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Alan - Amor a traves de una Pantalla — capítulo 18
A la mañana siguiente Alan se despertó en la cama de Carlota, pero ella no estaba. Se puso de pie alarmado y comenzó a buscarla por la casa y la encontró en la cocina, más bien ligerita de ropa.
-Que buen despertar-dijo Alan mirándola desde arriba abajo.
-Buenos días Alan-dijo Carlota acercándose a él y le besó colgándose de su cuello.- ¿Que tal has dormido?
-Mejor que bien-dijo Alan sonriéndola-¿Hace cuanto que te has levantado?
-Apenas unos minutos-contesto Carlota-Ha llamado mi madre. Quiere que vuelva ya a Madrid.
-¿Y que la has dicho?-preguntó Alan
-Que volvería cuando me hubiera ido de vacaciones con mi novio-dijo Carlota-Y ha aceptado
-Genial-dijo Alan-¿A donde quieres ir?
-Sorpréndeme-dijo Carlota -Me voy a la ducha.
Le besó y se alejó con una sonrisa de oreja a oreja que hacia mucho que no tenía.
Alan se fue a la cocina y preparó el desayuno para los dos, mientras recordaba lo que había pasado después de salir del club.
-Adiós, Carlota-dijo el portero-¿Te lo has pasado bien?
-Si, muchas gracias John-dijo Carlota- Adiós, tenemos prisa.
-¿Volverás la semana que viene?-preguntó el hombre
-No-dijo Carlota-Me vuelvo a Madrid, con mi familia y mi hijo.
-¿Tú hijo?-preguntó
-Si, es adoptado-dijo Carlota- No os he presentado, Alan él es Jonathan, John para los amigos. John, él es mi novio Alan.
-¿El padre?-preguntó
-Si-dijo Alan con una sonrisa.
-Va a ser una pena no verte más por aquí-dijo John- Aunque así no te meterás en movidas y aunque sea así no me necesitaras a mí.
Alan miró a Carlota interrogativamente.
-Me siguieron una noche al salir del club-dijo Carlota- Y John me acompañó a casa, para que no me pasara nada.
-Te lo agradezco-dijo Alan estrechándole la mano
-No hay de que-dijo John
En aquel momento sonó el móvil de Carlota y se alejó un poco de los chicos para hablar tranquilamente.
-Es una gran chica-dijo John- Siempre que venia al club se quedaba hablando conmigo, y me habló de ti. Porque por tus ojos eres el alemán.
-Si, soy el gilipollas del alemán que cometió el error de su vida-dijo Alan
-¿Cuantos tiempo lleváis juntos?-preguntó
-Comenzamos a salir cuando ella tenía trece años y yo catorce-explicó Alan-Pero cuando teníamos dieciséis y diecisiete respectivamente, nos separamos durante dos años. Y esta mañana me he cruzado media España para pedirla perdón.
-Solo sé que te quiere-dijo John- Se lo notaba cuando me hablaba de ti.
-¿Crees que aceptaría casarse conmigo?-preguntó Alan mirando a Carlota que seguía hablando animadamente por el móvil.
-Yo creo que si-dijo el portero- Pero tal vez seáis muy jóvenes.
-Solo sé que es la mujer de mi vida-dijo Alan
-Entonces da el paso-dijo John
-Si al final dice que si, estas invitado-dijo Alan
-Allí estaré-dijo John
Carlota volvió y les pidió disculpas.
-Lo siento, era mi hermana-dijo Carlota
-¿Ha pasado algo?-preguntó Alan
-No, quería saber si ya había hablado contigo.-explicó la pelirroja-La he dicho que no.
-Eres cruel-dijo Alan- Va a estar de los nervios.
-Que aprenda a guardar un secreto cuando se lo pido-dijo Carlota fingiendo indignación.
-Nosotros nos vamos-dijo Alan- Ha sido un placer conocerte John.
-Igualmente Alan-dijo el hombre- Buena suerte. Adiós.
Carlota abrazó al hombre y le dio un beso en la mejilla.
-Te voy a echar de menos, feo-dijo sonriéndole
-Y yo a ti, pelirroja-dijo el portero- Seguimos en contacto ¿vale?
