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Historia 53791 — capítulo 4
Capitulo 4. Juntos.
NA: Un capitulo largo, recompensa de todos aquellos días que estuve sin escribir siquiera la palabra Potter. Beso a todos. Anuncio una sorpresa grande... Si encuentro dentro de dos meses aunque sea un comentario, os aseguro que os sorprenderé...
Maldición. Una y mil veces maldición. ¡¡Que engaño tan elocuente!! Claro que si. ¿Cómo había osado a creer que un día, el hombre mas afortunado del mundo le dejaría una de sus hijas, en concreto la mayor a su merced? Idiota. Grandísimo idiota. Lo que tenia que haber hecho era desgraciar a la chica. Hacerla quedar mal frente a la sociedad. Obligarla a casarse con Draco. Pero las cartas ya estaban echadas, y el juego, o al menos la partida, ya estaba perdida.
Lucius Malfoy se retiro de la estancia. Le importo un comino si sus siempre obedientes hijos y esposa lo seguían. Ese día solo quería matar a alguien. Y que no fueran ellos, porque de lo contrario todos sus planes terminarían de diferente forma. De una forma nada aceptable para el.
Pero, ¿Qué demonios había ocurrido con su vida? ¿Cómo es que había pasado de ser el niño mas querido a ser un adulto odiado? Todo iba al mismo camino. Arthur Weasley. Ese viejo y tonto regordete lo había traicionado de chico. Solo por salvar a un Potter. Con eso se había grajeado la amistad de los Black y los Potter. Desde aquel día, Lucius había jurado ser mejor que Arthur. Y lo había logrado. Superficialmente.
Por supuesto Narcissa era más hermosa que Molly. Sus hijos más educados, elocuentes, bellos e inteligentes. Pero nada de eso se comparaba con el afecto que todas las señoritas Weasley profesaban por su padre. Incluso su esposa lo amaba. A diferencia de el, cuyos hijos le temían, y cuya esposa lo odiaba. Estaba bien, no importaba, se lo había ganado a pulso. Cada regaño, cada bofetada, cada insulto y cada mirada de odio y desprecio habían hecho mella en Narcissa y la habían convertido en la esposa perfecta. Se pregunto si algún día lamentaría aquello.
Oh no. Claro que no.
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Día agitante. Por supuesto que si. Mis hermanas se casaran. Y en efecto yo también. Pero ya que estoy comprometida, incluso Hermione podría casarse mañana mismo, claro, si quisiera. Pero las otras si pueden. Y yo por mi parte tengo a James. Eso es fabuloso. Es mi amigo, y fue amigo de Allan. Aquello puede ser una unión fructífera. Aunque no halla amor, habrá comprensión y cariño. E inteligencia, mucha inteligencia. Aquella es una perspectiva de lo más agradable. Más que cualquiera otra. Por ejemplo Draco. O incluso el buen Sirius. El que también fuera el mejor amigo de Allan. Sirius es soportable, pero demasiado espontáneo. Y muy coqueto. Mi pobre Alexia tendrá que soportarlo.
No importa en todo caso. Hoy solo quiero dormir. La puerta suena. Mis hermanas. Querrán verme. Abro la puerta para encontrarlas allí. Y a mi padre. Y ellas no vienen sonriendo. Un cobro de cuentas. Oh bien, hay que tomar todo con naturalidad.
-¿Un te, chicas?- digo dejándoles pasar.
-Pero no de menta- dijeron Alexia y Daphne-. En el internado Madame Maxime nos daba de beber eso todos los días- respondió Daphne.
-Ahora todo lo veo verde y me sabe a frescor- dijo Alexia. Todas reímos. Ellas no.
-Padre- dije haciendo una menuda reverencia.
