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Alan - Amor a traves de una Pantalla — capítulo 22
El grupo de jovenes corria apresuradamente hacia la puerta donde se encontraba su avión, dejaron sus maletas a todo correr y entregaron sus billetes, en la puerta a la azafata que les deseo un buen vuelo. Al encontrar sus asientos se acomodaron, Susana y Tsuki se sentaban delante de Alan, Carlota y Hans junto a una señora mayor que miraba a la niña de una forma rara y Alan se dio cuenta.
-¿Señora tiene algun problema con mi sobrina?-preguntó Alan a la anciana
-No, solo que la niña tiene los ojos rasgados-dijo la mujer- Y la chica parece muy joven, para ser madre.
-Pues mire señora, yo soy padre y tengo 20 años-dijo Alan- Y mi mujer 19, ¿tiene algun problema con eso?
-No-dijo la anciana
-¿Entonces esta menos preciando a mi hija, por tener rasgos asiaticos?-preguntó llena de indignación Susana.
-No pogo en duda que sea su hija por el color de ojos de ambas-dijo la anciana- Pero los ojos, a no ser que su padre fuese procedente asiatico, porque una persona como tú no deberia estar con personas como ellas.
-No tengo por que aguantarla-dijo Susana- Tsuki ignora a la señora.
-Vale, mamá-dijo la niña.
-Susana, cambiame el sitio-dijo Carlota-Alan y yo nos podremos con la señora mientras que tu te sientas con Hans y Tsuki.
-Esta bien-dijo Susuna y se cambiaron los asientos.
-¿Mamá, pasa algo con que tenga los ojos pequeños?-preguntó la niña de siete años.
-No cariño.-dijo Susana- La señora que no tiene ni idea de tratar a la gente.
-Voy a dar una vuelta por el avión por si veo a alguien conocido-dijo Alan en un susurro y le dio un pañuelo ocultando algo debajo- Tenla a mano, nunca sabemos cuando la vamos a necesitar.
-Esta bien-dijo y la guardó bajo su chaqueta, sujeta al pantalón.
Vio que el llevaba una debajo de la chaqueta como si fuese un chaleco. Se dió la vuelta para ver como estaban los niños, y vio que Hans miraba por la ventanilla.
-Hans, cariño-le llamó- ¿Te pasa algo hijo?
-No vamos a volver ¿verdad?-preguntó- No vamos a volver a ver a los tios ni a los abuelos.
-No creo que podamos-dijo Carlota- Pero en el lugar al que vamos, va a ser nuestro hogar de ahora en adelante.
-¿Crees que hare amigos?-preguntó el niño preocupado
-Claro que haras amigos hijo-dijo Carlota.
En aquel momento se sentó Alan juntó a ella.
-Tenemos que hablar-dijo Alan.
-¿Que pasa?-preguntó Carlota.
-He reconocido a varios de mis antiguos compañeros en el avión-dijo Alan.- Seria mejor si nos bajamos.
-No, espera-dijo Susana- Si bajamos sabran que escondemos algo. Nos quedaremos tu y yo deberiamos escondernos porque somos a los que han visto, pero ni a Carlota, ni a los niños sabrian reconocer.
Se volvieron a cambiar los sitios, esta vez Carlota se sentaba con los niños y Alan y Susana desaparecieron de su vista.
-¿A donde van mamá y el tio?-preguntó Tsuki
-A protegernos-dijo Carlota- Hans, Tsuki escuchadme bien los dos. Si alguien viene a preguntar sobre esos dos vuestos padres, teneis que decir que yo soy vuestra madre y tia, respectivamente. Sino podriamos estar en verdaderos problemas.
-¿Son los antiguos jefes de papá?-preguntó Hans- Sie Suchen? (¿ Nos estan buscando?)
-Ja, es ist für uns allen. Also müssen wir fliehen.(Si, ha todos nosotros. Por eso tenemos que huir)- le contesto Carlota en Alemán
-Mein vater wirklich sagen, das war feige Flucht. (Mi papá de verdad me decia que huir era de cobardes)-dijo Hans mirando a Carlota.
-Nein, wenn Sie es tun, um ihre Lieben zu retten (No, si lo haces para salvar a tus seres queridos).-le explicó Carlota.
En aquel momento volvieron a sentarse Alan y Susana junto a la anciana
-Nun?-preguntó Carlota. (¿Y bien?)
