Aléjate de mí, Granger — capítulo 16
Capítulo 15:
Potter y su intuición.
La noticia de la mañana siguiente no fue el "accidente" de la señora Malfoy, para alivio de Draco, sino un ataque repentino en las afueras de Hogsmeade. Harry frunció el ceño cuando leyó la noticia en El Profeta y Hermione no pudo más que consolarle pasándole un brazo por los hombros. El chico esbozó una mueca y ella comprendió que no quería hablar de ello. Además, ella tampoco andaba de buen humor: seguía indignada por el rumor de que los exámenes se retrasarían hasta Halloween, osea una semana más, y que en cambio, al día siguiente, se jugaría el tan anhelado partido de Ravenclaw contra Slytherin, por el que se habían matado entrenado los últimos días.
¡Una semana más!
No podía negar que se sentía aliviada por el tiempo extra que tenía, ahora podría repasar las lecciones unas cuantas veces más -para Hermione unas 20 veces- pero no le parecía justo que tomaran el Quidditch con más prioridad que los exámenes. ¡Era injusto!
Ron, a su lado, con un humor de perros -y no precisamente por el retraso de las evaluaciones- tragaba todo lo que podía con impulsividad. Hermione sabía que solamente comía así por preocupación. Los Gemelos tenían una sucursal de su negocio en el lugar del ataque así que habían regresado de un momento a otro sin alargar más su estancia en Hogwarts.
George se había despedido con un fuerte abrazo de Hermione y le había prometido escribirle si le llegaba alguna noticia alarmante.
Hasta ahora no había recibido nada. Y ya estaban en la cena. Eso significaba que todo estaba… estable. Controlable.
El sr. Weasley tampoco les había informado de nada. Ginny le había mandado una carta pero él no les había contestado aún.
Luna entró en el Gran comedor caminando con lentitud. Hermione ladeó el rostro, y le sonrió cuando ella volteó a mirar hacia la mesa de Gryffindor. La rubia le saludó con la mano, pero cuando Ronald levantó la vista hacia su mesa, sus mejillas se tiñeron de rojo y desvió la mirada hacia su mesa celeste. Hermione giró el rostro hacia Ron, que por alguna extraña razón ya no estaba comiendo. Tenía los puños cerrados sobre la mesa pero no evidenciaba ninguna muestra de agresividad.
¿Qué había pasado? ¿Se había perdido de algo?
Levantó nuevamente la mirada, para ubicar a su rubia amiga pero sus ojos le traicionaron y le hicieron concentrarse en la mesa de Slytherin.
Draco Malfoy no había acudido ni al desayuno, ni al almuerzo, ni acudiría a la cena por lo visto.
Pansy tampoco. Seguro estaría acompañándolo.
Diablos, el retorcijón se hizo presente de nuevo en su estómago.
Ella nunca se había considerado una mujer celosa. ¿Por qué ahora se sentía así, a la defensiva? ¡¡¿Y con Malfoy?!!
Malditas hormonas. Las típicas de la edad. Si, seguramente era eso.
Lanzó la servilleta a la mesa y se levantó para irse a su sala anual.
Pero lo que la frenó, no fue la llegada tardía de Malfoy, no fue que Pansy tuviera su brazo entrelazado con el de él, no.
Tampoco fue la mirada cargada de misterio que le había lanzado el rubio; ni el repentino rubor que habían adoptado sus femeninas mejillas. No.
Lo que la frenó fue el brazo de Harry.
-Tengo que hablar contigo - pronunció, en un susurro. Hermione le miró fijamente, con el ceño fruncido, confundida. El moreno sujetó su mano helada y despidiéndose con la cabeza de Ron y Lavander, le hizo salir del comedor.
-¿Qué pasa?
-Eso mismo quisiera saber yo, Hermione - dijo él, haciéndole sentarse en un muro del pasillo. La castaña abrió la boca sin comprender pero Harry se arrodilló a sus pies, apoyándose en sus rodillas, con la mirada fija en los ojos de su amiga. Hermione contuvo un escalofrío. ¿Y si Harry se había dado cuenta de que ella y Malfoy… - Ayer soñé con el ataque a Hogsmeade. Y vi a Lucius Malfoy apuntarme con su varita. Tú… tú estabas en brazos de su hijo. No sé si muerta, pero…
-¡Harry!
- exclamó ella, lanzándose al cuello del chico, con los ojos acuosos. Él solo atinó a apoyar su mentón en el hombro de la chica, sin rodearle en el abrazo - ¿Qué…qué más pasaba en tu sueño? ¿Por qué es eso solamente, verdad?
-Bueno, a menos de que hayas estado ayer con Malfoy en Hogsmeade y que él estuviera llorando sobre ti…
-¿Mal-Malfoy estaba llorando… sobre mí?
-Sí, por eso supe que no podía ser verdad. Aunque…
-¿Aunque?
- le instó la chica, soltándose del abrazo y sujetándole de los hombros. Harry cerró los ojos y trató de recrear su alucinación.
-Todo estaba destruido. Yo no tenía mi varita. Me vi caminando por todo Hogsmeade, vi la tienda de los gemelos… - cuando abrió nuevamente los ojos, Hermione sintió una ola de furia y temor en sus orbes verdes - Estaba destruida. Todo estaba destruido. Pero no estaba Voldemort… eso también me hizo pensar en que tal vez no me había mandado a coger. Pero Lucius mencionó algo de un cebo. De una misión completada y luego… no sé más. Desperté empapado de sudor.
Hermione se mordió el labio con preocupación y le apartó el cabello de la frente.
A Harry no le preocupaba que Voldemort le atrapara, le preocupaba que utilizara a alguien como cebo para atraerle…
-¿Viste a Ron? ¿A Ginny? ¿Viste a Ginny? - preguntó, recordando de repente que solo había mencionado a Malfoy y a ella.
-No, por eso tengo miedo. No tanto por Ron, le aprecio y todo, lo sabes… Pero Voldemort, al meterse en mi mente debe saber que siento algo por Ginny - dijo, ansioso, mientras se sacaba los lentes y se masajeaba el puente de la nariz con molestia - ¿Y si ella es el cebo?
La piel de la chica empalideció y le hizo llevarse la mano a la boca, asustada.
Ginny…
-¡Necesitas controlar tus sueños, Harry! ¿Has practicado Oclumancia, uhm? - le samaqueó ella sujetándole de los hombros. Harry se levantó.
-Si la hubiese practicado no hubiese tenido ese sueño, y no me hubiese dado cuenta del riesgo que corre Ginny. Además, me preocupa que tú salieras con Malfoy…
Hermione rodó los ojos. Puff, ella y Malfoy. Nahhh. Imposible.
-Por supuesto, no podía faltar tu cuota común de desconfianza hacia él - Harry le miró elocuentemente, a lo que ella sacudió la cabeza, ignorando su mirada - No le estoy defendiendo, no. Simplemente, no me imagino a Malfoy llorando por mi muerte, Harry. Ni siquiera en un sueño.
-No pensé que me tuvieras en tan mal concepto, Granger
- escuchó una voz a su espalda.
La chica se giró, chocando de inmediato con los ojos duros y resentidos del rubio. Estaba solo, Pansy no estaba a su lado. Pero tenía unas fuertes ojeras debajo de los ojos. Sin embargo, el resto de su uniforme estaba completamente impecable. Como siempre.
Abrió la boca para defender su punto de vista pero Harry se le adelantó.
-No se refiere a que seas "mala" persona - soltó, remarcando el término con desazón
- De hecho, ese es el problema: Ella es la única que confía en ti. Y mucho. - se quejó él, interponiéndose entre ellos y mirando al chico cuando lo decía.