-No hagas eso- dijo levantándome el rostro-. Ninguna mujer Weasley, sea cual sea su condición se inclina ante ningún hombre. ¿Entendido? - todas las cabezas, rubias, morenas, y rojizas asintieron-. Ahora bien. Espero que me perdonéis por como han salido las cosas hoy. Se que ha estado terriblemente mal. Pero debo contaros porque. Y así un día, tal vez no muy lejano me lleguéis a perdonar.
-Padre, nunca nos enojaríamos contigo. Es lógico que quisieras casarnos. Ya es edad- dijo Hermione.
-No. No os case por ello. Os contare una historia, una verdadera historia de terror.
Hace muchos, muchos años había aquí un joven cuyos caballos eran marrones como la madera del roble, precioso. Un chico amado por todos y todas. Un chico llamado Tom. Tom era el hijo de una joven mujer, su padre había muerto casi al nacer el, y el único padre que tenia, era Henry, Henry Black.
Henry tenía a sus hijos y los amaba, y amaba por igual a cada uno de ellos. Y en la misma medida amaba a Tom, porque veía en el, la soledad que ningún niño podía poseer. Pero Henry pronto murió y con el casi todos sus hijos. Solo quedo en pie el mayor, Robert. Y Robert fue llevado con sus abuelos, y Tom quedo solo.
A la comunidad llegaron nuevos vecinos, y uno tras otro, varios hombres estuvieron pendientes de él. Primero fue Sebastian Malfoy, Alfred Black, Jason Potter. Pero al poco tiempo todos se iban de su vida, y los hijos de este nunca volvían al pobre Tom.
Y con el tiempo Tom formo con su carácter un imperio poderoso y grande. Pero se convirtió en un hombre resentido, nunca supero su niñez, y maltrato a su esposa y sus hijas. Ese niño Tom vive ahora bajo el aspecto de un anciano. Tiene cerca de 90 años, y desea toda costa vengarse de todos aquellos quienes lo abandonaron. Los Potter, los Weasley y los Black. Los Malfoy habrán de salvarse, porque William Malfoy, el padre de Lucius recordó a su amigo de la infancia y lo ayudo. Pero el resto estamos condenados a una venganza prometedora, que parece, será de proporciones magistrales.
-Aquello no me ha dado ni un poco de temor- dijo Ginevra.
-Pero debería hija. Porque el no quiere dinero. Quiere vidas. Quiere sangre. Los únicos que pueden hacer algo, son ustedes, los jóvenes. Tienen unir sus fuerzas y ayudarse a ustedes mismos, lo que esta en juego es su futuro, sus vidas, mi tiempo no es corto, pero lo más emocionante ya paso.
-¿Y que tenemos que hacer?- pregunto Luna.
-Eso no lo se bien. Ahora todo depende de Lilian y James. Son ellos los que lideraran esta causa. Son ellos quienes tienen el poder.
-¿De que poder hablas?- pregunto Alexia.
-Las cuatro familias, Malfoy, Weasley, Black y Potter han pertenecido siempre a estos territorios. Unas veces dominan uno y otras otros. Ha llegado el tiempo en que todos estéis unidos y dominéis el mundo, juntos.
-Así que Lily debe casarse primero- sentenció Nymphadora.
-No, si no lo desea así. Por eso espero que habléis esta noche y decidáis como son las cosas. Os dejare solas para que platiquéis- mi padre se movió hacia la puerta-. Solo una cosa más. Os quiero.
Cuando mi padre se fue todas me miraron. ¿Qué debía hacer yo? No tenia ni idea de que era lo correcto. Pero mi cabecita se ilumino.
-Chicas, os seré sincera. No deseo casarme. No tan pronto. Debéis hacerme el favor de casaros primero todas vosotras- Hermione arrugo el gesto-. Por descontado, tu chiquilla voluntariosa, serás la que se case de ultimo, antes de mi por supuesto.
-Es lo mínimo que pido- dijo Hermione-. Sin embargo, para que esto funcione bien, y podamos ir descubriendo lo que se debe hacer y que tengamos tiempo, es necesario que una de nosotras se case la próxima semana. Lo antes posible.
