, a pesar del disgusto de la profesora MC Gonagall, los alumnos se olvidaron que estaban frente a invitados y salieron corriendo hacia las puertas.

Snape compartió un par de palabras con el director, y sosteniéndole del codo, ambos desaparecieron rumbo al Despacho principal.

Harry se aventuró a perseguirles y Ron estaba dudando entre seguirle o dejar a Hermione con Krum.

Harry dirigió su mirada una vez más hacia la mesa de Slytherin pero no encontró al rubio chico. Sonrió y salió del comedor entre el tropel de alumnos.

-¿Porrqué las salidas al pueblo estaban prrrohibidas, Herrmione? - le preguntó Viktor, girando su rostro hacia la muchacha. Ella sonrió levemente y miró hacia Ron. Él contestó en su lugar.

-Hubo un ataque en Hosmeade, hace poco. Y las cancelaron por nuestra "seguridad" - Krum frunció el ceño y miró a Hermione para que ella lo confirmara. Ella asintió, algo incomoda. Que Viktor no le creyera causó una rabia tremenda en Ronald. Y no pudiendo soportarlo más se levantó - Nos vemos luego, Herms, supongo - y se perdió por las puertas del comedor.

-Sigo sin caerrle bien a tu amigo.

Hermione semi-sonrió tímida, y siguió con la mirada a su amigo fuera del comedor, preocupada.

Justo cuando comenzaban a arreglarse las cosas con Ronald, los tres ahora juntos de nuevo, como el trío de antes. ..

Como Dumblendore les había dado permiso para salir a Hogsmeade, eso hicieron: Salieron, TODOS, Harry - que había regresado a la media hora del anuncio de Dumblendore con el cabello más alborotado de lo normal por la preocupación - , Ron, Lavander, Hermione y Viktor. Ginny se les unió por consideración a su amiga castaña, que le pedía a gritos que no le abandonase con Lavander. Mucho menos con Krum.

Hermione le apreciaba, por supuesto que sí. Se había sentido tan interesante y bonita cuando Viktor le había prestado atención en cuarto curso… ¡A ella, que era una comelibros! ¡Con ese indomable cabello castaño!

Malfoy también te presta atención y mira que a ti te gusta.

Si, pero lo de Viktor había sido diferente.

Sí, había, tiempo pasado porque ella ya le había dejado las cosas claras al búlgaro: simples amigos. No quería nada en plena guerra con nadie.

Y por eso andas por ahí, casi flotando por el beso de Malfoy.

Y como para que su día "mejorase", aplicándole una buena dosis de sarcasmo a la situación, justo ahora, precisamente en ese mismo lugar, Las Tres Escobas, Draco Malfoy y cía, hacían su entrada majestuosay poco silenciosa al pub.

Los dos gorilones se apresuraron a sentarse en la barra, mientras que Malfoy escogió una mesa discreta, cerca a esa estatua de la bruja con una calabaza de sombrero. Pansy sonrió y se sentó frente a él, a espaldas de la mesa de los Gryffindors y Nott, el ocasional amigo del rubio le saludó con una cabeceada cordial.

Hermione elevó sus ojos al cielo, clamando misericordia.

¿Por qué Malfoy tenía que estar en ese lugar, donde podría verla inquieta?

Y las cosas se complicaron todavía más: en ese momento, Lavander escogió echarle una "leve" llamada de atención a Ron ante su súbdito interés por cierta Ravenclaw, logrando que el pelirrojo desistiera de su intento de vigilar a Viktor Krum y saliera furioso del pub. Lavander, como hacía últimamente, salió corriendo detrás de él. Hermione rodó los ojos y casi sintió como Harry y Ginny también lo hacían, aunque por motivos diferentes e ignorándose. Sumado a esta incómoda situación, a Viktor se le antojo hablarle al oído acerca de los rumores que había escuchado de la nueva dirección de Drumstrang… y hasta Madame Rosmerta sintió como la mirada de Draco Malfoy helaba el local mientras fulminaba al extranjero.

Pero lo peor, sin duda para Hermione, fue notar como Pansy le hacía mimos al rubio. ¡Estaban en frente de ellos, Por Circe!