Hermione agradeció que las llamas de la antorcha que precariamente iluminaban el lugar, no contribuyeran a que se notara su sonrojo. Había recordado, en la acusación indirecta de Harry, que había pasado la noche en el cuarto de Malfoy. Y de nuevo, otra ola de sonrojo, al recordar la doble acepción de su frase.
-¿Y tú? - La pregunta iba claramente dirigida hacia el Potter, aunque la mirada del rubio estaba clavada en Hermione, a través del hombro de Harry. El ojiverde miró por encima de su espalda, y al obtener un leve asentimiento de parte de su amiga, giró su rostro hacia Malfoy otra vez.
-Si ella confía en ti… Creo que yo también puedo.
El rubio esbozó una mueca de satisfacción -su plan estaba saliendo a pedir de boca- y avanzó unos pasos hasta posesionarse frente a frente con Harry. Hermione se removió incómoda pero se mantuvo en su sitio.
Y ante el total asombro de ambos gryffindors, el rubio extendió una de sus blancas manos hacia el Potter y la mantuvo así, sin apartar sus ojos grises de Hermione.
Harry dudó, pero después de un minuto de pensárselo estrechó brevemente la mano del slytherin. Hermione soltó el aire que llevaba contenido en el pecho y sonrió tímida.
-¿Eso significa que… hay una tregua? - preguntó, con la sonrisa aún en su rostro. Malfoy no quitó la mirada de sus ojos, y ella pudo notar como sonreía imperceptiblemente ante su emoción. Harry se hizo a un lado, para poder mirar a ambos jóvenes a la cara.
-Será temporal - soltó con desconfianza, con los ojos fijos en el rubio.
-Efectivamente, una tregua temporal- corroboró el Malfoy, y miró a la castaña con el ceño fruncido - Ahora, no me quedó muy claro aquella tontería acerca de tu muerte. ¿Cómo es eso?
Harry enarcó una ceja. Malfoy preocupado por la posible muerte de Hermione. ¿Desde cuando?
Sin duda alguna, el cambio en el rubio era surreal.
¿Cambio?
¡Pero que…!
-No soy un mounstruo, Potter - soltó el rubio, con los labios fruncidos ante la actitud de Harry - Si bien es cierto que antes quería el dominio de la pureza de sangre… Ahora lo único que quiero es recobrar la tranquilidad. Y por alguna razón que aún no entiendo, Granger cree que puedes derrotar a… a Quien tú ya sabes. Y si ella está tan convencida es porque en realidad puedes - Hermione sonrió agradecida, sonrojada de nuevo, pero Harry se mostró duro, imperturbable - Si eso conlleva a mi tranquilidad… estoy dispuesto a colaborar con tu causa, o la de Dumblendore, al fin y al cabo es la misma, ¿no?
Hermione pestañeó, sorprendida.
Entonces había decidido hacerle caso a su madre.
¿Eso significaba que se había resignado ante su imposible recuperación?
-Sí, lo es - asintió el moreno, impresionado - ¿Cómo estás al tanto de ello? - preguntó, con un brillo sospechoso en la mirada.
Hermione tragó en seco. Obviamente, por Snape.
-Tengo fuentes - le espetó el rubio, comprobando con deleite que Hermione no le había hablado de la doble lealtad de su mentor.
Perfecto. Mejor así para todos.
-No nos podemos andar con secretitos, Malfoy. Si de verdad quieres colaborar debes decirnos todo lo que sabes.
-Eso puede ser contraproducente, Potter. ¿Sabes por qué? Porque a pesar de que tú creas que yo soy un mortífago, aún no lo soy. No puedo contarte todo porque conociendo tu impulsividad serías capaz de lanzarte a destronar a… mañana mismo. Quien-tu-ya-sabes me quiere en sus filas. Obviamente, soy una muy buena pieza en su ajedrez. Eso es una gran ventaja para ti.
-Que humilde - soltó Harry, haciendo que Hermione bosquejara una leve sonrisa burlona. Malfoy lo notó pero no dio muestras de ello.
-Sabes que es cierto. Tener a un alumno de slytherin como premio anual, que facilite la información del movimiento de Hogwarts es muy favorable, ¿no lo crees?
-Malfoy…
-Tranquila, Granger. Solo he soltado lo preciso. Afortunamente, tengo el don de cerrar mi mente cuando es necesario.
Entonces la idea que había circulado en su mente tan solo el día anterior volvió a rondarle la cabeza. Una sonrisa enorme se formó en su rostro y sujetó a ambos chicos del codo.
Harry enarcó una ceja al ver que el rubio no se quejaba ante el tacto. Es más, parecía gustarle.
Había llevado sus ojos a los de la chica y Hermione había desviado su mirada. ¿Qué pasaba entre esos dos?
-¡Malfoy es realmente bueno con legeremancia! - exclamó la chica, mirando a los ojos verdes de su amigo - ¡Puedes pedirle ayuda para que continues con tus clases de oclumancia!
Harry mudó su expresión a una de desconcierto y Malfoy enarcó una ceja ante la petición implícita de la chica.
Sin duda, Granger maquinaba a mil.
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A pesar de que, como todo, el quidditch se había visto retrasado por la ausencia de Dumblendore, después de dos semanas de espera, Mc Gonagall no pudo aplazarlo más. Como bien habían circulado los rumores, la sub directora adjunta había aceptado concretar un partido amistosoentre la casa de las águilas y las serpientes, como solía llamarles Ginny.
La pelirroja andaba furiosa. Harry le había estado evitando el día anterior y ahora, gracias a Hermione, se había enterado de que no pensaba acudir al partido tan publicitado. Si le hubiese avisado a tiempo, habría desaparecido ella también y le habría hecho compañía, pero no. El moreno había esperado que todo el campo estuviese lleno para mandarle a avisar con Hermione su decisión.
Maldito elegido.
Hermione, que sabía que Harry seguía confundido por los últimos ataques a Hogsmeade, se había limitado a brindarle la información a su amiga y a sentarse a su lado para observar el partido entre Ravenclaw y… Slytherin.
Siendo francos, Ginny se había sorprendido mucho de verla ahí, puesto que la castaña solo acudía cuando Gryffindor jugaba. El resto de partidos le importaban poco o nada. Y ahora que Harry no había ido, pues no entendía porque Hermione seguía sentada a su lado.
Abrió la boca para preguntárselo, pero ella le ahorró la pregunta.
-No puedo creer que consideren un partido de Quidditch más importante que los exámenes de bimestre - le escuchó decir, indignada y con el ceño fruncido, con la mirada fija en el campo - Dime, ¿Por qué debería importarme que esas locas pelotas persigan a los jugadores?
-Bueno, si alguna blugger termina derribando a Malfoy, créeme, me cambiaría mucho el humor - habló Ginny, y Hermione se mordió el labio inferior, preocupada - Dime la verdad, Hermione. ¿Le pasa algo a Harry?
-No, no, Ginny. ¿Por qué piensas que es eso? - preguntó la castaña, acomodándose a su lado.
-Bueno, pareces preocupada. Y acabas de sonrojarte y eso solo ocurre cuando te enojas o cuando te descubren… Así que, ¿en que anda metido El Elegido? - Hermione desvió su mirada hacia las otras tribunas y se tachó de estúpida ante sus impulsos. Obviamente, preocupada estaba pero no tanto por Harry como por Malfoy.
-No lo sé, Ginny - y ante la mirada suspicaz de su amiga, añadió - En serio, también me lo he preguntado, pero no sé que pasa con él, supongo que sí, me preocupa... Pero es indignación lo que me corre ahora por las venas. ¿Cómo es posible que..!
