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Historia 53791 — capítulo 2

Capitulo 2. Los Potter, los Weasley, los Black y los Malfoy.

Arthur ordeno a Bella que tuviera listo todo para la llegada de los Potter. Inevitablemente tenia que evitar que James llevara las de perder. Había sido Lily la que lo había convencido de ir tras lo que hubiese que haya sido. De esto a Arthur no le cabía la menor duda. Decididamente también tendrían que venir los Black, pues Sirius, el mayor de los hijos había ido tras Lily y James. Y además tendría que llamar a los Malfoy, pues en su huida Lily había destruido una pertenecía de esa familia. Ordeno a Seamus que fuese por los Black y los Malfoy, y a Bella que agregara los puestos correspondientes. Casi todo el condado de Cheshire vendría a su casa, porque casi todo el condado se componía de esas cuatro familias.

Camino tranquilamente hacia el jardín central de la casa. Allí su esposa Molly tejía un edredón. Se acerco por detrás y le beso una mano. Sin decir nada, se sentó a su lado en el banquillo y tomo la madeja y la empezó a ordenar.

-Arthur- dijo Molly suavemente-. Tendremos que hacer algo. Lily se quedara soltera, y si lo piensas bien, es ella quien tiene que dar el ejemplo. Aun no hemos comprometido a Luna, a Ginny ni a Nympha. Y que decir de mis angelitos, Alexandra y Daphne ni siquiera saben que Allan murió, deberíamos traerlas de ese horrible internado.

-Sabes que lo necesitaban. Eran demasiado hiperactivas.

-Y por lo visto Hermione no quiere casarse. Están todas en edad de hacerlo.

-Tendremos que hablar con Lily. Pero debemos esperar un tiempo, querida. Si Lily se sintiera obligada a casarse con alguien tendríamos problemas, porque ella lo odiaría a el. Y sabes que nosotros no buscamos más comodidades, queremos el bienestar de nuestras hijas. Si hemos de casarlas, tendrá que esperar un rato el asunto, porque quiero que Lily se recupere. Ya después veremos.

-Señor- dijo Bella desde la puerta del salón principal-. Los Malfoy han llegado.

Arthur se puso de pie y ayudo a su esposa a ponerse de pie. Se tomaron de la mano, y caminaron a paso lento hasta llegar al salón principal. Tal y como lo había esperado Arthur, Lucius tenia a todos sus hijos e hijas formados como un escuadrón. Del más grande al más pequeño. Draco miraba el suelo tímidamente, Harry y Ron igual que su hermano mayor miraban el suelo casi con temor, Fleur, Angelina y Kate parecían flotar en el aire de lo mismo delgadas. Y la madre, Narcissa, parecía casi caerse del sueño. Los Malfoy siempre parecían más frágiles de lo que eran. Lucius Malfoy era un hombre tenaz, terco y cerrado de mente, que buscaba superar el poderío de los Weasley, y si para ello tenia que aparentar amistad, o unir a sus hijos con alguna de las "mocosas" lo haría. Lucius entendía su papel al servicio de Ton Riddle, sabia perfectamente, que cuando el Marques llegara a tomar el poder, el seria el primer recompensado.

-Buenos días, familia Malfoy- dijo Molly inclinándose ligeramente.

-Buenos días, Weasley- dijo Lucius con desdén-. ¿No se presentaran sus hijas?

-En un momento- dijo Molly inclinándose de nuevo y saliendo por una de las múltiples puertas.

-Sentaos- dijo Arthur señalando los sillones. A continuación Lucius miro a sus hijas y con la mirada les ordeno sentarse todas juntas en un mismo sillón. Los varones se quedaron e pie, tras el sillón como si protegiesen a sus hermanas.

-Buenos días, señores y señoras Malfoy- dijo Hermione entrando, sus hermanas llegaron tras ella.

-Señoritas- dijo Lucius en un susurro.

-¿Queréis ir a jugar a la pelota?- pregunto Nymphadora.

-Mis hijos e hijas no se rebajan a tales actitudes- dijo Lucius severamente, las muchachas miraron tristemente al suelo, mientras Hermione y sus hermanas se retiraban a jugar.

-Veo que estas indispuesto, Lucius, pero te pediré que no ofendas a mis hijas- dijo Arthur en tono demandante-. Se que ayer Lilian causo estragos en tu propiedad, y te he invitado a compartir la merienda con nosotros, para arreglar el daño.

-Lo que se destruyo es mucho, Weasley. Solo una cosa podría pagar la deuda.

-Se a que te refieres. Pero sabes que no puedo. Lilian ha perdido a su prometido. Hasta que ella no se case no podre comprometer a las demás.

-¡¡Es una ridiculez!!- dijo Lucius fuera de si-. Sabes que no lo lograra, el único capaz de aguantar a tu hija con sus peculiaridadesera Allan.

-Buenos días señor Malfoy- dijo Lily mirándolo casi con desprecio-. Le pido disculpas por mis destrozos a sus pertenencias. Si me lo permite, me retirare para ponerme a su altura, y poder concertar algún tipo de arreglo- los ojos de Lucius casi se salían de sus cuencas de la misma impresión.

-Señores- dijo Bella entrando al salón-. Han llegado los Potter y los Black- Lucius emitió un bufido.

////***

Habían tenido que disponer de la mesa más grande, y de la habitación más grande también. Solo con los cabeza de familia había ocho personas. Ahora faltaban los hijos. Y eso que a los Weasley les hacia falta dos hijas. Aun así, casi no daban abasto. Tenían a sus hijas, Lily, Hermione, Luna, Nymphadora y Ginevra en un costado de la mesa. A los tres chicos Black, Sirius, Remus y Neville junto a ellas. A los Malfoy arrumados frente a las muchachas. Y a sus amigos, Minerva y Albus Potter, con sus hijos James, Charles, William, George, Fred y la pequeña Astoria en los lugares que habían quedado vacantes.

La merienda prometía ser todo un espectáculo, pues los Malfoy odiaban a los Potter, y los Black aborrecían a los Malfoy. Arthur esperaba poder contener a todas las personas, y si no, que dios lo amparase.