Viktor también está al frente de ellos…

¡Cállate, subconciente ridículo! ¡Yo no me le estoy trepando encima!

Viktor notó que su amiga castaña se removía incómoda en su asiento y dejó su improvisada plática con los otros dos acerca de las estrategias de las Arpías Holyhead.

Cuando Hermione giró la cabeza para asuntar el atento "¿Herrrmione, te encuentrrras bien?" casi al instante la puerta del pub fue azotada con fuerza.

Madame Rosmerta rodó los ojos y lanzó una mirada hacia la mesa de Gryffindor…

Hormonas adolescentes.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Estaba sumamente enojado.

No, enojado no era la palabra.

¡Estaba celoso! ¡De ese maldito Krum y su maldita manía de acercarse a H…Granger! ¡¿Qué cojones tenía que acercársele a ella?!

Siguió caminando pateando y sin aventurarse a un lugar en particular.

Odiaba a Krum.

Caminó más rápidamente, con los puños cerrados y metidos en su abrigo negro.

¡Maldito Krum y toda su asquerosa fama!

Hermione no se junta con él porque es famoso, Draco.

Y lo sabes.

Pateó la nieve acumulado a un lado del camino y se detuvo en frente de los remolinos de copos que se concentraban junto a un espantapájaros: el espantapájaros que siempre permanecía frente a la Casa de los Gritos.

Resopló, confundido. Esto de enamorarse es terrible, terrible.

Su subconciente le había llevado a ese lugar, maldita sea.

¿Enamorarse?

Wow, wow, wow… Detente ahí. Deja de pensar en eso…

-Draco -escuchó. Cerró los ojos. Era ella. Podía oler el aroma de su cabello. ¿Como a manzana?

Hermione soltó aire y caminó hasta detenerse a pocos pasos del rubio.

¿Por qué demonios no se giraba y le daba la cara? ¿Y por qué le había seguido ella si era él el que le debía una explicación?

-¿No tienes miedo de que Krum se pierda en el bar? - le espetó el chico, soltando una carcajada fría. Hermione rodó los ojos y le sujetó del brazo, volteándole hacia ella suavemente.

Draco no le retiró el brazo; se giró pero con la mirada por encima del cabello castaño, para evitar la mirada que sabía que ella le estaba dedicando. Hermione se le acercó, un poco decepcionada ante su indiferencia, le pasó un brazo por la cintura y apoyó su cabeza en su pecho.

Draco dejó de respirar, pero aún con la mandíbula apretada podía sentir la suavidad de los cabellos de la chica. Maldición.

Su brazo cobró vida, fue como si un imperiusle estuviese controlando: al minuto, ya había rodeado la cintura de la chica y ya estaba con la nariz pegada a la mata castaña.

-¿A ti también te molesta Viktor? - le susurró ella, aspirando su perfume caro, impregnado en su abrigo y revolviéndose en el abrazo. Ante el silencio del chico, Hermione retrocedió su cabeza lo suficiente como para poder mirarle (o intentar) a los ojos.

-¿Utilizaste tu gran capacidad de deducción, Granger? - Hermione retrocedió completamente ante su pregunta. Malfoy se mordió la lengua pero le dejo deshacer el abrazo - ¿O tal vez es el sexto sentido de una mujer?

-Draco, no es necesario que seas tan… - pronunció ella, recalcando su nombre. Él lo notó.

-¿Patán?

  • cedió.

-Si, patán - afirmó ella, cruzándose de brazos ante el frío y fulminándole. Malfoy se llevó las manos al rubio cabello, revolviéndoselo y resopló, dándose totalmente por vencido y con los brazos ya colgando a sus costados - Dumblendore sabe que Viktor se lleva bien conmigo… por eso le dijo a Harry que lo trajéramos a despejarse aquí.

Draco asintió, rodando los ojos y le observó tiritarse de frío. Sonrió arrogantemente, olvidando su enojo por el búlgaro.

Ella le había aclarado que no era técnicamente por Krum que estaba en ese pub. Había sido por Dumblendore.

Perfecto.

-Ven acá, Granger, estás temblando - se burló. Hermione no se movió ni un centímetro.