-Ya, ya basta, Hermione. Mira ahí viene Ron…y Lavander. Ewww… ¿Es que no se cansan de estar juntos?
-Te apuesto que si tú pudieras no te despegarías de Harry por nada del mundo.
Ahora fue la pelirroja la que adoptó un fuerte color rojo hasta la coronilla. Hermione se carcajeó fuertemente, atrayendo la mirada del recién llegado Ronald, que se había sentado ya a su costado. Lavander les saludó seria, y a ninguna de las otras dos gryffindors se les pasó que la parejita no estaba tomada de la mano. Ron estaba cruzado de brazos, pero con la expresión que siempre tenía cuando presenciaba un partido de Slytherin; Lavander, en cambio, llevaba las manos en su regazo y miraba fijamente sus botas marrones.
Ginny iba a comentar su observación en voz alta, pero Hermione le codeó para que no lo hiciera. La pelirroja frunció los labios y desvió la mirada hacia el campo, donde ya estaban reunidos los siete jugadores de ambas casas.
-**Y Madame Hooch hace que los capitanes se saluden -**se escuchó una voz masculina, amplificada con magia. Era Rolf Scarmander, desde el palco de los profesores.
-¿Y Luna? - preguntó Ron, con el ceño fruncido, alargando el cuello para tratar de ubicarle entre los Ravenclaws de la tribuna. Ginny sonrió impreceptiblemente y Hermione notó que Lavander apretaba los puños con furia. La castaña también sonrió - ¿Donde está Luna?
-Probablemente, haya pedido a su novioque la suplante por hoy - comentó Lavander, sonriendo hipócritamente a su novio.
-No es su novia, Lavander. Son solo amigos - le aclaró Ron, y Ginny se apresuró a toser de forma compulsiva. El chico gruñó - ¿Quieres agua, hermanita?
-No, no, Ronald. Estoy bien, estoy bien - le calmó la chica, moviendo las manos, quitándole importancia a su falsa carraspera. Ron le fulminó con la mirada - Es solo que noté cierto aroma a celos por aquí…
-**¡Tanto para Slytherin! ¡Eso ha sido mala suerte, De Mille! -**soltó Rolf, con un tono tristón. Ron no se contuvo y comenzó a despotricar contra él.
-¿Pero que tipo de comentarista es ése? ¡Se supone que debe alentar al equipo no mandarle malas vibras!
-De hecho, Ronald, su trabajo es solamente comentar. Por eso se llama así, "comentarista".
-Cállate, Ginny. Estás especialmente irritable, hoy. ¿Acaso estás en tus días?
Hermione se desconectó de la pelea de los hermanos Weasley al reconocer en la pregunta de Ron la misma frase que Malfoy le había lanzado unas semanas antes. Cuando todavía no se sentía… enfermamente atraída -¿esa era la palabra?- hacia él.
Le había visto formado en el campo, antes de elevarse en los aires, y no tenía buena pinta.
Osea, sí.
Estaba como siempre, con la túnica de Quidditch bien puesta, el cabello peinado hacia atrás, con la actitud indiferente de siempre, guapo, insolente, orgulloso… pero Hermione le había notado *triste.*Sí, triste era la palabra.
Claro, tonta. No ha sabido de su madre enferma. ¿Qué esperabas que saltara de emoción?
Maldita sea. Esa vocecilla…
Pero ahora mismo no veía a Draco por ninguna parte. Seguro andaba buscando la bendita snitch, total, ése era su trabajo pero según su poca experiencia viendo jugar el deporte, buscar la snitch no consistía en desaparecer del campo.
Tal vez había subido unos cuantos metros…
-¡Tanto para Ravenclaw, así se hace Robins! Y Crabbe acaba de desviar una buggler de un posible ataque a una de sus cazadoras… ¿Un momento, y Malfoy? ¿Dónde se ha metido Malfoy?
Al escuchar el apellido del buscador de Slytherin, Ginny y Ron dejaron de pelearse. Hermione se removió en su sitio. Al parecer, ahora todo el campo buscaba a Malfoy con la mirada.
Ron también se inclinó hacia adelante, buscando al mencionado rubio. Lavander dejó de mirarse las uñas también para observar todo el campo. El juego parecía haberse detenido, todas las miradas estaban rastreando el terreno. Los jugadores habían dudado en continuar o no, pero la súbdita anotación doble que efectuó Ravenclaw contra Slytherin les hizo reaccionar y para los próximos quince minutos ya estaban a la par con la casa de las águilas.
El guardían de Ravenclaw desvió un nuevo ataque de Slytherin y Goyle, en su puesto de bateador, le lanzó una buggler, causando que casi todas las miradas se volvieran a concentrar en el juego.
-¡Agresión deliberada hacia el guardían de Ravenclaw! ¡Y Martin Robins ha vuelto a anotar! ¡Ravenclaw no se deja! ¡60 - 50 a favor de Ravenclaw!
-¿Dónde cojones se ha metido el imbécil de Malfoy? - bramó Ron, irritado. Lavander a su costado seguía buscando al rubio, alargando el cuello hacia la otra parte del campo.
-¿Lo viste subir? - le preguntó Ginny a su hermano y él negó con la cabeza.
-Tal vez no le vemos porque está debajo… buscando la snitch en el suelo del campo - comentó Lavander, y hasta Hermione encontró razonable su observación. Ron se giró a alabar con la mirada a su novia y Ginny se llevó la palma de su mano a la frente, al no haberse percatado de ello.
Un murmullo general se comenzó a expandir como un zumbido de abejas: al parecer, habían llegado a la misma conclusión que Lavander, solo que ellos -los del frente- señalaban efusivamente hacia el suelo de la plataforma de Gryffindor.
Ron también se percató de ello. Hermione respiró hondo y junto con sus otros tres amigos, se inclinó hacia adelante, y siguiendo el ejemplo de los de su fila, miró hacia abajo. Aunque casi al instante tuvo que retirar su cuerpo del balconcillo: Desde donde estaban se podía ver el césped de juego, era cierto. Pero también se podía ver como Draco Malfoy subía a gran velocidad, muy pegado a la tribuna escarlata de Gryffindor, desatando una ráfaga a su alrededor, la cual habían evitado al retroceder.
Ron soltó un taco contra el slytherin y su maldita manía de joderles la existencia mientras Ginny seguía con la boca abierta de la impresión. Lavander saltó en su sitio, señalando a Malfoy. El rubio había volado hasta la cabina del comentarista y le había enseñado algo que llevaba encerrado en su puño.
-¡No lo puedo creer! ¡Malfoy ha capturado la snitch! ¡Tiene la snitch! ¡Y son 150 puntos para Slytherin!
-¿No me digas, Scarmander? - ironizó Ron, refunfuñando y lanzando al suelo su bufanda, con total indignación.
Hermione se mordió el labio, con el corazón latiéndole fuertemente en el pecho. Cuando Malfoy pasó por su lado, creyó ver la sonrisa del chico y sus ojos clavados en ella.
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Ya bajando de las tribunas, y caminando a la salida del campo, se encontraron con una sonriente Luna, seguida de Harry. Ginny se detuvo en cuanto lo vio y bajó la mirada al suelo, roja de enfado. Hermione le vio cambiar de expresión y miró a Harry, preocupada. Él suspiró ante la mirada de su amiga, avanzó hacia Ginny y le sujetó del brazo, para luego arrastrarla hacia otro lado, lejos de ellos. Ron se hizo de la vista gorda -al parecer Harry ya le había hablado acerca de sus intenciones con Ginny- desvió su atención hacia Luna y se apresuró a preguntarle porque no se había sentado con ellos. Lavander, a su lado, miró elocuentemente a la rubia.
