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Historia 53791 — capítulo 1

No quiero. Bueno, tal vez si.

NA: Salí a vacaciones. Y por esto me atrevo a empezar este proyecto. Otra vez una historia larga. Eso si, también empezare a actualizar las que tengo. Pero todo a paso lento… Gracias por leer.

Dedicado a los de siempre. Thallos, Azul, Alba y Day, mas que mis amigos, mi familia!

No quiero. Bueno, tal vez si.

**Capitulo

  1. Allan.**

Nada podía haber salido peor. No. Allan murió. Es algo que todavía no comprendo. Trato de parar de llorar, pero, es imposible. Conocía a Allan desde cuando éramos chicos, pasamos tanto tiempo juntos que ahora siento que nada será igual. Entro a mi recamara. Nana todavía esta adentro, mirando por la ventana, como es su costumbre.

-Nana- digo con la voz entrecortada. Me lanzo a sus brazos mientras ella se acerca a la cama.

-Ya lo se mi niña. No es fácil, pero ya pasara…

-Se fue Nana. Se fue para siempre…

-Si, el se fue. Pero te quedas tú. Ahora tienes que empezar a hacer tu vida sin el.

-Nana…

-Vamos mi niña. A dormir. Las cosas no han sido fáciles. Tus hermanas y tú están muy mal, y tu madre necesita ayuda. Iré con ellas.

-Está bien Nana- digo yo, recostándome en la cama, mientras Nana saca del ropero una manta y me la pone encima.

-Más tarde vendré a traerte algo, mi niña. Descansa.

Y sale de mi recamara. Pero yo no quiero dormir. No puedo. Cada que cierro los ojos le recuerdo. Se bien que jamás dormiré tranquila, solo hasta el día en que su recuerdo no me sea doloroso. Pero eso es casi imposible. Allan se iba a casar. Se casaría conmigo. Se casaría mañana. Me miro en el espejo. Sigo vestida de luto. Eso no impedirá que haga lo que el corazón me dicta…. Se que me meteré en problemas, pero si Allan no esta, nada mas puede salir peor.

Sin quitarme ni una sola prenda, sin cambiar nada de mi atuendo bajo las escaleras silenciosamente y salgo por la parte trasera de la casa. La lluvia cae torrencialmente y no importa si mi vestido pesara mil libras, seguiré caminando hasta el condado de Derbyshire para encontrar al caballo.

¿Qué tiene que ver un caballo con Allan? Pues Allan cayó de un caballo y murió por el golpe. Los padres de Allan han decidido llevar al animal para matarlo o algo así. Se han ido hace tan solo un par de horas. Todavía podría alcanzarlos. Camino hasta la casa de los Potter. Cual vagabundo, hago un silbido. Uno de los hijos mayores, James, sale a mi encuentro. James es, perdón, era el mejor amigo de Allan. Todavía tiene en su rostro la marca de las lágrimas.

-Lily…

-Cálmate. Ahora tenemos que rescatar a Hero- yo todavía hipo al hablar.

-Se lo llevaron los padres de Allan, ¿Cómo pretendes que vayamos tras el?

-Tú tienes los caballos, y yo se montarlos.

-Dios. Lily, tu madre me va a matar.

-Y tus padres te darán una golpiza de no olvidar, pero si en algo valoras la amistad de Allan, tenemos que ir por el caballo.

James salió a correr en dirección a las caballerizas. Como lo supuse saco a Tormenta. Tormenta es el caballo que siempre monto. Es un caballo ágil y hábil. Soportara el peso de dos hasta Derbyshire, contar solo tendríamos que ir desde Cheshire. James me mira extraño.

-¿Iras así?- señala mi ropa.

-¿Pretendes que vaya desnuda?- se sonroja-. Si yo me aguanto la ropa húmeda, estoy segura que Tormenta podrá con ella. Además no llevaremos más que lo que llevamos puesto. No puedo tardarme más que una noche en traer el caballo. ¿Entendido?

-Si Lilian.

-Lily- le dije con los dientes encajados-. Odio que me llamen Lilian- y entonces subo al caballo, tras lo cual James sube y se ubica a mis espaldas.

////***

-Mi niña- dice Bellatrix, la Nana de las chicas, pero no ve a Lily por ninguna parte. Entonces sin dejar descontrolarse, baja las escaleras rápidamente para encontrarse con la señora de la casa.

-¿Qué pasa Bella?- pregunta Molly.

-Mi señora, Lilian no está.

-¿Estas segura?- pregunta Molly calmadamente.

-Si señora.

-Llama entonces a Arthur, y a las niñas. Lilian regresara mañana.

Como se lo ordenaron, Bella llamo a su señor, y a las hijas de este. Los Weasley eran una familia grande. Demasiado, quizá. Tenían tantas hijas como oro, lo que los hacia poderosos, y susceptibles. Porque todas las hijas eran una cosa especial. La mayor de ellas, Lily, era mas un chico que una chica. Montaba los caballos como un varón. Y le dedicaba tan poco tiempo a tejer y a cocinar, que Bella dudaba seriamente que un día alguien la fuera a querer como esposa. Después de todo, la única persona capaz de amarle a pesar de todos sus defectos había sido Allan, y por supuesto Allan ya no estaba. De eso se había encargado ella. Tal y como lo había ordenado Tom, la persona que Bella mas quería en el mundo.

Por otro lado, las demás chicas estaban también repletas de defectos. La mas chica de todas, Luna, le hacia gala a su nombre. Estaba mas loca que una cabra, se la vivía todas las noches metida en el altillo de la casa, con uno de esos aparatos raros que se utilizan para ver las estrellas. ¿Qué no le bastaba con los ojos para ver bien el cielo?

Ginevra se creía muy bonita. Su pelo rojo le daba el poder suficiente para creerlo. Y además era hábil como un demonio. Más que ninguna otra de las chicas del condado tenía la habilidad para jugar a la pelota y bordar bien. Y cocinaba delicioso. Debía tener un pacto con el demonio para poder ser así. De eso Bella estaba segura.

Nymphadora, por otra parte, era demasiado exquisita. Una muchacha muy bonita, que sabía hablar muy bien y bailar. Y cantaba y tocaba el piano. ¿Qué clase de trato habían hecho los señores Weasley con el demonio para ser bendecidos con esa clase de hijas? Nadie lo sabía.

Y sin embargo faltaba una. Hermione. La chica era mas que extraña. Se veía frágil. Y parecía demasiado redomada para siquiera hablar. Pero era una nobleza completa. Muy bonita y simpática. Y lista como la que más. Y bondadosa, pues se dedicaba a enseñar a los niños mas pobres a leer y a escribir. Como si eso les fuese a ayudar a esos mocosos para algo, después de todo, cuando Tom Marvolo Riddle hiciera lo que había planeado, ni ser bonito, inteligente, hábil, bondadoso, y mucho menos leer y escribir iba a servir de algo.