-Echo-dijo Carlota
Se fueron de la zona dejando al portero sonriéndoles y deseándoles mucha suerte. Al llegar a la casa, se habían quitado las ropas dejándolas bien puestas en la silla, cuando se quedaron en ropa interior a Alan se la quedó mirando, era la primera vez que la veía así y su atracción por ella aumentaba por minutos. Se acercó a ella y la atrajo hacia él, besándola con mucha pasión.
Se habían tumbado en la cama y habían seguido besándose bebiendo de cada uno de ellos, se deshicieron de sus ropas, pero cuando estaban a punto de dar el siguiente paso, Alan la miró.
-¿Estas segura que quieres seguir?-preguntó con la voz entre cortada- Podemos esperar si quieres.
-No quiero perderte-dijo Carlota
-No me vas a perder-dijo Alan-Solo estas tú en mi vida, esperaré lo que tenga que esperar.
-Gracias-dijo Carlota y le besó.
Alan se tumbó al lado de Carlota e intento respirar con tranquilidad.
-Me voy a darme una ducha fría-la comunicó y se levanto de la cama dirigiéndose al cuarto de baño.
Carlota se puso una camiseta larga que tenía y se metió en la cama esperando a que Alan volviera. A los diez minutos volvió con los calzoncillos puestos.
-Lo siento-dijo Carlota sin atreverse a mirarle a la cara.
-No tienes porque pedirme disculpas-dijo Alan- Te entiendo, no estas preparada para dar el siguiente paso y te entiendo, y te voy a respetar. Cuando estés preparada lo haremos.
-Gracias-dijo Carlota- Por esperarme.
-No hay de que-dijo Alan y se tumbó a su lado en la cama, hablaron un rato tumbados, Carlota con la cabeza apoyada en el pecho de Alan y este jugando con el pelo de la chica que amaba.
-Ahora que me doy cuenta-dijo Carlota- Va a ser la primera vez que dormimos juntos, en estos cinco años.
-Por ese simple echo ya es muy especial para mí-dijo Alan- Ahora duerme, mañana será un día muy largo.
Ya había terminado de hacer el desayuno cuando Carlota volvió con el pelo mojado.
-Que buena pinta que tienen estos cereales-dijo Carlota
-Sin leche, pero con Yogurt como te gusta-dijo Alan- Y tu café medio calentito y dulce.
-Todavía te acuerdas- dijo Carlota emocionada.
-Es lo que llevo desayunando estos dos últimos años para que tu aroma tan particular me acompañara durante todo el día.- la explicó Alan.
-¿Planes para hoy?-preguntó Carlota
-Tú te quedas aquí y preparas tu maleta-dijo Alan- Mientras que yo, voy a comprar los billetes de tren.
-¿Recojo todo lo mío?-preguntó
-Si, hasta la ultima foto-dijo Alan- Después de las vacaciones nos vamos directamente a Madrid.
-Esta bien-dijo Carlota.
Terminaron de desayunar y se vistieron con lo primero que cogieron, unos pantalones y unas camisetas. Alan cogió su móvil y la cartera y tras dar un beso a Carlota se fue de la casa. En cuanto estuvo abajo sacó el móvil y llamó a Susana.
-Buenos días, Al-dijo la chica por el teléfono.
-Hola, enana-saludó Alan- ¿Que tal has dormido?
-Genial-dijo Susana- ¿Alguna novedad?
-Si, escúchame bien-dijo Alan- Esto es lo que he pensado.
Comenzó a explicarle todo lo que había pensado para ese viaje. Y necesitaba su ayuda para que todo saliera a la perfección.
-Es genial-dijo Susana- ¿Pero como voy a engañar a Sam y a Ren?
-No lo sé-dijo Alan- Diles que volvemos nosotros y ya esta, pero haz que se suban en ese avión.
-De acuerdo-dijo Susana- ¿Que vas a hacer tú mientras?
-¿Yo? Comprar un anillo.-dijo Alan
-¿Un anillo? ¿Para que?-preguntó Susana
-Piensa mal y acertarás-dijo Alan
-¿Se lo vas a pedir?-preguntó Susana
-Si, en cuanto estemos allí-dijo Alan
-Me encantara ver su cara-dijo Susana- Te dejo, elige bien.
-Eso espero-dijo Alan- Nos vemos mañana, allí.
