Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Aléjate de mí, Granger · de

Aléjate de mí, Granger — capítulo 17

Contacto

-¿Qué traes ahí? - le preguntó Harry, curioso.

-¿Ah? ¡Ahhh! ¡Esto! - exclamó ella, abriendo la palma de su mano y enseñándole la snitch olvidada de Malfoy. Harry parpadeó antes de hablar, consternado.

-¿Malfoy te ha regalado su snitch?

El corazón de Hermione tembló ante la suposición de Harry. Levantó los ojos hacia su amigo y soltó una carcajada que no parecía suya.

-¡Claro que no, tonto! Seguro más tarde baja a pedírmela - consiguió decir un rato después. Harry seguía mirándole extrañamente y sus ojos le desesperaban - ¿Qué?

-Escucha, Hermione, linda… - Ella enarcó una ceja, totalmente segura de que lo siguiente que escucharía no le gustaría. Harry había tomado su mano y estaba utilizando el mismo tono con el que siempre le trataba de convencer de que "Él debía seguir el camino hacia Voldemort solo" - Ningún buscador deja en manos de cualquiera su triunfo…

-¡Por favor, Harry! - exclamó ella, soltándose de su agarre - Es solo una pelotilla, en realidad no sé porque el objetivo del Quidditch es… - y se calló, totalmente alterada y con el ceño fruncido. A Harry le asustó - ¿Acaso la quieres? - soltó ella, de forma impulsiva.

-¡Claro que no! ¡Él te la dejo a ti! - exclamó él, indignado - No me pertenece.

-A mi tampoco - bufó ella, "*Hombres"*ydejó la pelotilla a un lado de las piernas de Harry, en la mesilla donde minutos antes había estado Draco - Es de Malfoy, Mañana se la daré y asunto acabado - El Potter le miró con duda y se levantó de ahí como si temiera que la snitch saltara y le mordiera el muslo. Hermione rodó los ojos y se llevó las manos a la cadera.

-No me sorprendería que no la acepte de vuelta - habló el chico, sentándose en el mullido sillón y haciendole un gesto a su amiga para que se sentara a su lado, de nuevo. Hermione frunció el ceño ante su frase y se cruzó de brazos.

-¿Por qué no la aceptaría? - exigió ella. Harry puso los ojos en blanco y de un jalón la sentó a su lado - ¿Por qué la contaminé con mi sangre impura? ¿Acaso la snitch absorbe la sangre?

Harry soltó una carcajada ante la errada conclusión de su amiga y se anotó eso para alguna broma contra Duddley.

-No, Herms, no digas estupideces - suspiró él y le pasó un brazo por los hombros. ¿*Cómo podía explicarle a Hermione lo que le pasaba a Malfoy sin espantarla? -*A ver, a Malfoy ya no parece importarle respirar tu mismo aire, ¿Si te has dado cuenta de ello, no?

-Sí, Harry, sí, pero fácil y es porque… está cambiando su idea del mundo… o la pureza de sangre, ¿yo que sé?

-Y con eso solo haces darme la razón. A mi me parece que te la ha obsequiado - dijo él, señalando la snitch con el mentón. Hermione se removió en su asiento, negando con la cabeza y Harry suspiró, preocupado por la reacción de su amiga - ¿Qué te dijo cuando te la dio?

-No me la dio, me pidió que la sostuviera mientras examinaba mi herid…

Calló al instante. Harry había vuelto la cabeza hacia ella tan rápido que Hermione creyó escuchar el sonido del crujido en su cuello.

-¿Qué él hizo qué? ¿¡Examinaba tu herida?! ¿Te tocó? - Hermione asintió a las preguntas, sonrojada y Harry se llevó las manos al cabello, revoloteándoselo, en señal de confusión - ¡Merlín, Hermione y dices que no anda extraño contigo!

-¡Harry! ¡Solo fue… - pero él le interrumpió nuevamente, levantándose del sillón.

-¡Le gustas, joder! No encuentro otro motivo por el cual él haga a un lado sus prejuicios de contaminación con las sangresucias y etc-etc… ¡No puedo creer que aún no te des cuenta!

-¡Harry! ¡Deja eso ya! ¿Qué quieres, que cada vez que me hable le ignore? ¡Me preguntó como estaba porque se enteró del problema con Lavander y me ofreció su ayuda! ¡Nada más! ¡Y tú lo tomas como si me hubiese besado o me hubiese llevado a su cama!

-Créeme, debe habérselo cruzado por la cabeza…

-¡Harry, ya basta! - exclamó ella, llevándose las manos a la cabeza y masajeándose las sienes. El chico dejó de hablar y le miró preocupado.

-No lo hago por perturbarte, Herms - Ella asintió y abrió los ojos para chocarse con los verdes de él. Harry se acercó y le abrazó suavemente - Es solo que no me gusta el rumbo que están tomando las cosas: Malfoy no es el mismo, estoy totalmente seguro, tú nos lo has dicho, sí, pero no de la forma que tú piensas

  • se separó para mirarle a los ojos - Malfoy está marcado, Hermione. Tiene que ser un mortífago.

-Harry, me estás hablando como si estuvieses 100% seguro de que Malfoy esté perdidamente enamorado de mí y como, si fuera poco, yo le correspondiera - el chico le miró fijamente. Hermione negó - ¡Y no es cierto! ¡Ninguna, ninguna de las dos!

-Vale, lo que quieras… - resopló, frustrado. Hermione rodó los ojos - Iré a cenar, ¿vienes?

-No, prefiero quedarme a acomodarle la almohada a Draco porque hoy cumplimos un mes de relación "no-te-insulto-tú-tampoco" - bromeó la chica, levantándose y abrazando a su amigo. Harry no pudo aguantarse más y soltó una carcajada sonora, la cual fue escuchada hasta por Malfoy desde su habitación.

-De repente y estoy exagerando un poco, ¿no?

-¿Un poco? ¡Te ha faltado ponerme una fecha límite para ver cuando me pide que nos escapemos!

-Mira que no es mala idea…

-¡Harry!

  • le jaló del cabello ella, aunque tiempo después las risas opacaron cualquier signo de la ofuscada plática.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

En los próximos días la noticia de que Hogsmeade había sido cerrado se extendió como pólvora. Mc Gonagall había prohibido las salidas oficialmente. Nadie podría salir hasta nuevo aviso.

Por eso cuando Malfoy la acorraló en un pasillo y la hizo meterse en un aula vacía para contarle que saldría del castillo con o sin el permiso de MC Gonagall, el corazón de Hermione se aceleró al máximo.

Malfoy había sonreído, de forma triste pero como siempre, frío.

