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Alan - Amor a traves de una Pantalla — capítulo 21
La fiesta de la boda fue en parte dentro del hotel pero en cuanto oscureció salieron todos a la playa, Carlota se habia cambiado de vestido tras el baile y llevaba uno más simple, aunque tambien era blanco y el pelo aun lo llevaba recogido con la diadema. A media noche, varios de los amigos de Carlota, Dan, Manuel y Seb desaparecieron durante unos minutos, pero los sorprendió a todos con unos hermosos fuegos artificiales que pintaron la escena aún más espectacular. Y todos se sentaron en la caliente arena para observar aquellos preciosos fuegos artificiales que pintaban el oceano de diversos colores.
Aproximadamente a las cinco de la mañana, Alan y Carlota reunieron a todos los familiares y amigos allí presentes en el salón donde habian comido.
-Queremos daros las gracias a todos por asistir en este dia tan especial para Alan y para mi-dijo una emocionada Carlota- Pero queremos que oigais algo que os van a contar Sam, Reneé y Alan.
-Todos vosotros nos habeis aceptado a mis hermanos y a mi en vuestra familia, sin siquiera saber de nuestro pasado-dijo Alan- O de como conocimos a Carlota y a Susana.
-Esta noche, os la vamos a contar-dijo Reneé- Porque sino no entereis nuestra siguiente decisión.
-Tenemos que irnos del pais-comunicó Sam- Y no solo nosotros tres, sino Susana, Tsuki, Carlota y Hans.
-Ya sabeis todos que yo soy Alemán-dijo Alan- Pues allí estaba yo cuando conocí a Carlota, yo tendria unos catorce años y ella los trece, coincidimos en un foro de internet, del cual que quereis que os diga ya ni me acuerdo. Comenzamos hablando como todo niño de las cosas que nos gustaban o las que odiabamos, nos hicimos buenos amigos, pero el tiempo pasó y con el fuimos creciendo, llegamos a ser dos adolescentes de dieciseis y quince que se enamoraron de una persona a la cual nunca habian visto en persona, pero que quereis que os diga, el simple echo de que ella estaba en algún lado esperandome y pensando en mi me hacia fuerte para el dia a dia.
Porque a pesar de todo, ni mis hermanos ni yo hemos tenido una infancia normal, fuimos niños soldados desde los nueve años o antes, en los cuales tambien estaban mis hermanos biologicos, los cuales murieron en una misión. Cuando le confese mis sentimientos a Carlota y me entere de que eran correspondidos opté por contarle lo de mi "trabajo" el cual yo odiaba. Y para mi sorpresa no me odio por todo lo que yo habia hecho en mi vida, me aceptó tal y como era con mis fallos y mis virtudes.
Cuando me canse de seguir ordenes de las cuales no me llevaban nuna a ser feliz; opte por entregar mi renucia ya que allí se creen militares, me la rechazaron por ser el unico que quedaba de mis hermanos y por ser el ultimo Scott van Uber que quedaba con vida. Pero me daba igual lo que me dijeran e intenté escaparme, lo cual no conseguí porque me encontraron a las afueras de Luxemburgo, me devolvieron a la base como prisionero y me encerraron en una mazmorra en la cual era visitado por Reneé y Sam, dos semanas llevaba allí cuando me informaron de que dos chicas de mi edad aproximadamente habian sacado información de la base para intentar entrar, supuse que era ella y que estaba acompañado por alguien que me conocia, pero deseaba que fuera un simple error y que no tuviera la loca idea de intentar sacarme. Así que la escribí una carta y mande a Sam para que se la enviara aunque por lo que pareció no la leyeron-dijo Alan.
-Lo hicimos-dijo Susana- Pero la cabezota de tu mujer, no estaba dispuesta a volver sin ti y yo no la iba a dejar sola.
-Horas más tarde, Sam volvió para contarme que habian encontrado a una de las chicas, me la describió como una chica guapa, de pelo largisimo y hermosos ojos azules-dijo Alan- Y es que Susana, es toda una belleza. La encerraron cerca de mi en una celda la cual no podia ver, pero sabia que no era Carlota y eso me tenia más tranquilo aunque estubiera preocupado por la chica que se encontraba en la celda. Dos semanas más tarde, en aquella celda y ya habia pasado un mes allí dentro sin tener ninguna noticia de Carlota, principalmente porque no tenia mi ordenador, pero entonces, entró Sam diciendo que una soldado me estaba buscando para hacerme unas preguntas y es que el tonto de él no se habia dado cuenta de que en realidad era Carlota.
Me llevó hasta la celda de la otra chica y se fué dejandome allí con las dos chicas, a las cuales reconocí al instante, era ella, mi princesa. Habia ido a buscarme y entonces supe que siempre estaria con ella, seria mi esposa y la madre de mis hijos.