-Aquella que se case debe contar con toda la lealtad de su esposo- dijo Ginevra-. Tiene que ser una mujer fuerte que pueda influir en el criterio del esposo, para poder coordinar a las otras dos familias.
-Entonces pensemos en los hombres más tranquilos- dijo Hermione-. Ronald no es un hombre así. Es torpe, pero tiene carácter. Harry tampoco es buena idea, es hijo de los Malfoy, es uno de los últimos eslabones. Pero Neville si es muy tranquilo….
-Sigamos pensando que no hemos encontrado nada- dijo Luna-. No me malinterpreten- dijo al ver que todas la mirábamos-. Si llegado el caso tuviese que casarme con Neville estaría encantada- miro a Ginny-. Pero debemos analizarlo todo, y luego tomar decisiones.
-De acuerdo- acoto Hermione-. Charles tampoco es buena opción, un comerciante líder no es nada tranquilo. Sirius tampoco lo es, pero sabe todo los planes. Remus es muy sensato y nos ayudaría…. ¡¡Deberíamos contar con la opinión de los demás chicos!!- dijo desesperada Hermione-. Somos demasiados para actuar solos…
-Pero solo si tú estas dispuesta a hablar Lily, nosotras lo haremos- dijo Daphne-. Esta decisión es tuya.
No tuve que pensármelo mucho.
-Os espero en el trigal de la señora McGonagall en veinte minutos. No hagáis ruido.
Y me escabullí por la ventana. Baje el tejado terriblemente despacio para no arruinar el vestido y corrí en dirección de la casa de los Potter. Cuando estuve allí hice el espantoso sonido de un ave casi muerta. James salió.
-¡¡Lily!! Debes estar en casa…
-Shh, no hables. Te necesito. Os necesitamos a todos. ¿Ya te han contado la historia de Tom?
-Ahora mismo ha salido mi padre. Nos la conto a los siete. Saben que tú y yo mandaremos.
-Y lo haremos bien, querido, pero debemos empezar ahora. Necesito que nos reunamos todos en el trigal de McGonagall.
-En cinco minutos llegaremos.
-Cuida de mis hermanas mientras voy por los Black… ¿Puedo tomar a Tormenta?
-Es toda tuya.
Salí a correr rumbo al establo. Tome a la yegua y me fui al galope. No me tomo mucho llegar a los predios de los Black. Otro graznido horrible hizo salir a Sirius.
-Pequeña idiota, ¿Qué haces afuera?
-Grandísimo imbécil, respétame- los dos reímos en silencio-. Os espero a todos en cinco minutos en el trigal de McGonagall.
-Así que a ti también te contaron la historia.
-Por supuesto.
-Entonces nos veremos allí.
Esta vez no cabalgue tan rápido. Incluso cuando sabia que las chicas estaban en el trigal. James había ido por ellas, estoy segura. Así que no había nada que temer. Solo un espacio para descansar. ¿Cómo organizarlo todo? Al instante Sirius me alcanzo. ¡¡Rayos!! Quería estar sola.
-Querida niña, cuantas responsabilidades sobre tu espalda.
-Mi buen Sirius- suspire-. Es un deber que no admite pausa.
-Es demasiado para ti sola.
-Por eso tengo a James.
-Porque el idiota te hará caso en todo cuanto ordenes.
-A veces creo que esta muy desquiciado para hacer eso.
-No. Lo que tiene es que esta enamorado.
-Oh pobre. Y se casara conmigo…
-Si, pobre. Se casara con la mujer que ama, aun cuando ella no lo sabe.
////***
En cuanto llegué, las chicas, las hermanas de Lily me miraron concienzudamente. Estaba siendo objeto de evaluación. Muy bien. Aunque los demás tampoco escaparon. Al poco tiempo mis hermanas, y las chicas Black también se reunieron, quedaron todas en un lado, y nosotros, siendo evaluados por ellas.