Su encuentro había sido extraño, desde la forma en la que él la había encontrado, hasta la forma en la que se había despedido de ella…

Ella había decidido salir de su torre y caminar hacia la biblioteca: necesitaba muchos libros de la bibliografía y al último que había leído le faltaba un par de capítulos. Frustrada, había decidido transladar su estudio a su amada zona del castillo. Y estaba así en esas, cuando el chico le había jalado del brazo y… obligado a meterse en el agujero de uno de esos retratos falsos.

-¡Malfoy! ¿Qué se te ha hecho costumbre espantarme?

-Vamos, Granger. No tengo tan mala pinta.

En efecto, no la tenía. Las ojeras no se habían ido por completo pero por lo menos ya sonreía y bromeaba como antes. Estaba pulcro, sonriente y guapo. Joder, Hermione, hasta que te das cuenta.

-¿Para qué me has traído aquí? - le preguntó, frunciendo el ceño ante sus ideas descabelladas. Malfoy le apartó un cadejo de la frente y le hizo sentarse en un pupitre que había detrás de ella.

-Snape me ha dicho que tiene un plan para acercarme a ella… ¡Y sin que mi padre se entere! - le confió el rubio, susurrando apenas a unos centímetros de su rostro. Hermione abrió la boca alelada. La conclusión de Harry le había confundido. No encontraba otra explicación para ese zumbido que llevaba en el estómago. Ah, tal vez era que no había almorzado

  • ¿Estás bien? - le preguntó Draco, preocupado, al observar que se había quedado callada.

-Sí…sí, estoy b-bien, feliz por ti, Draco - barbotó en respuesta, y Malfoy volvió a apartar el mechón que se había instalado en su frente otra vez. *Sus manos estaban frías.*Hermione apretó el libro que llevaba contra su pecho, como si fuera un escudo.

Fue ahí cuando Malfoy se dio cuenta de la proximidad y retrocedió con una media sonrisa en los labios.

-¿Qué hacías cuando te encontré?

-¿Cuándo me encontraste? ¡Casi me estampas contra la pared! - se quejó ella, sobándose todavía el brazo por el que él le había sujetado. Malfoy rodó los ojos ante su exageración - ¿Cómo me has encontrado? Apenas salía de la torre y…

-Eres muy predecible, Hermione: Ibas a la Biblioteca, ¿correcto?

-Correcto

  • bufó ella, y se levantó del pupitre para salir del hueco. Malfoy le sujetó del codo y la volvió hacia él nuevamente - ¿Ahora qué? ¡Tengo que estudiar!

Draco le observó fijamente unos minutos y cuando se dispuso a hablarle le soltó.

-¿Ya has almorzado? - Hermione negó con la cabeza. Draco gruñó - Tienes unas ojeras enormes. Y los ojos rojos, ¿Qué curso es tan importante para que te maltrates tanto? ¡Siempre sacas las mejores notas!

Hermione abrió y cerró la boca un par de veces antes de expirar fuertemente y tenderle el libro de Encantamientos, derrotada. Malfoy enarcó una ceja pero acogió el libro en una mano. La otra la estiró hacia la chica de nuevo y Hermione, que tenía las manos fuertemente cerradas en la correa de su bolso, le miró confusa.

-Los otros libros deben pesar como una tonelada. Y te apuesto a que no has utilizado ningún encantamientopara modular su peso - le dijo, y la castaña parpadeó sin poder creérselo. ¿Malfoy se estaba ofreciendo para cargarle los libros? ¡Pero que tipo de castigo/milagro era éste?- No los voy a desaparecer, Granger. Solo intentaba ser cortés - habló él, de nuevo, y le hizo soltar la correa del bolso para colgársela luego él al hombro.

Hermione seguía de piedra.

*¿Pero que diablos…!**¡Harry… Harry…*Merlín, ¿tendría Harry razón? ¡No, no, no! ¡Eso era imposible! ¡Malfoy no… no podría… no sería lógico!

-Anda, Granger, vamooooos - le animó el rubio, empujándole por la espalda. Hermione asintió y salió por el hueco del retrato, aún muda. Giró el rostro hacia Draco y se encontró con que él le estaba mirando desde hacia rato. Un leve sonrojo hizo que Malfoy apartara la mirada de sus ojos inquietos y siguiera el camino hacia la Biblioteca.

-¿Por qué entonces tú no empleas alguno de los encantamientos? Pesan - le confirmó ella, al fin hablando y refiriéndose a los libros. Draco sonrió de lado y siguió caminando - Digo, no es que me esté quejando, ni que sea una malagradecida…

-No me molesta. No pesan mucho, de hecho.

Genial, ahora le había dicho debilucha. Bravo, a algo así tenía que llegar. Malfoy cargándole los libros. Fin de Hogwarts. Merlín volvía.

Malfoy debió notar su incomodidad porque no esperó mucho para soltar un par de palabras antes de llegar a la biblioteca.

-¿Qué es lo que te pasa? ¿Tienes miedo de que alguno de tus amiguitos te vean conmigo? - le espetó. La chica frunció el ceño y volvió la mirada hacia el pasillo que tenía por delante.

-¿Podría preguntarte lo mismo? Si Pansy te ve, creería que te he hechizado o algo así - dijo, con un tipo de voz extraño al mencionar a la morena slytherin.

-Esa siempre podría ser una buena coartada - aceptó el slytherin, sonriendo. Hermione respiró fuertemente, haciendo acopio de toda su paciencia - Pero no creo que nadie nos vea. A nadie se le ocurre ir a estudiar a estas horas a la biblioteca. Excepto a ti, claro.

-Yo siempre me encuentro con…

-¿Otros sabelotodos que prefieren estudiar a almorzar? ¿En serio? ¿MacMilliam también lo hace? ¡Qué memo!

-¡Ernie no es un memo! ¡Y yo tampoco!

-Ya, ya - y no dijo más hasta que llegaron a la biblioteca. Hermione estiró la mano para sujetar su bolso pero antes de pasárselo, el chico movió su varita de manera casual alrededor de él. Cuando Hermione lo sujetó, notó que no pesaba nada. Nada.

-Gracias, Malfoy. Uh… - pero antes de que siguiera, el rubio ya se había dado la vuelta y continuado por un pasillo.

No. Todo estaba bien. A Malfoy le importaba un comino lo que le pasara o no. Podía ser cortes y amable algunas veces, ¿no?

La voz de Harry se coló en su cabeza. Un leve "*se trae algo entre manos"*apareció rotulado en su frente.

Harry probablemente le diría que había sacado algo de su bolso.

Ingresó rápidamente a la biblioteca y se sentó en la primera mesa vacía que encontró.

Levantó su bolso de ambos lados, lo puso patas-arriba y vació sus cosas sobre la mesa.

Una leve sonrisa, imperceptible se formó en su rostro.

O metido algo en su bolso.

Ahí estaba: la snitch dorada que había dejado en la mesa de la chimenea, brillando y con las alas a punto de desplegarse. Hermione la atrapó con su bolso antes de que volara y metió todas sus pertenencias nuevamente en él.