Por supuesto que no se movería. Ahora estaba con el orgullo gryffindor a flote. Pues bien, si ella no venía a él, él sí iría (o le atraería). En dos grandes zancadas, ya la tenía pegada a su cuerpo y con un brazo rodeándole la cintura nuevamente. No le había dado tiempo ni para quejarse.

-Lo siento, me enferma Krum - se disculpó él. Hermione soltó el aire que llevaba conteniendo y asintió con torpeza aunque confundida.

-Es ridículo. Recuerdo que en cuarto hacías de todo por sentarte a su lado…

-Eso fue antes de que él te conociera.

Hermione no dijo nada más. El silencio reinó entre ellos un buen rato, el suficiente para que la chica pudiera sentirse con el cuerpo tibio y con la cabeza más llena de preguntas que en una clase magistral de Mc Gonagall. Malfoy lo sabía también.-¿Pudiste… pudiste ver a tu madre?

-Disculpa que no conteste tu pregunta aquí, frente a tu futura casa con Weasley - Hermione frunció el ceño. Malfoy sonrió burlón. Él no dejaría que Hermione viviera con Weasley, ni en sueños. - ¿Quieres ir a algún lugar en particular, o algo así? Todo menos el café de Madame Puddyfú, por favor…

Hermione, que ya le había soltado y reanudaba la marcha hacia el pueblo, se quedó petrificada y sorprendida ante su último comentario. Malfoy sonrió de nuevo, con presunción. Si ella pensaba que su "cortejo" sería sano, estaba muy muy equivocada.

Esta nueva faceta también le sorprendió. ¿Cortejar? Uhm… sonaba bien junto con su apellido…

Malfoy cortejando a Granger.

Draco cortejando a Hermione.

-¿Entonces?

  • le instó el chico, con su humor alegre renovado. Al verle sonreir así, el estómago de Hermione comenzó a sentir un remolino de mariposas. Maldición. Tuvo que desviar la mirada para no tropezar con los montículos de nieve - Granger…

-Estoy segura de que podemos caminar y conversar al mismo tiempo, Malfoy- pronunció ella, ya cansada de que no le llamara por su nombre. ¿él quería jugar? Pues jugarían.

-*¿*Ah, quieres caminar? ¡Qué decepción! - soltó él, pero le siguió en la actividad.

Muy bien, Draco Malfoy. Ahora empieza el juego.

Hermione luchó con sus ganas de reírse a carcajadas por la nueva actitud abierta del chico pero no lo hizo. Hizo un llamado a todo su orgullo para contenerse y lo logró aunque solo por un breve instante porque luego Malfoy…

-¡Hey!

  • exclamó adolorida, cuando una bola de nieve chocó en sus costillas. Se giró en redondo y soltó una carcajada al ver a Malfoy jugando con una bola de nieve en sus manos - ¿Estás hablando en serio? ¿tú, un juego muggle?

-No es un juego muggle. ¿Qué, acaso no te gusta jugar con magos, Granger?

-Por supuesto, me encanta. Ganar de vez en cuando siempre es bueno… aumenta mi ego - le picó ella, agachándose ante el nuevo ataque del chico. Malfoy sonrió abiertamente y se apresuró a formar otra bola de nieve. En su distracción, Hermione atinó a golpearle la cabeza.

-No te metas con el cabello, Gyffindor.

-¿Qué, no tienes más tinte, Malfoy?

Ese último comentario desató la habilidad del slytherin y comenzó a preparar sus municiones con la varita. Hermione hizo lo propio, y en un momento de descuido, lanzó una lluvia de bolas hacia el rubio. Malfoy, al parecer, había tenido la misma idea, solo que con el plus de acercársele y seguir atacando.

Hermione se sorprendió ante la estrategia pero siguió lanzándole copos de nieve con magia. Sin embargo, Malfoy tenía mucha ventaja: en uno de esos ataques, la chica tropezó y cayó a la nieve, carcajeándose por su mala suerte.

Malfoy también rió pero le ayudó a levantarse.

Ella sujetó la mano del chico y en menos de un minuto se sintió nuevamente en sus brazos.

