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Alan - Amor a traves de una Pantalla — capítulo 19

Al bajar de tren Carlota mira para todos lados, acaba de pisar por primera vez el lugar de sus sueños: Japón.Se gira hacia el chico que la ha llevado hasta allí.

-¿Que hacemos aquí?-pregunta sin poder apartar la vista de todas las personas que van de un lado para otro.

-Hemos venido a pasar unas vacaciones en pareja-la informa sonriente a lo que ella se lanza a sus brazos para abrazarle.

-¿A nosotros no nos vas a decir nada?-pregunta una voz que conoce a la perfección se da la vuelta y se encuentra con unos ojos azules que conoce desde que es pequeña.

-Susana-dice con los ojos inundados en lágrimas de la emoción y se fija en las personas que están detrás de su mejor amiga, les conoce a todos. Sam, Reneé, Hans, Nora y Tsuki.

Se separa de Susana y se acerca a Hans que la sonríe con una enorme alegría reflejada en los ojos.

-Te he echado de menos, mamá-dijo con cariño

-Y yo a ti, Hans-le digo abrazándole- No sabes cuanto.

-Pero que cara, ni un abrazo a su hermana gemela-dice Nora con ironía en la voz

-Ven aquí tonta-le dice extendiendo los brazos hacia su hermana

-Y además me insulta-dice nuevamente con ironía y una sonrisa en la cara mientras abraza a su hermana- Te he echado de menos, hermanita.

Al separarse de Nora se acerca a Sam y a Reneé que la sonríen enormemente

-Sabíais todo y no me dijisteis nada-les acusó mientras les abrazaba- Gracias

Me giré hacia Tsuki.

-Princesa, ¿Que tal el viaje?-preguntó

-Genial, Tía Carlota-dijo Tsuki- Con ganas de ver Japón.

-Ya veréis lo bien que nos lo pasamos-dijo Sam

-Pero no perdamos tiempo aquí parados-urgió Carota-Tenemos que ver demasiadas cosas.

Salieron corriendo mientras arrastraban sus maletas. Las que más disfrutaron de aquellas vistas fueron Carlota y Susana, ya que llevaban desde hacia años planeando ese viaje.

Cogieron unos taxis que los llevarían al hotel donde se alojarían, cuando los dejo en la puerta del hotel, entraron en este y la recepcionista les saludo con una inclinación de cabeza a lo que Susana, Carlota y Tsuki contestaron de la misma forma.

-Good afternoon, welcome to the hotel APA Hotel & Resort Tokyo Bay Makuhari-dijo la mujer (Buenas tardes, Bienvenidos al APA Hotel & Resort Tokyo Bay Makuhari)

-Good afternoon, we have reserved four rooms-contestó Alan - On behalfof Alan Anthony Scott. (Buenas tardes, teníamos reservadas cuatro habitaciones. En nombre de Alan Anthony Scott)

La mujer se puso a teclear en el ordenador.

-Yes, here it is.-dijo la mujer (Si, aquí esta.)

La mujer les entrego las cuatro habitaciones. Y subieron eran muy lujosas y tenían muy buenas vistas,dejaron las maletas a los pies de las camas y sin deshacerlas siquiera salieron del hotel en dirección cualquier parte.Hicieron fotos a todo tipo de cosas, desde las baldosas del suelo hasta las hojas de los árboles, ya que estaban en primavera y los cerezos estaban en flor.

Las horas corrieron como si se las llevara el viento y antes de que se dieran cuenta era la hora de la cena y estaban a bastante distancia del hotel así que decidieron entrar en el primer restaurante que encontraron. En cuanto entraron todos los japoneses les comenzaron a hablar en Ingles, pero tanto Carlota como Susana les comenzaron a explicarles que sabían hablar japonés así que para sorpresa de todos los camareros siguieron una conversación con las dos chicas.

Pidieron varios platos, los cuales la más de la mitad fueron invitados por el restaurante así que tras cenar estupendamente y despedirse de los camareros se dirigieron con Tsuki y Hans dormidos en brazos de Alan y Sam. Les subieron hasta sus habitaciones y les dejaron dormir tranquilamente, mientras que Reneé y Nora se acostaban en sus camas, Susana y Sam se dirigieron a su habitación la cual compartían y Carlota y Alan se fueron a la suya. Cuando entraron Carlota se volvió hacia su novio y le besó, sin ningún tipo de delicadeza, quería a aquel chico más que nada en ese mundo y el la había demostrado lo que sentía por ella llevándola a aquel lugar.