La sonrisa no se le borró en el resto de la tarde.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Al fin, los exámenes llegaron y para alivio de todos los amigos de Hermione Granger, a la mencionada Gryffindor le fue bien en la primera evaluación, como siempre. Como se encargó de recordarle Malfoy en uno de sus no tan fortuitosencuentros en la biblioteca.

-No puedo creer que sigas aquí, Granger, en serio, tienes un grave problema con la organización - le abordó el chico, azotando con la palma de la mano la mesa en la que se encontraba sentada ella. Casualmente, era en la que le había encontrado asesorando a los chicos de primer año, semanas atrás - ¿Acaso has visto ya la hora? ¿Ya has cenado, si quiera?

-¿Perdón? ¡Estoy estudiando para un examen! - se defendió la chica, ocultando muy mal su irritación por la atención de Malfoy hacia ella.

-Aritmancia es hasta el otro miércoles. Y Pociones Avanzadas la tenemos el lunes. Estamos a jueves y Halloween es este domingo, todos están afuera, jugando con la nieve y tú tienes el espíritu de una calabaza, literalmente - ella enarcó una ceja sin entender, Malfoy rodó los ojos y se sentó frente a ella - Hueco, Granger, hueco.

-¿Nieve a estas horas? No, gracias, podría enfermarme y luego… luego no podría estudiar para los otros cuatro exámenes y… el curso se me iría a la…

-Ése es tu problema, Granger, piensas demasiado en lo que AÚN no ha pasado - y recalcó el adverbio tan claramente que Hermione regresó a mirarle a los ojos grises - Puedes estudiar tres días completos antes de ese maldito examen y aprobarlo. De hecho, es muy irónico que todos confíen en que tú serás la única que pases ese curso y que tú pienses que serás la única que reprobará este examen…

Hermione se mordió el labio inconcientemente, considerando la posibilidad de salir y hacerle caso al rubio, que por cierto, comenzaba a exasperarse. En realidad, lo único que quería era estar con ella, sentir su compañía en la torre… ¡Puaj, que cursi!

*Él ya no había soñado con ella.*Había descubierto que hablar con ella, tenerla cerca, era su remedio para dormir sin sueños. No obstante, no podía negar que extrañaba sentir su… ¿cariño? Por lo menos en sueños.

Aunque pensándolo bien, si ella salía hacia la nieve, no iría a jugar a la guerra con él, sino con sus amigos.

Enhorabuena, Draco. La has cagado.

-Malfoy… - empezó ella, evitando su mirada y cerrando un libro de los tantos que habían en la mesa - Yo no… no puedo, prefiero quedarme estudiando aquí, ahora no tengo el ánimo, ni la paciencia suficiente para… - Se llevó las manos a las sienes, masajeándolas con fastidio - Quiero distraerme para no recordar nada.

Draco miró fijamente el dolor que había en sus ojos y entendió. Asintió con la cabeza y se levantó de la mesa. Hermione boqueó pero ningún sonido salió de ella. El rubio se dio media vuelta y se fue.

Hermione enterró la cabeza en los libros, literalmente.

¿Por qué ahora le daba a Malfoy el bichito de encontrarle estuviese donde estuviese? ¿Por qué no le volvía a insultar y todo? ¿Por qué? ¿Por qué? ¡Así sería todo más fácil!

-Eh, Granger… tal vez lo único que tengas que hacer es dormir algo antes de seguir estudiando - Escuchó que la voz del Malfoy le decía. Levantó la cabeza del libro y le vio ahí, parado frente a ella de nuevo y despositando en la mesa un par de libros.

-¿Qué haces? - Su pregunta salió un tanto tosca pero a él pareció no importarle.

-Estudiaré contigo, ¿no puedo, acaso? - contestó Draco, en un tono a la defensiva. Hermione parpadeó, atónita.

-Sí, s-sí, supongo. ¡Pero no harás ruido! - exclamó, desocupando el lugar que él estaba tomando. Malfoy esbozó una media sonrisa, no sin antes replicar ante el ataque anticipado de la chica.

-Gryffindors… tan honorables…

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

El cementerio nunca le había parecido un lugar tan hermoso.

Y eso que él, no utilizaría la palabra "hermoso" nunca, nunca en su vida. Ni siquiera para describir un campo de paz.

Pero por el mero hecho de que ella estuviera ahora sepultada ahí todo se le hacía perfecto.

No tenía que atar más cabos: ¿Por qué más estaría en un cementerio?

Ella había muerto, a manos de su padre y ahora lo único que sentía era odio, mucho odio deslizándose por sus poros. Y también dolor, mucho dolor, confundiéndose con sus lágrimas y el viento frío de la tarde.

Elevó su mano para limpiarse las pocas lágrimas que se habían deslizado por sus mejillas, pero otra piel que no era la suya le ahorró el trabajo y le ayudó a ocultar su sufrimiento. Él cerró los ojos ante el contacto y besó los nudillos de aquella mano que estaba enlazada con la suya. Giró el rostro y observó a su ahora único centro en su mundo horrible, lleno de persecución. Ella le sonrió levemente y apoyó su cabeza en su brazo, transmitiéndole la fuerza que necesitaba con solo sentir su corazón cerca...


Lo siguiente que supo Hermione era que Draco la había sujetado de las muñecas y que ahora estaba encima de ella.

-Malfoy, despierta - gimió la chica, al ver que el chico seguía con los ojos cerrados.

Había llegado de la biblioteca minutos antes y cuando había cruzado a su habitación había escuchado a Malfoy sollozar otra vez. El corazón se le había contraído y había entrado rápidamente a ver que podía hacer para calmarle.

No había contado con que al limpiarle un par de lágrimas, él reaccionaría de una forma tan… inesperada.

¿De que otra manera podría calificar a la manera de sujetarle las manos y aprisionarla entre la cama y su cuerpo? ¿Impredecible, tal vez?

Pero con él todo era impredecible. ¿Que pasaba entonces? ¿Por qué se asombraba? ¿Por qué le latía el corazón tan deprisa?

El contacto con Draco Malfoy no era una sana experiencia para ella, sobretodo después de haber escuchado las teorías de Harry y Luna con respecto a los sentimientos de Malfoy y de ella misma, respectivamente.

Pero no podía quejarse… Aunque estaba encima de ella, no la aplastaba.

Por Merlín, y ella pensando en que él no la aplastaba… ¡Hermione, que te pasa?

Estaba a punto de empujarle con toda sus fuerzas, corriendo el riesgo de despertar a un dormido y tener "x" años de mala suerte, cuando una lágrima rodó por su mejilla.

Y no era precisamente, suya.

Entonces… Una lágrima involuntaria del rubio había caído en ella, en su mejilla… El cerebro y racionalidad de Hermione se fue de paseo.

Él estaba llorando en sueños. Otra vez.

Estaba soñando con su madre.