-Estaba apoyando mi casa - sonrió la Lovegood, y caminó hasta ponerse a la altura de Hermione, dejando a Ron con la palabra en la boca - ¿Y tú a quien apoyaste, Hermione? - preguntó la chica, envolviéndose su bufanda celeste al cuello. Ron enarcó una ceja, confundido.
-¿Cómo que a quien, Luna? ¡Obviamente a Ravenclaw! - exclamó, con efusividad.
-¿Sí, Hermione? - volvió a preguntarle la chica, con sus grandes ojos abiertos de la impresión.
-Claro, Luna - logró decir la castaña, sonriendo levemente, y con una cuota de nerviosismo en la mirada - ¿A quien sino?
-Ah, pensé que…
-Sin duda alguna, Lovegood, eres una lunática - soltó Lavander, causando que su novio se girara a mirarle molesto.
-¿Qué dijiste, Lavander? - le preguntó entre dientes. La chica frunció los labios, conteniéndose de gritarle y liberó energía zapateando de cólera.
-¡Que estoy harta que sea a donde vayamos ella tenga que estar entre nosotros, Ron! - exclamó ella, en retribución. Todos se quedaron mudos ante su reacción, pero fue Ron el que se detuvo y se volteó a encararle. Sin embargo, Lavander siguió gritando - ¡Es que acaso no podemos darnos un respiro de ella?
-Yo nunca me siento a tu lado, Lavander. Y ya no me estoy sentando en la mesa de Gryffindor, como me pediste.
-¿Qué tú hiciste qué? - preguntó Ronald Weasley, sujetándo de las muñecas a su novia. Lavander forcejeó con él, pero fue la voz de Luna la que le hizo soltarle.
-No te preocupes, Ronald - habló ella, sonriéndole conciliadoramente- Es mejor que dejes que Lavander saque todo eso que lleva dentro - agregó, y dirigió su mirada hacia la gryffindor - ¿Por qué no vamos a conversar Lavander? Adelantémonos.
Tanto Ron como Hermione tragaron en seco.
Esa conversación no sería sana para nadie.
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Mientras Harry trataba de tranquilizar a una furiosa Weasley. La chica se había soltado de su brazo en pleno trayecto y ahora - cerca a los vestidores - comenzaba a insultarle sin importar que alguno de los jugadores le escuchara.
Aunque ya no habían muchos, todos habían salido volando a celebrar su victoria, en el caso de Slytherin, y los Ravenclaws, inteligentes como eran, habían optado por salir con la cabeza en lo alto, de la manera más digna posible.
-Ginny…
-Ahhhh, ¡ahora si quieres hablar! - exclamó ella, mirándole con lágrimas de impotencia en los ojos. Harry gimió. No soportaba verle así - ¿Me vuelve a hablar el Elegido!
-Ginny, no es lo que estás pensando…
-¿Qué es lo que pasa contigo? ¡No te he visto en días! - le acusó ella, golpeándole el pecho con uno de sus dedos. Harry inspiró fuertemente, tratando de controlarse.
-He estado estudiando, mis exámenes están cerca.
-Esa es la actitud de Hermione, Harry. Tú estudias de un día para otro, y apruebas, lo sabes - Harry bajó la mirada al suelo, conciente de la verdad en las palabras de la pelirroja. Ella se llevó las manos al rostro y se acercó unos pasos a él. Su cabello rojo brillaba con la puesta de sol. Harry no se resistió y la atrajo a él en en fuerte abrazo.
-Leíste lo de Hogsmeade, Ginny. Y fue él, lo sé - Ella intentó hablar pero él la frenó
- No eres conciente de todo lo que está pasando afuera. Él me quiere matar, es la única forma de conseguir su auge nuevamente. O es él, o soy yo. No puedo arriesgarme a…
-¿No estarás intentando… Quieres que terminemos para… protegerme?
La mirada intensa pero evasiva del chico le respondió su acertada pregunta.
-Ginny…
-Eres un idiota, Harry Potter.
Y se zafó de él, con una fuerza sacada de vaya a saber donde, y corrió lejos; Harry cerró fuertemente los puños y trató de controlar el impulso de correr hacia ella y abrazarle, besarle. Secar sus lágrimas…
Decirle que….
Era una mierda.
Pero no fue por fuerza propia que logró contenerse. No.
Fue por Malfoy.
Sí, Malfoy.
Últimamente le estaba siendo de mucha ayuda la reciente "amistad" entre Hermione y el hurón botador. Y aunque ella no quisiera darse cuenta, Harry sabía perfectamente que Draco Malfoy tenía un interés extra al ayudarle. Sacaría un beneficio de cualquier situación. Vería el lado positivo; no, no, lo que le favorecía del resultado de la guerra y se juntaría con el bando ganador.
Maldito Malfoy.
-No ha sido tu día, Potter - le habló el rubio, saliendo del vestidor y caminando hacia él, con una sonrisa enferma en el rostro. Harry no le dijo nada, siguió mirando el lugar por donde se había perdido Ginny, sin siquiera cabecear en su dirección - Mira que primero gano yo y luego te peleas con la Weasley…
-¿Han escuchado todo? - preguntó el moreno, bruscamente. Malfoy enarcó una ceja, tentado a confirmar su suposición, pero últimamente pensaba más de lo normal a la hora de fastidiar a algún Gryffindor. Sin duda alguna, menuda influencia tenía en la torre…
-No, no se escuchó nada - contestó finalmente, apoyándose en su escoba. Harry le fulminó - Para tu información, el área de los vestidores tiene una protección contra periodistas. Lo instalaron aquí cuando Skeeter trataba de enterarse de los motivos que tu inesperadoingreso al torneo de los Tres Magos - Harry le volteó a mirar, asombrado ante la información, pero con la rabia a punto de salírsele de los poros - ¿Qué como lo sé? Bueno, siento decepcionarte, Elegido, pero el mundo no gira a tu alrededor. También me ocupo de enterarme que novedades adornan los límites de Hogwarts, lo creas o no.
-Ya, ¿Cómo supiste que me pelee con ella, entonces? - se volteó a mirarle, pensando que había pillado a Malfoy espiándoles. Pero el rubio sonrió de lado y siguió hablándole.
-Porque tengo cerebro, imbécil. Que tú y la comadreja no utilicen el suyo no significa que el resto lo desperdicie también - Harry bufó y reanudó la marcha hacia donde había dejado a sus amigos. Para su sorpresa, Malfoy le siguió - Solo tienes que unir cabos: Weasley se va corriendo, te llama idiota, te llama Potter, te le has quedado mirando como un imbécil en vez de seguirla…
Harry no le dijo nada, solamente siguió caminando, esperando que en algún momento, como antes hacía, Malfoy le provocara con algún insulto y que luego se marchara regodeándose.
Pero el rubio no hizo nada de eso. Más bien, siguió su ritmo y caminó a su lado, con la escoba colgada al hombro.
Harry se sorprendió al verle llevando algo en las manos. ¿No se suponía que un elfo doméstico estaba a su servicio en Hogwarts?
Draco, por su parte, pensaba en la manera más viable de sacarle algo referente a los planes de Dumblendore, algo que saciara la sed de su loca tía y que le dejara en paz, por el momento con respecto a Hermione.
Y tal como se estaban dando las cosas últimamente, de manera fácil, el Potter le dio la respuesta.