-Sie sind bewaffnet, alle.-dijo Alan. (Van armados, todos).
-¿Que podemos hacer?-preguntó Carlota.
-Rezar para que no nos reconozcan-dijo Alan.- Si no tendréis que utilizar lo que os he dado.
Carlota y Susana se miraron. Y rozaron con la mano la pistola que llevaban escondidas bajo la chaqueta.
-Y no dudéis porque ellos no lo van a hacer-dijo Alan.
Se acomodaron en sus asientos preparados a lo que pudiera caerles encima. Llevaban varias horas de vuelo y los niños dormían, todo el mundo allí dormía a excepción de los tres jóvenes, que miraban expectantes si alguno de los hombres de la organización aparecia.
Pero durante todo el viajeno se les vio el pelo y eso era bueno. No habian recibido ninguna noticia de que ellos habian subido a ese avión por lo de los pasaportes falsos. Al llegar a la isla, bajaron con los niños en brazos ya que dormian y buscarnos un taxi libre cual no vieron hasta pasados unos minutos esperando. Metieron las maletasy le dijeron la dirección la cual Carlota no se sabia, Alan iba sentado de copitolo, las chicas y los niños iban detrás.
-¿A donde vamos?-quisó saber Carlota
-A casa-dijo Susana con una sonrisa- Pero debes taparte los ojos y los oidos.
-¿Por qué?-preguntó Carlota
-Porque es una sorpresa el lugar al que vamos-dijo Alan- Haz caso a tu hermana.
-Esta bien-dijo y tapandose los ojos con un pañuelo de tela y colocandose los cascos dejo de saber donde se encontraba.
Los minutos pasaban para Carlota de una forma muy lenta, pero entonces notó como el taxi disminuia la velocidad y poco después las manos de Alan sacándola del coche. Entonces la quitaron al mismo tiempo los cascos y el pañuelo dejándola ver y oír el mar.
-Esto es precioso-dijo Carlota emocionada
-Pues no has visto nada todavía-dijo Susana e hizo que se diera la vuelta. Para que viera como una casa de tres pisos de un precioso color blanco se levantaba ante ellos.
-¿Que es esto?-preguntó Carlota
-Nuestra casa-dijo Alan - Es el regalo de bodas de tus hermanos, Susana, los chicos y Michell. La ha construido Susana.
-Yo sabia lo que te gustaba-dijo la chica- Te conozco demasiado.
-Quiero verla-dijo Carlota y seguidos por los niños fueron hasta la casa.
Al abrir la puerta principal, se encontraron con un recibidor y unas escaleras dobles de mármol blanco que subían al segundo piso. El suelo de mármol negro y las puertas de una preciosa madera blanca, Carlota se dirigió a la primera puerta que se encontraba a su derecha donde se encontró con un enorme salón, perfectamente amueblado con sofá de cuero blanco, una gran mesa de madera blanca y una gran televisión de cincuenta y dos pulgadas. Salió corriendo de aquella habitación y entro en la que se encontraba enfrente, que era la cocina, pero se quedó alucinada al ver la sala que estaba amueblada con una mesa banca de mármol blanco y el suelo negro al igual que el resto de la casa.
La siguiente habitación que vieron resulto ser una enorme biblioteca, con unos enormes sillones puestos en el centro junto a una mesa de madera y una ventana que daba al mar.
-Esto es magnífico-dijo Carlota con lágrimas de felicidad en los ojos.
-Todavía te queda mucho por ver-dijo Susana- Ve mientras que Alan y yo vamos metiendo las maletas.
Carlota tras abrazar a su hermana y fijarse en la pared del fondo de la biblioteca, que estaba llena de fotos desde que eran pequeñas, de su viaje hacia Alemania para buscar a Alan, de su familia y amigos que habían dejado en España. Pero aún había zonas en la pared en las que no había nada y Carlota lo noto.
-¿Y esa zona?-preguntó mirando a la chica con la que había crecido los últimos años de su vida.
-Van a pasar muchas cosas de ahora en adelante-explicó Susana- Tendremos que recordarlo de alguna forma.
Siento la brevedad del capitulo =( Y la tardanza. Quiero dar las gracias a todos los que leyeron, me tienen en favoritos y sobre todo se tomaron la molestia de comentar...