-¡Eso… ha sido trampa! - exclamó sonriendo, pero asombrada ante el ataque. Malfoy sonreía con presunción.

-Pensé que ustedes, los gryffindors, sabían perder…

-Siempre ganamos en Quidditch, ¿cómo practicaríamos el sentimiento de la derrota? - le desafió ella. Draco enarcó una ceja, sorprendido ante su respuesta, momento que aprovechó Hermione para liberarse. Pero el chico no le dejo; su sonrisa se hizo más amplia y la atrajo más hacia sí - Tengo que regresar, Draco.

-Potter también conoce Hogsmeade, puede hacerle el tour sin ti… - casi rogó el chico. Hermione se mordió el labio, apesadumbrada.

-Sí, pero Harry y él tienen ciertas diferencias… y Ronald, ¡Merlín, Ronald y él se llevan tremendamente mal!

-Bueno, Weasley debe haberse dado cuenta que Krum solo les habla por ti…

-¡Eso no es cierto! Viktor en verdad les aprecia…

-¿Entonces porque tiene ciertas diferenciascon Potter?

Hermione se quedó callada, boquiabierta de impresión.

Mierda.

Malfoy entendió que había ganado este round. Pero verle fruncir el ceño y morderse el labio confundida le daban unas ganas tremendas, locas de…

-De acuerdo, si tienes que irte, ve pues - cedió. Hermione le miró a los ojos y le agradeció con la mirada, removiéndose en el abrazo. Pero Draco tenía otros planes - Pero no dejes que Krum te ponga una de sus zarpas encima, ¿correcto?

-¿Cómo?

  • preguntó ella, anonadada. Malfoy rodó los ojos - ¡Qué rayos…!

-Lo que oíste - soltó él, pegándola a su cuerpo. Hermione resopló - Él buscara la forma de acercársete porque le gustas, Granger, por Merlín, todo el mundo lo sabe - dijo, y se sintió muy imbécil diciéndole eso. Se daría cuenta que estaba celoso - ¿No dejarás que…? - le preguntó, rozando su nariz con la suya y con la mirada fija en su boca - ¿Hermione?

-Estás haciendo trampa de nuevo - murmuró la chica y al sentir su aliento en el rostro, Draco mandó a la mierda todo y juntó su boca de nuevo con la de ella.

Hermione había estado esperando aclarar la situación del primer beso, y ahora que recibía otro, estaba totalmente perdida.

Este no era producto del miedo de no volverle a ver, de que todo saliera mal en la búsqueda de su madre, no, no. Este había sido, para marcar su territorio y ella, mujer al fin y al cabo, lo sabía. Malfoy no quería que Viktor se le acercara porque… porque Viktor aún le quería.

El beso se intensificó cuando Malfoy acomodó una de sus manos en su mentón, para que ella no moviera la cara, y Hermione, ante el contacto casi ronroneó como su gatoCrookshanks. Draco aprovechó el momento e introdujo suavemente la lengua en su boca y le rodeó la cintura con su brazo libre, queriendo sentirla más cerca. Hermione suspiró en medio del beso y llevó una de sus manos a la nuca del rubio, haciendo que él sonriera de emoción.

-No dejes siquiera que te abrace - murmuró con la voz ronca, separándose, no sin cierta dificultad. Hermione abrió los ojos y aspiró una bocanada de aire, antes de morderse el labio, nerviosa, con el cerebro estancado. Draco volvió a rozar sus labios, apenas con leves topones - Ni que te pase el brazo por los hombros

  • otro topón - ni que te coja de la mano - otro más largo - Y si lo hace, promete que lo hechizarás. Por favor, promételo, Hermione.

-No le puedo hechizar solo porque me… - Draco le robó otro beso - No me gusta Viktor, ¿Por qué estás tan celoso de él?

-Oh, no, no, no. No, Granger, yo no estoy celoso de ese imbécil - Hermione enarcó una ceja, indicándole que no le creía ni una palabra - Es solo que… ¡Maldición, solo promete que no dejarás que te toque!

-¿Y si tenemos que aparecernos en algún lado y…? - le preguntó ella, aprovechando que Malfoy no se daba cuenta que estaba jugando con su cerebro. El chico bufó.