-Draco…

  • susurró con pena, sintiendo un gran nudo en la garganta.

¿Por qué se sentía así… por él?

¡Merlín, Hermione, estás metida en un gran lío!

Levantó una de sus manos hacia la mejilla del chico y la acarició con suavidad. Él parpadeó.

Y al minuto siguiente ella se sobresaltó, cuando él se incorporó de un salto.

Malfoy abrió los ojos. Había sentido una corriente recorrerle la columna. Sintió como la humedad salía de sus ojos y al parpadear caían sobre el rostro de Hermione.

¿El rostro de…?

¡Mierda! ¡No había sido un sueño!

Estaba en realidad encima de ella.

La soltó al instante y de un brinco ya estaba lejos de la cama. Lejos de ella.

-¿Qué rayos haces aquí? - fue lo primero que escuchó de sus labios. Hermione tragó en seco y se sentó correctamente. El corazón le latía a mil por hora mientras que él solo intentaba ocultar los restos de lágrimas en su rostro.

-Estabas… Sollozando, de nuevo - agregó, mientras se levantaba y acercaba hacia él.

Pero el chico negó con la cabeza y salió de la habitación, cerrando la puerta con fuerza.

Hermione respiró hondo y solo allí se permitió respirar profundo.

Sentía un gran peso en su estómago… ¿Por qué no le había dejado acercarse? ¿Qué había de malo en…?

Su mirada se posó en la cama de tonos verdes y un leve sonrojo cubrió sus mejillas.

Merlín… ¿Qué le pasaba a sus hormonas?

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Tener un viernes libre porque tus profesores sienten que Hogwarts debe impregnarse del espíritu de Octubre no es nada reconfortante.

O bueno, eso había pensado ella cuando se había topado con el anuncio en el tablón de la sala común de Gryffindor.

Pero ahora, justamente su ánimo se reanimaba de sobremanera: siempre podría aprovechar ese brillante día para ir a…

La biblioteca.

Sí, sí, sí y aunque Ron, Harry, Ginny y hasta Malfoy (recientemente unido a la faena) le criticaran su método y organización con respecto a los estudios, para ella vivir en Hogwarts y tener una biblioteca tan llena de misterios y conocimientos aún por descubrir combinado con el olor a libros le llenaba de emoción.

Pero por supuesto.

Siempre, cuando uno tiene TODO un día planeado, algo… algo desestabiliza tu armonía.

Y lo que más rabia le había dado, mutando de ánimo en un dos por tres, era que ese "algo" tenía que ver con el innecesario, aburrido e insoportable Quidditch.

Resulta que la dichosa pelotilla dorada llamada Snitch, había decidido -porque esa era la palabra- salir de su bolso y elevarse por encima de su nariz. Hermione no lo había notado al principio, concentrada en buscar el último tomo de la "Aritmancia y sus aplicaciones" en los estantes de la zona casi-prohibida. Pero cuando la snitch, de una forma casi irritante se le había atravesado por los ojos y comenzado a revolotear entre las hojas de un libro muy polvoriento, le fue imposible notar su presencia y comenzar a toser.

-¡Maldición! ¡Ven acá!

¡Por si fuera poco, se hacía la ofendida!

Ahora había volado hasta el piso más alto de la estantería y ni siquiera inclinándose en sus puntillas lograría alcanzarla.

Sin poder contener su arranque de murmuraciones en contra del deporte más famoso del mundo mágico cogió una de las sillas más cercanas y se subió a ella, para ver si así lograba atraparla. Pero la pelotilla del demonio se movió hacia el otro extremo del estante.

Hermione movió la silla otra vez e intentó de nuevo. La snitch entonces se movió al centro del mueble. Su paciencia llegó al límite y en un acto irracional de su parte se estiró desde su anterior posición para tratar de alcanzarle.

¿El resultado?

El peso en la silla se venció y junto con ella, cayó Hermione al suelo… Gracias a Merlín, de una forma poco dolorosa.

A ver, a ver… reconocimiento de daños…

-Granger, Granger… ¿Qué haces ahí tirada en el suelo?

¿POR QUÉ? ¿Por qué de todos los mortales él tenía que verla desparramada en el suelo, intentando capturar su snitch? ¡Merlín, sea cual fuera su error, el castigo era muy grande!

-Eres un desastre - añadió el chico y al verle quejarse y apoyarse en la silla que seguía tirada en el suelo, comprendió todo. Volvió sus ojos entrecerrados hacia ella y le preguntó acusadoramente - ¿De dónde te has caído?

Hermione se tragó todo el orgullo gryffindor y se obligó a contestar, liberando su lengua del silencio y de los quejidos.

-Me subí a la silla para alcanzar la snitch - le contestó, mientras señalaba la pelotilla revoloteando aún en la estantería - pero me he caído estrep…

-Eres una imprudente, Granger - le espetó él y en menos de un minuto ya la tenía en pie, y bien sujeta por la cadera. Hermione tragó en seco y parpadeó rápidamente, mareada. Él sonrió ante la cercanía. No tenía ningúna intención de soltarle.

-Ya estás mejor, por lo que veo - habló ella, haciendo referencia al episodio de la noche anterior e intentando que él le soltara al sentirse intimidado.

Pero no paso nada de eso. Malfoy, en vez de achicarse ante el inintencionado ataque de la castaña, sonrió ampliamente y acercó su rostro a ella…

-¿tú que crees? - …ocasionando un sonrojo leve, pero notorio en la chica.

Conciente de que la reacción de Hermione era más que satisfactoria, alargó una de sus manos y la snitch duró menos de dos segundos en llegar a ella.

Hermione abrió la boca, asombrada y le preguntó con la mirada. Malfoy sujetó una de sus manos (sin soltar aún su cintura) y depositó la snitch ahí.

Curiosamente, la snitch volvió a brillar bajo una luz intensa.

-¿Cómo…?

-Las snitchs llegan a las manos de su buscador si éste lo desea. Tienen memoria. Generan una conexión con el mago que la atrapa… ¿no lo sabías?

-No, no… No he leído mucho de ellas - confesó la chica, sin dejar de admirar el brillo de la pelota en sus manos. Malfoy sonrió.

-Esta snitch volvería a mis manos cuando yo lo deseara - dijo, con una voz baja, como si alguien más pudiera escucharlos. El murmullo ocasionó que la piel de la nuca de la chica se rizara y que, en un acto involuntario, extendiera la snitch hacia el rubio, de nuevo.

-Dije cuando quisiera, Granger, ¿Qué no me estás escuchando? - se burló él, mirándole. Hermione parpadeó confusa, y regresó sus ojos hacia los de él.

-¿Pero… acaso no…? - barbotó, trabándose como una niña de Kinder. A Malfoy le fascinó.

-¿No la quieres? - preguntó Draco, en un tono desilucionado. Hermione tragó en seco, otra vez y negó con la cabeza. No podía creer que la teoría de Harry era cierta.