Salimos de allí acompañados de Sam y Reneé que se nos habia acompañado a regañadientes, pero con el tiempo aceptó a Carlota como una amiga y a mi como a un hermano. Fuimos a buscar a Hans, mi pequeño primo, del cual yo era responsable tras la muerte de sus padres. Pero nos vimos en la obligación de adoptar tambien a Tsuki amiga y protegida de Hans el tiempo que llevaban allí, y sin perder ni un minuto más pusimos rumbo a España, donde me esperaba conocer a los padres de mi oficial novia mi siguiente gran aventura caer bien a mi nueva familia.
-¿Y porque nos has contado todo esto?-preguntó Javier el tío de Carlota.
-Porque os tenemos que explicar algo más-dijo Alan.-Sam, por favor.
-Mirad, yo en la organización era el Haker hacia de todo, pues he conseguido entrar en sus informes y bueno ahora se cuanto tiempo nos queda para hacer las maletas y largarnos.-dijo Sam- Y tenemos que largarnos mañana mismo, sino podria haber una masacre. La M.A.D esta echa exclusivamente para matar, no dejaran a nadie con vida si intenta proteger a alguno de los de su lista y eso no es lo unico, no solo nos tienen en busca y captura a Alan, Reneé y a mí, sino que tambien estan Susana, Hans y Carlota.
-Samuel, ¿Estas insinuando que los locos esos van detras de mi hija?-preguntó un histerico Sergio y se volvio hacia Alan-¿Es que tu no lo sabias?
-Lo sabia-dijo Alan.
-¿Entonces por que te has casado con ella?-preguntó Sergio cogiendole del chaleco
-Papá sueltale-le ordenó Carlota- Alan al contarmelo, me ofreció la posibilidad de que no nos casaramos, pero esta claro que ya saben quien soy, daria igual si no estubiera con él.
-¿Y que pensais hacer?-preguntó Marta realmente tranquila.
-Nos vamos de España, porque si permanecemos aquí les pondremos en peligro a todos ustedes-comenzó explicando Reneé-Tenemos que separarnos, iremos en dos grupos, Carlota, Alan, Susana, Tsuki y Hans iran a Australia, mientras que Sam y yo vamos a Nueva York.
-¿Creeis que es la mejor forma?-preguntó Jaime.
-Son dos lugares en los cuales no han control de la M.A.D-explicó Sam - Sera mejor que no vayamos a prepararnos.
Los siete se despidieron de los allí presente, con abrazos y palabras de animo, prometiendo que estarian bien y en contacto. Y tras eso salieron corriendo del salón dejando atrás rostros llenos de lagrimas y corazones llenos de angustia.
Al entrar en sus habitaciones cogieron sus mochilas y las maletas ya hechas, entonces Sam se acercó con unos pasaportes en las manos.
-Son falsos-explicó al darnos los nuestros- Podremos salir del pais sin ser rastreados pero una vez en nuestros destinos seguimos siendo nosotros, tendremos que tener cuidado que hacemos y que no hacemos. Así que tened los pasaportes a mano, por si teneis que huir otra vez. Y bueno aquí teneis vuestros billetes de tren.
-Esto Sam...-le llamó Alan-Queria...
-No hace falta que digas nada hermano-dijo el rubio- Siento no ayudaros en nada más, pero nuestros caminos se separan aquí.
Alan con lagrimas en los ojos atrajo a su mejor amigo y se unieron en calido abrazo.
-Te voy a echar de menos-aseguró Alan- Seguimos en contacto, a la minima que te veas en apuros llamamé.
-Lo mismo puedo decir-dijo Sam
-Sam, si algo me pasara-dijo Alan mirando a su amigo- Por favor, cuida de mi familia.
-Te lo juro-dijo Sam mirando a su hermano.
La siguiente en despedirse de Alan fue Reneé, que sin decir nada le abrazó y se quedaron así un tiempo.
-Menos mal que tu mujer no es celosa-dijo Reneé con una sonrisa triste- Siempre te voy a querer hermano. -Reneé, Gracias por tu amistad de estos años-dijo Alan- Cuidate mucho y cuida a Sam, y sabes como es.
-Tu tambien cuidate-dijo Reneé-Y cuida de ella, en verdad te quiere mucho.
Miraron hacia donde estaban Sam y Carlota junto a Hans, que lloraba por tener que separarse de su tio.
-Vamos campeón, tienes que cuidar de tu madre-le decia en ese momento Sam.
Tras todas esas despedidas se dirigieron cada uno a un aeropuerto diferente, donde cada uno cogeria un avión con destino una nueva vida sin ninguna organización asesina.