Alan la contestó al beso sin dejar que esta se separara demasiado de él, la llevó hasta la cama en la cual la tumbó con un tremendo cuidado de no hacerla daño, siguieron besándose y diciéndose lo mucho que se amaban hasta el punto en que la ropa ya les molestaba para seguir vestidos en aquel momento. Con infinita delicadeza Alan se deshizo de toda la ropa de Carlota, y esta de la de él.

Alan paró un momento para mirar el rostro de la mujer que tenia entre sus brazos que respiraba entrecortadamente y sus mejillas estaban bañadas en un tono rojizo.

-¿Estas segura de esto?-preguntó

-Si, no lo he estado tanto en mi vida-dijo y tras eso le beso, empujándole hacia un lado para colocarse sobre él a horcajadas, pero Alan no se lo permitió y la volvió a colocar bajo su cuerpo. Deseaba que su primera vez, todo corriera por su cuenta.

Se colocó un preservativo y se introdujo dentro de ella, con el máximo cuidado que le fue posible para no hacerla daño, pero aún así una protesta salio de la boca de la joven.

-¿Estas bien?-preguntó Alan preocupado

-Estupendamente-dijo Carlota sonriéndole- Continua.

El chico obedeció y con pequeñas sacudidas entró por completo en el cuerpo de su amada, haciendo de aquel movimiento continuo, obedeciendo las peticiones de la chica, aumentando o disminuyendo la intensidad de las sacudidas.

-Alan…Déjame a mi-dijo entre jadeos

Rodaron sobre la cama, quedando la chica sobre él y comenzó a imitar lo que había echo el chico anteriormente, comenzó con pequeñas sacudidas hasta que el chico comenzó a pedirle más intensidad hasta que notó que llegaba a correr se dentro de ella por segunda vez. Cuando terminaron los dos exhaustos sobre la cama y se quedaron dormidos.

A la mañana siguiente les despertó un golpe en la puerta tras unos gritos que reconocieron como de Susana, les metía prisa para que se vistieran y bajaran a desayunar lo antes posible. Se miraron y tras una sonrisa tímida de parte de Carlota, Alan la besó.

-Gracias-dijo la joven bajo las mantas

-¿Porque?-preguntó el chico

-Por lo de anoche-contestó- Fue maravilloso, gracias.

-A ti por quererme-dijo Alan y la volvió a besar.

Tras darse una rápida ducha y vestirse, bajaron a desayunar junto al resto. Que ya los estaban esperando allí, las chicas miraron a su amiga la cual tenía una sonrisa de oreja a oreja que no la entraba en la cara, así que se supusieron que la había ocurrido la noche anterior.

-Hans, ¿puedes acompañar a tu madre a por su desayuno?-preguntó Alan a su hijo adoptivo

-Claro, vamos mamá-dijo el niño castaño

Los dos se alejaron de la mesa y Alan aprovechó para hablar con los que estaban allí presentes.

-Os quiero fuera de esta mesa en cuanto Carlota vuelva-dijo Alan- Y a ser posible, no os quiero ver hasta después de la comida ¿esta claro?

-Esta claro, ¿pero que vas a hacer?-preguntó Sam

Alan sacó una pequeña caja de terciopelo y les enseño el anillo que había en su interior.

-¿Eso es lo que creemos?-preguntó Reneé

-Si, la voy a pedir que se case conmigo-dijo Alan- Quiero pasar el resto de mi vida con ella.

-Esta bien, aquí viene así que nos vamos-dijo Susana- Adiós y suerte.

Se pusieron todos de pie y salieron llevándose a Hans con ellos.

-¿Qué les pasa? ¿A donde van?-preguntó Carlota al llegar a la mesa con su desayuno

-Han dicho que hoy nos dejaban un día a solas-explicó Alan- Según tu hermana, todavía tenemos que reconciliarnos como Dios manda.