-Es… es tuya, Malfoy - dijo ella, con certeza. Al parecer, su cerebro le había echado un cable nuevamente. Pero poco le duró cuando…

-Te la obsequio - pronunció él, lentamente. Hermione casi deseó no haberlo escuchado. Pero pronto, una calidez exquisita inundó su corazón.

La conciencia le volvió al instante.

-¿Qué?

-¿El golpe te ha dejado lela o qué? - le espetó él, moviendo su varita y levantando la silla que yacía a su lado. Hermione recién se dio cuenta que él no la había soltado y que la tenía pegada a su cuerpo, desde hace rato.

-Pero… es tu triunfo… Nunca… yo… - Draco frunció el ceño sin entender. Hermione se apresuró a explicarse, poniéndole la snitch en la mano - ¿Por qué a mi?

-¿Acaso Potter nunca te ha regalado alguna de sus snitchs?

La castaña recordó que él solo se las enseñaba, sí, pero nunca había podido alardear de que su mejor amigo le regalaba sus triunfos.

-No, no. Él no…

-Vaya, pensé que eras importante para él.

Es difícil explicar lo que pasa con tu cuerpo, tu cerebro y sobretodo con tu corazón, cuando el chico que crees que gusta de ti y que tú crees que te gusta, te lanza una de esas indirectas directas.

El cuerpo se te paraliza, se te pone frío; el cerebro, apenas habla y el corazón…

El corazón late a mil.

Malfoy trató de ignorar las hormiguitas que estaban recorriendo sus venas. Porque era la única explicación a ese comezón ante lo que acababa de decir.

¿Confesarse, era la palabra? ¿Eso estaba haciendo?

Por eso cuando escuchó la voz de Hermione, tan lenta y baja su cuerpo no reaccionó al instante.

-¿Eso significa que…?- había musitado ella, aunque sabía perfectamente que Draco no le iba a responder.

No con palabras por lo menos.

Malfoy le dedicó una mirada apasionada, potente, intensa como las que él siempre le dedicaba. Solo que esta vez se inclinó hacia ella. Hermione dejó de respirar.

Él también.

¿Se atrevería a…?

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Harry Potter no era un chico organizado. Era del tipo que olvidaba todo lo que no tenía que ver con lo que estaba siempre en su mente, osea con… Voldemort.

Por eso había olvidado que se tenía que entregar un pequeño ensayo para Flitwick… mañana. Y no tenía ni el título.

Había decidido pues pedirle ayuda a Hermione, pues ella siempre estaba dispuesta a sacarle de ese tipo de problemas, pero no la había encontrado en su torre.

Ni en el comedor, en la cena.

Así que solo podría estar en la biblioteca.

Y hacía allá se había dirigido.

Por eso, cuando entró y no la vio en las mesas habituales, supuso que estaría en una región prohibida. Y efectivamente, cuando llegó ahí, se encontró con una imagen muy muy muy poco común.

Hermione estaba con Malfoy y él la tenía abrazada... ¡Abrazada! ¡Maldito hurón!

Aunque ahora que les observaba con más detenimiento… En realidad, Malfoy le tenía sujeta de la cintura, con el cuerpo pegado al de ella y comiéndole con los ojos, descaradamente.

Lo más parecido a un abrazo.

Observó a Hermione ahora. Ella miraba a Malfoy también, y Harry había visto esos ojos chocolate moverse de esa forma tantas veces que sabía muy bien que estaba nerviosa, asustada.

Tensa. Como últimamente se ponía cuando le mencionaba algo de Malfoy.

Por eso cuando vio que el rubio se inclinaba sobre ella, decidió actuar.

Movió su varita e hizo que un libro cayera de uno de los estantes más cercanos. Malfoy se detuvo y bajó la vista hacia el libro en el suelo. Retrocedió un paso, soltando a la chica en el trayecto y Hermione aprovechó el instante para respirar. Había olvidado de cómo hacerlo.

Vio como Draco recogía el libro y lo depositaba en su sitio correcto, antes de girarse hacia ella y mirarle con una semisonrisa en los labios.

Hermione no dijo nada. No podía.

-Quédate la snitch. Ahora te pertenece - pronunció él, mirándole a los ojos. La castaña se mordió el labio inferior y negó con la cabeza.

-Malfoy…

-¿Me estás rechazando, Hermione? - le pinchó él, entornando los ojos.

Ella respiró hondo y le fulminó con la mirada. ¡Como odiaba cuando utilizaba ese tono y su nombre para convencerla!

-Manipulador

  • le espetó, y estiró la mano para acoger la pelotilla de nuevo en su puño.

Malfoy sonrió con presunción depositando la snitch en la mano femenina, y antes de soltarle por completo, se la llevó a los labios y besó los nudillos levemente.

Hermione estaba petrificada, más aún que en segundo curso. Y lo peor de todo, es que Harry sabía que todo se debía a la cercanía y a los gestos del rubio para con ella. Él también estaba consternado pero ante los sucesos anteriores ya sospechaba algo referente a la nueva actitud del chico.

Y esto no le sorprendía. Obviamente, Draco Malfoy sí que sabía como dejar a las mujeres tiesas de impresión.

Vio como Malfoy se acercaba ya donde él estaba y optó por regresar a la mesa a esperar a su amiga. ¡La tanda de explicaciones que tenía que darle!

Sin embargo, Malfoy no siguió de frente, sino que se plantó en frente de él y le miró de manera suspicaz.

-¿Alguna vez te dijeron que escuchar conversaciones ajenas es de mala educación, Potter?

-Sí, muchas personas. Pero da la casualidad que Hermione nunca. Así que sí me puedo inmiscuir en sus asuntos - le sonrió cínicamente el chico y Malfoy frunció la boca, con molestia.

-Eres un inoportuno - le espetó, antes de girarse e irse a grandes zancadas.

Harry suspiró con resignación y miró hacia el pasillo que acababa de dejar, por el que Hermione ahora se acercaba pálida, sujetándose el cabello de la frente. Harry le sonrió y le señaló al Malfoy con la cabeza.

-Fuiste tú el del libro, ¿no? - le preguntó ella. Aunque era más una afirmación que una pregunta, Harry asintió. Hermione suspiró y le abrazó fuertemente del cuello, resignada a hacerle caso desde ahora, al ojo interior de su amigo - ¿Viste… todo?

-Solo cuando te regalaba la snitch. Ahora ya puedes irme diciendo que te pasa con él. Porque estás más que claro que le pasa a él contigo: le gustas. Y siento decirte esto pero…

-Te lo dije- pronunciaron los dos al mismo tiempo. Harry asintió y le hizo sentarse a su lado. Hermione se mordió el labio inferior, sintiéndose tonta y avergonzada de repente.

¿Qué le podía explicar a Harry si nisiquiera ella misma sabía como iba la cosa?