-En Drumstrang les enseñan muy bien a aparecerse y tú no necesitas para nada pegártele. Te sabes muy bien eso de las "tres D's" y no te vas a olvidar como desaparecerte… ¡Además, Potter y la comadreja están ahí, no?

Hermione estaba a punto de darle otra excusa para hacerle rabiar como un niño cuando notó como una voluta incorpórea en forma de Ciervo se le aparecía al costado. Malfoy observó asombrado el patronus de Harry y se quedó boquiabierto cuando escuchó la voz del muchacho salir de la figura.

-Viktor no deja de preguntar por ti. Me he ofrecido a ir a buscarte, por si las dudas.

-¿Qué rayos es…? - tartamudeó Malfoy, dejando que la chica se escurriera entre sus brazos - ¿Cómo…cómo? ¿Qué… Por qué Potter puede hacer eso y yo no…?

-Es un Patronus. Para realizarlo necesitas mucha concentración en un recuerdo feliz, el más feliz que tengas. Ah, y pronunciar bien, claro.

-Ya tengo muchos recuerdos "felices" - le dijo él, mirándole significativamente. Hermione tragó en seco, sonrojándose involuntariamente - ¿Me enseñarás?

La gryffidor abrió mucho los ojos, y parpadeó con rapidez. ¿Malfoy quería aprender a ejecutar el Patronus!

-¿Sabes siquiera para que sirven? ¿O solo lo haces porque Harry puede y tú aún no?

-Aún no. Eso significa que sí me enseñarás, ¿no es cierto?

  • sonrió él, con petulancia. Hermione rodó los ojos y bufó - También quiero que me lo enseñes tú, Granger, no es solo porque Potter puede… ¡Vele el lado bueno! Tendrás la satisfacción de haberle enseñado algo al gran Draco Malfoy…

-Pues tendrás que esperar, porque le he prometidoa Viktor también ayudarle con sus recuerdos**felices - soltó ella, causando que la sonrisa de Malfoy desapareciera y ahora le mirara seriamente, casi de manera amenazante- Estaba bromeando, Draco, no estaba pensando en…

-¿Le hechizarás? - le preguntó, acercándosele. Hermione retrocedió unos pasos ante su mirada fulminante. El rubio le instó con la mirada - Lo prometiste.

-No prometí nada.

-Lo harás.

-¿Qué prometerás y porqué? - se escuchó la voz de Harry desde lo alto de una montaña de nieve compacta.

Malfoy rodó los ojos con molestia y movió su varita, causando que la nieve se desmoronara y que el chico cayera enterrado en el suelo.

-¡Malfoy!

  • le gritó la castaña, corriendo a ayudar a su amigo. Draco sonrió burlón pero avanzó hacia ellos y le tendió la mano al pelinegro.

Harry se encausó los lentes en la nariz, ignorando el gesto del slytherin y fulminándole peor que un basilisco. Malfoy escondió la mano rechazada en su saco, encogiéndose de hombros, sin borrar la sonrisa sarcástica de su rostro.

-No estás tomando el mejor camino para ganarte mi confianza, Malfoy - le espetó el Potter. Malfoy ladeó el rostro sin entender. Harry cabeceó hacia donde se encontraba Hermione y la mirada del rubio le hizo entender que había comprendido - Viktor se aburría mortalmente con Ron y Lavander, he tenido que ponerme a hablar con él de sus próximos contratos como buscador…- le dijo a su amiga, que se ruborizó levemente - ¡Hasta me ha pedido que lo suplante en un par de partidos mientras él soluciona un par de asuntos en Inglaterra! Como si no tuviera bastante con lo de la Orden aquí…

-¿No han recibido noticias de su orden del pájaro? - miró Malfoy hacia Hermione, aunque claramente la pregunta iba dirigida hacia ambos. Harry intentó no vomitar ante la mirada de baboso que le dedicaba Malfoy a su amiga.

-Aún no - le contestó él, dándose la vuelta y comenzando a subir la empinada de donde había venido. Al percatarse que Hermione no le seguía, se dio la vuelta - ¿Vienes, no?

