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Historia 53760 — capítulo 7
Gastón seguía parado en la puerta de su negocio tratando de distraerse con todo aquello que la calle le ofrecía,cuando Daniel se le acercó para despedirse.
-Me voy,nos vemos jefe.-le dijo a punto de accionar las puertas de su auto.
-Espera,espera...-lo detuvo.-Me preguntaba cuanto más vas a tardar,si es que ya no lo has hecho.
-¿Tardar?¿En qué?.-preguntó sin la menor idea de por dónde venía la intención de aquellas palabras.
-En invitar a salir a Helena.
Daniel lo miró bastante desconcertado,pero respondió con agilidad mental.
-No,mira;ella no es mujer para invitar a salir.Alguien de su estilo es para otros propósitos;como enamorarse,casarse,hacerle muchos hijos,tenerla como una reina,etc,etc,etc....y podría seguir.-le dijo sin un matiz de duda,y hablando muy seriamente,convencido de aquello que afirmaba.Sin bromear.
-"Enamorarse y casarse".Y me lo dice un soltero de raza pura.
-Soltero por decisión propia,y no vamos a detallar las razones que tu conoces y que yo conozco,porque ya esa es una historia antigua,así que ese tema lo dejamos aparte.-dijo Daniel haciendo referencia a su situación personal.
-Bueno,lo digo porque como la miras tanto...se miran tanto en apenas dos días...
Daniel palmeó el hombro de Gastón con una sonrisa que proyectaba algo más que el movimiento de las comisuras de sus labios.Una sonrisa muy significativa.
-Por ahora...por ahora te digo...no pasa nada.Más adelante,quien sabe...-le dijo riéndose de forma más notoria y abriendo la puerta de su auto,disfrutando al ver como Gastón se quedaba sin argumentos y lo saludaba ya entrando al local,tratando de ocultar la contrariedad que sentía.
Detrás suyo,y casi al segundo de que el contador se hubiese ido,llegó Diana,que lo abrazó tomándolo por el cuello y lo llenó de besos cariñosos.
-Estamos en paz papi...no profanaste el sagrado hogar...tu hija te lo agradece...y...ya es algo.Vas mejorando.Ahora podrías ir elevando el nivel de tus conquistas...apuntando hacia otro tipo de targets.
-Didi...
-Papá...Bueno...ya no te molesto.Hoy no tengo clases en la facu,así que voy a almorzar acá y después si puedo voy a ir a la peluquería a que me acomoden estas mechas sin rumbo...
Gastón le sonrió,y se fue hasta una pequeña oficina con la que contaba el local,mientras Diana iba directamente donde le importaba.El territorio de Helena.
-Hola buenos días-dijo dándole un beso.-¿Todo bien,todo tranquilo,te adaptas al ritmo del trabajo?.
-Hace mucho que hago esto.Para mi no es difícil.-respondió Helena como siempre estableciendo un muro de contensión invisible que la resguardara, y siguió.
-Perdona Diana si no te miro a los ojos al hablar.Es que es la hora más fuerte y necesito concentrarme en lo que estoy haciendo para que nada salga mal en las preparaciones.
Diana notó la sutileza de ese frío,e intuyó que si Helena no fluía era sencillamente porque ella era la hija del jefe,y que esa condición la mantenía como a la defensiva.
-¿No te gusta hablar?.-le insistió.
-Sí, no hay problemas;solo mientras a ti no te importe que lo haga mientras cocino.
-Me encantaría cocinar como tu.-dijo Diana utilizando un halago sincero como recurso.
-Aprendes.Haces algún curso acelerado.Al menos así podrías manejar los conceptos principales.-le sugirió.
-Es que estudio diseño de indumentaria.Lo mío es crear,pero en otra disciplina.La gastronomía no me es fácil a pesar de que es el negocio familiar.Sabes...la hermana de mi papá,la mamá de mi primo Joel,es la dueña de otro restaurante igual este.
-Que bien.-dijo Helena tan distante como al principio.
-¿Y a ti te encanta tu trabajo,no?.
-Me encantaría tener mi propio local en un futuro.Aunque fuese un lugar no demasiado grande,pero que pudiera llevar mi nombre.Como mi sello personal.A eso apunto en la vida.Ahorro para eso.
-Y luego te casas con alguien del ramo.Como mi tía Emilia.
Helena levantó la vista para mirar a Diana,y sonrió a la fuerza,viendo como su barrera invisible era vulnerada por la frescura de esa Veronelli tan especial.