-Hasta mañana-dijo Susana
-Adiós-dijo Alan
Colgó el teléfono y entro en la joyería.
-¿Le puedo ayudar?-preguntó la dependienta
-Si, estoy buscando un anillo de compromiso-dijo Alan
-¿Su pareja es joven?-preguntó la dependienta mientras que sacaba una lamina llena de anillos
-Si, dieciocho años-dijo el chico.
-¿Cuantos tiempo llevan juntos?-preguntó descartando los más grandes
-Cinco años-dijo Alan muy convencido.
-Mucho tiempo entonces-dijo la señora más tranquila- Tenemos estos son muy bellos y pesan poco.
Alan miró todos los anillos hasta que se decidió por uno de oro blanco y una pequeña esmeralda en forma de corazón en el centro del anillo.
-Me llevo ese-dijo Alan.
-Señor, este cuesta 500 € -dijo la señora
-No se preocupe por el dinero-dijo Alan y le entrego la tarjeta de crédito y el DNI, para verificar que efectivamente era él.
Metió la tarjeta en la maquina y se la entregó.
-Introduzca el número-pidió yendo a por una caja para el anillo.
-130406-pensó sonriendo para sí. Tras meter el número y aceptar la contraseña comenzó a sacar el ticket verificando la compra.
-Aquí tiene-dijo la dependienta sonriendo al chico- Buena suerte.
-Gracias, adiós-dijo Alan saliendo de la tienda y se dirigió al aeropuerto de Jerez de la Frontera en taxi. Pagó al taxista y se bajó entrando en el aeropuerto.
-¿Que desea?-preguntó una de las mujeres que estaban ante los ordenadores
-Quería dos billetes para esta tarde-dijo Alan
-¿A donde?-preguntó
Alan le comunicó el lugar al que deseaba llevar a Carlota y la mujer le dio los billetes al momento con los nombres de cada uno.
-Hasta luego-dijo Alan y volvió ha casa de Carlota, la encontró despidiéndose de Clara.
-¿Porque os vais tan pronto?-preguntaba la chica llorando
-Me voy con Alan de vacaciones-la explicaba Carlota- Y luego vuelvo a casa.
-¿Me seguirás llamando?-preguntó Clara
-Por supuesto-dijo Carlota
Se abrazaron y se dirigió junto a Alan hacia el taxi que tenía parado abajo. El hombre les ayudó a meter las maletas y se dirigieron juntos al aeropuerto.
-Dime a donde vamos-pidió Carlota
-Es una sorpresa-dijo Alan- En cuanto entremos en el aeropuerto te pones los cascos.
Carlota se puso de morros fingiendo estar enfadada con él.
-Vamos princesa no te enfades-pidió Alan.
Al oír aquella palabra Carlota le sonrió.
-Así está mejor, mi amor-dijo Alan.
-Me has llamado Princesa-dijo Carlota emocionada
-Eso es lo que eres, una princesa enamorada-dijo Alan- De un tipo horrendo y feo como yo.
-Eso no es verdad-dijo Carlota y apoyo la cabeza en el hombro de Alan
El taxista les había observado durante todo el viaje y le habían parecido unos chicos bastante especiales, eran muy jóvenes tal vez, pero se les veía más unidos que la mayoría que la gente que llevaba con su pareja toda la vida. Se podría decir que ellos estaban más unidos que el con su mujer y eso que ya llevaba casado con ella 25 años.
Cuando los chicos llegaron al aeropuerto, bajaron sacaron las maletas con ayuda del taxista y Alan le dio 25 euros más de lo que le había pedido el hombre.
-Señor, no puedo aceptar tanto dinero-dijo el taxista
-Usted acéptelo y cómprele algo bonito a su mujer-dijo Alan- Dila que la quiere y nunca se olvida de que mujeres perfectas solo es la que está con cada uno. Adiós y gracias.
-Adiós y gracias a ustedes-dijo el hombre sacó el móvil y llamó a su mujer.
En cuanto entraron en el aeropuerto, Carlota se puso los cascos por orden de Alan y con una maleta cada uno y Alan una mochila a la espalda se dirigieron al embarcadero tres donde subirían a su avión. Al llegar las azafatas los saludaron y les desearon un buen viaje. Al llegar a sus asientos, Carlota se quedo mirando su asiento.