-Estás siguiendo el método de deducción por observación de Hermione - suspiró el moreno, luego de un incómodo silencio. Malfoy a su lado, se tensó.
-Es un método… útil, he de admitirlo - respondió el rubio, frunciendo el ceño.
-Quiere que me enseñes a cerrar mi mente - soltó de repente el Potter, admitiendo que la idea de Hermione era perfecta. Aunque tendría que practicar para que el rubio no supiera más de la cuenta…
Draco abrió la boca, y en su mente cruzó una idea fantástica.
¡Claro! Así se enteraría de las cosas de Potter… y podría seleccionar y ver qué información dar a su tía y a… Quien-tu-ya-sabes…
¡Y todo gracias a la idea de la Granger!
-Sí, me lo ha insinuado un par de veces más - le respondió él, recordando con una sonrisa las alusiones de la muchacha el día anterior.
-Aún no entiendo cuales son tus verdaderos planes con ella, Malfoy - le detuvo Harry, ya cerca a las tribunas de Gryffindor, donde todavía la gente seguía amontonada. Malfoy inspiró fuertemente y dirigió su mirada hacia la mancha escarlata. Harry continuó - Pero desde ya te aviso, que ella es muy importante para mí - Draco giró sus ojos hacia él, con una mirada gélida - No en un sentido romántico, pero lo es. Así que piensa bien si la vas a cagar, porque ella no está sola.
-Gracias por el consejo, Potter, pero al parecer, mi triunfo te ha truncado el cerebro - Harry sonrió presuntuosamente, de una manera muy Slytherin, como si supiera algo que el rubio no. Draco lo notó - A ver, dime, ¿Qué te hace pensar que "mis planes" incluyen un romance con Granger?
-No lo sé, Malfoy - comenzó el Potter, llevándose una mano al mentón, en actitud pensante - A ver, déjame ver… ¿Qué podría haberme hecho pensar eso? - Malfoy rodó los ojos, cansino y bufó con impaciencia - uhmm, no lo sé, tal vez sea la forma en que la miras mientras estudia. O el golpe a Ron, sí, eso podría contar también. O que ya no le llamas "sangre sucia", y que la cuidas si se enferma… ¿Y que me dices de ayudarle en el trabajo de McGonagall? - Malfoy tragó en seco, preocupado. ¿Tan obvio era? - No olvidemos, claro está, que acatas sus órdenes con solo una mirada, como si te tuviera hechizado… No lo sé, ¿Qué será, no?
-Eh, Potter… - le retuvo el rubio, haciéndole frenarse pues ya había retomado su andar. Harry seguía sonriendo y a Draco le molestaba su actitud ganadora. Aún así se controló - Yo… no, no…
-Tranquilo, Malfoy. Solo seguí el método de deducción de mi amiga - y Draco le fulminó al reconocer sus propias palabras - Tú sabrás, si eres más cuidadoso la próxima vez.
Draco iba a responderle cuando unos gritos comenzaron a expandirse hasta ellos. Harry soltó un taco y avanzó rápidamente hacia las tribunas. Malfoy le siguió. No sabía porqué pero tenía el leve presentimiento de que Hermione tenía algo que ver en ello.
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-Te avisé la última vez, Lovegood: Deja de meterte con él.
Luna suspiró, resignada. Lavander respiraba agitadamente y le miraba fulminante.
La rubia se encogió en su sitio y respiró hondo.
Esto tenía que acabar ya.
-No me he metido con él, Brown - Y cuando terminó de decirlo, la gryffindor le miró, furiosa - Me he alejado de él, tal cual me lo pediste. Y estoy… yo converso con Rolf todos los días, estudio con él, y aunque Ron tiene ojos más bonitos… A mí me gusta conversar con Rolf…
-¡Mientes!
- Luna abrió mucho los ojos asombrada ante la mirada de Lavander - He visto como le miras. A ti no te importa Scarmander. Te estás aprovechando de que él encontró algo en ti… aunque la verdad no sé qué…
-¡Él me quiere, Lavander! ¡Así como soy: "lunática Lovegood"! - exclamó la Ravenclaw, con los ojos acuosos - ¿Porqué eres tan mala conmigo? ¡Ya has probado que Ronald te quiere a ti, por eso está contigo, ¿no? ¡ya deja de hacerme… sentir mal con tus palabras!
-Tú fuiste la que querías que me desahogue, ¿no es así? ¡Pues ahora me escuchas, cínica! - y se acercó a ella con la mano en alto.
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-No hemos debido dejarles hablar.
-Confío plenamente en la templanza de Luna, Ron. No creo que se agarren a golpes, ¿no? - trató de calmarle ella, pero los gritos se oían más y más fuertes.
El último les alertó.
-¡Pues ahora me escuchas, cínica! - se escuchó. La castaña saltó de su asiento para correr hacia donde estaban las chicas y Ron le siguió, pálido como un papel.
Hermione llegó justo a tiempo para sujetar las manos de Lavander, y evitar que rasguñara a Luna en la cara.
-¡Tranquila, Lavander!
-¡No, cállate! ¡Y tú, Lovegood, aléjate de mi hombre! - exclamó. Ron se le acercó por la espalda y le hizo retroceder, sujetándole de la cintura, a pesar de su pataleo. Luna retrocedió, con la respiración agitada y con los ojos muy abiertos de impresión. Sus ojos se notaban acuosos. Hermione le miró, angustiada.
-¿Estás bien? - le susurró, girándose a la rubia. Luna asintió efusivamente y la castaña, al darse cuenta de su incomodidad, le hizo avanzar lejos del griterío de Lavander y Ron.
-Despreocúpate, Hermione. Y-Yo estoy bien - le habló su amiga, aunque la gryffindor le veía tratando de calmar su respiración.
-¡Lavander está loca! - soltó la Granger, tomando el camino que daba al sendero para el castillo y abrazando a su amiga, tratando de reconfortarla. Luna caminaba por inercia, siguiendo el paso de Hermione casi trotando: Al parecer ya se le había quitado la agitación de la riña pero no el susto.
-Solo está… ligeramente confundida - le defendió la rubia, y Hermione levantó los ojos al cielo, sin poder creerse la ingenuidad y buena fe de Luna.
-Eres muy inocente, Luna. Lavander sabe muy bien lo que hace. ¡Está Loca! No soporto su actitud. Te juro que estoy a un pelín de cuadrarle. Aún tengo atravesada la espinilla de su chisme acerca de lo mio con George. Y encima ahora con sus escenas de celos…
La rubia agachó la cabeza y se volvió a acomodar la bufanda al cuello. Hermione le preguntó si se encontraba mejor y ella asintió, y le pidió que no se preocupara demás, que solo eran unos recientes Strumblens recorriendo su garganta. Hermione sonrió y siguió caminando con ella, ya entrando al recibidor del castillo.
-Luna, sé que no es el momento pero… ¿Por qué me preguntaste si había apoyado a…?
-¿Malfoy?
- Hermione abrió la boca, impresionada - No te preocupes, Herms. Como te dije antes, ustedes tarde o temprano chocarían por su carácter. Aunque siéndote sincera, nunca pensé que su contacto llegara tan lejos… ¿Te sientes bien cuando está contigo?
-Luna, no, no - le hizo detenerse la chica. Luna le miró con una sonrisita sabihonda - No es lo que estás pensando. Él y yo no…
-Yo no pienso nada. Solo me limito a observar todos los detalles - Hermione enarcó una ceja y se mordió el labio, ansiosa - Mamá me enseñó a creer más en las actitudes de la gente, que en sus palabras.
-¿Y que… que has visto? - preguntó la gryffindor, sujetándole del codo. Luna se encogió de hombros y caminó delante de ella, con una renovada alegría en sus gestos.