Carlota se rió por la cara que puso Alan tras decir eso, le dio un beso y tras desayunar salieron a las calles japonesas, pasearon por entre los cerezos en flor y tras pasar por entre abarrotadas calles entraron en un restaurante que parecía realmente caro. Se sentaron en una mesa y esperaron a que les llevaran la comida.

-Carlota-la llamó Alan dejando sus palillos sobre el cuenco de Rameen.

Carlota al verle tan serio también dejó sus palillos y se le quedó observando esperando a que hablara.

-Nos conocemos desde hace ya, seis años-comenzó diciendo Alan- Y estuvimos saliendo durante dos años y medio que eche por la borda por mis malditos celos. Tarde en darme cuenta en que te necesitaba a mi lado dos años aunque Hans me había estado recordando tu ausencia durante todo ese tiempo, queriendo saber porque no estabas con nosotros, a lo que nunca sabia que contestarle el porqué su madre no estaba con él. Y ahora me doy más cuenta de todo lo que te necesito para ser completamente feliz, porque sin ti en mi vida no tiene ni razón ni sentido, podría decir que eres el aire que respiro.

-Alan, ¿A dónde quieres llegar con todo esto?-preguntó Carlota - Porque yo también te amo, más que a mi vida. Y durante estos dos años, han sido casi un infierno sin ti. Pero ahora estamos juntos, en Japón. Y tras lo de anoche puedes estar seguro de mis sentimientos por ti. Te quiero y siempre va a ser así.

Alan suspiró y sacó la caja de terciopelo de su bolsillo dejándolo en la mesa y acercándoselo a Carlota, que miraba la caja anonadada.

Carlota cogió la cajita y mientras lo abría Alan formulo la pregunta con un nudo en la garganta.

-Carlota Juna Gómez-dijo Alan- ¿Quieres casarte conmigo?

Carlota miro el anillo y tras eso miró al hombre que tenía enfrente de ella. El cual amaba desde que era apenas una niña.

-¿Casarme… contigo?-murmuró

-Si-dijo Alan- Aunque si no quieres puedo esperar, no me corre prisa.

-¿Cómo no voy a querer?-preguntó Carlota- Es lo que siempre he soñado. Alan, me casaré contigo.

Alan sonrió y bajo la mirada de todos los del restaurante la besó, tras separarse de ella le colocó el anillo en su dedo corazón.

-Gracias-dijo Alan-Por aceptar casarte conmigo.

Carlota le sonrió y le dio un tierno beso en la boca.

Tras eso terminaron de comer con la emoción en el cuerpo, razón por lo que volvieron pronto al hotel, se encontraron con sus amigos, los cuales los miraban sonrientes. Carlota no pudo aguantar la emoción y se abalanzó sobre sus amigas con una sonrisa de oreja a oreja.

-¿Qué te pasa?-preguntó Nora

-Tengo una gran noticia para daros-dijo Carlota

-Estas embarazada-dijo Reneé

-Eso todavía no-dijo Carlota- Alan me ha pedido que me case con él.

Un grito salió de la voz de las tres chicas a causa de la felicidad que sentían por sus amigos. Felicitaron a la feliz pareja y decidieron aprovechar los días que les quedaban en la ciudad. Se fueron de tiendas, comprando desde ropa hasta una guitarra nueva para Alan, música de allí, de grupos que a Carlota la gustaban, a montones de comics y juegos de PS3.

El tiempo pasaba tan rápido que las dos semanas que iban a pasar en Japón ya habían pasado y debían volver a Madrid la mañana siguiente. Tuvieron que comprar otras tres maletas para llevar todo lo que habían comprado.

El vuelo fue tranquilo y pareció mucho más corto que el de ida, cuando bajaron del avión se dirigieron a la salida junto a sus maletas y decidieron ir en tres taxis diferentes. Ya que con todas las maletas que tenían no entrarían en un solo coche, así que Alan, Carlota y Hans irían en el primero. Reneé y Nora en el segundo y Sam, Susana y Tsuki en el tercero. Se dirigieron todos a la casa de Carlota donde ya se repartirían sus respectivas pertenencias.

Cuando bajaron del taxi y ya hubieron pagado al taxista, Alan besó a Carlota y la susurró al odio: "bienvenida a casa" A lo que le contestó con una sonrisa y comenzaron a llevar las maletas hacia la entrada de la casa. Llamaron al timbre y abrió el padre de Carlota, con una bonita sonrisa en la cara para dar la bienvenida a su hija.