¡Malfoy la volvería loca con sus actitudes! ¡Loca!

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Hermione no volvió a toparse con Malfoy nisiquiera el sábado en la mañana.

Draco estaba consciente de la imprudencia que había cometido al inclinarse hacia ella, dispuesto a olvidarse de todo y ansioso de besarle.

Pero Potter había frenado su ataque y le agradecía en parte por ello: Esa misma noche se había reunido con Bellatrix y ella había buscado en su mente algún indicio de traición y solo había encontrado la imagen de una Hermione nerviosa mirando a su rubio sobrino, mientras que este le intimidaba con los ojos grises.

Draco había omitido, claro está, el hecho de que había sentido hormigas en la piel al tenerle tan cerca y que se sentía emocionado y hasta feliz de haber tenido un contacto tan cercano con la castaña. Tampoco había dejado que su tía supiera que el Potter sabía que a él le gustaba su amiga, la sabelotodo. No. Así él sería el débil ante el niño que vivió, y no al revés, como tenía que ser para que los planes del Señor Tenebroso salieran a pedir de boca.

Ese mismo día, mientras regresaba con Snape a Hogwarts, éste le había comunicado que había una forma de ver a su madre.

El corazón y su mente se habían unido en un único sentir. Necesitaba verla, necesitaba contarle, besarle, abrazarle como nunca se le había permitido hacerlo.

Pero no tenía el coraje suficiente para irse sin ver a la ratón de biblioteca… sentía una extraña necesidad de contarle su posibilidad, sus planes. Así que como siempre la encontró en la biblioteca. Estudiando, con la nariz pegada a un libro y la quijada sostenida por una de sus manos.

Vamos, Draco. Solo necesitas que te escuche, adelante.

Hermione, por su parte, seguía alelada y en las nubes ante el comportamiento intrigante del rubio slytherin. Harry no le había insistido con el tema y eso ya era extraño. Cuando le había preguntado el porqué de su silencio, él le había dicho que no se preocupara, que siguiera con el curso de las cosas y que pronto se daría cuenta de lo que pasaba.

Y ella sí que sabía que se estaba cociendo en la mente de su amigo.

¿Ella y Malfoy? Puff, ni en sueños.

-Pssssst

Si hubiese estado como parecía, a punto de dormirse, hubiese dudado del origen de aquel sonido. Pero no. Ella estaba tan despierta como antes del almuerzo. Y ahora, que ya se acercaba la hora del banquete que daba inicio a las fiestas, no sentía ni una pizca de cansancio.

Así que se giró a ambos lados del pasillo lleno de libros.

Nada.

Ni nadie.

-¡Pssssssssst, Granger!

*Mierda.*El corazón le dio un vuelco y agradeció a Merlín haber estado sentada.

Era Malfoy, estaba segura de ello. Y su voz provenía de uno de los pasillos que daban a la sección prohibida.

El pasillo en el que él había querido…

Ya, vale. Que no había pasado nada. Solo tenía que acercarse y acabar de una buena vez con esta estúpida situación de incertidumbre entre ellos.

Caminó hacia allá y enseguida vio al chico apoyado en un estante.

Dios, la boca se le secó de la impresión y las palabras se le perdieron en la garganta.

¿Es que nunca se ensuciaba ni un poco? ¿Siempre andaba así, pulcro, sin ningún pelo fuera de lugar, sin ninguna arruga en su uniforme?

Maldita sangre pura.

-¿Qué haces aquí? - pronunció, cuando él se le acercó.

Draco enarcó una ceja ante su tono poco entusiasta. Vale, que no esperaba un recibimiento con bombos o platillos pero tampoco un tono tan gélido como aquél.

Decidió ser breve entonces. Ella siempre le entendía cuando era directo.

-Vine a verte - soltó, causando que Hermione abriera la boca sorprendida. Y él no tenía ningún gesto de burla - Ire a verla.

-¿Tan pronto? - le preguntó, acercándose para que le escuchara el susurro. Malfoy también caminó hacia ella haciendo que solo estuviesen separados por un paso, para observar su semblante preocupado. Preocupada por él. Demonios, ¿Por qué se sentía emocionado?

-Snape me ha contado. Hay una reunión cerca a Irlanda, irán a buscar a aquellos seguidores del Señor Tenebroso que no le apoyaron… Los mataran - le explicó, con un tono frío e impersonal. Al parecer, la muerte de esos infelices le tenía sin cuidado. Hermione tragó en seco, con el ceño fruncido y se sintió una pésima persona al no inmutarse ante la información tampoco. ¿Se estaría volviendo como él?

-¿Debería contarle esto a Harry?

-Yo te aconsejaría que lo hicieras solo para que le dé aviso a sus amiguitos de la Orden…

-¿Tú que sabes de la Orden? - le exigió ella, sujetándole del brazo. Draco suspiró, y con un gesto de la mano le quitó importancia al asunto. No obstante, no se soltó del agarre de la chica.

-Lo mismo que todos: que protegen a Potter y que son dirigidos por Dumblendore. Pero no vine a discutir lo que sé o no contigo - ante esto Hermione le soltó y retrocedió, dolida - Por favor, no quise… ¡Merlín, Granger! ¡Ya sabes como soy!

  • exclamó, llevándose las manos a la cabeza y desordenándose el cabello.

Hermione exhaló y le miró, tratando de ser comprensiva con el chico. Seguro estaba nervioso por la salida con su madre.

*Respira, Hermione.*Vamos, habla.

-¿A que viniste? - le preguntó de sopetón. Draco suspiró agradecido y se acercó lo más que pudo a ella.

-Necesitaba… un abrazo - le susurró, mirándole a los ojos y Hermione no pudo retener el impulso de abrir la boca de asombro. El chico rechinó los dientes con temor - Esos de los tuyos. Me ayudan y… - Se pasó la mano por el cabello rubio y bufó, derrotado - Ayúdame. No puedo ir así de nervioso con ella. Necesito calmarme.

-Yo…

-Necesito que me calmes - le cortó él, sujetando una de sus manos.

Hermione abrió la boca levemente, aún confusa, pero ante la exhalación de impaciencia del rubio, asintió.

Le pasó los brazos por la cintura con el corazón latiéndole fuertemente en el pecho y sin importarle que él le descubriera. Malfoy la pegó a su cuerpo y le pasó un brazo por los hombros, en un torpe movimiento que debido a su impulsividad casi trae abajo una tira de libros. Hermione soltó una leve risilla y el chico no pudo hacer nada más que posar su boca en la cabeza de ella, en una caricia que nunca en la vida hubiese pensado que haría.

Ahora que no le miraba… tal vez las palabras fluyeran ahora…

Pero no se le venía nada a la mente que pudiera expresar su… su estado.

-Me vuelves torpe - Se sinceró de repente.