Al instante Sirius bajo de su caballo y nos miro. Soltó una carcajada solo apreciada por los hombres. Las señoritas seguían indemnes. Entonces Lily llego y todos quedamos en silencio. Bajo de su caballo, bueno, mi yegua con magistral imponencia. Esta muy claro que ella mandaría frente a los demás. Pero un día yo también gobernare. Gobernare junto a ella nuestro matrimonio, y entonces ninguno de los dos será mas o menos que el otro. Mientras tanto, era necesario que Lily mandase, porque yo no poseía ni hace cinco minutos ni ahora, ni en un futuro cercano, la habilidad para gobernar a tantas personas.
-James- me llamo. Se comportaba sumisa y tranquila. Esta Lily estaba dispuesta a pedir mi opinión-. ¿Crees que deberíamos dividirnos y consultar?
-No lo se. Tú eres la que manda.
-No seas canalla James, te necesito para esto.
-Bien, yo hablare con los chicos de lo que podemos hacer para reunir fuerzas y algunas ideas.
-Nosotras organizaremos las fechas de las bodas y los tiempos.
Y ella se fue. Aunque dentro de mi, yo sabia que pronto volvería. Y nunca más se iría.
////***
Me reuní con todas las chicas. Mientras llegaba sonreía. Una muestra de confianza, no podría dar a entender la confusión que ahora me dominaba. ¿James me amaba? ¿Por qué demonios no me había dado cuenta?
No necesitaba pensar en eso ahora. Concentrarme es lo que se requería.
-Ya hemos hablado un poco, Lily- dijo Hermione.
-Creemos que lo más oportuno es tener primero a los Malfoy dentro de la familia o nosotros dentro de ellos- dijo Ginny-. De esa manera tendremos tiempo para que confíen en nosotros y se unan al plan.
-Entonces debería casarse primero ¿Astoria?- inquirió Daphne mirando a su mejor amiga.
-No lo creo- dije yo-. Si fuese así, el señor Malfoy pensaría que lo estamos atacando. Deberían casarse otros.
-¿Qué tal yo?- dijo Ginny-. Harry es un hombre listo. Podrá comprometerse con la causa, una vez confié en mí. Luego podrían casarse Bill y Fleur. Con suficiente carácter la chica podría acceder a nosotras. Los gemelos deberían ser los siguientes. Son muy agradables, y pueden hacer recuperar su confianza en si mismas a Kate y Angelina.
-Me parece lo correcto. Solo quedan Ronald y Draco- dije.
-Pero antes debemos afianzar nuestras alianzas- dijo Luna-. Así que la siguiente seré yo. Luego podrían ir Alexia y Nympha.
-¿Estáis de acuerdo chicas?- las dos asintieron.
-Entonces seria bueno que yo me casara- dijo Hermione-. Con eso podría acostumbrarme. Y porque no, ayudar otro tanto. Seria correcto que Astoria lo intentará justo después de mi boda. Y por ultimo tú- dijo señalándome.
-¿Estamos todas de acuerdo?- todas asintieron-. Pues bien. Cada boda se celebrara con espacio de tres semanas. Ginny, tu deberías casarte a mas tardar dentro de dos semanas.
-No hay problema, tengo siete mujeres dispuestas a confeccionarme unvestido de la nada, y organizar una boda para trescientas personas en dos semanas- soltó una risa llena de alegría, y muy dentro de nosotras, todas sabíamos que también de temor.
De repente vi que los chicos se organizaban frente a nosotras.
-¿Qué habéis acordado?- pregunto Sirius.
-La primera en casarse será Ginny. Luego Bill y los gemelos. Luego iréis Neville, Sirius y Remus. Y luego Hermione, Astoria y al final, yo. Cada matrimonio se celebrara con espacio de tres semanas. Tenemos medio año, para descubrir lo que se traen entre manos los Malfoy y el tal Tom.