-Es una alegría verte Carlota-dijo Sergio- ¿Qué tal las vacaciones?

-Las mejores de toda mi vida-dijo Carlota siendo sincera con su padre

-Ya me contaras a que se debe tal felicidad-dijo María la madre que acababa de salir de la cocina

-Mamá me gustaría hacer una comida familiar con todos, que hace mucho que no les veo-dijo Carlota

-Vale, llamare ahora a tus tíos y tus primos-dijo Marta- Tu llama a tus abuelos.

-Vale-dijo y sacó el móvil para llamar a sus abuelos, los cuales cogieron al segundo tono y se alegraron de recibir una llamada de su nieta que los invitaba a comer en su casa.

A los pocos minutos llegaron los otros dos taxis que se habían perdido entre las calles, de la ajetreada Madrid, Sergio y Marta abrazaron a los recién llegados e informaron a Nora de los recados que tenia de sus amigas.

Todos los allí presentes asistirían a la comida familiar que había organizado Carlota, así que entraron en la casa dejando las maletas en el cuarto de las gemelas. A las dos y media comenzó a llegar gente, entre ellos los padres de Gloria y la misma Gloria que se alegro enormemente de volver a ver a Alan y a Carlota juntos.

-Me alegro muchísimo por vosotros-dijo la joven

Cuando estuvieron todos los invitados sentados en la mesa, Carlota junto a Alan decidió que era la hora de dar la noticia.

Así que llamaron la atención de los invitados y cuando todos estaban atentos a ellos, comenzaron a hablar.

-Me alegra volver a verles a todos ustedes-comenzó diciendo Alan- Hoy es un gran día, porque marcara el resto de mi vida. Como ya todos sabéis, amo a Carlota y ese sentimiento por muchos años que pasen siempre va a seguir igual e irá creciendo a más. Llevo saliendo con Carlota ya cinco años, los más felices de mi vida, sin dudarlo en ningún momento. Por eso en el viaje del cual acabamos de volver, he tenido el valor de pedirla que se case conmigo…

-A lo que por supuesto he contestado que si-continuó Carlota

La habitación se quedo en un molesto silencio, el cual rompió el padre de Carlota al separar la silla de la mesa y acercarse a Alan, todos miraban a los dos hombres que se miraban a los ojos esperando la reacción de Sergio.

Para sorpresa de todos, el hombre le ofreció la mano, la cual el moreno aceptó sin dudar.

-Bienvenido a la familia-dijo Sergio sonriendo a Alan y a su hija-Espero que hagas feliz a mi hija.

-Es la única intención que tengo en esta vida, señor-dijo Alan muy seguro de sí mismo

Tras eso todos los familiares se pusieron de pie y comenzaron a felicitar a la alegre pareja, tras felicitaciones y demás se pusieron a comer mientras que hablaban de la boda. La cual iba a ser en la casa a pie de playade la familia, tenía unas hermosas vistas y era el lugar favorito de Carlota. Comerían en el restaurante/hostal del pueblo.

Decidieron la fecha para finales de Junio cuando Carlota ya hubiera cumplido los diecinueve años, durante aquellos meses todo fue una locura tanto para Carlota como para Alan, tenían que comprar vestido, trajes, hacerse las fotos de estudio, hacer las invitaciones y elegir la comida del hostal. Pero como siempre tenían la ayuda de sus incondicionales amigos.

Paso el tiempo tan deprisa para Carlota y sus amigos que antes de que se dieran cuenta, estaban a un día antes de la boday la gran mayoría de los invitados procedentes de fuera de Madrid ya estaban allí.

Esa tarde habian quedado con Jonathan el portero del bar de Cadiz, pero una gran sorpresa fue la que se llevo Carlota al ver a su amigo en una silla de ruedas.

-Creo que Clara no te ha dicho nada por la cara que tienes-dijo John con una sonrisa

-¿Que te pasó?-quiso saber la chica

-Un pelea en la entrada del bar-explicó el minusvalido- Sabes de sobra como se ponen cuando no les dejas entrar.