Hermione sintió como la sangre se le agolpaba en las mejillas y sonrió en su hombro, nerviosa.

-¿Un Malfoy torpe? Que abominación - bromeó ella. Draco sonrió levemente.

-Súmale a eso que está siendo abrazado por una hija de muggles porque se muere de miedo de encontrar a su madre agonizando… Patético, ¿no?

-¿Ése es tu miedo? - le preguntó ella, separándose de él e intentando ver sus ojos. Pero Malfoy retrocedió, rompiendo el abrazo completamente y desviando la mirada.

-Tengo que irme. Snape me estará esperando en los límites - le dijo y se giró para salir del hueco de la estantería. Sin embargo, sintió la pequeña mano de Hermione cerrarse en su muñeca.

Y el contacto cálido de su mano, delicada, constrató con su pálida y fría piel.

-Por favor, cuídate - le escuchó decir, con un tono de voz que obviamente denotaba preocupación.

-Tranquila, Granger… Tienes a Draco Malfoy para rato.

Y a pesar de que en el rostro del rubio había una sonrisa y de que la frase que le había lanzado contenía cierto significado relevante para ambos, a Hermione lo único que le importaba eran las emociones que veía en sus ojos.

¿Era eso miedo?

Lo había visto en los ojos de cada uno de sus amigos en alguna ocasión, pero en ninguna de aquellas veces sus rodillas se habían tambaleado como ahora lo hacían.

Le observó irse, salir de ese laberinto de libros y solo después de varios minutos se supo con fuerzas para mover sus piernas.

Esto, todo, lo tenía que saber Harry.

La voz del rubio se filtró en su cabeza.

Vale, casi todo.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Harry había estado puliendo su escoba en el campo de Quidditch, con el set recién adquirido de limpieza que Hermione le había regalado al inicio de curso, cuando su amiga castaña le encontró.

O mejor dicho, cuando él se dio cuenta que ella se acercaba hacia él.

Desde que la vio atravesando el campo sin la túnica y con la corbata zafada supo que pasaba algo importante. Ella nunca cometería la imprudencia de salir del castillo a estas horas hacia el campo de entrenamiento y con el frío que hacía, vistiendo solo su uniforme. Algo presentía.

Por eso le ahorro trabajo y se acercó hacia ella, recortando considerablemente las distancias.

-¿Qué pasó, Herm? - le preguntó, ni bien hubo bajado de la escoba. Hermione respiró hondo y retrocedió unos pasos - ¿Te pasa algo? Estás toda pálida…

-Draco… Malfoy me ha dicho que se va a ir con Snape… Y que Voldemort se irá a cazar mortífagos - Harry enarcó una ceja y comenzó a soltar maldiciones a diestra y siniestra - ¡Escúchame! ¡Él no se va con Voldemort! - El aire comenzó a soplar tan fuerte que las ropas de ambos comenzaron a agitarse. Harry casi sentía el frío que transmitían los dedos de su amiga a través del chaleco y el uniforme de Quidditch.

-¿Entonces qué? ¿Qué más pasa? ¿Hay algo aún peor? - se exasperó el chico, soltando la escoba por el ataque de furia. Hermione tomó aire.

-Primero tienes que saber que Voldemort pretende matar a los que no le siguieron… Irán a Irlanda y no irá solo. Debemos avisarle a la Orden… Tal vez ahí puedan…

-Capturar mortífagos… ¡Debo ir yo también! ¡Puedo derrotar a Voldemort esta noche! - exclamó el chico, agitado. Aunque no estaba preparado si esta noche tenía que destruirlo, lo haría. ¡Tenía que hacerlo!

-¡No, Harry, no! - le sujetó ella, y le hizo detenerse con la poca fuerza que tenía - Malfoy me advirtió que no podías involucrarte demasiado ahora… Voldemort se enteraría de que nos están pasando información… y la única fuente en Hogwarts es el mismo Snape… y él, según creo, es crucial en ambos bandos…

-¿Sigues pensando que Snape es un doblecara? - le espetó él, hastiado ya con el tema. Hermione respiró hondo.

-Harry, por favor… Confía en mi intuición… Ahora tenemos que enviarle una carta a Ojo loco o a Remus, no sé…

-Sube

  • asintió su amigo, aceptando dejar de lado sus cavilaciones pesimistas, y señalándole la escoba. Hermione dudó y se tambaleó en su sitio, presa de los nervios. Harry se exasperó - Te sujetaré bien, Herms, Es la manera más rápida para subir a la lechucería.

Hermione asintió y se subió detrás de su amigo. Y cuando la escoba se elevó más de 10 metros, se regañó a sí misma por hacer ese tipo de cosas por el rubio.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

-Hay algo más, ¿cierto? - le preguntó Harry, una vez que la vio observando el vuelo de la lechuza elegida.

Hermione calló.

No podía decirle que el chico estaba más unido a ella porque le había contado lo de su madre. Ni tampoco le podía contar que había dormido en…

-¿Por qué Malfoy te lo dijo a ti? - le volvió a preguntar él.

-No lo sé, Harry… Yo estaba en la biblioteca, él se me acercó y me contó…

-¿Cómo? Osea, no fue que… no fue que te encontró de casualidad en tu torre y te lo contó… ¿Si no que fue hasta la biblioteca además, a buscarte y te lo contó expresamente a ti para que me lo contaras?

-Harry…

-¡Hermione, A Malfoy le pasa algo contigo! - exclamó él y le sujetó de los hombros para impedirle que se escabullera de su mirada - Y lo sabes, Hermione. No puedes haberte hecho de la vista gorda con todo lo que hace por ti…

-Ya, sí, lo sé, además, si no me había dado cuenta tú me has abierto los ojos a la fuerza. Pero nosé, Harry, está bien, supongo… No tiene a nadie con quien conversar y lo que está pasando ahora es muy muy fuerte…

-¿Qué está pasando ahora con Malfoy?

La castaña desvió la mirada hacia sus zapatos y tragó en seco. Harry le soltó de los hombros, comprendiendo.

-No puedo decírtelo, Harry... Lo siento.

-Entre ustedes se ha tejido algo así como… como una amistad. Y me asusta pensar cuánto poder de influencia pueda tener él en ti… en tus desiciones.

-No me está controlando, Harry. No es un imperius. Él necesita alguien que le escuche: Yo le escucho. Y a veces también pasa lo contrario…

-¿A qué se va Malfoy con Snape si no es a Irlanda con Voldemort? - lanzó la pregunta tan rápido que Hermione tuvo que parpadear.

-No puedo decírtelo…

-¡Hermione!

  • se reclamó el Potter, pero la chica negó con la cabeza.

-Harry, por favor…

-¿Está relacionado con Voldemort?

-No directamente. Digamos que es un daño colateral…

-Voldemort tiene a su madre, ¿no es así?