-Que a Malfoy le gusta tu actitud. En realidad, es muy obvio que le gusta estar a tu lado - dijo con voz cantarina. *Al parecer, ya había olvidado el incidente con Lavander.*Hermione exhaló fuertemente, confundida y a la vez con una emoción rodeando su corazón. Luna continuó - Se ve cómodo con tu compañía. Ha mejorado: Su tristeza era bastante obvia últimamente, pero cada día que pasa le veo más tranquilo que la noche anterior.
-¿Ah si? - preguntó ella, mordiéndose una uña con nerviosismo. Luna asintió de nuevo, sonriente. Como si Lavander nunca le hubiese tocado - ¿Estás segura que estás bien, Luna?
-Sí, sí - le respondió la rubia, aceptando el cambio de conversación, aunque Hermione vio en sus ojos una cuota de vacilación - Es solo que no me gusta causarle problemas a Ronald…
-Ronald sabía a lo que se metía estando con Lavander. Ella no es mala persona, pero sí está un poquito tocada de los nervios…. Esto del amor los trastoca a todos - Luna asintió, con una débil sonrisa distraída y miró a Hermione con suspicacia - ¿Qué? ¿Por qué me miras así?
-Me preguntaba si la nueva actitud de Malfoy te tiene trastocada - le respondió la rubia, y Hermione tuvo que sostenerse de su hombro porque estuvo a punto de caerse en las piedras. Luna soltó una risilla.
-¿Cómo? ¿Pero que… ¿Qué estás insinuando, Luna? - cuestionó la Gryffindor, con nerviosismo, mientras se apartaba el cabello del rostro debido al aire de los terrenos. Luna sonrió de lado.
-A Malfoy le gustas - El corazón de Hermione latió desbocado en su pecho. Luna continuó - ¿Te gusta a ti Malfoy? - le preguntó. La castaña se quedó muda ymiró hacia la puerta de la Sala común de Ravenclaw. Luna se acercó, le dio un suave abrazo y desapareció de la entrada, dejando a una Hermione totalmente confundida.
Era una pregunta que nisiquiera ella podía responderse por completo.
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La pelea entre Ronald y Lavander no terminó ni bien ni mal. Es decir, terminó abruptamente, sin llegar a un acuerdo, como todo lo que pasaba en esa relación. Harry había sujetado a Ron de un brazo y le había jalado a la casa de Hagrid y Lavander se había quedado gritándole mientras se alejaban.
Draco, luego de burlarse de la escena que estaba protagonizando el pelirrojo, se dio media vuelta, y con la escoba al hombro, se encaminó hacia su torre.
Aunque en Slytherin había todo un jolgorio por su atrapada, él no tenía ni la más mínima intención de celebrar con toda esa manada de bestias torpes.
Así que cuando pasó por la sala común de las serpientes, no se arrepintió de seguir de largo y continuar hacia su torre, ignorando todas las miradas de envidia, y odio dirigidas hacia su persona.
Percibía una alegría extenderse por todos los confines de su cuerpo.
Y aún sentía la adrenalina correr por sus venas.
¡Había cazado la snitch en tiempo record!
¡Y lo mejor de todo era que ella le había visto jugar!
¿Dónde estaría ahora?
No estaba con Potter, él se había ido a la casa del semi-gigante con la comadreja. Tampoco en la biblioteca, era ya de tarde y el área ya estaba restrigida al alumnado.
Seguro estaba con Lovegood…
Pero cuando llegó a la torre, se encontró con que Hermione ya estaba allí.
Y estaba sentada, con la mirada perdida en el fuego. Otra vez.
La sonrisa de Malfoy se ensanchó y avanzó a paso veloz hasta posicionarse frente a ella, de un bote, sobresaltándola.
-¡Malfoy! ¡Que me has asustado! - exclamó la muchacha, con una mano en el pecho. Draco observó que sus mejillas se habían teñido de un suave rosado, y sonrió de lado, presuntuoso, acercándosele. Hermione tragó en seco y retrocedió hasta sentarse en el mueble.
-¿Así que la Lovegood se agarró a trompazos con Brown por la comadreja? - le preguntó él, aún con la sonrisa gigante en el rostro y jugando con la snitch en una de sus manos. Hermione parpadeó para salir del embrujo de su expresión y desvió la mirada hacia la chimenea, nuevamente. Luna le había dejado pensando en la actitud del Malfoy… ¿Sería que…?
-Luna no hizo nada… Lavander se le lanzó encima porque cree que quiere quitarle a Ron
- le contestó ella, recostando la cabeza en el sofá y dejando al descubierto su cuello. Malfoy le observó fascinado, -*en uno de sus sueños Hermione yacía en la cama, en la misma posición-*y se obligó a apartar la vista de ella. *Dolía verla tan cerca.*Hermione prosiguió; no se había dado cuenta de nada - Siempre dije que Lavander estaba demente.
-Sí, mira que pelearse por Weasley - comentó el rubio y se lanzó a su costado, en el mueble, haciendo que Hermione se sentara al instante correctamente.
-¡Hey, que es mi amigo! - le palmeó el hombro la chica, en queja.
-Por eso mismo… - sonrió Draco de lado, y ensanchó su expresión cuando ella volvió a recostarse como antes. Estaba tan cerca, más cerca… tanto que podía observar sus facciones.
Ignoró el pensamiento suicida de acercarse y besarle, y en cambio, se entretuvo mirando su perfil.
*Perfecto. Lindo.*Ni muy maduro, ni muy infantil. En el punto justo donde la plenitud femenina sale a flote. Con las pestañas largas y curvadas, sin un toque de maquillaje. Con leves pecas en la nariz, que se expandían por sus mejillas… aunque un corte las atravesaba. ¿Un corte?
Parpadeó.
En efecto, era la marca de un rasguño: un corte surcaba levemente la mejilla izquierda de la muchacha. Malfoy se inclinó hacia ella y Hermione abrió los ojos justo para encontrarse con su mirada fija en su rostro. Inmediatamente, la sangre se agolpó en sus mejillas, de manera inconciente. Draco subió la mirada hacia los ojos chocolate y llevó una de sus manos al mentón de la chica, con la intención de observar mejor la herida. Hermione tembló.
-Tienes un rasguño en la mejilla - se explicó el Malfoy, soltando la barbilla con delicadeza. Hermione frunció el ceño y se llevó la mano a la mejilla señalada.
-Oh, eso explicaría el ardor - dijo, y saltó cuando su mano rozó su propia herida. Malfoy sonrió ante su mueca - Debió haber sido Lavander, cuando la separé de Luna…
-¿Es que siempre te caen a ti los golpes en las trifulcas, Granger? ¿O es que lo haces para que yo las vea a propósito y me quede contigo a cuidarte? - pronunció el Slytherin y Hermione levantó la mirada hacia él, indecisa si era una broma o hablaba en serio. La sonrisa espontánea del rubio le hizo destensarse y sonreir también.
-Claro, porque me muero de ganas de que me arropes en la cama - soltó, medio molesta, medio bromista, y demasiado tarde se dio cuenta de la ambigüedad de su comentario. Malfoy le miraba con una ceja platina enarcada, y con una sonrisa pícara en los labios. La chica bufó, contrariada y buscó entre el sillón su varita, para curarse. Draco lo notó.
-Podrías sacarte un ojo: deja eso, yo lo haré - le advirtió él, y le hizo sentarse derecha mirándole, mientras se ponía de cunclillas frente a ella - Sostén esto
- le dijo, y le entregó la snitch que había capturado en las manos.