-Te incomodé.Perdona.No tienes por qué contestar mis preguntas .Tu no me conoces,pero no es una novedad que hablo mucho y soy un poco indiscreta.Y a propósito de mi indiscreción...¿Quién te hace ese color tan lindo en el cabello?.-siguió la hija del jefe en una continuidad de palabras encadenadas.
Helena sintió que con Diana era medio imposible interponer límites,por lo que sencillamente respondió.
-En realidad es una mezcla de tonos.Ni yo sé la fórmula secreta.Mi estilista tiene sus trucos.Pero si quieres yo puedo llamarlo por teléfono para decirle que vas de mi parte,y que quieres el mismo color.Te doy la dirección y llegas.
-¿Sería mucha molestia pedirte que me acompañaras?.Mira...ya se que trabajas mucho y apenas nos estamos tratando.Pero sabes...mi abuela no tiene paciencia en los salones;mi tía está siempre ocupada;con mis amigas hasta el sábado no puedo contar y mi mamá...bueno ella vive en Miami.La tengo algo lejos...
Helena escuchó con atención puntualmente la última frase,y comprendió un poco más a ese torbellino de palabras en el que Diana se había convertido.
-Mis padres viven en el sur.En San Martín de los Andes.No tan lejos como en tu caso,pero el concepto de distancia lo manejo.
-Sí,mi mamá formó pareja allá.Yo no quise quedarme.Estoy muy apegada a los Veronelli.La visito una o dos veces al año,o viene ella.Pero no es igual.Pero Helena...no creas que te estoy considerando una señora grande de la edad de mi mamá,que de por sí es joven.Tenía veinte años cuando me tuvo,igual que mi papá.Eran muy chicos.Yo tengo veintitrés...así que calcula...
Helena seguía sin entender como la conversación prácticamente monólogo de Diana había alcanzado ya esos niveles.
-No te preocupes.Te llevo algunos años.Pero no tantos.Te voy a decir lo que vamos a hacer:cuando yo termino mi primer turno,te acompaño hasta la peluquería,hablo con mi estilista,le digo que quieres que te deje el tono igual al mío,y después me voy.Es que la noche llega pronto y quiero descansar un poco en mi casa.Dormir un rato.Es lo único que se me ocurre.
-Sí,está perfecto.Gracias Helena.Búscame en el comedor o en la oficina que tiene mi papá antes de que te vayas.
-Ok.-fue la última respuesta que le dio,mientras comprobaba que la habladora y convincente hija del jefe se había acercado demasiado para su gusto,pero pensando que tenía casi la edad de Celeste,y también a su madre viviendo en otro país,además de un padre tan particular,optó por comprenderla.
Se dio cuenta de que por algunos momentos había borrado el recuerdo triste de su fracaso con Miguel,y acompañar a esa chica a un sitio donde la dejaran más linda no tenía nada de malo,más allá de que fuera una Veronelli por lo pesuasiva y cálida al extremo.
Así,luego de las actividades del mediodía,buscó a Diana en el comedor tal como ella le había dicho,y al no encontrarla,sin otra opción que aquella que la incomodaba bastante,fue hasta el privado de su jefe y tocó dos veces a la puerta.
Padre e hija se encontraban mirando un sofisticado televisor de plasma sentados en un amplio sillón,y Helena se sintió como una intrusa al irrumpir en esa comodidad,ya que odiaba sentirse desubicada o fuera de contexto.
-Adelante Helena,¿qué necesitas?.-preguntó Gastón.
-Es que nos vamos juntas papá.Cosas de mujeres.
A Helena se le erizó la piel ante aquella frase de Diana que denotaba una confianza que no existía bajo ningún concepto,y temió que su jefe pensara que en tan poco tiempo ella hubiera cruzado algún tipo de límite.Quería aferrarse a esa distancia del principio.Esa que la chica había acortado.
-Voy a presentarle a mi estilista.Es eso.-le aclaró seria y con su orgullo bien marcado mientras hablaba,para fijar su posición.
-Bueno,que les vaya bien entonces.-dijo Gastón con su mal humor de la mañana ya olvidado,contemplando el espectáculo que significaba para él Helena sin el uniforme,y muy complacido de que se vinculara con Diana,ya que tener a su hija de su lado,ganarse su aceptación,a él le brindaba una beneficiosa luz verde.
Aunque de a ratos resonaran en su cabeza las ideas expresadas por Daniel en cuanto a las circunstancias de vincularse con una mujer así.
Además había notado que su jefa de cocina era muy orgullosa.Tan orgullosa como él dentro de otro estilo.
Se quedó por algunos instantes con su imagen instalada como único pensamiento.