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Historia 53760 — capítulo 27
Helena se había vestido impecable ese sábado.
Sabía que el encuentro con la madre de Gastón significaba mucho más que un tema de manos profesionales,y que la señora,aunque no se lo demostrara abiertamente,estaría evaluándola entre líneas.Que cada uno de sus pasos estaría bajo la lupa.
Ya se había ganado al menos la simpatía de Alberta,pero nunca había dialogado con ella,por lo que suponía que haría mucho más que intercambiar recetas de cocina.
-Tengo pensado algo lindo para esta noche.Y nada de negarse.
-Pero el domingo trabajamos Gastón.
-Por eso.Porque nos merecemos un buen relax compensatorio y no podemos salir por ahí de madrugada.No te preocupes que ya está todo estudiado por mi.-dijo poniendo sus manos sobre su corazón.-Tu vete tranquila a casa de mi mamá que yo después te busco.Me va a gustar la idea de que salgamos juntos de ahí y de tarde.Que bueno...increíble...
-Como que se te hace familiar.Me encanta como te encantan las cosas más comunes.
-Y...todo esto es nuevo para mi...
-Bueno,hasta la tarde entonces.Me avisas por mensaje de texto cuando llegas..le dijo Helena ya con los penosos insultos un poco lejanos en sus recuerdos,y subiendo a un taxi después de un beso que se pareció más al de un esposo que al de un novio reciente.
Alberta la estaba esperando,y fue ella quien le abrió la puerta sin hacerla esperar luego del sonido del timbre.
A la señora se la veía contenta de recibir por fin en su casa a una mujer presentable,y luego del saludo,y antes de tener que hacerla trabajar,ya que esa había sido solo una excusa para entrar en confianza,la invitó a sentarse un rato en su sala de amplias dimensiones,y compartir una taza de café en señal de la amabilidad más evidente.
-Gracias Helena,por haber venido.Encima que es sábado y que tus tardes son el único momento libre que tienes.
-No es un problema para mi.De verdad.Gastón hace mucho,desde su cumpleaños,me había dicho que a usted le habían gustado mis brownies.
-Y hablando de Gastón...¿Cómo te trata ese hijo mío?
Helena no pudo evitar sonreir,al ver como aquella dama había aprovechado para entrar en el tema que en definitiva estaba ansiosa por abordar.
-Gastón trata bien a todos.Mientras hagamos nuestro trabajo.Digamos que en ningún momento nos hace sentir que es "el dueño".Salvo que alguien no cumpla.Bueno ahí supongo que cambia de actitud.-dijo Helena con la imagen de Clelia recibiendo las duras palabras,y tratando de alivianar el diálogo.
-Linda,yo me refería a como te trata...a otro nivel.Personal.Si te cuida,te respeta.
-Me trata bien Alberta,quédese tranquila.El trato es igual entre ambos.Si usted se refiere a si nos queremos,le digo que sí.Al menos de mi parte,que es lo que puedo asegurar.Aunque supongo que Gastón siente lo mismo.
La señora se quedó pensando.
-No te lo pregunto de metida.Imagina que son veinte años sin que Gastón se ordenara.Yo sufrí mucho cuando terminó con la madre de mi nieta.De ahí en adelante la familia hubiera querido verlo rehacer su vida como lo hizo su ex ...Por eso quiero que me entiendas.Tu llegas después de mucho tiempo y llegas bien.Como que vienes a ser lo que siempre esperamos para Gastón desde que se separó.Por eso estamos entusiasmados.Pero no creas que como familia te queremos invadir.Se nota que eres muy reservada,y la verdad nosotros somos muy extrovertidos...
-No se preocupe.Entiendo perfectamente.Las personas nos tenemos que conocer para formarnos una opinión.Es normal que ustedes quieran saber como soy,y con más razón si soy la primera en tantos años.
-¿De verdad no te molesta?