Hermione la sostuvo entre sus dedos y no pudo sino alabar la belleza de la pelotilla, hasta que las alitas cobraron vida y aletearon entre sus pulgares. Harry se la había enseñado en un par de veces, luego de que las atrapaba, pero ahora, ésta en especial, brillaba intensamente. Hermione sonrió fascinada por el destello, y Malfoy tuvo que contener su emoción ante su gesto.
-No está infectada. Episkey - Hermione asintió con la cabeza, en señal de agradecimiento, pero no apartó su mirada de la snitch. Draco tampoco se la pidió, así que solo atinó a seguir acariciando con un dedo las alas de la pelotilla, hasta que éstas dejaron de moverse y se ocultaron en sí mismas, otra vez.
Draco no mostró ninguna muestra de asombro. Había leído que eran instrumentos especiales, que cada snitch era única y que por la magia, se creaban lazos muy fuertes entre el buscador y su snitch. También había escuchado que tenían inteligencia propia y que sabían comportarse con determinadas personas de diferente forma.
¿Sería esto una señal de…?
El leve fruncimiento de ceño y el suspiro casi resignado de su compañera de torre le hizo volver a la realidad, y darse cuenta que llevaba mirándole un buen rato.
Y a pesar de que ella permanecía allí, sin muestras de incomodidad, sí que tenía una expresión diferente a la común tranquilidad que profesaba.
-¿Estás molesta por el ataque de la patética de Brown? - le preguntó, a boca de jarro. Hermione levantó la mirada hacia él, contrariada y negó la cabeza despacio.
-¿Qué? No, no, creo que no… ¿Por qué lo preguntas?
Malfoy sonrió. Contestar con otra pregunta. Granger…
-Pareces molesta - continuó él, y ella distraída, volvió a negar. Draco se levantó del suelo y se sentó frente a ella, en la mesita de centro que tenían frente a la chimenea. Hermione soltó un suspiro largo, casi dramático y rodó los ojos.
-No es nada, es solo que… - Malfoy esperó pacientemente a que ella levantara la mirada, para al menos ser conciente de que le estaba escuchando. Ella suspiró de nuevo - Han retrasado los exámenes - soltó finalmente, con pesar. Malfoy enarcó una ceja y esbozó una sonrisa burlona. Debió suponerlo. ¿Qué podría afectar más a Hermione Granger que no dar un puto examen?
-Que tonito tan entusiasta - ironizó él, causando que la chica se encogiera de hombros, aún sin mirarle - ¿Tan aburrida ves la vida? ¡Son… 400 preguntas, por Merlín!
-Prefiero dar mi aburrido examen de 400 preguntas a ver a jugadores esquivando pelotas y estar pendiente de quien captura o no la snitch…
Y se cortó. Porque eso evidenciaba que estaba pendiente, que había estado pendiente demasiado tiempo de él.
Malfoy ocultó su sonrisa conforme y se apartó de ella, dándole la espalda. Hermione se mordió el labio inferior, consciente de su metida de pata. Sin embargo, Malfoy no hizo gala de su presunción, ni de su pedantería.
Al contrario…
-¿Acaso no lo has relacionado a Hogsmeade? ¿tú? - le preguntó, dándole a su voz un tono de incredulidad sarcástica. Hermione frunció el ceño y unos segundos después comprendió… - Lo siento mucho por el negocio de tu eterno gemelo enamorado - Ella le fulminó. Draco le ignoró - Pero apuesto a que no tuvo muchas ventas hoy.
-¡Un partido era la única forma de…
-Un partido de Quidditch ES la única forma de retener a la mayoría de estudiantes en Hogwarts - le confirmó el rubio. Hermione cerró la boca y parpadeó, asimilando la información.
-¡Merlín! ¿Cómo no pude ver eso? ¡Soy una tonta! - Malfoy rodó los ojos pero se le acercó. Ella le miró - El partido trataba de proteger a los alumnos del reciente ataque a Hogsmeade. Eso significa que no es seguro y que los daños no han sido tan leves… El cuartel de aurores debe estar investigando aún las causas, y capturando sospechosos… Sin embargo, El Profeta no ha publicado nada… ¿También tienen control sobre el diario mágico?
Malfoy sonrió. Como siempre, ella tan sagaz. Adoraba su forma rápida de hilvanar ideas…
-Te pondría 100 puntos si pudiera influenciar en el reloj de la escuela - le concedió el rubio. Hermione se levantó de un salto al escucharle decir aquello
- Casi prefiero leer el periódico del padre de la Lunática - soltó y siguió sonriendo - Contarselo a Potty no servirá de nada ahora, porque tú más que nadie sabes que es capaz de salir a estas horas a buscar indicios a Hogsmeade.
-Y lo peor es que me hechizaría para que no le siguiera.
-Tal vez yo le ayudaría en ese punto - Hermione le fulminó, sin darle demasiada importancia al hecho de que Malfoy había considerado ayudar a Harry a protegerla. Su cerebro le echó un cable y su boca soltó la pregunta directamente.
-¿Qué más sabes? ¿Te has reunido con ellos otra vez? - la expresión de Draco no varió. Siguió sonriendo, conforme con el razonamiento de la chica.
-¿Cómo si no crees que sé lo que sé?
-¿Te dejaron verla?
De todas las preguntas que podría haber imaginado que le haría la castaña, nunca pensó que esa sería la que soltaría primero. Draco cambió de expresión a una máscara de indiferencia, aunque Hermione bien sabía que era solo una parte del dolor que sentía.
-La reunión se llevó a cabo en otro lugar, no en la mansión. Ella, claro está, no estaba ahí - comentó con amargura. Hermione se le acercó pero no le tocó. Malfoy deseó que ella le rodeara en un abrazo como esa noche, pero no hizo ningún ademán para suscitar el contacto - ¿Muy conveniente para mi padre, no?- preguntó al aire, y la chica no supo que decir ante su sonrisa rota.
Se tachó de estúpida pues tal vez, ésa no había sido la mejor primera pregunta para iniciar el interrogatorio hacia Malfoy, el que había acordado con Harry… Malfoy se sentó nuevamente en la mesilla de centro, observando sus puños y las venas que se habían acentuado en las muñecas, con una expresión de fastidio e impotencia ante lo ocurrido.
Hermione se arriesgó una vez más.
-¿Malfoy?
-¿Uhm?
- contestó él, sin levantar la mirada de su piel traslúcida. Ella tragó en seco y sorprendiéndose a sí misma, soltó su duda.
-¿Tienes ya la marca?
Malfoy levantó los ojos rápidamente hacia ella; sus ojos grises no expresaban nada, no había una mueca de pedantería, ni de burla en sus ojos. Solo había ese color, de distintos matices si pasabas mirándole más de unos segundos.
Tanto tiempo, que el resto de la habitación había comenzado a desvanecerse y su mirada solo estaba concentrada en los ojos del rubio, en su masa corporal.
-¿Quieres verla? - pronunció él, en un susurro. Hermione se asombró cuando su cabeza asintió, como si siguiera las órdenes y deseos del joven Malfoy, a través de sus ojos. Pero no se quejó de su acto involuntario.
Sí, deseaba ver la marca. Sentía curiosidad y fascinación ante tal grado de magia. Harry se lo había comentado también. Ver la marca tenebrosa, no solo era eso, sentir terror, también era la incredulidad ante un grado de magia superior, que aunque fuera oscura, tal vez sería la salida, la salvación del mundo mágico, y la misma perdición de Voldemort.
Por supuesto, Hermione había desechado la idea, y se había negado rotundamente a buscar magia oscura.