Hermione casi se mata al tropezarse con una de las jaulas que había ahí, por lo que Harry confirmó su sospecha. La chica alabó la agudeza de ingenio de su amigo pero también tuvo miedo. Mucho miedo. Si Harry intentaba ir tras Voldemort, la madre de Draco sería la más afectada de todo esto.

Él sería el más afectado de todo esto.

Maldición, estaba colada por Malfoy.

-Nadie debe saberlo, Harry… Podrían intentar….

-Ya lo sé. Pero quiero verlos irse. Quiero ver si Snape le estaba apoyando como nos dijo - Hermione asintió efusivamente. ¿A quien engañaba? También quería verle irse. -¿Te dijo donde le esperaría Snape?

-En la puerta del colegio, en el punto justo donde la aparición…

-Ya

  • le cortó él, y se subió a la escoba, mirándole con precaución. Hermione respiró hondo, profundamente, y luego en un movimiento rápido ya estuvo detrás de él.

Harry levantó el vuelo, pero sus pensamientos estaban lejos del daño de Voldemort y cía en Irlanda. Ahora lo que más le preocupaba era, irónicamente, la preocupación de su amiga por el joven Malfoy. Porque en realidad, eso era lo que pasaba y él no era tan tonto como para pensar que todo se debía al buen corazón de su amiga.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Con la capa de invisibilidad ya encima, aprovecharon la situación y pasaron por las narices de Filch hacia la puerta principal. No se veía casi nada, ni un alma, hasta que a Harry se le ocurrió lanzar el contrahechizo desilusionador.

Y ahí estaban. Ambos.

Al parecer, acababan de darse cuenta que no estaban solos.

Snape tenía una fuerte capa por encima de los hombros, y trataba de encontrar en la oscuridad al instruso. Draco sujetaba firmemente su varita y tenía el mismo objetivo que Snape hasta que vislumbró una silueta caminando hacia ellos.

Mierda.

-¿Qué demonios hace la Srta. Granger aquí? - le preguntó su mentor. Draco se encogió de hombros, pero sintió un nudo en el estómago.

¡Ella había ido a despedirlo!

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

-Iré a verle - soltó de pronto Hermione y antes de que Harry pudiera hacer algo para impedirlo, la mitad del cuerpo de su amiga ya se encontraba fuera de la capa.

-¡Maldita sea, Hermione! - exclamó él en un susurro que obviamente ella no escuchó.

-¡Malfoy?

  • gritó ella, consciente de que Snape no consideraba su intromisión apropiada.

-¡Ve a callarle! ¡Resuelve tu problema, ya! - le empujó Snape al rubio y el chico asintió y caminó en dirección a ella.

Su corazón latía muy deprisa. Entre la emoción y el miedo de arriesgar su visita por ella.

¡Pero si no hubiese sido por ella no estaría ahora con el suficiente valor para continuar con su travesía esta noche!

-¿Qué haces aquí, Granger? - le preguntó, una vez que hubo llegado frente a ella.

Hermione boqueó un par de veces pero ningún sonido salió de ella. Malfoy se impacientó y giró a mirar a su mentor pero Snape no le miraba.

Hermione se obligó a tartamudear.

-Yo… Quería… ehm… Quería verte… yo… - bufó, exasperada y se llevó las manos a las sienes. Draco enarcó una ceja. *¿Qué demonios le pasaba?-*Solo quería desearte suerte - logró decir ella, y levantó sus ojos hacia él. Malfoy creyó ver una sombra acuosa - No te arriesgues mucho, por favor. Regresa entero, ¿si?

Por favor. Regresa.

¿si?

Mierda, esto no estaba en sus planes.

No tenía previsto que ella le mirara de esa forma, ni que le sujetará del brazo con esa fuerza que él NO sabía que ella tenía, ni mucho menos que el viento removiera su cabello…

Ni tampoco tenía pensado acercársele lo suficiente como para…

Besarle.

Pero sucedió.

Se acercó el paso y medio que los separaba y pasó una mano por la mejilla de la chica para luego desviarla hacia su nuca y atraerla a su propio rostro. Hermione aceptó el frío contacto de su mano con un escalofrío, el cual se intensificó cuando él la atrajo a su cuerpo. Ahora, sientiendo el aliento del chico a pocos centímetrosde su boca, temblaba como si estuviera en una tempestad.

Pero la verdadera maraña de sensaciones y sentimientos se desató cuando él juntó sus labios a los de ella. Fue un contacto simple, de tanteo, suave, que ella identificó tímidamente. Y respondió con vehemencia cuando él se pegó a ella completamente y sintió su corazón latir desbocado frente al suyo.

¿Habría durado menos de 2 segundos? Se le hacía corto.

Cuando la boca de Draco llegó a la comisura de la de ella, preparándose para irse, Hermione liberó una de sus manos y le sujetó de la corbata. Aún así, Draco sabía que tenía que dejarle. Snape debería estar hechando chispas, ¿pero que demonios le importaba eso ahora?

En ese momento, solo pensaba en ella, en su sabor, en su tibieza y su aceptación… ¡Porque ella le había correspondido!

En ella.

Aunque ya no estaban besándose, las frentes de ambos seguían juntas. Ella con los ojos cerrados, él contemplando el sonrojo que se acababa de asomar por sus mejillas. Y lo bonita, lo perfecta que se veía así de rendida.

Cuando ella se mordió el labio inferior levemente, Draco tragó en seco. Acababa de besarle y quería más. Había sido un pequeño topón y se sentía como si… como si su corazón y su estómago se hubiesen aliado para… para juntarse y saltar abrazados. Y quería más. Más del dulce, más de lo cálido de su piel, de su olor…

Al parecer, Snape también se había dado cuenta de que si no intervenía, el slytherin volvería a cometer otra imprudencia. Así que se acercó y le llamó de la manera más cortés que le fue posible.

-Tenemos que irnos, Draco. Ahora - añadió. El chico asintió con una cabeceada, soltando a la castaña y retrocediendo un paso, pero con la mirada fija en los ojos asustados e interrogantes de la chica.

-Volveré ileso - logró articular él, con la voz diferente. Hermione asintió con la cabeza, incapaz de hablar y anonadada - Te lo juro, Hermione.

Y con esto último, se giró y caminó a grandes zancadas hacia su profesor y en cuestión de segundos, desapareció.

Hermione respiró hondo pero sus pulmones al parecer estaban demasiado agitados por tener a su corazón latiendo tan fuerte.

Los labios aún le picaban, y el estómago estaba disfrutando a lo grande, brincándole de emoción.

"te lo juro, Hermione"

Maldición, estaba enamorada de él.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaw que tal les pareció?

Disculpen la demora! Perdón, perdón…. La universidad me vuelve loca, debería sublevarme… Gracias por seguir leyendo**:Despero les guste! :DAaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaw que tal les pareció? :D Siento mucho la extensión del capitulo... son casi 30 páginas!**