-No.Y espero que a ustedes no le moleste cierta tendencia que tengo al bajo perfil.Yo misma me pongo los límites.Pero es una cuestión de carácter. Soy de esa manera.No es algo personal con ustedes.
-Sí,se te nota;no hace falta que lo expliques.
-Espero que nos entendamos entonces.Y para empezar,me gustaría explicarle el paso a paso de la receta,cuando quiera me dice y arranco.
Alberta se sintió complacida.Helena le había respondido con sinceridad.Sin poses.Sin querer quedar bien.Simplemente siendo ella misma.Como había sido siempre,gustara o no.
Ambas terminaron sus tazas de café,y la anfitriona le indicó el camino hasta la cocina,también enorme como al parecer era la característica repetida de todos los ambientes de la propiedad.
Helena,que ya le había solicitado por teléfono que le dejara listos los ingredientes que necesitaría,puso entonces manos a la obra para que Alberta aprendiera y en otro momento pudiera lucirse.
En cuestión de un rato que había transcurrido veloz en el marco de una conversación amena y de tópicos variados entre dos mujeres muy cordiales y respetuosas,los brownies estuvieron listos y expuestos en una bandeja a la espera de ser degustados por las invitadas.
-Te quedas a tomar el té con nosotras.No te vas a negar.Es lo menos que puedo decirte después de que te perdiste la tarde.
-Alberta,yo no perdí la tarde.La pasé muy bien.Charlamos mucho,usted me hizo sentir cómoda.Además Gastón me dijo que me venía a buscar.Me mandó un mensaje.Ya debe estar en camino.
-Mejor.Se quedan los dos.Se toman el té y después se van.No van a perder mucho tiempo.Helena no me tomes como una invasiva.Pero después de todo lo que trabajaste me parece que sería lindo que te quedaras.De paso mi hijo se queda también.Si es por él,yo lo convenzo.Ahora si no quieres,no te insisto.
Helena volvió a hacer uso de esa herramienta que le significaba su sonrisa,cuando en realidad no sabía bien qué decir.
-Esperemos a Gastón entonces.-dijo como respuesta más sensata.
-Bueno.-dijo Alberta yendo a atender el segundo timbre del día,que le indicaba que sus dos amigas habían llegado con extrema puntualidad.
Helena permaneció en la cocina poniendo en orden la bandeja,hasta que Alberta fue por ella para presentarla.
-¿No tiene una empleada que le ayude con el té?-le preguntó viendo que al parecer su suegra estaba sola.
-Sí,pero hoy no trabaja.No te preocupes que yo lo voy a servir.
-Helena pensó que le correspondía ayudar,y se dedicó ella a preparar ese té,llevándolo hasta el comedor donde ya las porcelanas habían sido puestas sobre la mesa por la anfitriona.
-Ella es Helena,mi nuera.Mis amigas,Gloria y Mercedes.
Al igual de formales y elegantes que Alberta,a las señoras todavía les resultaba medio difícil de creer y asimilar la palabra "nuera",sobre todo si se trataba de Gastón.
Saludaron a Helena muy amablemente, y antes de que ella pudiera procesar esas miradas que sin mala intención la recorrían de pies a cabeza,el "novio" ya había abierto la puerta con su juego de llaves,y había entrado ya al comedor donde Helena,entre aquellas tres mujeres le resultaba un detalle adorable,y otro bello momento de simpleza para agregar a su lista.
-¿Cómo les va "nenas"?-dijo Gastón haciendo uso y abuso de su simpatía de galán,mientras repartía abrazos de hijo para las señoras y reservaba para Helena un beso sencillo en los labios que dejaba más que claro que se trataba de su mujer,y que por nada del mundo la quería ocultar.
-Siéntate.-le dijo Alberta.-Así pruebas lo que Helena preparó.
-¿Nos invitas mamá?-dijo él fingiendo asombro.
-Por supuesto.