-¿Primera clase?-preguntó anonadada
-Pues si-dijo Alan- Es lo mejor para un viaje largo.
-¿Largo?-preguntó Carlota- Dime a donde vamos
-No, solo te digo que hacemos una pequeña parada en Madrid-dijo Alan
-Una parada en la cual no nos bajamos ¿verdad?
-Verdad-dijo Alan y ladio un beso en la mejilla.- ¿Ventanilla o pasillo?
-Pasillo-dijo Carlota- Te recuerdo que tengo vértigo
-No te preocupes el piloto es conocido mío y es de los mejores-explicó Alan mientras habría la mochila y sacaba algo, colocándoselo en la espalda tapándose con la sudadera- Hablando del piloto, voy a hablar un momento con él.
Se levanto mientras que el resto de pasajeros colocaban las maletas en los portamaletas de encima de sus cabezas. Carlota se sentó y esperó a que Alan volviera. Cuando lo hizo ya todos estaban sentados e iba acompañado por un hombre de mediana edad.
-Carlota, este es el capitán Alexandre Marck-le presentó- Capitán ella es la fantástica Carlota Gómez.
-Es un placer conocerla-dijo el hombre con un fuerte acento alemán.- Siento que mi español no sea perfecto.
-Se le entiende perfectamente-dijo Carlota-Y es un honor conocerle.
-Ist es eine Mission der MAD?-preguntó el capitán en alemán (¿Otra misión de la MAD?)
-Nein, das ist endgültig. Ich liebe sie -contesto Alan (No, ella es la definitiva. La quiero)
-So haben sie links zu gehen?-preguntó Alexandre (¿Te dieron permiso?)
Alan palideció pero contesto.
-Nein, ich entkommen.-dijo Alan (No, me escapé).
-Nun sollten sie nicht hier sein.-dijo el piloto (no deberías estar aquí)
-Kiene sorge, sie schützen-contesto Alan (No te preocupes se protegerme)
-Me voy ya-dijo el piloto- Que disfrutéis del viaje y espero verla de nuevo señorita.
-Igualmente, señor Marck-contestó Carlota
Alan tras estrechar la mano del piloto se sentó junto a Carlota y la dio un beso en la cabeza.
-Ya veras que no pasa nada-dijo Alan
-¿De que habéis estado hablando?-preguntó Carlota
-De nada importante-dijo Alan-Cosas sin importancia, me ha preguntado por la familia.
-Glaubst du, ich bin dumm?-preguntó Carlota en alemán (¿Crees que soy idiota?)
Alan la miro anonadado, acababa de hablar en alemán.
-Es a lo que me estuve dedicando en estos dos años-explicó Carlota- A estudiar idiomas.
-¿Como cual?-quiso saber Alan
-Alemán, Ingles y algo de Japonés-explicó Carlota
-Te sobraba el tiempo o ¿que?-preguntó
-Si, esperaba que mi novio viniera a buscarme-dijo Carlota.- Tardo más de lo que creía.
-Lo siento-dijo Alan- Creo que fui un idiota, pero nunca ha tenido sentido que me quisieras.
-Esa es mi frase-dijo Carlota empujándole cariñosamente
El resto del camino fueron hablando de todo un poco, incluso durmieron largo rato, leyeron y escucharon música. Llevaban ya más de trece hora en el avión cuando Carlota se despertó y vio que Alan la miraba.
-¿Que pasa?-preguntó
-Me gusta verte dormir-dijo Alan - Estas preciosa.
Carlota se puso colorada.
-¿Cuanto falta para llegar al sitio al que vamos?-preguntó
-Unas dos horas aproximadamente- dijo mirando el reloj.
-¿Hasta que no lleguemos no me vas a decir nada?-preguntó Carlota
-No-dijo Alan con su sonrisa de medio lado- Porque sino dejara de ser una sorpresa.
-¿Y que vamos a hacer cuando lleguemos?-preguntó- ¿Has estado tú antes?
-Si -dijo Alan- Ya veras que bien nos lo pasamos.
Siguieron hablando hasta que el capitán pidió que se pusieran los cinturones porque iban aterrizar.
-En unos momento tomaremos tierra-comunicó el capitán- Quédense en sus asientos y no se muevan.
Gracias por los comentarios =) y por la espera de este capitulo... Espero que os guste!!