-¿Donde estaba Nick?-preguntó la chica

-Tenia el día libre, ha sido papá y te manda muchos recuerdos-dijo el chico con una sonrisa en la cara

-¿Sabes si volveras a caminar?-preguntó Alan al amigo de su prometida y la primera persona que habia sabido de sus intenciones por casarse con Carlota.

-En principio los medicos dudan mucho que vuelva a andar-dijo John-Pero bueno, podria haber sido peor.Dejemos de hablar de mí, mañana te casas enana.

Carlota sonrió a su amigo y después miró a Alan, si sabia que habia tomado una buena elección aceptando esa propuesta.

-Si, mañana me caso-dijo Carlota- Todavia no me lo puedo creer.

-Va a ser el mejor dia de tu vida-aseguro John- Y Alan, ves como tenia yo razón y te iba a decir que sí.

-¿Sabias que me lo iba a pedir?-ahogó un grito Carlota.

John asintió con la cabeza.

-Tu prometido me lo comentó el día que nos conocimos-explicó- Le vi muy nervioso, porque no sabia si le ibas a aceptar o no, y se ve que yo tenia razón.

-Tu siempre tienes razón-dijo Carlota sacandole la lengua como si de una niña pequeña se tratara.

En aquel momento llamaron a Alan al movil, era Sam le estaba esperando en casa de Susana para ir a por unas cosas de la boda. Aunque más tarde se llevaria una sorpresa al saber que no era eso, sino su despedida de soltero junto a los amigos de Carlota y los de Jaime. Su cuñado se la habia liado.

Pero Carlota no se libró tampoco de su despedida de soltera y entre Susana y Nora se la habian liado pero bien, en este caso aparte de las chicas tambien iria John con ellas porque su despedida era mucho más tranquila que la de los chicos y si podria participar.

A la mañana siguiente todos se despertaron temprano y con los nervios a flor de piel, tardarian unas tres horas en llegar hasta el lugar donde se realizaria la boda, asi que todos lo invitados sobre las nueve de la mañana cogieron sus coches y sus ropas de cambio y partieron hacia la casa familiar, la boda era de tarde y tenian tiempo de sobra, pero Carlota estaba de los nervios y a cada media hora Susana tenia que parar el coche para que fuera al baño y se relajara.

-Carlota, por Dios, que vamos a llegar las ultimas y hemos salido las primeras de Madrid-dijo Susana, con los brazos cruzados en el pecho- Relajate, ¿vale? Ya veras que todo sale bien, tia, te casas con Alan. Con aquel chico de catorce años que conociste por casualidad en un foro de Internet.

-Quien lo diria ¿verdad?-dijo Carlota más tranquila subiendose al coche, su hermana y Reneé iban dormidas en la parte de atrás del coche, junto a Tsuki que jugaba con la PSP de Carlota.

-Tia Carlota-la llamó Tsuki y esta la miró por el espejo retrovisor.

-Dime-dijo la joven a la niña de siete años.

-¿Cuando te hayas casado con el tio Alan, tendreis hijos?-preguntó mirando a la mejor amiga de su madre adoptiva.

-Si te digo la verdad, nunca hemos hablado de tener hijos-dijo Carlota mirandose las manos- A mi si que me gustaria tener hijos con Alan, ya seria el mejor regalo, pero no se si el querra tener hijos.

-Yo quiero tener un primo-dijo la niña sonriendo.

A lo que las dos amigas rieron despertando a las dos que dormian.

-¿Que es tan gracioso como para que nos hayais despertado?-preguntó Reneé de malhumor

-Solo las he dicho que queria tener primos-dijo la niña mirando a Reneé y a Nora que reaccionaron de la misma forma que Susana y Carlota.

-¿Que pasa hermanita?-preguntó Nora- ¿No quieres un pequeño Alan correteando por casa?

-Si, pero todavia ni me he casado y ya me quereis hacer madre-dijo Carlota-Es una cosa que tenemos que hablar, porque tambien esta Hans y no quiero que piense que porque tengamos hijos propios el va a ser menos para nosotros.

-Hablas ya como una madre-dijo Susana.-Tú no necesitas pensarlo, estas hecha para serlo.

Siguieron el camino hablando y cantando las canciones que Carlota habia puesto en un CD.