Alberta había soñado con una nuera de esas características durante tantos años,que verla sentada junto a Gastón y socializando con sus amistades,constituía una escena que por momentos le parecía irreal.
Cuando el momento del té llegara a su fin,Gastón comenzó a mirar a Helena de forma sonriente y cómplice,y aceleró el momento de la despedida.
No quería que se le fuera la tarde sin poder pasear en el auto con aquella mujer de los detalles simples,por lo que se levantó de la mesa y la invitó a que hiciera lo mismo.
-Ya se van...bueno...es cierto que esta noche trabajan los dos...
-Sí Alberta.Este fin de semana no me toca el franco.El próximo estoy libre.-le aclaró Helena.
-Otro día entonces voy a organizar una comida para que se queden más.
-Sí mamá,ya vamos a venir.A cada rato nos vamos a estar viendo.-dijo Gastón masajeando los hombros de Alberta ,que aún permanecía sentada.
-Déjalos ir mujer...-dijo Mercedes,la más extrovertida de las visitas.-Te felicito querido,es muy linda tu novia.
Gloria asintió en absoluto acuerdo.
-Gracias nenas,y sí,es muy linda.
-Cuídala.-corearon las mujeres complacidas con los halagos de aquel encantador,mientras a Helena le afloraba una extraño pudor mezclado con timidez.
Se despidieron,Alberta los acompañó hasta la puerta,mientras las invitadas se quedaban comentando gratamente el hallazgo novedoso en la vida de aquel antiguo buscador de emociones fáciles,convertido en un hombre muy distinto.
-Gracias Helena.Por todo.Esta es tu casa.No te olvides.-dijo Alberta dándole un abrazo fuerte y sentido,y guardando otro para Gastón diciéndole con la mirada lo feliz que la había hecho ese cambio en su vida.
Cuando ambos se quedaron solos tras la puerta que se había cerrado,sin decir palabra subieron al auto en el marco de una tarde primaveral cuyo sol exponía la tibieza de sus últimas luces.
-Esta noche es mía.Yo decido.-le recordó Gastón,por si Helena lo había olvidado.
Ella no dio respuesta,y de repente,recordó la casa de Gastón,la inminente posibilidad de encontrarse allí,y también a aquella que la había antecedido hacía tan poco tiempo.Por lo que se acordó entonces de los penosos incidentes,mientras las sombras volvían sin remedio a marcar su semblante.
Gastón adivinó y una vez más ante ese pasado de errores que fluía,después de haberse arrepentido una vez más en silencio por haberse enredado con alguien más desagradable aún que el mal sonido de un nombre,abrazó a Helena comprendiendo aquello que le estaba pasando.
-Está todo bien.No te preocupes.No te preocupes nunca más.
Ella se quedó callada.Aferrada a ese abrazo que nunca pensó que tendría esos matices contenedores.Sobre todo viniendo de alguien que había estado tanto tiempo alejado de la profundidad y la comprensión.
-No arranques todavía.-le dijo Helena queriendo atesorar esa proximidad suave de camisa y perfume,mezclada con la calidez masculina de su cuerpo.
Porque Gastón le importaba hasta las lágrimas.
Helena comprendió que más allá de los entornos y las familias,de posiciones encontradas y vínculos que se iban forjando,estaba demasiado comprometida afectivamente con ese hombre que se aferraba a ella con dulzura.
Helena sentía amor.Era inútil seguir dudando cuando la realidad se le imponía en esa emoción que la dominaba por completo.
-Así que es tuya esta noche...-le dijo abandonando el enlace de sus brazos.
Gastón asintió,sonrió adorable y arrancó el auto.Con esa sonrisa,le había ganado a las palabras.
Aviso que mañana por motivos laborales(excursión con la escuela),no voy a poder publicar.
Les cuento que escribí un one shot llamado Recuerdos de Fuego,para aquellas que se enojan si no aviso(lindas).
Será entonces hasta el jueves.
Los quiero mucho.
Ceci.