"Tú luchas contra el mal, contra él porque eres todo magia blanca. Porque Lily te protegió de esa forma, convencida de que eras lo más puro que había para ella, lo único que podría hacerle morir sin mirar atrás. Porque eres magia blanca, Harry. Y no permitiré que manches tu varita con magia negra. El único hechizo que te perdonaré que uses será el Avada Kedabra. Y cuando llegue el momento estaremos ahí contigo"
-¿Granger?
- le preguntó él, preocupado ante su mirada perdida, fija en su antebrazo izquierdo, protegido por su túnica.
-¿Eh? Sí, sí quiero verla. ¿Puedo…? - preguntó ella, alargando una mano hacia su brazo. Malfoy asintió lentamente y extendió su extremidad hacia ella.
Hermione se inclinó hacia delante y levantó la tela de la túnica que cubría la pálida piel, concentrada al cien por ciento en la emoción que era ver la marca tenebrosa tan de cerca por primera vez.
Estaba tan concentrada que no se dio cuenta de la sonrisilla burlona que Malfoy acababa de esbozar. Aunque segundos después, el chico se sintió un memo idiota, porque era capaz de mentirle solamente para que ella le tocara.
Hermione subió lentamente la tela y… no había nada. Levantó los ojos hacia el rubio y el chico no pudo si no reírse a mandíbula batiente ante la inocencia de la castaña.
-¡Me mentiste! ¡Eres…! - exclamó ella, alejando sus manos del chico. Malfoy, no obstante, fue más rápido y le sujetó las muñecas con ambas manos. Hermione trató de soltarse pero él la acercó más a él, desde su asiento, a tan solo unos pocos centímetros de distancia…
-Estaba jugando… ¡Debiste haber visto tu cara de terror! ¡Ay, no, Potter, la marca de Malfoy se cambió de brazo! ¡Es magia oscura, ven, sálvame! - le remedó con voz chillona. Hermione dejó de pelear para recuperar sus manos y sonrió de lado ante la imitación del chico. Malfoy agrandó su sonrisa y soltó una carcajada real, viva, íntegra… Hermione sintió como la piel se le escarapelaba al escucharlo reir con naturalidad y no a base de una burla.
Bueno, sí era una burla…
-¡No es gracioso! ¡En serio, me asustaste! - soltó ella, y Malfoy tuvo que liberar una de sus manos para sostenerse el estómago, a causa de la risa. Hermione aprovechó la oportunidad para zafar su otra mano y le tiró una colleja en la cabeza. Malfoy seguía riendo, y Hermione le siguió tiempo después… aunque sus carcajadas fueron interrumpidas por la impetuosa llegada de Harry a la torre.
El Potter se detuvo al verlos riendo y enarcó una ceja ante la escena. La risa de Draco se sofocó y se convirtió en una ancha sonrisa, con la cual se levantó, recogió su escoba y subió a su habitación, silbando una conocida melodía.
Ya había hablado mucho con Potter.
*Ahora esto, haberse reído juntos, le iba a ocasionar muchos problemas.*Potter se encargaría de recordárselo, día y noche, cada vez que lo viera.
Harry se acercó a Hermione, que seguía sonriendo y le cuestionó con la mirada.
-¿Qué?
-¿Ambos riéndose, sentados en una misma habitación, cerca, y él silbando "Weasley es nuestro rey" mientras nos deja un momento de privacidad? - Hermione sonrió y se encogió de hombros. Harry avanzó hacia ella y se sentó en el lugar que Malfoy había ocupado antes - Es en serio, ¿Qué les está pasando a ustedes dos? ¿Sigues siendo tú? ¿Sigue siendo él.. él?
-No seas tonto, Harry… ¡Claro que sigo siendo la misma! Nos encontraste así porque me hizo una broma - Harry enarcó una ceja, contrariado. ¿*Cuánto había avanzado su amistad? ¡Malfoy estaba ganando terreno con Hermione! -*Me mintió que tenía la marca tenebrosa y no… no la tiene. Ha tenido una reunión reciente con los mortífagos y me hizo ver que… al parecer, MC Gonagall permitió el partido para mantener a los alumnos fuera de Hogsmeade. Ya sabes que El Profeta no puso nada en sus anuncios hoy y por eso todos iban a salir… pero con el partido…
-¿Malfoy te dijo que fue por el ataque a Hogsameade?
-Creo que los mortífagos tuvieron que ver con ello.
-¡Por supuesto que fueron ellos!
-También me hizo "ver" que El Profeta está comprado…
-¿Está cooperando contigo? ¡Bah, eso es nuevo! ¿Y dices que no se trae algo entre manos?
-Harry… Es lo único que sé - Harry asintió y se fijó en ella de nuevo - ¿Ahora qué?
-Ron me dijo que te fuiste con Luna… luego de su altercado con Lavander.
-¿Altercado? ¿Es que no estuviste! ¡Casi le saca los ojos con las uñas! Si no es porque yo llego a tiempo la rasguñada en la cara hubiese sido Luna…
-¿Cómo? ¿Te rasguñó a ti, entonces? - Hermione se mordió la lengua y negó con la cabeza
- Déjame ver, ¿Es que siempre tienes que salir tú afectada?
-Ya, que Malfoy acaba de hacer alusión a lo mismo.
-Sí, observador él como siempre.
-Lo que te molesta es que ambos hayan pensado lo mismo.
-Por supuesto. Pensar como un slytherin debe ser una pesadilla. Déjame ver ese rasguño - le ignoró su amigo, sosteniéndole del inicio de la mandíbula, buscando el reciente rasguño. Hermione le sostuvo de los brazos con ambas manos, frenando su búsqueda.
-Solo fue algo leve, el episkey lo arregló…
- murmuró ella, explicándole. Harry entrecerró los ojos, pero aceptó la información y deslizó sus manos hacia las de su amiga. Encontró uno de sus puños cerrados y enarcó una ceja.
-¿Qué traes ahí? - preguntó, curioso.
-¿Ah? ¡Ahhh! ¡Esto! - exclamó ella, abriendo la palma de su mano y enseñándole la snitch olvidada de Malfoy. Harry parpadeó antes de hablar, consternado.
-¿Malfoy te ha regalado su snitch?
El corazón de Hermione tembló ante la suposición de Harry.
¿Sería posible que…?
OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO
¡Holaaaaaaaaaaaaaaaa!
Disculpen el testamento, espero no les haya aburrido.
Mil disculpas a todos los que me leen y que creen que me olvide de ustedes. No es ciertooooooo.
Perdón, por no poner el beso aquí. Ya se están cansando, ¿cierto? ¡Perdón!
Ojala me crean esta vez…
¿Quieren spoilers?
Bueno, ante mi demora, ahí les va:
-Te la obsequio.
Hermione abrió la boca, sorprendida. Malfoy la cerró con un golpecillo leve en su mentón.
-¿El golpe te ha dejado lela o que?
-P-pero es tu triunfo… nunca… ¿Por qué a mí?
-Potter nunca te ha regalado su snitch.
-No, no, él no…
-¡Vaya! Pensé que eras importante para él…
-¿Eso significa que…?
Pero Malfoy no le contestó con palabras. Le dedicó una mirada apasionada, potente, intensa, así como todas las miradas que él siempre le dedicaba. Solo que esta vez, luego de unos segundos, se inclinó hacia ella. Hermione olvidó respirar.
El también.
¿Se atrevería a…?
Y eso fueeeeeeeeeeeeeeeeee…. ¡no se pierdan el próximo! Gracias por seguir ahí!
Un beso enooorme.
¡A estudiar para parciales!