-Sí, sí - reaccionó ella, y luego de una última mirada hacia el rubio le siguió.

-Te come con los ojos - le susurró su amigo, en cuanto la tuvo a su lado. Para su sorpresa, Malfoy apareció caminando al otro lado de la castaña también. Hermione agachó la mirada, completamente roja.

-¿No has recibido suficiente con la caída, Potter?

-Malfoy, por favor…

-¿Delante de Potter soy Malfoy, Granger?

-Por favor, no quiero presenciar otra pelea de parejas, Hermione, ya he tenido suficiente compartiendo mesa con Lav-Lav… Así que contrólalo.

-¿Me estás comparando con el idiota de la comadreja, cara rajada? ¿O es que su hermana ya no te soporta tampoco?

Antes de que Harry pudiera sacar su varita, Hermione ya había empujado a los dos chicos fuera de su camino y se había plantado en plena nieve como protesta.

-¡Dejen de comportarse como un par de críos! Ambos, ¡ambos son unos inmaduros! - exclamó, con el ceño fruncido. Malfoy bajó la varita y caminó hacia ella pero su mirada le hizo retroceder con las manos en alto - Iré hacia Las Tres Escobas y tomaré una cerveza con Viktor - dijo y cuando pronunció el nombre del chico miró hacia el rubio. Draco apretó los labios en una línea - Y no, no le hechizaré si me toca. ¡Y no se atrevan a seguirme! - exclamó, dándose la media vuelta y caminando a grandes zancadas lejos de ellos.

Ninguno de los dos se movió. Ambos respiraban agitados.

-Odio a Krum - soltó el slytherin, logrando que Harry le mirara de reojo, con burla - ¿De que te ries, imbécil?

-De tus celos, Malfoy - el aludido gruñó - Aunque debo admitir que coincido en algo contigo; Viktor es un buen hombre, parece serlo, pero no me gusta para nada su interés en Hermione… No encajan. Puede que esté equivocado pero…

-Me conviene que estés equivocado, así que procura que no se le acerque, ¿de acuerdo?

-Hermione no tiene ningún impedimento para salir con Viktor, y si Ron o yo se lo prohibimos ella saldrá con él con más ganas - Malfoy escupió con rabia - Y lo sabes - sonrió el Potter, regodeándose por el poder que ahora tenía sobre el chico - Así que vas a tener que pedírselo tú. Aunque como no son nada…

-Si Granger quiere jugar con su admirador cerebro de nuez, pues bien - resolvió el chico y empezó su caminata. Harry movió su varita y le hizo trastabillar y caer al suelo.

-Escucháme bien, Malfoy. Hermione no es un juguete. Por tu bien, vas a tratarla con respeto y no le vas a hacer ninguna canallada. Si le haces daño, si ella suelta al menos una lágrima por tu culpa, te juro que la pagarás y no solo será un expelliarmus el que salga de mi varita.

-No somos nada, Potter, tú lo has dicho. No es que le deba fidelidad ni nada…

-¡Y un carajo, Malfoy! ¡No dejes que lo de Viktor te ciegue! ¡Ella sería incapaz de traicionarte a pesar de que solo se hayan dado un beso! Para ella eso fue importante… - se cortó, como si hubiese hablado de pronto demasiado. Malfoy enarcó una ceja, con un brillo inusual en los ojos. Harry apartó la varita de su cuello - Ya estás avisado.

-¿Cómo sabes tú lo del beso? ¿Eres su nueva amiga confidente o algo así?

-No, Malfoy. Pero las capas invisibles siempre son una buena compañía cuando sales de Hogwarts con Snape - y dicho esto último, se dio la vuelta y se perdió rumbo al pueblo.

Draco se quedó tumbado en la nieve un buen rato. Maldición, esto no estaba previsto. Potter sabía que sentía algo… algo por Hermione. Joder, no sabía como lidiar con eso. Estaba a merced de las bromas del elegido.

Odiaba a Krum.

Hola hola! Feliz Navidad! No tengo internet en mi casa, por eso el 24 no pude subir el capítulo. ¡Mil disculpas! Un beso enorme. Espero ansiosa sus opiniones y comentarios! :D Gracias por comentar!