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Historia 53791 — capítulo 3
Capitulo 3. Lo que hacia mientras no estabas.
Mientras la tensión se palpaba en el ambiente, Arthur recordó las palabras que le había dicho a su esposa. Seguramente hablaría con Lily de la forma especial en que ellos conocían. Y de seguro Lily aceptaría. Pero se mortifico al recordar que lo había hecho todo al revés. Ahora lo que menos podía permitirse eran lamentaciones. Pero si debía admitirle a alguien su error, su insensato error, era a él mismo.
Cuando se había enterado que su hija había huido con James a rescatar a Hero, el caballo que había acabado con la vida de Allan, comprendió que James iría al séptimo cielo por causa de Lily. Supuso que había llegado el momento de comprobar que Lily era más fuerte de lo que había supuesto, y se dio cuenta de ello cuando con total entereza su hija había aguantado el insulto de Lucius Malfoy. Su pecho vibro con emoción y expectación. Esta nueva proeza le podría traer más problemas que soluciones. Solo los cuatro hombres en esa mesa sabían bien de que iba aquella cena. Lucius estaba a punto de apostar su vida, a que la mano de la mayor de las Weasley iría para su familia. mientras Albus rogaba porque Arthur encontrara suficientes los motivos que se habían comunicado la noche pasada por medio de cartas, para que Lily fuera una Potter y no una Malfoy, en cualquier caso, ser Black era mejor destino que ser un Malfoy. Por ultimo Regulus Black rogaba porque Arthur supiera acomodar las cosas.
Miro de reojo la mesa, y conto hasta diez, sabiendo que Molly lo mataría aquella noche. Supuso que la pelea seria grave. Pero se resigno. Uno, por sus hijas, a las cuales adoraba más que el delicioso pie que Molly preparaba. Dos, por darle una lección a Malfoy. Tres, por la fortuna de los Potter y los Black. Cuatro, por la felicidad de sus hijas. Cinco, por el bienestar de todo el condado. Seis, por que su esposa le hablara en el siguiente mes. Siete, porque Malfoy no recurriera a métodos poco ortodoxos para vengarse. Ocho, porque lo que viniese fueran venturas. Nueve. Diez.
-¡¡¡Dios mío!!!- exclamo Molly saliendo de su lugar y yendo a abrazar a sus hijas Alexandra y Daphne. Las muchachas venían cubiertas en unas pieles bastante cómodas y se veían muy cansadas. Molly miro a su marido y este supo que mas tarde tendrían una conversación, una seria conversación. Mientras tanto Arthur volvió a respirar, pues ahora venia la tarea mas ardua.
Antes de empezar miro a la mayor de sus hijas. Lily estaba por los veintidós. Ella lo miro celosamente. Un brillo especial en los ojos de su padre denotó su intención. Ella sabia que había perdido cualquier oportunidad de casarse con un esposo que la amase. ¿Acaso su padre quería terminar pronto con su angustia? Así lo creyó, y se felicito por dentro por tan buena fortuna, los cielos le habían bendecido con un hombre inteligente y noble como padre. Ahora esperaba que su padre la bendijese con un hombre al menos similar.
-Buen provecho a todos, que os apetezca.
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Una vez terminada la cena, Arthur ordeno a los criados traer el piano de cola. Una fiesta improvisada se armo. Como era costumbre, las señoritas se sentaron en los sillones y los caballeros las empezaron a sacar. Entre las cuatro familias, había la misma cantidad de varones y de señoritas para poder realizar la fiesta. Una pieza muy alegre sonó, y Lily miro descaradamente a James. Efectivamente el joven se acerco y la saco. Al parecer Lily no dejaría que nadie, excepto James la tocase. Perfecto. Con pluma en mano, pergamino y tinta Arthur empezó las anotaciones. Al mismo tiempo, los otros tres cabezas de hogar anotaban ágilmente. Mientras las mujeres se turnaban al piano para alegrar la velada.
Después de un par de horas, las mujeres siguieron tocando, mientras los hombres se retiraban a un salón contiguo. Votarían. Solo uno de ellos tendría en sus manos el poder de organizar la vida de los jóvenes que se encontraban bailando. Así había quedado estipulado la noche pasada.
-Es hora de votar- dijo Lucius cansinamente.
-Yo voto por Arthur- dijo Albus, sabiendo que su mejor amigo tomaría la mejor decisión.
-Yo voto por Arthur- dijo Regulus, esperando que Arthur tuviera mas sesos que Lucius.
-Yo voto por Arthur- dijo Lucius, creyendo que Arthur redimiría su deuda con la mayor de las hijas.
-Sea así- dijo Arthur tomando los pergaminos. Después despidió a sus iguales con una frase delicada y se encerró.
Cada pergamino traía una lista de las parejas. Al parecer todos no pensaban lo mismo. Y como el tenia el poder en los manos haría lo mejor para todos.
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Lily entro en el salón como había solicitado su padre. Lo miro compasivamente y se rindió a sus pies. Lloro en su regazo y se abrazo a el, mientras este le acariciaba los mechones de pelo rojo. Nadie dijo nada por un momento, no era necesario.
-¿Quieres explicarme?- dijo Lily.
-¿Lo que hacia mientras tu no estabas?
-"Lo que hacia mientras tu no estabas" eso justamente.
-Organizaba tu vida, mi niña. Me temo que pronto no podre hacer mucho…
-¿Estas…?
-Oh no, no, no. No, gracias a los cielos. No tengo nada. Pero veo una traición en camino Lilian. Y espero que puedas junto a él liberarnos de este mal, de lo contrario no se que suceda.
-Me estas asustando.
-Lo se. Pero no debes temer, tus hermanas estarán contigo. He hecho todo lo posible por salvarnos a todos. El resto de pende de la voluntad de los cielos. Ahora vamos. Debo dar la noticia.
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-Como se propuso en la noche de ayer entre las cuatro familias- dijo Arthur-. Hemos organizado la boda de nuestros hijos- todos, excepto los cabezas de hogar se quedaron en silencio, expectantes.
He hecho todo lo posible al tratar de organizar nuestras opiniones. Y de esto ha salido la situación. Antes que nada, todos debemos jurar que cumpliremos lo que se ha establecido.
-Ya lo juramos anoche- dijo Lucius impacientemente.
-Debemos hacerlo todos- demando Arthur. Al acto todos levantaron la mano derecha y dijeron "juramos". Entonces Arthur respiro como tantas veces había hecho esa noche y se impulso a hablar-. Lilian Weasley y James Potter. Ginevra Weasley y Harry Malfoy. Luna Weasley y Neville Black. Nymphadora Weasley y Charles Potter. Alexandra Weasley y Sirius Black. Daphne Weasley y Remus Black. Hermione Weasley y Ron Malfoy. William Potter y Fleur Malfoy. George Potter y Kate Malfoy. Fred Potter y Angelina Malfoy. Y Astoria Potter y Draco Malfoy.
De inmediato el rostro de Lucius se transformo en una mueca desagradable. Como un rayo llamo a sus hijos y se marcho hecho una furia. Mientras los demás intentaban capturar la esencia del momento: confusión.